{"id":40506,"date":"2016-10-05T23:47:04","date_gmt":"2016-10-06T04:47:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-octubre-de-2002-canonizacion-del-beato-josemaria-escriva-de-balaguer\/"},"modified":"2016-10-05T23:47:04","modified_gmt":"2016-10-06T04:47:04","slug":"6-de-octubre-de-2002-canonizacion-del-beato-josemaria-escriva-de-balaguer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-octubre-de-2002-canonizacion-del-beato-josemaria-escriva-de-balaguer\/","title":{"rendered":"6 de octubre de 2002, Canonizaci\u00f3n del beato Josemar\u00eda Escriv\u00e1 de Balaguer\u00a0"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA DE CANONIZACI&Oacute;N DEL BEATO JOSEMAR&Iacute;A ESCRIV&Aacute; DE BALAGUER<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Domingo 6 de octubre de 2002<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;Todos los que son guiados por el Esp&iacute;ritu de Dios son hijos de Dios&quot; (<i>Rm<\/i> 8, 14). Estas palabras del ap&oacute;stol san Pablo, que acaban de resonar en nuestra asamblea, nos ayudan a comprender mejor el significativo mensaje de la canonizaci&oacute;n de Josemar&iacute;a Escriv&aacute; de Balaguer, que celebramos hoy. &Eacute;l se dej&oacute; guiar d&oacute;cilmente por el Esp&iacute;ritu, convencido de que s&oacute;lo as&iacute; se puede cumplir plenamente la voluntad de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta verdad cristiana fundamental era un tema recurrente de su predicaci&oacute;n. En efecto, no dejaba de invitar a sus hijos espirituales a invocar al Esp&iacute;ritu Santo para hacer que la vida interior, es decir, la vida de relaci&oacute;n con Dios y la vida familiar, profesional y social, plena de peque&ntilde;as realidades terrenas, no estuvieran separadas, sino que constituyeran una sola existencia &quot;santa y llena de Dios&quot;. &quot;A ese Dios invisible -escribi&oacute;- lo encontramos en las cosas m&aacute;s visibles y materiales&quot; (<i>Conversaciones con monse&ntilde;or Escriv&aacute; de Balaguer, <\/i>n. 114).<\/p>\n<p align=\"left\">Tambi&eacute;n hoy esta ense&ntilde;anza suya es actual y urgente. El creyente, en virtud del bautismo, que lo incorpora a Cristo, est&aacute; llamado a entablar con el Se&ntilde;or una relaci&oacute;n ininterrumpida y vital. Est&aacute; llamado a ser santo y a colaborar en la salvaci&oacute;n de la humanidad.<\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;&quot;Tom&oacute;, pues, Yahveh Dios al hombre y lo dej&oacute; en el jard&iacute;n de Ed&eacute;n, para que lo labrase y cuidase&quot; (<i>Gn<\/i> 2, 15). El libro del G&eacute;nesis, como hemos escuchado en la primera lectura, nos recuerda que el Creador ha confiado la tierra al hombre, para que la &quot;labrase&quot; y &quot;cuidase&quot;. Los creyentes, actuando en las diversas realidades de este mundo, contribuyen a realizar este proyecto divino universal. El trabajo y cualquier otra actividad, llevada a cabo con la ayuda de la gracia, se convierten en medios de santificaci&oacute;n cotidiana.<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;La vida habitual de un cristiano que tiene fe -sol&iacute;a afirmar Josemar&iacute;a Escriv&aacute;-, cuando trabaja o descansa, cuando reza o cuando duerme, en todo momento, es una vida en la que Dios siempre est&aacute; presente&quot; (<i>Meditaciones<\/i>, 3 de marzo de 1954). Esta visi&oacute;n sobrenatural de la existencia abre un horizonte extraordinariamente rico de perspectivas salv&iacute;ficas, porque, tambi&eacute;n en el contexto s&oacute;lo aparentemente mon&oacute;tono del normal acontecer terreno, Dios se hace cercano a nosotros y nosotros podemos cooperar a su plan de salvaci&oacute;n. Por tanto, se comprende m&aacute;s f&aacute;cilmente lo que afirma el concilio Vaticano II, esto es, que &quot;el mensaje cristiano no aparta a los hombres de la construcci&oacute;n del mundo (&#8230;), sino que les obliga m&aacute;s a llevar a cabo esto como un deber&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, 34).<\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Elevar el mundo hacia Dios y transformarlo desde dentro:&nbsp; he aqu&iacute; el ideal que el santo fundador os indica, queridos hermanos y hermanas que hoy os alegr&aacute;is por su elevaci&oacute;n a la gloria de los altares. &Eacute;l contin&uacute;a record&aacute;ndoos la necesidad de no dejaros atemorizar ante una cultura materialista, que amenaza con disolver la identidad m&aacute;s genuina de los disc&iacute;pulos de Cristo. Le gustaba reiterar con vigor que la fe cristiana se opone al conformismo y a la inercia interior.