{"id":40515,"date":"2016-10-05T23:47:11","date_gmt":"2016-10-06T04:47:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-visita-al-santuario-de-la-virgen-de-kalwaria-homilia-19-de-agosto-de-2002\/"},"modified":"2016-10-05T23:47:11","modified_gmt":"2016-10-06T04:47:11","slug":"viaje-apostolico-a-polonia-visita-al-santuario-de-la-virgen-de-kalwaria-homilia-19-de-agosto-de-2002","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-visita-al-santuario-de-la-virgen-de-kalwaria-homilia-19-de-agosto-de-2002\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Polonia: Visita al Santuario de la Virgen de Kalwaria: Homil\u00eda (19 de agosto de 2002)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"3\" color=\"#663300\">IV CENTENARIO DEL SANTUARIO DE KALWARIA ZEBRZYDOWSKA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Santuario de Kalwaria Zebrzydowska<br \/>Lunes 19 de agosto de 2002<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\"><i> &quot;Dios te salve, Reina y Madre de misericordia; vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve&quot;.<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Amad&iacute;simos hermanos y hermanas:&nbsp;<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;Vengo hoy a este santuario como peregrino, como ven&iacute;a cuando era ni&ntilde;o y en edad juvenil. Me presento ante la Virgen de Kalwaria al igual que cuando ven&iacute;a como obispo de Cracovia para encomendarle los problemas de la archidi&oacute;cesis y de quienes Dios hab&iacute;a confiado a mi cuidado pastoral. Vengo aqu&iacute; y, como entonces, repito:&nbsp; Dios te salve, Reina y Madre de misericordia. <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Cu&aacute;ntas veces he experimentado que <i>la Madre del Hijo de Dios dirige sus ojos misericordiosos a las preocupaciones del hombre afligido<\/i> y le obtiene la gracia de resolver problemas dif&iacute;ciles, y &eacute;l, pobre de fuerzas, se asombra por la fuerza y la sabidur&iacute;a de la Providencia divina! &iquest;No lo han experimentado, acaso, tambi&eacute;n generaciones enteras de peregrinos que acuden aqu&iacute; desde hace cuatrocientos a&ntilde;os? Ciertamente s&iacute;. De lo contrario, no tendr&iacute;a lugar hoy esta celebraci&oacute;n. No estar&iacute;ais aqu&iacute; vosotros, queridos hermanos, que recorr&eacute;is los senderos de Kalwaria, siguiendo las huellas de la pasi&oacute;n y de la cruz de Cristo y el itinerario de la compasi&oacute;n y de la gloria de su Madre. Este lugar, de modo admirable, ayuda al coraz&oacute;n y a la mente a penetrar en el misterio del <i>v&iacute;nculo que uni&oacute; al Salvador que padec&iacute;a y a su Madre que compadec&iacute;a<\/i>. En el centro de este misterio de amor, el que viene aqu&iacute; se encuentra a s&iacute; mismo, encuentra su vida, su cotidianidad, su debilidad y, al mismo tiempo, la fuerza de la fe y de la esperanza:&nbsp; la fuerza que brota de la convicci&oacute;n de que la Madre no abandona al hijo en la desventura, sino que lo conduce a su Hijo y lo encomienda a su misericordia. <\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;&quot;Junto a la cruz de Jes&uacute;s estaban su madre y la hermana de su madre, Mar&iacute;a, mujer de Cleof&aacute;s, y Mar&iacute;a Magdalena&quot; (<i>Jn<\/i> 19, 25). Aquella que estaba unida al Hijo de Dios <i>por v&iacute;nculos de sangre y de amor materno<\/i>, all&iacute;, al pie de la cruz, viv&iacute;a<i> esa uni&oacute;n en el sufrimiento<\/i>. Ella sola, a pesar del dolor del coraz&oacute;n de madre, sab&iacute;a que ese sufrimiento ten&iacute;a un sentido. Ten&iacute;a confianza -confianza a pesar de todo- en que se estaba cumpliendo la antigua promesa:&nbsp; &quot;Pondr&eacute; enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje:&nbsp; &eacute;l te pisar&aacute; la cabeza mientras t&uacute; acechas su calca&ntilde;ar&quot; (<i>Gn<\/i> 3, 15). Y su confianza fue confirmada cuando el Hijo agonizante se dirigi&oacute; a ella:&nbsp; &quot;&iexcl;Mujer!