{"id":40481,"date":"2016-10-05T23:46:02","date_gmt":"2016-10-06T04:46:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-febrero-de-2001-liturgia-divina-en-rito-armenio-con-ocasion-del-xvii-centenario-del-bautismo-de-armenia\/"},"modified":"2016-10-05T23:46:02","modified_gmt":"2016-10-06T04:46:02","slug":"18-de-febrero-de-2001-liturgia-divina-en-rito-armenio-con-ocasion-del-xvii-centenario-del-bautismo-de-armenia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-febrero-de-2001-liturgia-divina-en-rito-armenio-con-ocasion-del-xvii-centenario-del-bautismo-de-armenia\/","title":{"rendered":"18 de febrero de 2001, Liturgia divina en rito armenio con ocasi\u00f3n del XVII centenario del bautismo de armenia"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <font color=\"#663300\">LITURGIA DIVINA EN RITO ARMENIO CON OCASI&Oacute;N<br \/>DEL XVII CENTENARIO DEL BAUTISMO DE ARMENIA<br \/><\/font> <\/font> <\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO<\/font><\/b> <font size=\"3\"> <\/p>\n<p>Domingo 18 de febrero de 2001<\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font size=\"3\"> <\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font size=\"3\"> <\/font> <\/i><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\"><i> <font size=\"3\"> <\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font size=\"3\"> <\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font size=\"3\"> <\/font> <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> 1.&nbsp;<i>&quot;El Esp&iacute;ritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son esp&iacute;ritu y son vida&quot;<\/i> (<i>Jn<\/i> 6, 63).<\/p>\n<p> Acabamos de escuchar estas palabras, pronunciadas por Jes&uacute;s en la sinagoga de Cafarna&uacute;m despu&eacute;s de la multiplicaci&oacute;n de los panes, que ocurri&oacute; a orillas del lago de Tiber&iacute;ades. Forman parte del gran discurso &quot;sobre el pan de vida&quot; y nos llevan a meditar en el inmenso don de la Eucarist&iacute;a:&nbsp; &quot;Quien come de este pan, vivir&aacute; para siempre&quot; (cf. <i>Jn<\/i> 6, 51). Jes&uacute;s es la Palabra eterna de salvaci&oacute;n, pan bajado del cielo que se hace don supremo para la salvaci&oacute;n de toda la humanidad, don confirmado con el sacrificio de la cruz.<\/p>\n<p> Al participar en el banquete de la Palabra y del Pan de vida eterna, entramos en la intimidad del gran misterio de la fe. Subimos m&iacute;sticamente al G&oacute;lgota, donde triunfa la verdad que libera y el amor que transforma el mundo. Cristo crucificado y resucitado nos acoge hoy en su mesa y nos da nuevamente su Esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;&quot;El Esp&iacute;ritu es el que da vida; la carne no sirve para nada&quot;. Volvemos a escuchar estas palabras, mientras conmemoramos el XVII centenario del bautismo del pueblo armenio. Hace diecisiete siglos reson&oacute; en Armenia la palabra de Cristo, cuando la predicaci&oacute;n de san Gregorio el Iluminador y la voluntad del rey Tir&iacute;dates III, convertido a la fe, hicieron de esa tierra un lugar bendecido y consagrado por el Esp&iacute;ritu. En aquellos d&iacute;as, Dios puso su morada entre los armenios, y ellos, como canta el himno lit&uacute;rgico, fueron dignos &quot;de entrar en los tabern&aacute;culos del cielo y heredar el Reino&quot;.<\/p>\n<p> Sus personas fueron transformadas interiormente por el Esp&iacute;ritu. Y tambi&eacute;n el pueblo fue transformado:&nbsp; gracias al sello del Esp&iacute;ritu, una naci&oacute;n entera pudo comenzar a invocar, bendecir y alabar el nombre del Salvador.<\/p>\n<p> Fue una alianza que no sufri&oacute; cambios, incluso cuando la fidelidad cost&oacute; sangre y el exilio fue el precio de no querer renegarla. Un ejemplo es san Vardan, h&eacute;roe no s&oacute;lo de la fidelidad a Cristo frente a la violencia de los sas&aacute;nidas, sino tambi&eacute;n del derecho de toda conciencia a seguir sus dict&aacute;menes interiores.