{"id":40521,"date":"2016-10-05T23:47:16","date_gmt":"2016-10-06T04:47:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-celebracion-eucaristica-y-beatificacion-de-cuatro-siervos-de-dios-de-la-nacion-polaca-en-la-gran-explanada-blonia-de-cracovia-homilia-18-de-agosto-de-2002-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:47:16","modified_gmt":"2016-10-06T04:47:16","slug":"viaje-apostolico-a-polonia-celebracion-eucaristica-y-beatificacion-de-cuatro-siervos-de-dios-de-la-nacion-polaca-en-la-gran-explanada-blonia-de-cracovia-homilia-18-de-agosto-de-2002-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-celebracion-eucaristica-y-beatificacion-de-cuatro-siervos-de-dios-de-la-nacion-polaca-en-la-gran-explanada-blonia-de-cracovia-homilia-18-de-agosto-de-2002-2\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Polonia: Celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica y beatificaci\u00f3n de cuatro Siervos de Dios de la naci\u00f3n polaca en la gran explanada B\u0142onia de Cracovia: Homil\u00eda (18 de agosto de 2002)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>BEATIFICACI&Oacute;N DE CUATRO SIERVOS DE DIOS<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Explanada Blonia de Cracovia<br \/>Domingo 18 de agosto de 2002<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\"><i> &quot;Este es mi mandamiento: que os am&eacute;is unos a otros como yo os he amado&quot; <\/i> (<i>Jn<\/i> 15, 12). <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Amad&iacute;simos hermanos y hermanas:<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;Estas palabras del Se&ntilde;or Jes&uacute;s, que acabamos de escuchar, se inscriben de modo particular en el tema de esta asamblea lit&uacute;rgica en la explanada Blonia de Cracovia:&nbsp;<i>&quot;Dios, rico en misericordia&quot;<\/i>. Este lema resume, en cierto modo, toda la verdad sobre el amor de Dios, que ha redimido a la humanidad. &quot;Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos am&oacute;, estando muertos a causa de nuestros pecados, nos vivific&oacute; juntamente con Cristo&quot; (<i>Ef<\/i> 2, 4-5). La plenitud de este amor se revel&oacute; en el sacrificio de la cruz. En efecto:&nbsp; &quot;Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos&quot; (<i>Jn<\/i> 15, 13). <i>Esta es la medida del amor de Dios. Esta es la medida de la misericordia de Dios<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">Cuando somos conscientes de esta verdad, nos damos cuenta de que la invitaci&oacute;n de Cristo a amar a los dem&aacute;s, como &eacute;l nos ha amado a nosotros, <i>nos propone a todos esta misma medida<\/i>. En cierto modo, nos sentimos impulsados a <i>ofrecer d&iacute;a a d&iacute;a nuestra vida, teniendo misericordia con nuestros hermanos<\/i>, sirvi&eacute;ndonos del don del amor misericordioso de Dios. Nos damos cuenta de que Dios, concedi&eacute;ndonos misericordia, espera que seamos testigos de la misericordia en el mundo de hoy. <\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;La invitaci&oacute;n a testimoniar la misericordia resuena con singular elocuencia aqu&iacute;, en la amada Cracovia, dominada por el santuario de la Misericordia Divina de Lagiewniki y por el nuevo templo, que ayer tuve la alegr&iacute;a de consagrar. Aqu&iacute;, esta invitaci&oacute;n resuena familiar, porque recuerda la tradici&oacute;n secular de la ciudad, cuya caracter&iacute;stica particular ha sido siempre <i>la disponibilidad a ayudar a las personas necesitadas<\/i>. No se puede olvidar que de esta tradici&oacute;n forman parte numerosos santos y beatos -sacerdotes, personas consagradas y laicos-, que dedicaron su vida a las obras de misericordia. Desde el obispo Estanislao, la reina Eduvigis, Juan de Kety y Piotr Skarga, hasta fray Alberto, &Aacute;ngela Salawa y el cardenal Sapieha, las generaciones de los fieles de esta ciudad se han transmitido a lo largo de los siglos la herencia de la misericordia. <i>Hoy esta herencia ha sido entregada en nuestras manos, y no debe caer en el olvido.