{"id":40519,"date":"2016-10-05T23:47:14","date_gmt":"2016-10-06T04:47:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-rito-de-consagracion-de-la-nueva-iglesia-de-la-divina-misericordia-de-cracovia-lagiewniki-homilia-17-de-agosto-de-2002\/"},"modified":"2016-10-05T23:47:14","modified_gmt":"2016-10-06T04:47:14","slug":"viaje-apostolico-a-polonia-rito-de-consagracion-de-la-nueva-iglesia-de-la-divina-misericordia-de-cracovia-lagiewniki-homilia-17-de-agosto-de-2002","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-rito-de-consagracion-de-la-nueva-iglesia-de-la-divina-misericordia-de-cracovia-lagiewniki-homilia-17-de-agosto-de-2002\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Polonia: Rito de consagraci\u00f3n de la nueva iglesia de la Divina Misericordia de Cracovia &#8211; \u0141agiewniki: Homil\u00eda (17 de agosto de 2002)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>CONSAGRACI&Oacute;N DEL SANTUARIO DE LA MISERICORDIA DIVINA<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Santuario de la Misericordia Divina, Cracovia<br \/>S&aacute;bado 17 de agosto de 2002<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\"> <i> &quot;Oh inconcebible e insondable misericordia de Dios, &iquest;qui&eacute;n te puede adorar y exaltar de modo digno? Oh sumo atributo de Dios omnipotente, t&uacute; eres la dulce esperanza de los pecadores&quot;<\/i> (<i>Diario<\/i>, 951, ed. it. 2001, p. 341). <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Amad&iacute;simos hermanos y hermanas:&nbsp;<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;Repito hoy estas sencillas y sinceras palabras de santa Faustina, para adorar juntamente con ella y con todos vosotros el misterio inconcebible e insondable de la misericordia de Dios. Como ella, queremos profesar que, fuera de la misericordia de Dios, no existe otra fuente de esperanza para el hombre. Deseamos repetir con fe:&nbsp; <i>Jes&uacute;s, conf&iacute;o en ti.<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">De este anuncio, que expresa la confianza en el amor omnipotente de Dios, tenemos particularmente necesidad en nuestro tiempo, en el que el hombre se siente perdido ante las m&uacute;ltiples manifestaciones del mal. Es preciso que <i>la invocaci&oacute;n de la misericordia de Dios<\/i> brote de lo m&aacute;s &iacute;ntimo de los corazones llenos de sufrimiento, de temor e incertidumbre, pero, al mismo tiempo, en busca de una fuente infalible de esperanza. Por eso, venimos hoy aqu&iacute;, al santuario de Lagiewniki, para redescubrir en Cristo el rostro del Padre:&nbsp; de aquel que es &quot;Padre misericordioso y Dios de toda consolaci&oacute;n&quot; (<i>2 Co<\/i> 1, 3). Con los ojos del alma deseamos contemplar los ojos de Jes&uacute;s misericordioso, para descubrir en la profundidad de esta mirada el reflejo de su vida, as&iacute; como la luz de la gracia que hemos recibido ya tantas veces, y que Dios nos reserva para todos los d&iacute;as y para el &uacute;ltimo d&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;Estamos a punto de dedicar este nuevo templo a la Misericordia de Dios. Antes de este acto, quiero <i>dar las gracias de coraz&oacute;n <\/i>a los que han contribuido a su construcci&oacute;n. Doy las gracias de modo especial al cardenal Franciszek Macharski, que ha trabajado tanto por esta iniciativa, manifestando su devoci&oacute;n a la Misericordia divina. Abrazo con afecto a las Religiosas de la Bienaventurada Virgen Mar&iacute;a de la Misericordia y les agradezco su obra de difusi&oacute;n del mensaje legado por santa Faustina. Saludo a los cardenales y a los obispos de Polonia, encabezados por el cardenal primado, as&iacute; como a los obispos procedentes de diversas partes del mundo. Me alegra la presencia de los sacerdotes diocesanos y religiosos, as&iacute; como de los seminaristas. <\/p>\n<p align=\"left\">Saludo de coraz&oacute;n a todos los que participan en esta celebraci&oacute;n y, de modo particular, a los representantes de la Fundaci&oacute;n del santuario de la Misericordia Divina, que se ocup&oacute; de su construcci&oacute;n, y a los obreros de las diversas empresas. S&eacute; que muchos de los aqu&iacute; presentes han sostenido materialmente con generosidad esta construcci&oacute;n. Pido a Dios que recompense su magnanimidad y su compromiso con su bendici&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Hermanos y hermanas, mientras dedicamos esta nueva iglesia, podemos hacernos la pregunta que aflig&iacute;a al rey Salom&oacute;n cuando estaba consagrando como morada de Dios el templo de Jerusal&eacute;n:&nbsp; &quot;&iquest;Es que verdaderamente habitar&aacute; Dios con los hombres sobre la tierra? Si los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, &iexcl;cu&aacute;nto menos esta casa que yo te he construido!