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas del pueblo armenio, estamos hoy aqu&iacute; para deciros gracias. Gracias no s&oacute;lo por aquellos inicios gloriosos, sino tambi&eacute;n por toda una historia impregnada de cristianismo y casi identificada con &eacute;l. El Obispo de Roma se hace int&eacute;rprete de esta gratitud y os la expresa como el don m&aacute;s hermoso y apreciado. Con ocasi&oacute;n de este acontecimiento, adem&aacute;s de celebrar con vosotros y para vosotros la Eucarist&iacute;a, compendio de toda acci&oacute;n de gracias, de buen grado he querido dirigir una Carta apost&oacute;lica a los armenios, para subrayar el valor que reviste este aniversario no s&oacute;lo para vosotros, sino tambi&eacute;n para toda la Iglesia.<\/p>\n<p> Gracias, Beatitud, por esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, en la que juntos participamos del Cuerpo y la Sangre del Salvador, &nbsp;y por las emotivas palabras de saludo &nbsp;que &nbsp;ha &nbsp;querido &nbsp;dirigirme. Gracias por haber venido acompa&ntilde;ado por sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos armenios cat&oacute;licos de todo el mundo. Los saludo y los bendigo a ellos, as&iacute; como a cuantos no han podido estar presentes y se han unido espiritualmente a nosotros. Enviamos, adem&aacute;s, nuestro beso de paz y nuestra felicitaci&oacute;n fraterna a los hermanos de la Iglesia armenia apost&oacute;lica, que celebra con gran solemnidad este a&ntilde;o de santas memorias.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Esta celebraci&oacute;n nos invita a reflexionar en nuestras ra&iacute;ces. La historia no es una suma de momentos, sino un devenir de acontecimientos relacionados entre s&iacute;. Todos sentimos en nuestro interior las resonancias, aunque sean remotas, de la fe, de la cultura y de la sensibilidad de generaciones y generaciones. Todos estamos llamados a transmitir algo a las generaciones futuras.<\/p>\n<p> Al repasar la historia de los armenios, como de otros pueblos cristianos, no podemos dejar de notar que la fe cristiana ha marcado las fibras m&aacute;s &iacute;ntimas de su sentir com&uacute;n. El mismo alfabeto armenio naci&oacute; tambi&eacute;n para dar voz y difundir el Evangelio, para traducir la Biblia, la liturgia y los escritos de los Padres en la fe. El arte, la vida social y familiar, e incluso las instituciones p&uacute;blicas han encontrado en la fe en Cristo un punto de referencia seguro.<\/p>\n<p> En el mundo moderno, al aumentar cada vez m&aacute;s la influencia de la secularizaci&oacute;n, a menudo resulta dif&iacute;cil seguir manteniendo firme este patrimonio espiritual que ha hecho de vuestra naci&oacute;n una naci&oacute;n &quot;cristiana&quot;.<\/p>\n<p> A veces la fe es considerada &uacute;nicamente como don y b&uacute;squeda personal, y no tambi&eacute;n como pertenencia com&uacute;n de un pueblo. &iquest;C&oacute;mo lograr que las conquistas sociales de la modernidad no hagan perder la riqueza de la continuidad de un pueblo y de su fe? Este es el compromiso que la celebraci&oacute;n de hoy nos impulsa a profundizar.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;&quot;Iluminaci&oacute;n&quot; fue llamado el anuncio del Evangelio, e &quot;Iluminador&quot; fue denominado Gregorio, el gran santo que hizo de los armenios un pueblo cristiano. Elevemos a Dios una acci&oacute;n de gracias com&uacute;n por esta iluminaci&oacute;n a trav&eacute;s de Cristo, Luz del mundo. Luz que las tinieblas no pudieron ahogar, ni siquiera durante los a&ntilde;os oscuros del ate&iacute;smo militante.<\/p>\n<p> En esta misma bas&iacute;lica, coraz&oacute;n de la cristiandad, hace poco tuve la alegr&iacute;a de entregar a Su Santidad Karekin II, Catholic&oacute;s de todos los armenios, una insigne reliquia del santo Iluminador.