{"id":40483,"date":"2016-10-05T23:46:05","date_gmt":"2016-10-06T04:46:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-febrero-de-2001-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-alfonso-maria-de-ligorio\/"},"modified":"2016-10-05T23:46:05","modified_gmt":"2016-10-06T04:46:05","slug":"4-de-febrero-de-2001-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-alfonso-maria-de-ligorio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-febrero-de-2001-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-alfonso-maria-de-ligorio\/","title":{"rendered":"4 de febrero de 2001, Visita pastoral a la parroquia romana de San Alfonso Mar\u00eda de Ligorio"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA<br \/>DE SAN ALFONSO MAR&Iacute;A DE LIGORIO<\/font><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p>Domingo 4 de febrero de 2001<\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font> <\/i><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\"><b><\/b><\/p>\n<p><b> <\/b><\/p>\n<p><b> <\/b><\/p>\n<p align=\"left\">1.<i>&nbsp;&quot;Duc in altum,<\/i> rema mar adentro&quot; (<i>Lc<\/i> 5, 4). Esta invitaci&oacute;n que Jes&uacute;s dirigi&oacute; al ap&oacute;stol san Pedro constituye el motivo dominante de la liturgia de hoy, V domingo del tiempo ordinario.<br \/> Recog&iacute; estas mismas palabras en la carta apost&oacute;lica <i>Novo millennio ineunte<\/i>, que firm&eacute; durante la celebraci&oacute;n conclusiva del A&ntilde;o santo. En ella, despu&eacute;s de repasar los elementos fundamentales que caracterizaron la experiencia jubilar, trac&eacute; <i>las l&iacute;neas gu&iacute;a <\/i>para la vida de la Iglesia y su misi&oacute;n evangelizadora en el tercer milenio.<\/p>\n<p> &quot;Maestro&#8230;, por tu palabra, echar&eacute; las redes&quot; (<i>Lc<\/i> 5, 5). As&iacute; responde Sim&oacute;n Pedro a la invitaci&oacute;n de Cristo. No oculta su desilusi&oacute;n por el trabajo infructuoso realizado durante toda la noche y, sin embargo, obedece al Maestro:&nbsp; abandona sus convicciones de pescador, que conoce bien su oficio, y se f&iacute;a de &eacute;l. Conocemos la continuaci&oacute;n de la historia. Al ver las redes rebosantes de peces, Pedro toma conciencia de la distancia que lo separa a &eacute;l, &quot;pecador&quot;, de aquel a quien ahora reconoce como el &quot;Se&ntilde;or&quot;. Se siente <i>transformado interiormente<\/i> y, ante la invitaci&oacute;n del Maestro, deja las redes y lo sigue. As&iacute;, el pescador de Galilea se convierte en el ap&oacute;stol de Cristo, la piedra sobre la que Cristo funda su Iglesia.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Hoy tengo la alegr&iacute;a de realizar mi primera visita pastoral a una parroquia romana, despu&eacute;s del extraordinario acontecimiento de gracia del gran jubileo. Vuestra iglesia est&aacute; situada a poca distancia del lugar llamado <i>Saxa Rubra<\/i>, donde en el a&ntilde;o 312, como narra la tradici&oacute;n, se apareci&oacute; misteriosamente la cruz. <i>&quot;In hoc signo vinces&quot;<\/i>:&nbsp; estas palabras, que conoc&eacute;is muy bien, se unen idealmente a las que acabamos de escuchar:&nbsp; &quot;<i>Duc in altum<\/i>, rema mar adentro&quot;. Confiar en Cristo lleva a compartir con &eacute;l el camino del sufrimiento y de la muerte. Pero lo que humanamente parece una derrota, expresada significativamente en el misterio de la cruz, <i>se convierte en garant&iacute;a de victoria segura y definitiva<\/i>.<\/p>\n<p> Estas consideraciones me llevan a recordar a <i>don Eulogio Carballido D&iacute;az<\/i>, pastor generoso y amado, que gui&oacute; esta comunidad durante veinticinco a&ntilde;os. Sol&iacute;a ir en peregrinaci&oacute;n todos los a&ntilde;os a <i>Saxa Rubra<\/i>, acompa&ntilde;ado por muchos de vosotros, para venerar la imagen de la Virgen inmaculada, Madre de Dios, que yo mismo tuve la alegr&iacute;a de coronar. El Se&ntilde;or, que hace un a&ntilde;o lo llam&oacute; repentinamente a s&iacute;, le conceda el premio celestial reservado a sus servidores buenos y fieles.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la <i>parroquia de San Alfonso Mar&iacute;a de Ligorio, <\/i>os saludo a todos con afecto. Dirijo un saludo especial al cardenal vicario, al obispo auxiliar del sector norte, a vuestro p&aacute;rroco, don Stefano Alberici, a los sacerdotes que colaboran con &eacute;l y a los representantes de los ni&ntilde;os y de los j&oacute;venes, a quienes agradezco las amables palabras de bienvenida pronunciadas al comienzo de la celebraci&oacute;n. Tambi&eacute;n saludo cordialmente a las religiosas de las dos comunidades femeninas presentes en la parroquia:&nbsp; las Franciscanas de Susa y las Peque&ntilde;as Hijas de los Sagrados Corazones de Jes&uacute;s y Mar&iacute;a.