{"id":40482,"date":"2016-10-05T23:46:04","date_gmt":"2016-10-06T04:46:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-febrero-de-2001-funeral-en-sufragio-de-s-em-pietro-card-casoria\/"},"modified":"2016-10-05T23:46:04","modified_gmt":"2016-10-06T04:46:04","slug":"10-de-febrero-de-2001-funeral-en-sufragio-de-s-em-pietro-card-casoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-febrero-de-2001-funeral-en-sufragio-de-s-em-pietro-card-casoria\/","title":{"rendered":"10 de febrero de 2001, Funeral en sufragio de S. Em. Pietro card. Casoria"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/>DURANTE EL FUNERAL DEL CARDENAL GIUSEPPE CASORIA<\/font><\/b><\/p>\n<p>S&aacute;bado 10 de febrero de 2001<\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">.<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;<i>Abyssus abyssum invocat<\/i>&quot; (<i>Sal<\/i> 42, 8).<\/p>\n<p> El abismo de la muerte evoca otro abismo:&nbsp; el infinitamente mayor de Dios y de su amor. De &eacute;l nos habla el evangelio que acabamos de escuchar:&nbsp; &quot;tanto am&oacute; Dios al mundo&#8230;&quot;. Este es el abismo que abarca todas las cosas, incluida la muerte:&nbsp; &quot;Tanto am&oacute; Dios al mundo que le dio a su Hijo &uacute;nico, para que todo el que crea en &eacute;l no perezca, sino que tenga vida eterna&quot; (<i>Jn<\/i> 3, 16).<\/p>\n<p> Para la salvaci&oacute;n de los hombres el Padre quiso dar al Hijo, de su misma naturaleza:&nbsp; &iexcl;qu&eacute; misterio de amor ilimitado! En este abismo de gracia y misericordia se cumple para nosotros la profec&iacute;a que hemos escuchado en la p&aacute;gina del profeta Isa&iacute;as. Podemos exclamar con plena verdad:&nbsp; &quot;Ah&iacute; ten&eacute;is a nuestro Dios:&nbsp; esperamos que nos salve; este es el Se&ntilde;or en quien esper&aacute;bamos; nos regocijamos y nos alegramos por su salvaci&oacute;n&quot; (<i>Is<\/i> 25, 9).<\/p>\n<p> Aqu&iacute; se halla la fuente y el secreto de la alegr&iacute;a cristiana, que nadie puede quitar a los amigos del Se&ntilde;or, seg&uacute;n su promesa (cf. <i>Jn<\/i> 16, 22). Isa&iacute;as nos ha ofrecido una imagen elocuente de esta alegr&iacute;a profunda y definitiva con el s&iacute;mbolo del banquete:&nbsp; en &eacute;l se vislumbra el anuncio del reino mesi&aacute;nico, que el Hijo de Dios vino a inaugurar. Entonces la muerte ser&aacute; eliminada para siempre y se enjugar&aacute;n las l&aacute;grimas en todos los rostros (cf. <i>Is<\/i> 25, 6-8).<\/p>\n<p> Para nuestro querido hermano, el cardenal Giuseppe Casoria, ha llegado la hora de entrar definitivamente en este Reino. Despu&eacute;s de un largo camino en la tierra, durante el cual trabaj&oacute; activamente como sacerdote, obispo y cardenal, ahora el Se&ntilde;or lo ha llamado a s&iacute; para compartir el destino prometido a sus servidores fieles.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Giuseppe Casoria, originario de Acerra, se orden&oacute; sacerdote muy joven. Adem&aacute;s de las actividades de ministerio, a las que se dedic&oacute; inmediatamente con entusiasmo, sigui&oacute; cultivando los estudios y se doctor&oacute; en teolog&iacute;a, en filosof&iacute;a, en <i>utroque iure<\/i> y en ciencias pol&iacute;ticas. Cultiv&oacute; sobre todo el campo jur&iacute;dico no s&oacute;lo con la investigaci&oacute;n y con estudios de especializaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n mediante el ejercicio de diversos oficios en los tribunales de la Signatura apost&oacute;lica y de la Rota, y en algunos dicasterios de la Curia romana. En particular, trabaj&oacute; muchos a&ntilde;os en la Congregaci&oacute;n para el culto divino y la disciplina de &nbsp;los sacramentos, en la que lleg&oacute; a ser primero subsecretario y despu&eacute;s secretario.