&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\">En aquel momento, al pie de la cruz, &iquest;pod&iacute;a esperar que tres d&iacute;as despu&eacute;s la promesa de Dios se cumplir&iacute;a? Esto ser&aacute; siempre un secreto de su coraz&oacute;n. Sin embargo, sabemos una cosa:&nbsp; ella, la primera entre todos los seres humanos, particip&oacute; en la gloria del Hijo resucitado. Ella -como creemos y profesamos-, fue elevada al cielo en cuerpo y alma para experimentar <i>la uni&oacute;n en la gloria, <\/i>para alegrarse junto al Hijo por los frutos de la Misericordia divina y obtenerlos para los que buscan refugio en ella. <\/p>\n<p align=\"left\">3.<i>&nbsp;El v&iacute;nculo misterioso de amor<\/i>. &iexcl;Cu&aacute;n espl&eacute;ndidamente lo expresa este lugar! La historia afirma que, a comienzos del siglo XVII, Mikolaj Zebrzydowski, fundador del santuario, puso los cimientos para construir la capilla del G&oacute;lgota, seg&uacute;n el modelo de la iglesia de la Crucifixi&oacute;n de Jerusal&eacute;n. De ese modo, deseaba sobre todo hacer que <i>el misterio de la pasi&oacute;n y la muerte de Cristo<\/i> fuera m&aacute;s cercano a s&iacute; mismo y a los dem&aacute;s. Sin embargo, m&aacute;s tarde, proyectando la construcci&oacute;n de las calles de la pasi&oacute;n del Se&ntilde;or, desde el cen&aacute;culo hasta el sepulcro de Cristo, impulsado por la devoci&oacute;n mariana y la inspiraci&oacute;n de Dios, quiso poner en aquel itinerario algunas capillas que evocaran <i>los acontecimientos de Mar&iacute;a<\/i>. As&iacute; surgieron otros senderos y una nueva pr&aacute;ctica religiosa, en cierto modo como complemento del <i>v&iacute;a crucis<\/i>:&nbsp; la devoci&oacute;n llamada <i>v&iacute;a de la compasi&oacute;n de la Madre de Dios<\/i> y de todas las mujeres que sufrieron juntamente con ella. Desde hace cuatro siglos se suceden generaciones de peregrinos que recorren aqu&iacute; las huellas del Redentor y de su Madre, tomando abundantemente de ese amor que resisti&oacute; a los sufrimientos y a la muerte, y culmin&oacute; en la gloria del cielo. <\/p>\n<p align=\"left\">Durante estos siglos, los peregrinos han estado acompa&ntilde;ados fielmente por los padres Franciscanos, llamados &quot;Bernardinos&quot;, encargados de la asistencia espiritual del santuario de Kalwaria. Hoy quiero expresarles mi gratitud por esta predilecci&oacute;n por Cristo que padeci&oacute;, y por su Madre, que compadeci&oacute;; una predilecci&oacute;n que con fervor y entrega infunden en el coraz&oacute;n de los peregrinos. Amad&iacute;simos padres y hermanos &quot;Bernardinos&quot;, que Dios os bendiga en este ministerio, ahora y en el futuro. <\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;En 1641 el santuario de Kalwaria fue enriquecido con un don particular. La Providencia dirigi&oacute; hacia Kalwaria los pasos de Stanislaw Paszkowski, de Brzezie, para que encomendara a la custodia de los padres &quot;Bernardinos&quot; <i>la imagen de la Madre sant&iacute;sima<\/i>, ya famosa por sus gracias cuando se hallaba en la capilla de familia. Desde entonces, y especialmente desde el d&iacute;a de la coronaci&oacute;n, realizada en 1887 por el obispo de Cracovia Albin Sas Dunajewski, con el benepl&aacute;cito del Papa Le&oacute;n XIII, los peregrinos terminan su peregrinaci&oacute;n por las sendas delante de ella. Al inicio ven&iacute;an aqu&iacute; de todas las partes de Polonia, pero tambi&eacute;n de Lituania, de la Rus&#8217;, de Eslovaquia, de Bohemia, de Hungr&iacute;a, de Moravia y de Alemania. Se han encari&ntilde;ado particularmente con ella los habitantes de Silesia, que han ofrecido la corona a Jes&uacute;s y, desde el d&iacute;a de la coronaci&oacute;n, todos los a&ntilde;os participan en la procesi&oacute;n el d&iacute;a de la Asunci&oacute;n de la sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Cu&aacute;n importante ha sido este lugar para la Polonia dividida por las reparticiones! Lo expres&oacute; monse&ntilde;or Dunajewski, que posteriormente lleg&oacute; a ser cardenal, durante la coronaci&oacute;n, rezando as&iacute;: &quot;En este d&iacute;a Mar&iacute;a fue elevada al cielo y coronada. Al celebrarse el aniversario de este d&iacute;a, todos los santos ponen sus coronas a los pies de su Reina, y tambi&eacute;n hoy el pueblo polaco trae las coronas de oro, para que las manos del obispo las pongan sobre la frente de Mar&iacute;a en esta imagen milagrosa. Recomp&eacute;nsanos por esto, oh Madre, para que seamos uno entre nosotros