<\/p>\n<p> Os saludo especialmente a vosotros, amad&iacute;simos feligreses de San Alfonso, que hab&eacute;is venido en tan gran n&uacute;mero a esta misa dominical, as&iacute; como a todos los habitantes de la zona, que durante estos a&ntilde;os han visto crecer, junto a los primeros asentamientos rurales y a los reconstruidos despu&eacute;s de la terrible riada de 1965, nuevos y modernos centros residenciales.<\/p>\n<p> 4.<i>&nbsp;&quot;Duc in altum<\/i>, rema mar adentro&quot;. &iquest;Qu&eacute; significa para vosotros, amad&iacute;simos hermanos y hermanas de esta parroquia, <i>remar mar adentro<\/i> al comienzo del nuevo milenio? Los primeros habitantes de esta periferia romana, que emigraron de la Italia central y meridional, trajeron consigo una fe sencilla y sincera, con tradiciones religiosas bien consolidadas. As&iacute;, se fue construyendo, bajo la gu&iacute;a de un p&aacute;rroco celoso, una comunidad activa y vigilante en el &aacute;mbito de la fidelidad a Cristo y de la solidaridad con quienes atraviesan situaciones dif&iacute;ciles.<\/p>\n<p> Ciertamente, aqu&iacute;, como en otras partes, no han faltado y no faltan dificultades y pruebas. Sin embargo, con san Pablo, pod&eacute;is repetir hoy que la gracia de Dios no se ha frustrado en vosotros (cf. <i>1 Co<\/i> 15, 10). Las numerosas semillas de bien sembradas a lo largo de los a&ntilde;os est&aacute;n dando frutos abundantes. Gracias al nuevo complejo parroquial, inaugurado el 1 de octubre del a&ntilde;o pasado, vuestra parroquia dispone ahora de un lugar adecuado para acoger y formar a los habitantes del barrio, prestando especial atenci&oacute;n a los ni&ntilde;os y a los j&oacute;venes.<\/p>\n<p> Por tanto, al considerar el gran bien ya realizado entre vosotros, os digo:&nbsp; <i>remad mar adentro.<\/i> Convert&iacute;os, individualmente y como comunidad, en <i>misioneros del amor del Se&ntilde;or<\/i>. Preocupaos por todo hombre y toda mujer que vive y trabaja en este territorio, siguiendo el ejemplo de vuestro patrono celestial, san Alfonso, que sinti&oacute; un celo constante por la evangelizaci&oacute;n.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Ensanchando nuestra mirada, podemos preguntarnos:&nbsp; &iquest;qu&eacute; significa <i>remar mar adentro<\/i> para nuestra comunidad diocesana? &iquest;No significa, acaso, recomenzar desde Cristo para llevar a todos el anuncio de la salvaci&oacute;n?<\/p>\n<p> A este prop&oacute;sito, s&eacute; que toda la di&oacute;cesis se est&aacute; preparando con empe&ntilde;o para el <i>congreso que se celebrar&aacute; el pr&oacute;ximo mes de junio<\/i>. Yo mismo lo he deseado como un gran encuentro &uacute;til para delinear, sobre la base de la experiencia de la Misi&oacute;n ciudadana, las l&iacute;neas fundamentales de una &quot;movilizaci&oacute;n&quot; constante al servicio del Evangelio.<\/p>\n<p> Ese importante momento de reflexi&oacute;n y comuni&oacute;n conferir&aacute; una impronta misionera estable a la pastoral diocesana. Servir&aacute;, adem&aacute;s, para aumentar la sensibilidad hacia el tiempo actual, en el que es posible y necesario <i>vivir de modo coherente<\/i> como cristianos en todos los ambientes de vida, de actividad y de servicio.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;&quot;He trabajado m&aacute;s que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo&quot; (<i>1 Co<\/i> 15, 10). Estas palabras del ap&oacute;stol san Pablo, que hemos escuchado en la segunda lectura, nos ayudan a comprender correctamente el valor de nuestros esfuerzos:&nbsp; la realizaci&oacute;n de cuanto nos proponemos depende ciertamente de nuestra buena voluntad; pero depende, sobre todo, de la gracia de Dios. Por tanto, el camino pastoral de vuestra parroquia, as&iacute; como el de la di&oacute;cesis y el de toda la Iglesia, debe ser esencialmente un <i>camino de santidad<\/i>, con una adhesi&oacute;n cada vez m&aacute;s profunda a Aquel que es, por antonomasia, el tres veces santo (cf. <i>Is<\/i>&nbsp;6,&nbsp;3).<\/p>\n<p> En este itinerario de fe, esperanza y caridad nos acompa&ntilde;a la Virgen sant&iacute;sima, aurora luminosa y gu&iacute;a segura de nuestros pasos por los caminos del mundo y de&nbsp;la historia.&nbsp;Imit&eacute;mosla en&nbsp;la contemplaci&oacute;n, meditando en nuestro coraz&oacute;n el misterio de Cristo (cf. <i>Lc<\/i> 2, 51). Sig&aacute;mosla en la oraci&oacute;n perseverante y concorde, en comuni&oacute;n con los Ap&oacute;stoles y con toda la comunidad eclesial (cf. <i>Hch<\/i> 1, 14). Acojamos su invitaci&oacute;n a tener confianza en su Hijo:&nbsp; &quot;Haced lo que &eacute;l os diga&quot; (<i>Jn<\/i> 2, 5).<\/p>\n<p> Y t&uacute;, Mar&iacute;a, Estrella del nuevo milenio, ruega por nosotros. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANADE SAN ALFONSO MAR&Iacute;A DE LIGORIO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 4 de febrero de 2001 1.&nbsp;&quot;Duc in altum, rema mar adentro&quot; (Lc 5, 4). 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