<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">Doy las gracias al cardenal Franciszek Macharski, que, con sus palabras de saludo, ha querido recordarnos esta tradici&oacute;n. Agradezco la invitaci&oacute;n a visitar mi Cracovia y la hospitalidad que me han brindado. Saludo a todos los presentes, comenzando por los cardenales y obispos, as&iacute; como a los que participan en esta Eucarist&iacute;a a trav&eacute;s de la radio y la televisi&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">Saludo a toda Polonia. Recorro idealmente el luminoso itinerario con el que santa Faustina Kowalska se prepar&oacute; para acoger el mensaje de la misericordia -desde Varsovia, a trav&eacute;s de Plock y Vilna, hasta Cracovia-, recordando tambi&eacute;n a cuantos en este itinerario cooperaron con ella, ap&oacute;stol de la misericordia. Deseo saludar a nuestros hu&eacute;spedes. Saludo al se&ntilde;or presidente de la Rep&uacute;blica polaca, al se&ntilde;or primer ministro, as&iacute; como a los representantes de las autoridades estatales y territoriales. Abrazo con el coraz&oacute;n a mis compatriotas y, en particular, a los afligidos por el sufrimiento y la enfermedad; a cuantos atraviesan m&uacute;ltiples dificultades, a los desempleados, a los que no tienen un techo, a las personas de edad avanzada y solas, y a las familias con muchos hijos. Les aseguro que estoy cerca de ellos espiritualmente y los acompa&ntilde;o constantemente con la oraci&oacute;n. Mi saludo se extiende a mis compatriotas esparcidos por el mundo. Saludo de coraz&oacute;n, asimismo, a los peregrinos que han venido aqu&iacute; de diversos pa&iacute;ses de Europa y del mundo. Dirijo un saludo particular a los presidentes de Lituania y de Eslovaquia, aqu&iacute; presentes. <\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Desde el comienzo de su existencia, la Iglesia, inspir&aacute;ndose en el misterio de la cruz y de la resurrecci&oacute;n, predica la misericordia de Dios, prenda de esperanza y fuente de salvaci&oacute;n para el hombre. Sin embargo, parece que <i>hoy en particular es llamada<\/i> a anunciar al mundo este mensaje. No puede descuidar esta misi&oacute;n, si Dios mismo la llama con el testimonio de santa Faustina. <\/p>\n<p align=\"left\">Dios eligi&oacute; para ello nuestro tiempo. Quiz&aacute; porque el siglo XX, a pesar de los indiscutibles &eacute;xitos en muchos campos, ha quedado marcado, de modo particular, por el <i>misterio de iniquidad<\/i>. Con esta herencia de bien, pero tambi&eacute;n de mal, hemos entrado en el nuevo milenio. Ante la humanidad se abren nuevas perspectivas de desarrollo y, al mismo tiempo, peligros hasta ahora in&eacute;ditos. A menudo el hombre vive como si Dios no existiera, e incluso se pone en el lugar de Dios. Se arroga el derecho del Creador de interferir en el misterio de la vida humana. Quiere decidir, mediante manipulaciones gen&eacute;ticas, la vida del hombre y determinar el l&iacute;mite de la muerte. Rechazando las leyes divinas y los principios morales, atenta abiertamente contra la familia. De varios modos intenta silenciar la voz de Dios en el coraz&oacute;n de los hombres; quiere hacer de Dios el &quot;gran ausente&quot; en la cultura y en la conciencia de los pueblos. El &quot;misterio de iniquidad&quot; sigue caracterizando la realidad del mundo. <\/p>\n<p align=\"left\">Experimentado este misterio, el hombre vive el miedo del futuro, del vac&iacute;o, del sufrimiento y del aniquilamiento. Quiz&aacute; precisamente por eso, es como si Cristo, mediante el testimonio de una humilde religiosa, hubiera entrado en nuestro tiempo para indicar claramente la fuente de alivio y esperanza que se encuentra en la misericordia eterna de Dios. <\/p>\n<p align=\"left\">Es preciso <i>hacer que el mensaje del amor misericordioso resuene con nuevo vigor.