{"id":40507,"date":"2016-10-05T23:47:04","date_gmt":"2016-10-06T04:47:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-octubre-de-2002-beatificacion-de-seis-siervos-de-dios-jornada-mundial-de-las-misiones-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:47:04","modified_gmt":"2016-10-06T04:47:04","slug":"20-de-octubre-de-2002-beatificacion-de-seis-siervos-de-dios-jornada-mundial-de-las-misiones-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-octubre-de-2002-beatificacion-de-seis-siervos-de-dios-jornada-mundial-de-las-misiones-2\/","title":{"rendered":"20 de octubre de 2002, Beatificaci\u00f3n de seis siervos de Dios\u00a0&#8211; Jornada mundial de las misiones"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE SEIS SIERVOS DE DIOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Domingo 20 de octubre de 2002<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\"><i><br \/> <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>&quot;Id, pues, y haced disc&iacute;pulos a todas las gentes, bautiz&aacute;ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo&quot;<\/i> (<i>Mt<\/i> 28, 19).<\/p>\n<p> Jes&uacute;s resucitado se despide as&iacute; de los Ap&oacute;stoles, antes de volver al Padre:&nbsp; &quot;&iexcl;Id!&quot;. Su &uacute;ltima palabra es una invitaci&oacute;n a la misi&oacute;n, que es, al mismo tiempo, una <i>promesa<\/i>, un <i>testamento<\/i> y un <i>compromiso.<\/i> Cristo conf&iacute;a a los disc&iacute;pulos su mensaje de salvaci&oacute;n y les pide que lo difundan y lo testimonien hasta los confines de la tierra.<\/p>\n<p> Este es el significado de la Jornada mundial de las misiones, que celebramos hoy. Por una providencial coincidencia, precisamente en esta jornada se proclaman algunos nuevos beatos, que cumplieron de modo singular el mandato de anunciar y testimoniar el Evangelio. Son <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20021020_okelo-irwa_sp.html\"> David Okelo<\/a> y <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20021020_okelo-irwa_sp.html\"> Gildo Irwa<\/a>, <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/..\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20021020_longhin_sp.html\"> Andr&eacute;s Jacinto Longhin<\/a>, <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20021020_durando_sp.html\"> Marco Antonio Durando<\/a>, <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20021020_marie-passion_sp.html\"> Mar&iacute;a de la Pasi&oacute;n<\/a> y <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20021020_meneguzzi_sp.html\"> Liduina Meneguzzi<\/a>.<\/p>\n<p> Su beatificaci&oacute;n en el marco de la Jornada mundial de las misiones nos recuerda que el primer servicio que hay que prestar a la misi&oacute;n es la b&uacute;squeda sincera y constante de la santidad. No podemos &nbsp;testimoniar &nbsp;con &nbsp;coherencia el Evangelio si antes no lo vivimos fielmente.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Mi pensamiento va ante todo a los dos j&oacute;venes catequistas de Uganda, <i>David Okelo y Gildo Irwa<\/i>. Estos dos valientes testigos eran casi adolescentes cuando, con sencillez y fe, derramaron su sangre por Cristo y por su Iglesia. Con gran entusiasmo por su misi&oacute;n de ense&ntilde;ar la fe a sus paisanos, partieron en 1918 hacia el norte de Uganda. All&iacute;, precisamente en el momento en que comenzaba la evangelizaci&oacute;n en esa regi&oacute;n, prefirieron la muerte antes que abandonar la zona y renunciar a sus deberes de catequistas. Verdaderamente, en su vida y en su testimonio podemos comprobar que fueron &quot;amados y elegidos por Dios&quot; (cf. <i>1 Ts<\/i> 1, 4).<\/p>\n<p> <i>David y Gildo son elevados hoy a la gloria de los altares<\/i>. Se presentan a toda la comunidad cristiana como ejemplos de santidad y virtud, y como modelos e intercesores para los catequistas de todo el mundo, especialmente en los lugares donde los catequistas sufren a&uacute;n a causa de la fe, afrontando a veces la marginaci&oacute;n social e incluso peligros personales. Quiera Dios que la vida y el testimonio de estos dos abnegados servidores del Evangelio impulsen a muchos hombres y mujeres en Uganda, en &Aacute;frica y por doquier, a responder con generosidad a la llamada a ser catequistas, llevando el conocimiento de Cristo a los dem&aacute;s y fortaleciendo la fe de las comunidades que han recibido recientemente el Evangelio de la salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;&quot;Te&nbsp;llam&eacute;&nbsp;por&nbsp;tu&nbsp;nombre&quot; (<i>Is<\/i> 45, 4). Las palabras con las que el profeta Isa&iacute;as indica la misi&oacute;n que Dios conf&iacute;a a sus elegidos expresan bien la vocaci&oacute;n de <i>Andr&eacute;s Jacinto Longhin, <\/i>el humilde capuchino que durante 32 a&ntilde;os fue obispo de la di&oacute;cesis de Treviso, al inicio del siglo pasado, el siglo XX. Fue un pastor sencillo y pobre, humilde y generoso, siempre disponible hacia el pr&oacute;jimo, seg&uacute;n&nbsp;la m&aacute;s&nbsp;genuina tradici&oacute;n capuchina.