&quot; (<i>1 R<\/i> 8, 27). S&iacute;, a primera vista, vincular determinados &quot;espacios&quot; a la presencia de Dios podr&iacute;a parecer inoportuno. Sin embargo, es preciso recordar que el tiempo y el espacio pertenecen totalmente a Dios. Aunque el tiempo y todo el mundo pueden considerarse su &quot;templo&quot;, existen tiempos y lugares que Dios elige para que en ellos los hombres experimenten de modo especial su presencia y su gracia. Y la gente, impulsada por el sentido de la fe, acude a estos lugares, segura de ponerse verdaderamente delante de Dios, presente en ellos. <\/p>\n<p align=\"left\">Con este mismo esp&iacute;ritu de fe he venido a Lagiewniki, para dedicar este nuevo templo, convencido de que es un lugar especial elegido por Dios para derramar la gracia de su misericordia. Oro para que esta iglesia sea siempre un lugar de anuncio del mensaje sobre el amor misericordioso de Dios; un lugar de conversi&oacute;n y de penitencia; un lugar de celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a, fuente de la misericordia; un lugar de oraci&oacute;n y de imploraci&oacute;n asidua de la misericordia para nosotros y para el mundo. Oro con las palabras de Salom&oacute;n:&nbsp; &quot;Atiende a la plegaria de tu siervo y a su petici&oacute;n, Se&ntilde;or Dios m&iacute;o, y escucha el clamor y la plegaria que tu siervo hace hoy en tu presencia, que tus ojos est&eacute;n abiertos d&iacute;a y noche sobre esta casa. (&#8230;) Oye, pues, la plegaria de tu siervo y de tu pueblo Israel cuando oren en este lugar. Escucha t&uacute; desde el lugar de tu morada, desde el cielo, escucha y perdona&quot; (<i>1 R<\/i> 8, 28-30). <\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;&quot;Pero llega la hora, ya est&aacute; aqu&iacute;, en que los adoradores verdaderos adorar&aacute;n al Padre en Esp&iacute;ritu y en verdad, porque el Padre desea que le den culto as&iacute;&quot; (<i>Jn<\/i> 4, 23). Cuando leemos estas palabras de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo en el santuario de la Misericordia Divina, nos damos cuenta de modo muy particular de que <i>no podemos presentarnos aqu&iacute; si no es en Esp&iacute;ritu y en verdad<\/i>. Es el Esp&iacute;ritu Santo, Consolador y Esp&iacute;ritu de verdad, quien nos conduce por los caminos de la Misericordia divina. &Eacute;l, convenciendo al mundo &quot;en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio&quot; (<i>Jn<\/i> 16, 8), al mismo tiempo revela la plenitud de la salvaci&oacute;n en Cristo. Este convencer en lo referente al pecado tiene lugar en <i>una doble relaci&oacute;n con la cruz de Cristo<\/i>. Por una parte, el Esp&iacute;ritu Santo nos permite reconocer, mediante la cruz de Cristo, el pecado, todo pecado, <i>en toda la dimensi&oacute;n del mal, que encierra y esconde en s&iacute;<\/i>. Por otra, el Esp&iacute;ritu Santo nos permite ver, siempre mediante la cruz de Cristo, el pecado <i>a la luz del &quot;mysterium pietatis&quot;, es decir, del amor misericordioso e indulgente de Dios<\/i> (cf. <i>Dominum et vivificantem<\/i>, 32). <\/p>\n<p align=\"left\">Y as&iacute;, el &quot;convencer en lo referente al pecado&quot;, se transforma al mismo tiempo en un convencer de que <i>el pecado puede ser perdonado<\/i> y el hombre puede corresponder de nuevo a la dignidad de hijo predilecto de Dios. En efecto, la cruz &quot;es la inclinaci&oacute;n m&aacute;s profunda de la Divinidad hacia el hombre (&#8230;). La cruz es como un toque del amor eterno sobre las heridas m&aacute;s dolorosas de la existencia terrena del