<\/i> El mundo necesita este amor. Ha llegado la hora de difundir el mensaje de Cristo a todos: especialmente a aquellos cuya humanidad y dignidad parecen perderse en el <i>mysterium iniquitatis<\/i>. Ha llegado la hora en la que el mensaje de la misericordia divina derrame en los corazones la esperanza y se transforme en chispa de una nueva civilizaci&oacute;n:&nbsp; la civilizaci&oacute;n del amor. <\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;La Iglesia desea anunciar incansablemente este mensaje, no s&oacute;lo con palabras fervientes, sino tambi&eacute;n con una pr&aacute;ctica sol&iacute;cita de la misericordia. Por eso indica ininterrumpidamente ejemplos estupendos de personas que, <i>en nombre del amor a Dios y al hombre, &quot;han ido y han dado fruto&quot;<\/i>. Hoy a&ntilde;ade a ellos cuatro nuevos beatos. Son diversos los tiempos en los que vivieron, y son diversas sus historias personales. Pero los une ese rasgo particular de santidad que es <i>la entrega a la causa de la misericordia<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">El beato Segismundo F&eacute;lix Felinski, arzobispo de Varsovia, en un per&iacute;odo dif&iacute;cil, marcado por la falta de libertad nacional, invit&oacute; a perseverar en el servicio generoso a los pobres y a abrir instituciones educativas y caritativas. &Eacute;l mismo fund&oacute; un orfanato y una escuela, y llam&oacute; a la capital a las Religiosas de la Bienaventurada Virgen Mar&iacute;a de la Misericordia, sosteniendo la obra iniciada por ellas. Tras la ca&iacute;da de la insurrecci&oacute;n de 1863, guiado por sentimientos de misericordia hacia los hermanos, defendi&oacute; abiertamente a los perseguidos. El precio que pag&oacute; por esa fidelidad fue la deportaci&oacute;n a Rusia, la cual dur&oacute; veinte a&ntilde;os. Tambi&eacute;n all&iacute; sigui&oacute; ayudando &nbsp;a &nbsp;las &nbsp;personas pobres y extraviadas, mostr&aacute;ndoles &nbsp;gran &nbsp;amor, paciencia y comprensi&oacute;n. Se ha escrito de &eacute;l que &quot;durante su exilio, oprimido por todas partes, en la pobreza de la oraci&oacute;n, permaneci&oacute; siempre solo al pie de la cruz, encomend&aacute;ndose a la Misericordia divina&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\">Es un ejemplo de ministerio pastoral que hoy, de modo especial, <i>quiero confiar a mis hermanos en el episcopado<\/i>. Queridos hermanos, el arzobispo Felinski sostiene vuestros esfuerzos por <i>elaborar y aplicar un programa pastoral de la misericordia<\/i>. Que este programa constituya vuestro compromiso, ante todo en la vida de la Iglesia, y luego, como es necesario y oportuno, en la vida social y pol&iacute;tica de la naci&oacute;n, de Europa y del mundo. <\/p>\n<p align=\"left\">Impulsado por este esp&iacute;ritu de caridad social, el arzobispo Felinski se comprometi&oacute; profundamente en la defensa de la libertad nacional. Esto es necesario tambi&eacute;n hoy, cuando diversas fuerzas, guiadas a menudo por una falsa ideolog&iacute;a de libertad, tratan de apropiarse de este terreno. Cuando una ruidosa propaganda de liberalismo, de libertad sin verdad y responsabilidad, se intensifica tambi&eacute;n en nuestro pa&iacute;s, los pastores de la Iglesia no pueden dejar de anunciar la &uacute;nica e infalible filosof&iacute;a de la libertad que es la verdad de la cruz de Cristo. Esta filosof&iacute;a de libertad est&aacute; unida estructuralmente a la historia de nuestra naci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;El deseo de llevar la misericordia a las personas m&aacute;s necesitadas impuls&oacute; al beato Juan Beyzym, jesuita, gran misionero, al lejano Madagascar, donde, por amor a Cristo, dedic&oacute; su vida a los leprosos. Sirvi&oacute; d&iacute;a y noche a los que viv&iacute;an marginados y excluidos de la vida de la sociedad. Con sus obras de misericordia en favor de personas abandonadas y despreciadas, dio un testimonio extraordinario. Testimonio que primero reson&oacute; en Cracovia, despu&eacute;s en Polonia y, por &uacute;ltimo, entre los polacos en el extranjero. Se recogieron fondos para construir un hospital dedicado a la Virgen de