<\/p>\n<p align=\"left\">Siguiendo sus huellas, difundid en la sociedad, sin distinci&oacute;n &nbsp;de &nbsp;raza, clase, cultura o edad, la conciencia de que todos estamos llamados a la santidad. Esforzaos por ser santos vosotros mismos en primer lugar, cultivando un estilo evang&eacute;lico de humildad y servicio, de abandono en la Providencia y de escucha constante &nbsp;de &nbsp;la &nbsp;voz &nbsp;del Esp&iacute;ritu. De este modo, ser&eacute;is &quot;sal de la tierra&quot; (cf.<i>&nbsp;Mt<\/i> 5, 13) y brillar&aacute; &quot;vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que est&aacute; en los cielos&quot; (<i>Mt <\/i>5, 16).<\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;Ciertamente, no faltan incomprensiones y dificultades para quien intenta servir con fidelidad a la causa del Evangelio. El Se&ntilde;or purifica y modela con la fuerza misteriosa de la cruz a cuantos llama a seguirlo; pero en la cruz -repet&iacute;a el nuevo santo- encontramos luz, paz y gozo:&nbsp; <i>lux in cruce, requies in cruce, gaudium in cruce!<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Desde que el 7 de agosto de 1931, durante la celebraci&oacute;n de la santa misa, resonaron en su alma las palabras de Jes&uacute;s:&nbsp; &quot;Cuando sea levantado de la tierra, atraer&eacute; a todos hacia m&iacute;&quot; (<i>Jn<\/i> 12, 32), Josemar&iacute;a Escriv&aacute; comprendi&oacute; m&aacute;s claramente que la misi&oacute;n de los bautizados consiste en elevar la cruz de Cristo sobre toda realidad humana y sinti&oacute; surgir de su interior la apasionante llamada a evangelizar todos los ambientes. Acogi&oacute; entonces sin vacilar la invitaci&oacute;n hecha por Jes&uacute;s al ap&oacute;stol Pedro y que hace poco ha resonado en esta plaza:&nbsp; <i>&quot;Duc in altum!&quot;.<\/i> Lo transmiti&oacute; a toda su familia espiritual, para que ofreciese a la Iglesia una aportaci&oacute;n v&aacute;lida de comuni&oacute;n y servicio apost&oacute;lico. Esta invitaci&oacute;n se extiende hoy a todos nosotros. &quot;Rema mar adentro -nos dice el divino Maestro- y echad las redes para la pesca&quot; (<i>Lc<\/i> 5, 4).<\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;Pero para cumplir una misi&oacute;n tan ardua hace falta un incesante crecimiento interior alimentado por la oraci&oacute;n. San Josemar&iacute;a fue un maestro en la pr&aacute;ctica de la oraci&oacute;n, que consideraba una extraordinaria &quot;arma&quot; para redimir al mundo. Recomendaba siempre:&nbsp; &quot;Primero, oraci&oacute;n; despu&eacute;s, expiaci&oacute;n; en tercer lugar, muy &quot;en tercer lugar&quot;, acci&oacute;n&quot; (<i>Camino<\/i>, n. 82). No es una paradoja, sino una verdad perenne:&nbsp; la fecundidad del apostolado reside, ante todo, en la oraci&oacute;n y en una vida sacramental intensa y constante. Este es, en el fondo, el secreto de la santidad y del verdadero &eacute;xito de los santos.<\/p>\n<p align=\"left\">Que el Se&ntilde;or, queridos hermanos y hermanas, os ayude a recoger esta exigente herencia asc&eacute;tica y misionera. Os sostenga Mar&iacute;a, a quien el santo fundador invocaba como <i>Spes nostra, Sedes Sapientiae, Ancilla Domini.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Que la Virgen haga de cada uno un testigo aut&eacute;ntico del Evangelio, dispuesto a dar en todo lugar una generosa contribuci&oacute;n a la construcci&oacute;n del reino de Cristo. Que nos estimulen el ejemplo y la ense&ntilde;anza de san Josemar&iacute;a para que, al final de la peregrinaci&oacute;n terrena, participemos tambi&eacute;n nosotros en la herencia bienaventurada del cielo. All&iacute;, juntamente con los &aacute;ngeles y con todos los santos, contemplaremos el rostro de Dios, y cantaremos su gloria por toda la eternidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 2002 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA DE CANONIZACI&Oacute;N DEL BEATO JOSEMAR&Iacute;A ESCRIV&Aacute; DE BALAGUER HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 6 de octubre de 2002 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Todos los que son guiados por el Esp&iacute;ritu de Dios son hijos de Dios&quot; (Rm 8, 14). 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