<br \/>Realizar&eacute; hoy el mismo gesto con el patriarca Nerses Bedros XIX. Las reliquias de este santo, presentes entre cat&oacute;licos y apost&oacute;licos, son el s&iacute;mbolo de una estrecha unidad de fe, y dan un fuerte impulso a la unidad en Cristo. Estoy convencido de que, veneradas por el pueblo armenio sin distinci&oacute;n, har&aacute;n crecer la comuni&oacute;n que Cristo quiere para su Iglesia. De este modo, la fraternidad se fortalecer&aacute; en la caridad. No dividamos las reliquias, sino trabajemos y oremos para que se unan quienes las reciben. Que las mismas ra&iacute;ces y la continuidad de una historia de santos y m&aacute;rtires preparen para vuestro pueblo un futuro de plena participaci&oacute;n y de comuni&oacute;n visible de la fe en el mismo Se&ntilde;or.<\/p>\n<p> Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, este es un compromiso que deb&eacute;is cumplir siempre con fidelidad y valent&iacute;a. Que os sostenga la intercesi&oacute;n celestial de los numerosos compatriotas vuestros, que, en los per&iacute;odos oscuros de la persecuci&oacute;n, pagaron con la sangre su fidelidad al Se&ntilde;or. Pienso sobre todo en tantas madres y abuelas que, cuando la Iglesia se ve&iacute;a obligada a callar, &quot;iluminaban&quot; a sus seres queridos con la Palabra que salva y con los ejemplos de vida cristiana.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;Queridos hermanos y hermanas, he podido conocer al pueblo armenio desde los a&ntilde;os de mi juventud, y albergo el gran deseo de ir como peregrino de esperanza y de unidad a vuestra patria. Ya quise realizar esta visita en el pasado, aunque s&oacute;lo fuera para dar el &uacute;ltimo adi&oacute;s a mi amado hermano el Catholic&oacute;s Karekin I, pero el Se&ntilde;or ten&iacute;a otros planes.<\/p>\n<p> Ahora espero con ilusi&oacute;n el d&iacute;a en que, Dios mediante, podr&eacute; finalmente besar vuestra amada tierra impregnada de la sangre de tantos m&aacute;rtires; visitar los monasterios donde hombres y mujeres se inmolaron espiritualmente por seguir al Cordero pascual; y encontrarme con los armenios de hoy, que se esfuerzan por recuperar la dignidad, la estabilidad y la seguridad de vida. Juntamente con los hermanos de la Iglesia armenia apost&oacute;lica, y en particular con el Catholic&oacute;s y los obispos, anunciaremos, una vez m&aacute;s, todos juntos, cat&oacute;licos y apost&oacute;licos, que Cristo es el &uacute;nico Salvador.<br \/>S&oacute;lo en &eacute;l est&aacute; la vida; s&oacute;lo su Evangelio podr&aacute; hacer revivir a vuestro pueblo la grandeza del pasado. Por vuestras venas corre la sangre de los santos; sobre vuestra historia ha descendido el agua de la redenci&oacute;n. Nada puede resistir a la fuerza renovadora de la gracia.<\/p>\n<p> 7.&nbsp;Pueblo armenio, &iexcl;mant&eacute;n fija tu mirada en Cristo, camino, verdad y vida! &Eacute;l es la esperanza que no defrauda, la luz que disipa las tinieblas del mal. Cristo gu&iacute;a tus pasos:&nbsp; &iexcl;no temas!<br \/> Te protege la santa Madre de Dios; interceden por ti los santos armenios, y especialmente san Gregorio el Iluminador, a quien dentro de poco invocaremos como &quot;columna de luz de la santa Iglesia armenia&quot; y &quot;arca salv&iacute;fica del pueblo armenio&quot;.<\/p>\n<p> Est&aacute; cerca de ti el Obispo de Roma y toda la Iglesia cat&oacute;lica. Pueblo armenio, al que hoy abrazo con afecto, avanza en la fe de tus padres y pasa la antorcha a las generaciones futuras.<\/p>\n<p> Y t&uacute;, Cristo, nuestro Dios, conc&eacute;denos a todos que seamos dignos de entrar un d&iacute;a en la morada celestial de luz y heredar tu reino preparado desde el comienzo del mundo para tus santos.<br \/> Gloria a ti, con el Padre y con el Esp&iacute;ritu Santo, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.<br \/>Am&eacute;n. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LITURGIA DIVINA EN RITO ARMENIO CON OCASI&Oacute;NDEL XVII CENTENARIO DEL BAUTISMO DE ARMENIA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO Domingo 18 de febrero de 2001 1.&nbsp;&quot;El Esp&iacute;ritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son esp&iacute;ritu y son vida&quot; (Jn 6, 63). 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