{"id":40531,"date":"2016-10-05T23:47:29","date_gmt":"2016-10-06T04:47:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-junio-de-2002-canonizacion-del-beato-pio-de-pietrelcina\/"},"modified":"2016-10-05T23:47:29","modified_gmt":"2016-10-06T04:47:29","slug":"16-de-junio-de-2002-canonizacion-del-beato-pio-de-pietrelcina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-junio-de-2002-canonizacion-del-beato-pio-de-pietrelcina\/","title":{"rendered":"16 de junio de 2002, Canonizaci\u00f3n del beato P\u00edo de Pietrelcina"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CANONIZACI&Oacute;N DEL BEATO P&Iacute;O DE PIETRELCINA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Plaza de San Pedro, domingo 16 de junio de 2002<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>&quot;Mi yugo es suave y mi carga ligera&quot; <\/i> (<i>Mt<\/i> 11, 30).<\/p>\n<p> Las palabras de Jes&uacute;s a los disc&iacute;pulos que acabamos de escuchar nos ayudan a comprender el mensaje m&aacute;s importante de esta solemne celebraci&oacute;n. En efecto, en cierto sentido, podemos considerarlas como una magn&iacute;fica s&iacute;ntesis de toda la existencia del padre P&iacute;o de Pietrelcina, hoy proclamado santo.<\/p>\n<p> La imagen evang&eacute;lica del &quot;yugo&quot; evoca las numerosas pruebas que el humilde capuchino de San Giovanni Rotondo tuvo que afrontar. Hoy contemplamos en &eacute;l cu&aacute;n suave es el &quot;yugo&quot; de Cristo y cu&aacute;n ligera es realmente su carga cuando se lleva con amor fiel. La vida y la misi&oacute;n del padre P&iacute;o testimonian que las dificultades y los dolores, si se aceptan por amor, se transforman en un camino privilegiado de santidad, que se abre a perspectivas de un bien mayor, que s&oacute;lo el Se&ntilde;or conoce.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;<i>&quot;En cuanto a m&iacute;, Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo&quot; <\/i> (<i>Ga<\/i> 6, 14).<\/p>\n<p> &iquest;No es precisamente el &quot;gloriarse de la cruz&quot; lo que m&aacute;s resplandece en el padre P&iacute;o? &iexcl;Cu&aacute;n actual es la espiritualidad de la cruz que vivi&oacute; el humilde capuchino de Pietrelcina! Nuestro tiempo necesita redescubrir su valor para abrir el coraz&oacute;n a la esperanza.<\/p>\n<p> En toda su existencia busc&oacute; una identificaci&oacute;n cada vez mayor con Cristo crucificado, pues ten&iacute;a una conciencia muy clara de haber sido llamado a colaborar de modo peculiar en la obra de la redenci&oacute;n. Sin esta referencia constante a la cruz no se comprende su santidad.<\/p>\n<p> En el plan de Dios, la cruz constituye el verdadero instrumento de salvaci&oacute;n para toda la humanidad y el camino propuesto expl&iacute;citamente por el Se&ntilde;or a cuantos quieren seguirlo (cf. <i>Mc<\/i> 16, 24). Lo comprendi&oacute; muy bien el santo fraile del Gargano, el cual, en la fiesta de la Asunci&oacute;n de 1914, escribi&oacute;:&nbsp; &quot;Para alcanzar nuestro fin &uacute;ltimo es necesario seguir al divino Gu&iacute;a, que quiere conducir al alma elegida s&oacute;lo a trav&eacute;s del camino recorrido por &eacute;l, es decir, por el de la abnegaci&oacute;n y el de la cruz&quot; (<i>Epistolario<\/i>&nbsp;II, p. 155).<\/p>\n<p> 3. <i>&quot;Yo soy el Se&ntilde;or, que hago misericordia&quot;<\/i> (<i>Jr<\/i> 9, 23).<\/p>\n<p> El padre P&iacute;o fue generoso dispensador de la misericordia divina, poni&eacute;ndose a disposici&oacute;n de todos a trav&eacute;s de la acogida, de la direcci&oacute;n espiritual y especialmente de la administraci&oacute;n del sacramento de la penitencia. Tambi&eacute;n yo, durante mi juventud, tuve el privilegio de aprovechar su disponibilidad hacia los penitentes. El ministerio del confesonario, que constituye uno de los rasgos distintivos de su apostolado, atra&iacute;a a multitudes innumerables de fieles al convento de San Giovanni Rotondo. Aunque aquel singular confesor trataba a los peregrinos con aparente dureza, estos, tomando conciencia de la gravedad del pecado y sinceramente arrepentidos, volv&iacute;an casi siempre para recibir el abrazo pacificador del perd&oacute;n sacramental.