y contigo&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; rezaba por la unificaci&oacute;n de la Polonia dividida. Hoy, despu&eacute;s de que ha llegado a ser una unidad territorial y nacional, las palabras de aquel pastor no s&oacute;lo conservan su actualidad, sino que, adem&aacute;s, adquieren un significado nuevo. Es preciso repetirlas hoy, pidiendo a Mar&iacute;a <i>que nos obtenga la unidad de la fe, la unidad del esp&iacute;ritu y del pensamiento, la unidad de las familias y la unidad social<\/i>. Por esto ruego hoy con vosotros:&nbsp; haz, oh Madre de Kalwaria, &quot;que seamos uno entre nosotros y contigo&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;&quot;Ea, pues, Se&ntilde;ora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y, despu&eacute;s de este destierro, mu&eacute;stranos a Jes&uacute;s, fruto bendito de tu vientre. &iexcl;Oh clement&iacute;sima! &iexcl;Oh piadosa! &iexcl;Oh dulce Virgen Mar&iacute;a! <\/p>\n<p align=\"left\">Dirige, oh Se&ntilde;ora de las gracias, tu mirada a este pueblo que desde hace siglos permanece fiel a ti y a tu Hijo.<\/p>\n<p>Dirige la mirada a esta naci&oacute;n, que siempre ha puesto su esperanza en tu amor de Madre.<\/p>\n<p>Dirige a nosotros la mirada, esos tus ojos misericordiosos, y obtennos lo que tus hijos m&aacute;s necesitan.<\/p>\n<p>Abre el coraz&oacute;n de los ricos a las necesidades de los pobres y de los que sufren.<\/p>\n<p>Haz que los desempleados encuentren trabajo.<\/p>\n<p>Ayuda a los que se han quedado en la calle a encontrar una vivienda.<\/p>\n<p>Dona a las familias el amor que permite superar todas las dificultades.<\/p>\n<p>Indica a los j&oacute;venes el camino y las perspectivas para el futuro.<\/p>\n<p>Envuelve a los ni&ntilde;os con el manto de tu protecci&oacute;n, para que no sufran esc&aacute;ndalo.<\/p>\n<p>Anima a las comunidades religiosas con la gracia de la fe, de la esperanza y de la caridad.<\/p>\n<p>Haz que los sacerdotes sigan las huellas de tu Hijo dando cada d&iacute;a la vida por las ovejas. <br \/>Obt&eacute;n para los obispos la luz del Esp&iacute;ritu Santo, para que gu&iacute;en la Iglesia en estas tierras hacia el reino de tu Hijo por un camino &uacute;nico y recto.<\/p>\n<p>Madre sant&iacute;sima, nuestra Se&ntilde;ora de Kalwaria, obt&eacute;n tambi&eacute;n para m&iacute; las fuerzas del cuerpo y del esp&iacute;ritu, para que pueda cumplir hasta el fin la misi&oacute;n que me ha encomendado el Resucitado. <br \/>En ti pongo todos los frutos de mi vida y de mi ministerio; a ti encomiendo el destino de la Iglesia; a ti entrego mi naci&oacute;n; en ti conf&iacute;o y te declaro una vez m&aacute;s:&nbsp; <i>Totus tuus, Maria! Totus tuus<\/i>. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>(Palabras del Santo Padre al final de la misa en el santuario de Kalwaria)<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"> Est&aacute; a punto de concluir mi peregrinaci&oacute;n a Polonia, a Cracovia. Me alegra que esta visita culmine precisamente en Kalwaria, a los pies de Mar&iacute;a. Una vez m&aacute;s deseo encomendar a su protecci&oacute;n a vosotros, aqu&iacute; reunidos, a la Iglesia en Polonia y a todos los compatriotas. Que su amor sea fuente de abundantes gracias para nuestro pa&iacute;s y para sus habitantes. <\/p>\n<p align=\"left\">Cuando visit&eacute; este santuario en 1979, os ped&iacute; que orarais por m&iacute; mientras viva y despu&eacute;s de mi muerte. Hoy os doy las gracias a vosotros y a todos los peregrinos de Kalwaria por estas oraciones, por el apoyo espiritual que recibo continuamente. Y sigo pidi&eacute;ndoos:&nbsp; no dej&eacute;is de orar -lo repito una vez m&aacute;s- mientras viva y despu&eacute;s de mi muerte. Y yo, como siempre, os pagar&eacute; vuestra benevolencia encomend&aacute;ndoos a todos a Cristo misericordioso y a su Madre. <\/p>\n<p align=\"left\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA IV CENTENARIO DEL SANTUARIO DE KALWARIA ZEBRZYDOWSKA HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Santuario de Kalwaria ZebrzydowskaLunes 19 de agosto de 2002 &nbsp; &quot;Dios te salve, Reina y Madre de misericordia; vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve&quot;. 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