{"id":40527,"date":"2016-10-05T23:47:21","date_gmt":"2016-10-06T04:47:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-toronto-clausura-de-la-xvii-jornada-mundial-de-la-juventud-28-de-julio-de-2002\/"},"modified":"2016-10-05T23:47:21","modified_gmt":"2016-10-06T04:47:21","slug":"viaje-apostolico-a-toronto-clausura-de-la-xvii-jornada-mundial-de-la-juventud-28-de-julio-de-2002","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-toronto-clausura-de-la-xvii-jornada-mundial-de-la-juventud-28-de-julio-de-2002\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Toronto: Clausura de la XVII Jornada Mundial de la Juventud (28 de julio de 2002)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/sub_index\/trav_canada-guatemala-mexico-2002.html\"> VIAJE APOST&Oacute;LICO A TORONTO, CIUDAD DE GUATEMALA<br \/> Y CIUDAD DE M&Eacute;XICO<\/a><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/gmg\/documents\/gmg_toronto2002_sp.html\">XVII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD<\/a><\/p>\n<p> <\/font><br \/>\n<font size=\"2\" color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Toronto, Parque Downsview<br \/>Domingo 28 de julio de 2002<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\"><i> &quot;Vosotros sois la sal de la tierra&#8230; <br \/>Vosotros sois la luz del mundo&quot; <\/i> (<i>Mt<\/i> 5, 13-14).<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><i><font color=\"#000000\">Amad&iacute;simos j&oacute;venes de la XVII Jornada mundial de la juventud;<br \/>amad&iacute;simos hermanos y hermanas:<\/font> <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">1. En una monta&ntilde;a, cerca del lago de Galilea, los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s escuchaban su voz suave y apremiante: <i>suave<\/i> como el paisaje mismo de Galilea, <i>apremiante<\/i> como una llamada a elegir entre la vida y la muerte, entre la verdad y la mentira. El Se&ntilde;or pronunci&oacute; entonces palabras de vida que resonar&iacute;an para siempre en el coraz&oacute;n de los disc&iacute;pulos.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\"><i>Hoy<\/i> os dice esas mismas palabras a vosotros, j&oacute;venes de Toronto, de Ontario y de todo Canad&aacute;, de Estados Unidos, del Caribe, de la Am&eacute;rica de lengua espa&ntilde;ola y portuguesa, de Europa, de &Aacute;frica, de Asia y de Ocean&iacute;a. Escuchad la voz de Jes&uacute;s en lo m&aacute;s &iacute;ntimo de vuestro coraz&oacute;n. Sus palabras os dicen <i>qui&eacute;nes sois como cristianos<\/i>. Os ense&ntilde;an <i>qu&eacute; deb&eacute;is hacer para permanecer en su amor<\/i>.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">2. Jes&uacute;s ofrece una cosa; el &quot;esp&iacute;ritu del mundo&quot; ofrece otra. En la lectura de hoy, tomada de la carta a los Efesios, san Pablo afirma que Jes&uacute;s nos lleva <i>de las tinieblas a la luz <\/i>(cf. <i>Ef<\/i> 5, 8). Tal vez el gran Ap&oacute;stol estaba pensando en la luz que lo hab&iacute;a cegado a &eacute;l, el perseguidor de los cristianos, en el camino de Damasco. Cuando recobr&oacute; la vista, <i>ya nada era como antes<\/i>. Pablo hab&iacute;a renacido y ya nada pod&iacute;a quitarle la alegr&iacute;a que le hab&iacute;a inundado el alma.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">Tambi&eacute;n vosotros, queridos j&oacute;venes, est&aacute;is llamados a ser transformados. &quot;Despierta, t&uacute; que duermes, y lev&aacute;ntate de entre los muertos, y te iluminar&aacute; Cristo&quot; (<i>Ef<\/i> 5, 14), dice tambi&eacute;n san Pablo.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">El &quot;esp&iacute;ritu del mundo&quot; <i>ofrece muchos espejismos, muchas parodias de la felicidad.