<\/p>\n<p> Lo llamaban el obispo de las cosas esenciales. En una &eacute;poca marcada por acontecimientos dram&aacute;ticos y dolorosos, actu&oacute; como padre para los sacerdotes y pastor celoso para la gente, siempre al lado de sus fieles, especialmente en los momentos de dificultad y peligro. As&iacute; anticip&oacute; lo que subrayar&iacute;a el concilio ecum&eacute;nico Vaticano II, al se&ntilde;alar que la evangelizaci&oacute;n es &quot;una de las principales funciones del obispo&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651028_christus-dominus_sp.html\">Christus Dominus<\/a><\/i>, 12; cf. <i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_07121990_redemptoris-missio.html\">Redemptoris missio<\/a><\/i>, 63).<\/p>\n<p> 4.&nbsp;&quot;Recordamos (&#8230;) la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y la constancia de vuestra esperanza&quot; (<i>1&nbsp;Ts<\/i> 1, 2-3). Las palabras del Ap&oacute;stol esbozan el retrato espiritual del padre <i>Marco Antonio Durando<\/i>, de la Congregaci&oacute;n de la Misi&oacute;n y digno hijo de la tierra piamontesa. Vivi&oacute; de fe y de ardiente impulso espiritual, desde&ntilde;ando toda forma de componenda o de tibieza interior.<\/p>\n<p> Siguiendo el ejemplo de san Vicente de Pa&uacute;l, supo reconocer en la humanidad de Cristo la expresi&oacute;n m&aacute;s grande y, al mismo tiempo, m&aacute;s accesible y desarmante, del amor de Dios a todo hombre. A&uacute;n hoy nos indica el misterio de la cruz como el momento culminante en el que se revela el misterio insondable del amor de Dios.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;&quot;Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que &eacute;l os ha elegido&quot; (<i>1 Ts<\/i> 1, 4). <i>Mar&iacute;a de la Pasi&oacute;n<\/i> se dej&oacute; conquistar por Dios, capaz de calmar la sed de verdad que sent&iacute;a. Al fundar la congregaci&oacute;n de <i>Franciscanas Misioneras de Mar&iacute;a, <\/i>ard&iacute;a en deseos de comunicar <i>el gran amor que la impulsaba y tend&iacute;a a difundirse por el mundo<\/i>. En el centro del compromiso misionero puso la oraci&oacute;n y la Eucarist&iacute;a, pues para ella adoraci&oacute;n y misi&oacute;n se fund&iacute;an en una misma actividad. Alimentada con la Escritura y con los Padres de la Iglesia, m&iacute;stica y activa, apasionada e intr&eacute;pida, se entreg&oacute; con una disponibilidad intuitiva y audaz a la misi&oacute;n universal de la Iglesia. Queridas hermanas, siguiendo el ejemplo de vuestra fundadora, en comuni&oacute;n profunda con la Iglesia, acoged la invitaci&oacute;n a vivir, con una fidelidad renovada, las intuiciones de vuestro carisma fundador, para que sean numerosos los que descubran a <i>Jes&uacute;s, que nos hace entrar en el misterio de amor que es Dios<\/i>.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;&quot;Familias de los pueblos, aclamad al Se&ntilde;or, aclamad la gloria y el poder del Se&ntilde;or&quot; (<i>Sal<\/i> 95, 7). Las palabras del Salmo responsorial expresan bien el anhelo misionero que impuls&oacute; a sor <i>Liduina Meneguzzi<\/i>, de las religiosas de San Francisco de Sales. En su breve pero intensa existencia, sor Liduina se prodig&oacute; en favor de los hermanos m&aacute;s pobres y dolientes, particularmente en el hospital de la misi&oacute;n de Dire Dahua, en Etiop&iacute;a.<\/p>\n<p> Con ferviente celo apost&oacute;lico trataba de dar a conocer a todos a nuestro &uacute;nico Salvador, Jes&uacute;s. Siguiendo el ejemplo de Cristo, &quot;manso y humilde de coraz&oacute;n&quot; (cf. <i>Mt<\/i> 11, 29), aprendi&oacute; a difundir la caridad, que brota de un coraz&oacute;n puro, superando toda mediocridad e inercia interior.<\/p>\n<p> 7.&nbsp;&quot;He aqu&iacute; que yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as hasta el fin del mundo&quot; (<i>Mt<\/i> 28, 20). Esta es la promesa que Cristo hizo a sus disc&iacute;pulos, al prepararse para&nbsp;dejar&nbsp;el&nbsp;mundo y&nbsp;volver al&nbsp;Padre.<br \/> <i>&iexcl;Estoy con vosotros todos los d&iacute;as!<\/i> Estoy contigo -dice Jes&uacute;s-, Iglesia peregrina en el mundo. Estoy con vosotros, comunidades eclesiales j&oacute;venes en tierras de misi&oacute;n. No teng&aacute;is miedo de entrar en di&aacute;logo con todos. Llevad a cada uno el mensaje de la salvaci&oacute;n. &iexcl;Tened valor!<\/p>\n<p> Que Mar&iacute;a, Estrella de la evangelizaci&oacute;n, y los nuevos beatos protejan y acompa&ntilde;en vuestros pasos por los caminos del mundo. Am&eacute;n. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 2002 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE SEIS SIERVOS DE DIOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 20 de octubre de 2002 1.&nbsp;&quot;Id, pues, y haced disc&iacute;pulos a todas las gentes, bautiz&aacute;ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo&quot; (Mt 28, 19). 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