{"id":40499,"date":"2016-10-05T23:46:58","date_gmt":"2016-10-06T04:46:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-diciembre-de-2002-misa-para-los-estudiantes-de-las-universidades-y-ateneos-romanos-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:46:58","modified_gmt":"2016-10-06T04:46:58","slug":"10-de-diciembre-de-2002-misa-para-los-estudiantes-de-las-universidades-y-ateneos-romanos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-diciembre-de-2002-misa-para-los-estudiantes-de-las-universidades-y-ateneos-romanos-2\/","title":{"rendered":"10 de diciembre de 2002, Misa para los estudiantes de las universidades y ateneos romanos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/>DURANTE LA SANTA MISA PARA LOS ESTUDIANTES<br \/>DE LAS UNIVERSIDADES Y ATENEOS ROMANOS<\/font><\/b><\/p>\n<p>Martes 10 de diciembre de 2002<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>&quot;Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios&quot; <\/i> (<i>Is<\/i> 40, 1).<\/p>\n<p> Con esta invitaci&oacute;n comienza el as&iacute; llamado &quot;Libro de la consolaci&oacute;n&quot;, en el que el segundo Isa&iacute;as da al pueblo en el exilio el <i>anuncio gozoso de la liberaci&oacute;n<\/i>. El tiempo del castigo ha terminado; Israel puede mirar con confianza al futuro:&nbsp; le espera, por fin, el regreso a la patria.<\/p>\n<p> Este anuncio gozoso <i>vale tambi&eacute;n para nosotros.<\/i> En el fondo, todos somos viandantes en camino. La vida es un largo viaje en el que todo ser humano, peregrino del Absoluto, se esfuerza por buscar una morada estable y segura. El paso del tiempo le confirma que esa morada no puede encontrarla aqu&iacute; abajo. Nuestra patria verdadera y definitiva es el cielo. El autor de la carta a los Hebreos dir&aacute;:&nbsp; &quot;No tenemos aqu&iacute; ciudad permanente, sino que andamos buscando la del futuro&quot; (<i>Hb<\/i> 13, 14).<\/p>\n<p> Desde esta perspectiva, son consoladoras las palabras del profeta. Asegura que <i>Dios camina con nosotros:&nbsp;<\/i> &quot;Consolad, consolad a mi pueblo. (&#8230;)<i> <\/i>Se revelar&aacute; la gloria del Se&ntilde;or, y la ver&aacute;n todos los hombres&quot; (<i>Is<\/i> 40, 1-5). En la noche de Bel&eacute;n el Verbo de Dios se hizo <i>nuestro compa&ntilde;ero de viaje<\/i>; tom&oacute; nuestra misma carne y acept&oacute; compartir hasta el fondo nuestra condici&oacute;n. As&iacute; pues, en la fe podemos acoger con toda la riqueza de su significado el deseo:&nbsp; &quot;Consolad, consolad a mi pueblo&quot;.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Con este sentimiento de &iacute;ntima alegr&iacute;a os dirijo mi saludo a vosotros, ilustres rectores y profesores, y a vosotros, queridos alumnos de las universidades romanas.&nbsp;A&nbsp;cada&nbsp;uno&nbsp;le expreso mi gratitud por haber querido participar en esta cita tradicional del tiempo de Adviento.<\/p>\n<p> Saludo en particular al viceministro para las Universidades y a la delegaci&oacute;n de rectores italianos presentes en esta celebraci&oacute;n, as&iacute; como a los representantes de las antiguas universidades europeas. Agradezco al rector de la universidad &quot;Tor Vergata&quot; y a la joven estudiante de &quot;La Sapienza&quot; las palabras que me han dirigido, interpretando vuestros sentimientos. Me siento muy a gusto con vosotros.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Volvamos a escuchar al profeta. Nos ayuda a comprender mejor el mensaje de alegr&iacute;a que el misterio de la Navidad trae a los hombres de todo tiempo y de toda cultura. El nacimiento de Cristo <i>es anuncio consolador para la humanidad entera.<br \/><\/i><br \/> S&iacute;, entonces &quot;se revelar&aacute; la gloria del Se&ntilde;or, y la ver&aacute;n todos los hombres&quot; (<i>Is<\/i>&nbsp;40, 5). Todos podemos contemplarla y ser iluminados por ella. Ante esta gloria, prosigue el profeta, &quot;todo hombre es hierba y todo su esplendor como flor del campo&quot; (<i>Is<\/i> 40, 6).<\/p>\n<p> La gloria <i>de Dios<\/i> y la gloria <i>de los hombres<\/i>:&nbsp; &iquest;hay acaso gloria humana que pueda confrontarse con la divina?, &iquest;hay acaso poder terreno que pueda competir con el Se&ntilde;or? Incluso los grandes de la tierra, como Nabucodonosor, Dar&iacute;o y Ciro, son como &quot;hierba&quot;, como la flor que&nbsp;&quot;se marchita en cuanto le&nbsp;da el viento del Se&ntilde;or&quot; (<i>Is<\/i> 40, 7). Nada resiste a Dios. S&oacute;lo &eacute;l, con su omnipotencia, gobierna el universo y dirige el destino de los hombres y el rumbo de la historia.