hombre&quot; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_30111980_dives-in-misericordia.html\">Dives in misericordia<\/a><\/i>, 8). La piedra angular de este santuario, tomada del monte Calvario, en cierto modo de la base de la cruz en la que Jesucristo venci&oacute; el pecado y la muerte, recordar&aacute; siempre esta verdad. <\/p>\n<p align=\"left\">Creo firmemente que en este nuevo templo las personas se presentar&aacute;n siempre ante Dios en Esp&iacute;ritu y en verdad. Vendr&aacute;n con la confianza que asiste a cuantos abren humildemente su coraz&oacute;n a la acci&oacute;n misericordiosa de Dios, al amor que ni siquiera el pecado m&aacute;s grande puede derrotar. Aqu&iacute;, en el fuego del amor divino, los corazones arder&aacute;n anhelando la conversi&oacute;n, y todo el que busque la esperanza encontrar&aacute; alivio. <\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;&quot;Padre eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el alma y la divinidad de tu amad&iacute;simo Hijo, nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, por los pecados nuestros y del mundo entero; por su dolorosa pasi&oacute;n, ten misericordia de nosotros y del mundo entero&quot; (<i>Diario<\/i>, 476, ed. it., p. 193). <i>De nosotros y del mundo entero&#8230;<\/i> &iexcl;Cu&aacute;nta necesidad de la misericordia de Dios tiene el mundo de hoy! En todos los continentes, desde lo m&aacute;s profundo del sufrimiento humano parece elevarse la invocaci&oacute;n de la misericordia. Donde reinan el odio y la sed de venganza, donde la guerra causa el dolor y la muerte de los inocentes se necesita la gracia de la misericordia para calmar las mentes y los corazones, y hacer que brote la paz. Donde no se respeta la vida y la dignidad del hombre se necesita el amor misericordioso de Dios, a cuya luz se manifiesta el inexpresable valor de todo ser humano. Se necesita la misericordia para hacer que toda injusticia en el mundo termine en el resplandor de la verdad. <\/p>\n<p align=\"left\">Por eso hoy, en este santuario, quiero <i>consagrar solemnemente el mundo a la Misericordia divina<\/i>. Lo hago con el deseo ardiente de que el mensaje del amor misericordioso de Dios, proclamado aqu&iacute; a trav&eacute;s de santa Faustina, <i>llegue a todos los habitantes de la tierra <\/i>y llene su coraz&oacute;n de esperanza. Que este mensaje se difunda desde este lugar a toda nuestra amada patria y al mundo. Ojal&aacute; se cumpla la firme promesa del Se&ntilde;or Jes&uacute;s:&nbsp; de aqu&iacute; debe salir &quot;la chispa que preparar&aacute; al mundo para su &uacute;ltima venida&quot; (cf. <i>Diario<\/i>, 1732, ed. it., p. 568). Es preciso encender esta chispa de la gracia de Dios. Es preciso transmitir al mundo este fuego de la misericordia. <i>En la misericordia de Dios el mundo encontrar&aacute; la paz, y el hombre, la felicidad<\/i>. Os encomiendo esta tarea a vosotros, amad&iacute;simos hermanos y hermanas, a la Iglesia que est&aacute; en Cracovia y en Polonia, y a todos los devotos de la Misericordia divina que vengan de Polonia y del mundo entero. <i>&iexcl;Sed testigos de la misericordia!<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">6.&nbsp;Dios, Padre misericordioso, que has revelado tu amor en tu Hijo Jesucristo y lo has derramado sobre nosotros en el Esp&iacute;ritu Santo, Consolador, te encomendamos hoy el destino del mundo y de todo hombre. <\/p>\n<p align=\"left\">Incl&iacute;nate hacia nosotros, pecadores; sana nuestra debilidad; derrota todo mal; haz que todos los habitantes de la tierra experimenten tu misericordia, para que en ti, Dios uno y trino, encuentren siempre la fuente de la esperanza. <\/p>\n<p align=\"left\">Padre eterno, por la dolorosa pasi&oacute;n y resurrecci&oacute;n de tu Hijo, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA CONSAGRACI&Oacute;N DEL SANTUARIO DE LA MISERICORDIA DIVINA HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Santuario de la Misericordia Divina, CracoviaS&aacute;bado 17 de agosto de 2002 &nbsp; &quot;Oh inconcebible e insondable misericordia de Dios, &iquest;qui&eacute;n te puede adorar y exaltar de modo digno? 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