Czestochowa, que existe todav&iacute;a hoy. Uno de los promotores de esa ayuda fue el santo fray Alberto. <\/p>\n<p align=\"left\">Me alegra que ese <i>esp&iacute;ritu de solidaridad en la misericordia siga vivo en la Iglesia polaca<\/i>; lo demuestran las numerosas obras de ayuda a las comunidades damnificadas por cat&aacute;strofes naturales en diversas regiones del mundo, as&iacute; como la reciente iniciativa de adquirir la sobreproducci&oacute;n de cereales para destinarla a los que sufren hambre en &Aacute;frica. Espero que esta noble idea se realice. <\/p>\n<p align=\"left\">La obra caritativa del beato Juan Beyzym estaba inscrita en su misi&oacute;n fundamental:&nbsp; llevar el Evangelio a los que no lo conocen. <i>He aqu&iacute; el mayor don de misericordia<\/i>:&nbsp; llevar a los hombres hacia Cristo y permitirles conocerlo y gustar su amor. Por eso, os pido:&nbsp; orad para que en la Iglesia en Polonia nazcan vocaciones misioneras. Sostened siempre a los misioneros con la ayuda y con la oraci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">6.&nbsp;El servicio a la misericordia caracteriz&oacute; la vida del beato Juan Balicki. Como sacerdote tuvo siempre un coraz&oacute;n abierto a las personas necesitadas. Su ministerio de misericordia, adem&aacute;s de la ayuda a los enfermos y a los pobres, se expres&oacute; con particular energ&iacute;a mediante <i>el ministerio del confesonario<\/i>, lleno de paciencia y humildad, siempre abierto a acercar de nuevo al pecador arrepentido al trono de la gracia divina. <\/p>\n<p align=\"left\">Al recordarlo, quisiera decir a los sacerdotes y a los seminaristas:&nbsp; os ruego, hermanos, que no olvid&eacute;is que, <i>en cuanto dispensadores de la Misericordia divina, ten&eacute;is una gran responsabilidad<\/i>; acordaos tambi&eacute;n de que <i>Cristo mismo os conforta con la promesa<\/i> transmitida a trav&eacute;s de santa Faustina:&nbsp; &quot;Di a mis sacerdotes que los pecadores empedernidos se enternecer&aacute;n con sus palabras, cuando hablen de mi infinita misericordia y de la compasi&oacute;n que siento por ellos en mi Coraz&oacute;n&quot; (<i>Diario<\/i>, 1521, ed. it. 2001, p. 504). <\/p>\n<p align=\"left\">7.&nbsp;La obra de la misericordia traz&oacute; el itinerario de la vocaci&oacute;n religiosa de la beata Sanzia Szymkowiak, religiosa &quot;Ser&aacute;fica&quot;. Ya en su familia aprendi&oacute; a amar intensamente al Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, y con este esp&iacute;ritu fue muy bondadosa con todos, especialmente con los m&aacute;s pobres y necesitados. Empez&oacute; a llevar ayuda a los pobres, primero como miembro de la Asociaci&oacute;n mariana y de la Asociaci&oacute;n de la Misericordia de San Vicente; despu&eacute;s, una vez abrazada la vida religiosa, se dedic&oacute; al servicio de los dem&aacute;s con mayor fervor. Acept&oacute; los tiempos dif&iacute;ciles de la ocupaci&oacute;n nazi como ocasi&oacute;n para consagrarse completamente a las personas necesitadas. Consideraba su vocaci&oacute;n religiosa como un don de la Misericordia divina. <\/p>\n<p align=\"left\">Al saludar a la congregaci&oacute;n de la Bienaventurada Virgen Mar&iacute;a de los Dolores -las religiosas &quot;Ser&aacute;ficas&quot;-, me dirijo a todas las religiosas y personas consagradas. Que la beata Sanzia sea vuestro ejemplo, vuestra patrona. Haced vuestro su testamento espiritual, condensado en una frase sencilla:&nbsp; &quot;Si uno se dedica a Dios, es preciso entregarse hasta perderse totalmente&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\">8.