{"id":40500,"date":"2016-10-05T23:46:59","date_gmt":"2016-10-06T04:46:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-diciembre-de-2002-misa-para-la-comunidad-filipina-de-roma-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:46:59","modified_gmt":"2016-10-06T04:46:59","slug":"1-de-diciembre-de-2002-misa-para-la-comunidad-filipina-de-roma-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-diciembre-de-2002-misa-para-la-comunidad-filipina-de-roma-2\/","title":{"rendered":"1 de diciembre de 2002, Misa para la comunidad filipina de Roma"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA PARA LA COMUNIDAD FILIPINA DE ROMA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Domingo 1 de diciembre de 2002<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>&iexcl;Larga vida a Filipinas!<\/p>\n<p> <\/i>1<i>.&nbsp;&quot;T&uacute;, Se&ntilde;or, eres nuestro padre, tu nombre de siempre es &quot;Nuestro redentor&quot;&quot; (Is<\/i>63, 16).<br \/>Al inicio del Adviento, la liturgia nos invita a volver a gustar el mensaje consolador de la paternidad de Dios. Las palabras que acabamos de escuchar, tomadas del libro del profeta Isa&iacute;as, nos introducen en el n&uacute;cleo de la predicaci&oacute;n de Jes&uacute;s. A la petici&oacute;n precisa de los disc&iacute;pulos:&nbsp; &quot;Se&ntilde;or, ens&eacute;&ntilde;anos a orar&quot;, responde anim&aacute;ndolos a dirigirse a Dios con el dulce nombre de &quot;Padre&quot; (cf. <i>Lc<\/i> 11, 1-4).<\/p>\n<p> S&iacute;, <i>&iexcl;Dios es nuestro Padre!<\/i> Se interesa por nosotros, porque somos obra de sus&nbsp;manos. Est&aacute;&nbsp;siempre dispuesto&nbsp;a perdonar a los pecadores arrepentidos, y <i>a acoger con ternura<\/i> a cuantos conf&iacute;an en su misericordia infinita (cf. <i>Is<\/i> 64, 4).<\/p>\n<p> Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la capellan&iacute;a cat&oacute;lica filipina de Roma, me alegra compartir con vosotros <i>este consolador anuncio<\/i>, al iniciar el camino del Adviento. Hubiera querido visitaros el pasado 24 de febrero y celebrar la eucarist&iacute;a en la bas&iacute;lica de Santa Pudenciana en el Viminal. No fue posible y, por eso, os acojo hoy con gran cordialidad aqu&iacute;, en el Vaticano, reanudando as&iacute; mis encuentros habituales con las parroquias y las comunidades de nuestra di&oacute;cesis.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Os saludo con gran afecto y, a trav&eacute;s de vosotros, saludo a los miles de filipinos que viven en Roma y en otras ciudades de toda Italia. Saludo al cardenal vicario y al obispo auxiliar de la zona centro, que velan constantemente por vuestra atenci&oacute;n pastoral. Saludo tambi&eacute;n a vuestro compatriota el cardenal Jos&eacute; S&aacute;nchez, prefecto em&eacute;rito de la Congregaci&oacute;n para el clero, que nos honra con su presencia.<\/p>\n<p> Asimismo, agradezco sinceramente la presencia de sus excelencias los embajadores de Filipinas ante la Santa Sede y ante la Rep&uacute;blica de Italia, juntamente con otros representantes de la comunidad filipina.<\/p>\n<p> Mi saludo cordial va tambi&eacute;n a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, y a los fieles laicos que de diferentes modos <i>sirven a vuestra comunidad grande y din&aacute;mica. <\/i>En especial, saludo a vuestro incansable capell&aacute;n, el padre Alberto Mena Guevara. Le agradezco las amables palabras que me ha dirigido al comienzo de esta celebraci&oacute;n y su presentaci&oacute;n de las numerosas actividades que se realizan en la bas&iacute;lica de Santa Pudenciana, encomendada desde 1991 al <i>Sentro Pilipino<\/i>.<br \/>Hace pocos meses tom&oacute; posesi&oacute;n del rico patrimonio de atenci&oacute;n pastoral legado por el muy amado padre Remo Bati despu&eacute;s de diez a&ntilde;os de generoso y fiel servicio a la comunidad. Doy las gracias asimismo al se&ntilde;or Exequiel Garc&iacute;a y al joven Mark Angelo, que han hablado en representaci&oacute;n de todos vosotros.