<\/p>\n<p> Ojal&aacute; que su ejemplo anime a los sacerdotes a desempe&ntilde;ar con alegr&iacute;a y asiduidad este ministerio, tan importante tambi&eacute;n hoy, como reafirm&eacute; en la Carta a los sacerdotes con ocasi&oacute;n del pasado Jueves santo.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;<i>&quot;T&uacute;, Se&ntilde;or, eres mi &uacute;nico bien&quot;.<br \/><\/i><br \/> As&iacute; hemos cantado en el Salmo responsorial. Con estas palabras el nuevo santo nos invita a poner a Dios por encima de todas las cosas, a considerarlo nuestro &uacute;nico y sumo bien.<\/p>\n<p> En efecto, la raz&oacute;n &uacute;ltima de la eficacia apost&oacute;lica del padre P&iacute;o, la ra&iacute;z profunda de tan gran fecundidad espiritual se encuentra en la &iacute;ntima y constante uni&oacute;n con Dios, de la que eran elocuentes testimonios las largas horas pasadas en oraci&oacute;n y en el confesonario. Sol&iacute;a repetir:&nbsp; &quot;Soy un pobre fraile que ora&quot;, convencido de que &quot;la oraci&oacute;n es la mejor arma que tenemos, una llave que abre el Coraz&oacute;n de Dios&quot;. Esta caracter&iacute;stica fundamental de su espiritualidad contin&uacute;a en los &quot;Grupos de oraci&oacute;n&quot; fundados por &eacute;l, que ofrecen a la Iglesia y a la sociedad la formidable contribuci&oacute;n de una oraci&oacute;n incesante y confiada. Adem&aacute;s de la oraci&oacute;n, el padre P&iacute;o realizaba una intensa actividad caritativa, de la que es extraordinaria expresi&oacute;n la &quot;Casa de alivio del sufrimiento&quot;. Oraci&oacute;n y caridad:&nbsp; he aqu&iacute; una s&iacute;ntesis muy concreta &nbsp;de la ense&ntilde;anza del padre P&iacute;o, que hoy se vuelve a proponer a todos.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;<i>&quot;Te doy gracias, Padre, Se&ntilde;or de cielo y tierra, porque (&#8230;) has revelado estas cosas a los peque&ntilde;os&quot;<\/i> (<i>Mt<\/i> 11, 25).<\/p>\n<p> &iexcl;Cu&aacute;n apropiadas resultan estas palabras de Jes&uacute;s, cuando te las aplicamos a ti, humilde y amado padre P&iacute;o!<\/p>\n<p> Ens&eacute;&ntilde;anos tambi&eacute;n a nosotros, te lo pedimos, la humildad de coraz&oacute;n, para ser considerados entre los peque&ntilde;os del Evangelio, a los que el Padre prometi&oacute; revelar los misterios de su Reino.<\/p>\n<p> Ay&uacute;danos a orar sin cansarnos jam&aacute;s, con la certeza de que Dios conoce lo que necesitamos, antes de que se lo pidamos.<\/p>\n<p> Alc&aacute;nzanos una mirada de fe capaz de reconocer prontamente en los pobres y en los que sufren el rostro mismo de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p> Sostennos en la hora de la lucha y de la prueba y, si caemos, haz que experimentemos la alegr&iacute;a del sacramento del perd&oacute;n.<\/p>\n<p> Transm&iacute;tenos tu tierna devoci&oacute;n a Mar&iacute;a,&nbsp;Madre de Jes&uacute;s y&nbsp;Madre nuestra.<\/p>\n<p> Acomp&aacute;&ntilde;anos en la peregrinaci&oacute;n terrena hacia la patria feliz, a donde esperamos llegar tambi&eacute;n nosotros para contemplar eternamente la gloria del Padre, del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 2002 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CANONIZACI&Oacute;N DEL BEATO P&Iacute;O DE PIETRELCINA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Plaza de San Pedro, domingo 16 de junio de 2002 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Mi yugo es suave y mi carga ligera&quot; (Mt 11, 30). 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