<\/p>\n<p> Miremos al siglo que acaba de transcurrir y a nuestros tiempos:&nbsp; &iexcl;cu&aacute;n fr&aacute;giles se han mostrado potencias que pretend&iacute;an imponer su dominio! Incluso la ciencia, la t&eacute;cnica, la cultura, cuando hacen gala de omnipotencia, se revelan en el fondo como la hierba que r&aacute;pidamente se seca, como una flor que se marchita y muere.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Que resuenen en el coraz&oacute;n de cada uno estas palabras del profeta que acabamos de escuchar. No menoscaban la libertad humana; al contrario, la enriquecen gui&aacute;ndola por senderos de aut&eacute;ntica promoci&oacute;n del hombre. Desde esta perspectiva, brinda una gran ayuda la <i>pastoral universitaria<\/i>, que la Iglesia promueve con sumo esmero en los centros de estudio y de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica.<br \/> Recuerdo mi experiencia personal en la universidad. El contacto diario con alumnos y profesores me ense&ntilde;&oacute; que es necesario proporcionar <i>una formaci&oacute;n integral<\/i>, que prepare a los j&oacute;venes para la vida:&nbsp; una ense&ntilde;anza que los capacite para asumir de modo responsable su papel en la <i>familia<\/i> y en la <i>sociedad<\/i> con competencia profesional, pero tambi&eacute;n humana y espiritual. Aquellos a&ntilde;os, que marcaron mi existencia, me dieron lecciones muy &uacute;tiles, que trat&eacute; de reproducir en el ensayo de &eacute;tica cristiana &quot;Amor y responsabilidad&quot;, y en la obra dram&aacute;tica sobre el matrimonio &quot;El taller del orfebre&quot;.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Volvamos de nuevo al texto del profeta que nos propone la liturgia de hoy. Es una p&aacute;gina muy densa de significado, que anuncia al pueblo desalentado:&nbsp; &quot;He aqu&iacute; que viene el Se&ntilde;or Dios con poder, y su brazo domina&quot; (<i>Is <\/i>40, 10). La omnipotencia de Dios, como comprenderemos mejor en el misterio de la Navidad, est&aacute; impregnada de ternura y de misericordia. Es <i>un poder de amor<\/i>, que siente predilecci&oacute;n por los d&eacute;biles y los humildes.<\/p>\n<p> La p&aacute;gina evang&eacute;lica que se acaba de proclamar nos ayuda a comprender m&aacute;s a fondo este mensaje de esperanza. El pastor del que habla Jes&uacute;s abandona a las noventa y nueve ovejas en los montes para ir en busca de la perdida (cf.<i>&nbsp;Mt<\/i> 18, 12-14). Dios no considera a la humanidad como <i>una masa an&oacute;nima<\/i>, sino que piensa en <i>cada uno, <\/i>cuida personalmente de cada uno. Cristo es el verdadero pastor que re&uacute;ne a la grey con su brazo, &quot;toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres&quot; (<i>Is<\/i>&nbsp;40, 11).<\/p>\n<p> 6.&nbsp;Es elocuente la par&aacute;bola de la oveja perdida. La oveja, a diferencia de otros animales, como por ejemplo el perro, <i>no sabe volver por s&iacute; sola a casa<\/i> y necesita que el pastor la gu&iacute;e. As&iacute; somos tambi&eacute;n nosotros, incapaces de salvarnos s&oacute;lo con nuestras fuerzas. Necesitamos la intervenci&oacute;n de lo alto. Y en Navidad se realiza este prodigio de amor:&nbsp; <i>Dios se ha hecho uno de nosotros<\/i> para ayudarnos a encontrar nuevamente el camino que lleva a la felicidad y a la salvaci&oacute;n.<br \/> Ilustres rectores y profesores, queridos estudiantes, abramos el coraz&oacute;n al Ni&ntilde;o que nacer&aacute; en Bel&eacute;n por nosotros. Prepar&eacute;monos para recibir su luz, que ilumina nuestros pasos, y su amor, que da vigor a nuestra existencia. Que nos acompa&ntilde;e en esta intensa espera la Virgen sant&iacute;sima, Sede de la Sabidur&iacute;a.<\/p>\n<p> Con estos sentimientos, os expreso a vosotros y a vuestras familias mis mejores deseos. Que las pr&oacute;ximas fiestas navide&ntilde;as sean serenas y santas. &iexcl;Feliz Adviento! y &iexcl;Feliz Navidad! Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 2002 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO IIDURANTE LA SANTA MISA PARA LOS ESTUDIANTESDE LAS UNIVERSIDADES Y ATENEOS ROMANOS Martes 10 de diciembre de 2002 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios&quot; (Is 40, 1). 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