&nbsp;Hermanos y hermanas, al contemplar las figuras de estos beatos, quiero recordar una vez m&aacute;s cuanto escrib&iacute; en la enc&iacute;clica sobre la Misericordia divina:&nbsp; &quot;El hombre alcanza el amor misericordioso de Dios, su misericordia, <i>en cuanto &eacute;l mismo interiormente se transforma en el esp&iacute;ritu de tal amor hacia el pr&oacute;jimo<\/i>&quot; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_30111980_dives-in-misericordia.html\">Dives in misericordia<\/a><\/i>, 14). Ojal&aacute; redescubramos en este camino, cada vez m&aacute;s profundamente, el misterio de la Misericordia divina y lo vivamos diariamente. <\/p>\n<p align=\"left\">Ante las formas modernas de pobreza que, me consta, no faltan en nuestro pa&iacute;s, se necesita hoy -como la defin&iacute; en la carta <i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/documents\/hf_jp-ii_apl_20010106_novo-millennio-ineunte.html\">Novo millennio ineunte<\/a><\/i>&#8211; una &quot;creatividad de la caridad&quot; seg&uacute;n el esp&iacute;ritu de solidaridad con el pr&oacute;jimo, de modo que la ayuda sea testimonio de un &quot;compartir fraterno&quot; (cf. n. 50). Que no falte esta &quot;creatividad&quot; a los habitantes de Cracovia y de toda nuestra patria. Que con ella se trace el programa pastoral de la Iglesia en Polonia. Ojal&aacute; que el mensaje de la misericordia de Dios se refleje siempre en las obras de misericordia del hombre. <\/p>\n<p align=\"left\">Hace falta esta mirada de amor para darnos cuenta de que el hermano que est&aacute; a nuestro lado, con la p&eacute;rdida de su trabajo, de su casa, de la posibilidad de mantener dignamente a su familia y de dar instrucci&oacute;n a sus hijos, experimenta un sentimiento de abandono, extrav&iacute;o y desconfianza. Hace falta la &quot;creatividad de la caridad&quot; para ayudar a un ni&ntilde;o no atendido material y espiritualmente; para no volver la espalda al muchacho o a la muchacha arrastrados por el mundo de las diversas dependencias o del crimen; para dar consejo, consuelo y ayuda espiritual y moral a quien emprende una lucha interior contra el mal. Que no falte jam&aacute;s la &quot;creatividad&quot; cuando una persona necesitada suplique:&nbsp; &quot;Danos hoy nuestro pan de cada d&iacute;a&quot;. Que, gracias al amor fraterno, no falte jam&aacute;s este pan. &quot;Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzar&aacute;n misericordia&quot; (<i>Mt<\/i> 5, 7). <\/p>\n<p align=\"left\">9.&nbsp;Durante mi primera peregrinaci&oacute;n a nuestra patria, en 1979, aqu&iacute; en Blonia dije que &quot;cuando somos fuertes con el esp&iacute;ritu de Dios, somos tambi&eacute;n fuertes en la fe en el hombre, fuertes en la fe, la esperanza y la caridad, que son indisolubles, y estamos dispuestos a dar testimonio por la causa del hombre ante aquel que est&aacute; verdaderamente interesado en esta causa&quot;. Por eso, os ped&iacute;:&nbsp; &quot;no despreci&eacute;is jam&aacute;s la caridad, que es la cosa &quot;m&aacute;s grande&quot; que se ha manifestado a trav&eacute;s de la cruz, y sin la cual la vida humana no tiene ra&iacute;z ni sentido&quot; (<i>Homil&iacute;a durante la misa de clausura del jubileo de san Estanislao, 10 de junio de 1979, nn. 4-5:&nbsp; L&#8217;Osservatore Romano<\/i>, edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 24 de junio de 1979, p. 10). <\/p>\n<p align=\"left\">Hermanos y hermanas, hoy os repito esta invitaci&oacute;n:&nbsp; abr&iacute;os al don mayor de Dios, a su amor que, mediante la cruz de Cristo, se ha manifestado al mundo como amor misericordioso. Hoy, que vivimos en otros tiempos, en el alba del nuevo siglo y milenio, seguid estando &quot;dispuestos a dar testimonio por la causa del hombre&quot;. Hoy, con toda mi fuerza, pido a los hijos y a las hijas de la Iglesia y a los hombres de buena voluntad que <i>no separen jam&aacute;s la &quot;causa del hombre&quot; del amor de Dios<\/i>. Ayudad al hombre moderno a experimentar el amor misericordioso de Dios. Que en su resplandor&nbsp;y calor <i>salve su humanidad<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA BEATIFICACI&Oacute;N DE CUATRO SIERVOS DE DIOS HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Explanada Blonia de CracoviaDomingo 18 de agosto de 2002 &nbsp; &quot;Este es mi mandamiento: que os am&eacute;is unos a otros como yo os he amado&quot; (Jn 15, 12). 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