<\/i> Quiz&aacute; no haya tiniebla m&aacute;s densa que la que se introduce en el alma de los j&oacute;venes cuando falsos profetas apagan en ellos la luz de la fe, de la esperanza y del amor. El enga&ntilde;o m&aacute;s grande, la mayor fuente de infelicidad es <i>el espejismo de encontrar la vida prescindiendo de Dios<\/i>, de alcanzar la libertad excluyendo las verdades morales y la responsabilidad personal.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">3. El Se&ntilde;or os invita a elegir entre estas dos voces, que compiten por conquistar vuestra alma. <i>Esta elecci&oacute;n es la esencia y el desaf&iacute;o de la Jornada mundial de la juventud<\/i>. &iquest;Para qu&eacute; hab&eacute;is venido desde todas las partes del mundo? Para decir juntos a Cristo: &quot;<i>Se&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n iremos?<\/i>&quot; (<i>Jn<\/i> 6, 68). <i>&iquest;Qui&eacute;n, qui&eacute;n tiene palabras de vida eterna?<\/i> Jes&uacute;s, el amigo &iacute;ntimo de cada joven, tiene palabras de vida.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">Lo que heredar&eacute;is es un mundo que tiene necesidad urgente de un renovado sentido de fraternidad y solidaridad humana. Es un mundo que necesita ser tocado y curado por la belleza y la riqueza del amor de Dios. <i>El mundo actual necesita testigos de ese amor.<\/i> Necesita que vosotros se&aacute;is <i>la sal de la tierra<\/i> y <i>la luz del mundo<\/i>.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">El mundo os necesita; el mundo necesita la sal, os necesita como sal de la tierra y luz del mundo.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">4.<i> La sal se usa para conservar y mantener sanos los alimentos<\/i>. Como ap&oacute;stoles del tercer milenio, os corresponde a vosotros conservar y mantener viva <i>la conciencia de la presencia de Jesucristo, nuestro Salvador<\/i>, de modo especial en la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a, memorial de su muerte redentora y de su gloriosa resurrecci&oacute;n. Deb&eacute;is mantener vivo el recuerdo de las palabras de vida que pronunci&oacute;, de las espl&eacute;ndidas obras de misericordia y de bondad que realiz&oacute;. Deb&eacute;is constantemente recordar al mundo que &quot;el Evangelio es fuerza de Dios que salva&quot; (cf. <i>Rm<\/i> 1, 16).<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\"><i>La sal condimenta y da sabor a la comida<\/i>. Siguiendo a Cristo, deb&eacute;is cambiar y mejorar el &quot;sabor&quot; de la historia humana. Con vuestra fe, esperanza y amor, con vuestra inteligencia, valent&iacute;a y perseverancia, <i>deb&eacute;is humanizar el mundo en que vivimos.<\/i> El modo para alcanzarlo lo indicaba ya el profeta Isa&iacute;as en la primera lectura de hoy: &quot;Suelta las cadenas injustas, (&#8230;) parte tu pan con el hambriento (&#8230;). Cuando destierres de ti el gesto amenazador y la maledicencia, (&#8230;) brillar&aacute; tu luz en las tinieblas&quot; (cf. <i>Is<\/i> 58, 6-10).<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">5. Una llama ligera que arde rompe la pesada cubierta de la noche. &iexcl;Cu&aacute;nta m&aacute;s luz podr&eacute;is producir vosotros, todos juntos, si os un&iacute;s en la comuni&oacute;n de la Iglesia! <i>Si am&aacute;is a Jes&uacute;s, amad a la Iglesia.