<\/p>\n<p> El Papa Pablo VI lo elev&oacute; al episcopado a comienzos de 1972 y, un a&ntilde;o despu&eacute;s, lo nombr&oacute; secretario de la Congregaci&oacute;n para las causas de los santos. Durante m&aacute;s de ocho a&ntilde;os desempe&ntilde;&oacute; con celo esa tarea, hasta que le confi&eacute; la gu&iacute;a del dicasterio que conoc&iacute;a mejor, es decir, la Congregaci&oacute;n para el culto divino y la disciplina de los sacramentos. En el consistorio del 2 de febrero de 1983 lo nombr&eacute; cardenal, asign&aacute;ndole el t&iacute;tulo de San Jos&eacute; en la v&iacute;a Trionfale.<\/p>\n<p> El 21 de diciembre del a&ntilde;o pasado, el querido purpurado celebr&oacute; el 70&deg; aniversario de su ordenaci&oacute;n sacerdotal. En esa ocasi&oacute;n, se subray&oacute; oportunamente lo que fue durante toda su larga vida:&nbsp; un alma apasionada por Cristo, al que como sacerdote trat&oacute; siempre de imitar, sirvi&eacute;ndolo con entrega total en su trabajo diario en favor de la Iglesia. En su testamento espiritual dej&oacute; escrito:&nbsp; &quot;Confieso abiertamente que siempre he cre&iacute;do y quiero seguir creyendo, con alegr&iacute;a y convicci&oacute;n, con firmeza y sin dificultad, todas las verdades de la religi&oacute;n cat&oacute;lica que me ha ense&ntilde;ado el magisterio de la santa madre Iglesia, en cuyo seno, como tuve la gracia de nacer, tambi&eacute;n espero vivir y morir&quot;.<\/p>\n<p> Sostenido por estas convicciones, el cardenal Casoria afront&oacute; la muerte con plena resignaci&oacute;n a la voluntad de Dios. Quienes lo acompa&ntilde;aron durante sus &uacute;ltimos d&iacute;as recogieron de sus labios expresiones como esta:&nbsp; &quot;Cada d&iacute;a de vida, aunque sea en medio de enfermedades y sufrimientos, es un don especial del Se&ntilde;or, por el que le doy gracias&quot;. Y tambi&eacute;n:&nbsp; &quot;Ofrezco con profundo amor todos mis sufrimientos por la Iglesia, por &nbsp;el Santo Padre y por el mundo entero&quot;.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;&quot;Si hemos muerto con Cristo, creemos &nbsp;que tambi&eacute;n viviremos con &eacute;l&quot; (<i>Rm<\/i> 6, 8).<\/p>\n<p> La p&aacute;gina de la carta a los Romanos, de la que est&aacute; tomada la segunda lectura de esta celebraci&oacute;n, constituye uno de los textos fundamentales del Leccionario lit&uacute;rgico. En efecto, la liturgia nos la propone todos los a&ntilde;os en la Vigilia pascual. Pensamos en estas iluminadoras palabras de san Pablo al dar a este hermano nuestro el &uacute;ltimo y emotivo saludo. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces &eacute;l mismo las habr&aacute; le&iacute;do, meditado y comentado! Lo que el Ap&oacute;stol escribe a prop&oacute;sito de la uni&oacute;n m&iacute;stica del bautizado con Cristo muerto y resucitado, &eacute;l lo est&aacute; viviendo ahora en la realidad ultraterrena, libre de los condicionamientos impuestos a la naturaleza humana por el pecado. &quot;Pues -como afirma san Pablo en ese mismo pasaje- el que est&aacute; muerto, queda librado del pecado&quot; (<i>Rm<\/i> 6, 7).