{"id":40516,"date":"2016-10-05T23:47:13","date_gmt":"2016-10-06T04:47:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-septiembre-de-2002-funeral-del-cardenal-lucas-moreira-neves-o-p-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:47:13","modified_gmt":"2016-10-06T04:47:13","slug":"11-de-septiembre-de-2002-funeral-del-cardenal-lucas-moreira-neves-o-p-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-septiembre-de-2002-funeral-del-cardenal-lucas-moreira-neves-o-p-2\/","title":{"rendered":"11 de septiembre de 2002, Funeral del cardenal Lucas Moreira Neves, o.p."},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL PAPA JUAN PABLO II<br \/> DURANTE LA MISA DE FUNERAL<br \/> DEL CARDENAL LUCAS MOREIRA NEVES<\/font><\/b><\/p>\n<p> Bas&iacute;lica de San Pedro<br \/> Mi&eacute;rcoles 11 de septiembre de 2002 <\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i> <br \/><\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> 1.&nbsp;&quot;<i>In laudem gloriae gratiae suae<\/i>&quot; (<i>Ef<\/i> 1, 6). Estas palabras del ap&oacute;stol san Pablo, que hemos escuchado en la segunda lectura, constituyen casi una s&iacute;ntesis inmediata y eficaz de toda la existencia de nuestro venerado hermano el cardenal Lucas Moreira Neves, al que estamos a punto de dar el &uacute;ltimo saludo. &Eacute;l mismo hab&iacute;a elegido estas palabras de san Pablo como <i>incipit<\/i> de su testamento espiritual, redactado el Jueves santo del a&ntilde;o 2000, reconociendo en ellas la inspiraci&oacute;n y la iluminaci&oacute;n interior que lo hab&iacute;an acompa&ntilde;ado durante toda su existencia. Escribi&oacute;:&nbsp; &quot;<i>In laudem gloriae&#8230; <\/i>Estas palabras de san Pablo (&#8230;) que desde hace casi sesenta a&ntilde;os me sirven de iluminaci&oacute;n espiritual, me sirvan de inspiraci&oacute;n tambi&eacute;n en el momento de comparecer delante de Dios. Deseo ardientemente que en aquel momento se concentre y encuentre su punto culminante toda mi acci&oacute;n de gracias a la sant&iacute;sima Trinidad&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\"> 2.&nbsp;Habiendo entrado muy joven en la Orden de Frailes Predicadores, conserv&oacute; toda su vida un profundo amor a su vocaci&oacute;n y a su identidad de hijo espiritual de santo Domingo. En el citado testamento afirma:&nbsp; &quot;He amado con pasi&oacute;n esta vocaci&oacute;n&quot;, y prosigue:&nbsp; &quot;Espero morir conservando plena fidelidad a lo esencial de la vocaci&oacute;n dominicana&quot;. Su vocaci&oacute;n religiosa se enriqueci&oacute; y se expres&oacute; magn&iacute;ficamente en un intenso ministerio sacerdotal, primero entre los estudiantes cat&oacute;licos, y luego en la animaci&oacute;n del &quot;Movimiento familiar cristiano&quot;, as&iacute; como entre los intelectuales, los periodistas y sobre todo los artistas del teatro y del cine. <\/p>\n<p align=\"left\"> Como obispo auxiliar de S&atilde;o Paulo, se granje&oacute; un gran aprecio por sus notables cualidades de mente y coraz&oacute;n, por su sensibilidad pastoral, por su inagotable caridad para con los pobres, y en particular con &quot;sus&quot; <i>meninos de rua&#8230; <\/i> En consideraci&oacute;n de esas cualidades fue llamado a asumir cargos cada vez m&aacute;s importantes. <\/p>\n<p align=\"left\"> La Iglesia, el laicado, el sacerdocio, el servicio petrino, los j&oacute;venes en las asociaciones y en los movimientos eclesiales, fueron algunos de los temas m&aacute;s queridos para el cardenal Moreira Neves, profundizados y expuestos en innumerables ocasiones. &iexcl;C&oacute;mo no recordar, a este respecto, la tanda de Ejercicios espirituales que predic&oacute; en el Vaticano el a&ntilde;o 1982, un&aacute;nimemente apreciada por el profundo sentido espiritual y eclesial que la impregnaba! <\/p>\n<p align=\"left\"> 3.