<\/i> No os desalent&eacute;is por las culpas y faltas de alguno de sus hijos. El da&ntilde;o que han hecho algunos sacerdotes y religiosos a personas j&oacute;venes o fr&aacute;giles <i>nos llena a todos de un profundo sentido de tristeza y verg&uuml;enza<\/i>. Pero pensad en la gran mayor&iacute;a de sacerdotes y religiosos generosamente comprometidos, cuyo &uacute;nico deseo es servir y hacer el bien. Hoy se encuentran aqu&iacute; muchos sacerdotes, seminaristas y personas consagradas: estad cerca de ellos y sostenedlos. Y si escuch&aacute;is que resuena en lo m&aacute;s &iacute;ntimo de vuestro coraz&oacute;n esa misma llamada al sacerdocio o a la vida consagrada, no teng&aacute;is miedo de seguir a Cristo por el camino real de la cruz. En los momentos dif&iacute;ciles de la historia de la Iglesia el deber de la santidad resulta a&uacute;n m&aacute;s urgente. Y <i>la santidad no es cuesti&oacute;n de edad<\/i>. La santidad es <i>vivir en el Esp&iacute;ritu Santo<\/i>, como hicieron Catalina Tekakwitha aqu&iacute; en Am&eacute;rica y much&iacute;simos otros j&oacute;venes.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">Vosotros sois j&oacute;venes, y el Papa es anciano; 82 u 83 a&ntilde;os de vida no es lo mismo que 22 o 23. Pero a&uacute;n se identifica con vuestras expectativas y vuestras esperanzas. J&oacute;venes de esp&iacute;ritu, j&oacute;venes de esp&iacute;ritu. Aunque he vivido entre muchas tinieblas, bajo duros reg&iacute;menes totalitarios, he visto lo suficiente para convencerme de manera inquebrantable de que ninguna dificultad, ning&uacute;n miedo es tan grande como para ahogar completamente <i>la esperanza que brota eterna en el coraz&oacute;n de los j&oacute;venes.<\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">Vosotros sois nuestra esperanza, los j&oacute;venes son nuestra esperanza. No dej&eacute;is que muera esa esperanza. Apostad vuestra vida por ella. <i>Nosotros no somos la suma de nuestras debilidades y nuestros fracasos<\/i>; al contrario, somos la suma del amor del Padre a nosotros y de nuestra capacidad real de llegar a ser imagen de su Hijo.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#000000\">Concluyo con una oraci&oacute;n.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">6. <\/font> <b><i><font color=\"#663300\" size=\"5\">S<\/font><\/i><\/b><font color=\"#000000\">e&ntilde;or <a name=\"Jesucristo\">Jesucristo<\/a>, <br \/>conserva a estos j&oacute;venes en tu amor.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">Haz que oigan tu voz <br \/>y crean en lo que dices, <br \/>porque <i>s&oacute;lo t&uacute; tienes <br \/>palabras de vida eterna<\/i>.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">Ens&eacute;&ntilde;ales <i>c&oacute;mo <\/i>profesar su fe, <br \/><i>c&oacute;mo<\/i> dar su amor, <br \/><i>c&oacute;mo<\/i> comunicar su esperanza <br \/>a los dem&aacute;s.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">Hazlos testigos convincentes <br \/>de tu Evangelio, <br \/>en un mundo que tanto necesita <br \/>de tu gracia que salva.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">Haz de ellos el nuevo pueblo <br \/>de las Bienaventuranzas, <br \/>para que sean la sal de la tierra <br \/>y la luz del mundo <br \/>al inicio del tercer milenio cristiano.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">Mar&iacute;a, Madre de la Iglesia, <br \/>protege y gu&iacute;a <br \/>a estos muchachos y muchachas <br \/>del siglo XXI.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">Abr&aacute;zalos a todos <br \/>en tu coraz&oacute;n materno.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#000000\">Am&eacute;n.<\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A TORONTO, CIUDAD DE GUATEMALA Y CIUDAD DE M&Eacute;XICO XVII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Toronto, Parque DownsviewDomingo 28 de julio de 2002 &nbsp; &quot;Vosotros sois la sal de la tierra&#8230; Vosotros sois la luz del mundo&quot; (Mt 5, 13-14). 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