<\/p>\n<p> La uni&oacute;n sacramental, pero real, con el misterio pascual de Cristo abre al bautizado la perspectiva de participar en su misma gloria. Y esto ya tiene una consecuencia para la vida terrena, porque, aunque en virtud del bautismo ya participamos en la resurrecci&oacute;n de Cristo, ya ahora podemos &quot;vivir una vida nueva&quot; (<i>Rm<\/i> 6, 4). Por eso, la muerte piadosa de un hermano en Cristo, mucho m&aacute;s si est&aacute; marcado por el car&aacute;cter sacerdotal, es siempre motivo de &iacute;ntimo asombro y de acci&oacute;n de gracias por el designio de la paternidad divina, que &quot;nos libr&oacute; del poder de las tinieblas y nos traslad&oacute; al reino del Hijo de su amor, en quien tenemos la redenci&oacute;n:&nbsp; el perd&oacute;n de los pecados&quot; (<i>Col<\/i> 1, 13-14).<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Reunidos en torno al altar, damos gracias a Dios por la luz que, a trav&eacute;s de su palabra, proyecta sobre las situaciones de nuestra existencia y sobre el misterio de la muerte. A &eacute;l elevamos con confianza nuestra oraci&oacute;n por este amigo y hermano nuestro.<\/p>\n<p> El cardenal Casoria, que por su ministerio debi&oacute; discernir y juzgar muchas veces, &nbsp;ahora est&aacute; llamado, como nos suceder&aacute; a cada uno de nosotros, a comparecer ante el tribunal de Cristo (cf. <i>2 Co<\/i> 5, 10). Sin embargo, el evangelio nos conforta, record&aacute;ndonos que &quot;Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por &eacute;l&quot; (<i>Jn<\/i> 3, 17).<\/p>\n<p> Es consolador saber que seremos juzgados por Aquel que nos am&oacute; y se entreg&oacute; a s&iacute; mismo por nosotros (cf. <i>Ga<\/i> 2, 20). &iexcl;Qu&eacute; alegr&iacute;a ir al encuentro del buen Pastor, cuya voluntad &uacute;nica y soberana es que cada uno tenga vida eterna y la tenga en abundancia! (cf. <i>Jn<\/i> 10, 10). Que sea as&iacute; para ti, querido hermano en Cristo, a quien hoy ponemos en las manos misericordiosas del Padre celestial.<\/p>\n<p> Ciertamente, junto a Cristo Se&ntilde;or est&aacute; presente Mar&iacute;a, Madre suya y nuestra, a quien todos los d&iacute;as invocamos para que nos asista <i>&quot;in hora mortis nostrae&quot;<\/i>. &quot;Me encomiendo a la Virgen sant&iacute;sima -escribi&oacute; el cardenal Casoria en el testamento mencionado-, para que me ayude a recorrer bien mi camino en la tierra y me presente amorosamente a su &uacute;nico Hijo Jesucristo&quot;.<\/p>\n<p> Hagamos nuestra esta invocaci&oacute;n suya:&nbsp; que en este momento Mar&iacute;a lo introduzca en la patria del cielo, para que participe en la alegr&iacute;a del banquete eterno, que Dios ha preparado para sus servidores fieles. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO IIDURANTE EL FUNERAL DEL CARDENAL GIUSEPPE CASORIA S&aacute;bado 10 de febrero de 2001 . 1.&nbsp;&quot;Abyssus abyssum invocat&quot; (Sal 42, 8). El abismo de la muerte evoca otro abismo:&nbsp; el infinitamente mayor de Dios y de su amor. De &eacute;l nos habla el evangelio que acabamos de escuchar:&nbsp; &quot;tanto am&oacute; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-febrero-de-2001-funeral-en-sufragio-de-s-em-pietro-card-casoria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab10 de febrero de 2001, Funeral en sufragio de S. Em. Pietro card. 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