&nbsp;Enriquecido con el servicio prestado en la Curia romana en favor de toda la comunidad cat&oacute;lica, monse&ntilde;or Lucas Moreira Neves volvi&oacute; a su amado Brasil en calidad de arzobispo de la sede primada de San Salvador de Bah&iacute;a. Despu&eacute;s de incluirlo en el colegio cardenalicio, lo llam&eacute; a Roma en junio de 1998 para encomendarle el cargo de prefecto de la Congregaci&oacute;n para los obispos, cargo que desempe&ntilde;&oacute; hasta septiembre del a&ntilde;o 2000, cuando, por motivos de salud, pidi&oacute; ser dispensado. <\/p>\n<p align=\"left\"> Precisamente en estos largos a&ntilde;os marcados por la enfermedad, su incesante cooperaci&oacute;n en el bien de los hermanos se hizo a&uacute;n m&aacute;s apost&oacute;lica y, en cierto sentido, m&aacute;s eficaz en virtud de su &iacute;ntima uni&oacute;n con el Se&ntilde;or Jes&uacute;s. El mismo cardenal Neves lo confiesa, con un tono m&aacute;s reservado, consciente de revelar uno de los puntos m&aacute;s &iacute;ntimos y delicados de su alma. &quot;Me cuesta mucho hacerlo desde el punto de vista natural, de simple raz&oacute;n humana, pero, desde una perspectiva de fe y de obediencia a la adorable voluntad de Dios, doy gracias tambi&eacute;n por la enfermedad&quot;. Y explica la raz&oacute;n m&aacute;s profunda de esta actitud suya de fe:&nbsp; &quot;Me consuela la certeza de que, con este sufrimiento, he entrado en comuni&oacute;n con la Pasi&oacute;n de Cristo, he experimentado en vida una parte del Purgatorio y he colaborado, m&aacute;s que con cualquier predicaci&oacute;n, en la redenci&oacute;n de los hermanos&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\"> 4.&nbsp;Precisamente esta visi&oacute;n de fe nos ayuda a vivir de modo m&aacute;s intenso el triste momento del fin de la vida terrena de nuestro amado hermano. El dolor por la p&eacute;rdida de su venerada persona, gran don para la Iglesia y para la sociedad civil, se mitiga por la esperanza en la resurrecci&oacute;n, fundada en las palabras mismas de Jes&uacute;s, que hemos escuchado en el Evangelio. &quot;Esta es la voluntad de mi Padre:&nbsp; que todo el que vea al Hijo y crea en &eacute;l, tenga vida eterna y que yo lo resucite el &uacute;ltimo d&iacute;a&quot; (<i>Jn<\/i> 6, 40). Ante el misterio de la muerte, para el hombre que no tiene fe todo parecer&iacute;a estar irremediablemente perdido. Es entonces la palabra de Cristo la que ilumina el camino de la vida y confiere valor a cada uno de sus momentos. Jesucristo es el Se&ntilde;or de la vida, y vino &quot;para que no se pierda nada de lo que el Padre le ha dado&quot; (cf. <i>Jn<\/i> 6, 39). <\/p>\n<p align=\"left\"> Precisamente en este horizonte de fe nuestro querido hermano vivi&oacute; toda su existencia, consagrada totalmente a Dios y al servicio de los hermanos, de modo especial de los m&aacute;s pobres, convirti&eacute;ndose as&iacute; en testigo de esa fe valiente que sabe fiarse ciegamente de Dios. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5.&nbsp;&quot;<i>Scio quod Redemptor meus vivit<\/i>&quot; (<i>Jb<\/i> 19, 25). En el gran silencio que envuelve el misterio de la muerte, se eleva, llena de esperanza, la voz del antiguo creyente:&nbsp; Job implora la salvaci&oacute;n del Viviente, en el que todo acontecimiento humano encuentra su sentido y su t&eacute;rmino. <br \/>&quot;<i>Videbo Deum meum. Quem visurus sum ego ipse, et oculi mei conspecturi sunt<\/i>&quot; (<i>Jb<\/i> 19, 26-27), afirma el texto sagrado, dejando vislumbrar, al terminar la peregrinaci&oacute;n terrena, el rostro misericordioso del Se&ntilde;or. A esta b&uacute;squeda del rostro de Dios est&aacute; dedicado el &uacute;ltimo pensamiento del cardenal Neves, el cual quiso concluir su testamento espiritual expresando un &uacute;ltimo deseo:&nbsp; &quot;Me gustar&iacute;a que sobre mi tumba se escribiera s&oacute;lo la palabra del Salmo:&nbsp; <i>Vultum tuum, Domine, quaesivi<\/i>&quot;. Y nosotros creemos, a la luz de la fe, que nuestro venerado y querido hermano, ya ahora contempla, desvelado en el gozo del para&iacute;so, aquel rostro misericordioso de Cristo, que busc&oacute; en la esperanza durante toda su vida terrena. <\/p>\n<p align=\"left\"> Esto lo pedimos, de modo especial, a Mar&iacute;a sant&iacute;sima, Reina de la esperanza, mientras encomendamos a la tierra los restos mortales del cardenal Lucas Moreira Neves. Que la Virgen sant&iacute;sima lo acoja entre sus brazos maternos y lo introduzca a contemplar el rostro santo de su Hijo Jes&uacute;s, en el coro jubiloso de los &aacute;ngeles y de los santos, por toda la eternidad. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p><i> <\/i> <\/p>\n<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 2002 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL PAPA JUAN PABLO II DURANTE LA MISA DE FUNERAL DEL CARDENAL LUCAS MOREIRA NEVES Bas&iacute;lica de San Pedro Mi&eacute;rcoles 11 de septiembre de 2002 1.&nbsp;&quot;In laudem gloriae gratiae suae&quot; (Ef 1, 6). 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