<\/p>\n<p> La solicitud de la Iglesia por los fieles filipinos puede verse tambi&eacute;n en los <i>treinta y nueve centros pastorales<\/i> esparcidos por toda la ciudad, donde pod&eacute;is promover vuestras nobles tradiciones cristianas y darles nueva vida, gracias a los servicios lit&uacute;rgicos y apost&oacute;licos que se ofrecen all&iacute;.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Queridos hermanos y hermanas, conservad la rica herencia cultural y religiosa que forma parte integrante de vuestra identidad. Muchos de vosotros hab&eacute;is tenido la oportunidad de encontrar empleo en Italia, y hab&eacute;is alcanzado un nivel de vida que os permite ayudar a los miembros de vuestra familia que est&aacute;n en vuestra patria. Sin embargo, a otros, y espero que sean pocos, <i>vuestra situaci&oacute;n de inmigrantes os ha originado serios problemas<\/i>, como la soledad, la separaci&oacute;n de las familias, la p&eacute;rdida de los valores transmitidos del pasado y, a veces, incluso la p&eacute;rdida de vuestra fe.<\/p>\n<p> Quisiera renovaros a todos, y en particular a las numerosas mujeres presentes aqu&iacute;, las palabras de aliento que hemos escuchado en la liturgia de hoy:&nbsp; <i>&iexcl;No os desanim&eacute;is!<\/i> No debemos permitir que se debilite nuestra fe, porque el Se&ntilde;or est&aacute; cerca. Vuestra condici&oacute;n de inmigrantes hace que todos se&aacute;is m&aacute;s amados por Jes&uacute;s, quien, como recordamos durante el Adviento, vino a la tierra para salvarnos.<\/p>\n<p> As&iacute; pues, continuad con confianza y determinaci&oacute;n a lo largo del <i>camino de fe y solidaridad<\/i> tan bien expresado en el lema mencionado por vuestro capell&aacute;n, que os llama a la &quot;comuni&oacute;n&quot;, al &quot;testimonio&quot; y al &quot;anuncio del Evangelio&quot;. El testimonio de una vida aut&eacute;nticamente cristiana os mantendr&aacute; unidos entre vosotros y seguir&aacute; conquist&aacute;ndoos el respeto y la ayuda de los dem&aacute;s. A los que os dan empleo les pido que os acojan y os amen como hermanos amados en Cristo. <i>Todos debemos trabajar juntos para construir la civilizaci&oacute;n del amor<\/i>.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;&quot;Velad&#8230; vigilad&quot;. Esta exhortaci&oacute;n, que Jes&uacute;s nos dirige en el evangelio (cf.<i> Mc<\/i> 13, 33.&nbsp;53), es la llamada fundamental del tiempo de Adviento:&nbsp; <i>vigilar en espera del Mes&iacute;as<\/i>. Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, permanezcamos despiertos para estar preparados a encontrarnos con el Salvador, que viene a revelarnos el rostro del Padre celestial.<\/p>\n<p> Que Mar&iacute;a, la humilde Virgen de Nazaret, elegida por Dios para convertirse en la Madre del Redentor, <i>haga fructuosa nuestra espera orante y vigilante del Redentor<\/i>. Am&eacute;n.<\/p>\n<p> <i>&iexcl;Larga vida a Filipinas!<\/i> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 2002 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA PARA LA COMUNIDAD FILIPINA DE ROMA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 1 de diciembre de 2002 &nbsp; &iexcl;Larga vida a Filipinas! 1.&nbsp;&quot;T&uacute;, Se&ntilde;or, eres nuestro padre, tu nombre de siempre es &quot;Nuestro redentor&quot;&quot; (Is63, 16).Al inicio del Adviento, la liturgia nos invita a volver a gustar el mensaje consolador de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-diciembre-de-2002-misa-para-la-comunidad-filipina-de-roma-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab1 de diciembre de 2002, Misa para la comunidad filipina de Roma\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40500","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40500","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40500"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40500\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40500"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40500"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40500"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}