{"id":40533,"date":"2016-10-05T23:47:32","date_gmt":"2016-10-06T04:47:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-azerbaiyan-y-bulgaria-santa-misa-con-beatificacion-en-la-plaza-central-de-plovdiv-homilia-26-de-mayo-de-2002\/"},"modified":"2016-10-05T23:47:32","modified_gmt":"2016-10-06T04:47:32","slug":"viaje-apostolico-a-azerbaiyan-y-bulgaria-santa-misa-con-beatificacion-en-la-plaza-central-de-plovdiv-homilia-26-de-mayo-de-2002","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-azerbaiyan-y-bulgaria-santa-misa-con-beatificacion-en-la-plaza-central-de-plovdiv-homilia-26-de-mayo-de-2002\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico a Azerbaiy\u00e1n y Bulgaria: Santa Misa con beatificaci\u00f3n en la plaza central de Plovdiv: Homil\u00eda (26 de mayo de 2002)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<br \/>A AZERBAIY&Aacute;N Y BULGARIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A<\/font><\/b> <\/i> <\/font><b><i><font size=\"4\" color=\"#663300\"> DEL SANTO PADRE&nbsp;<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><em>Plovdiv &#8211; Plaza Central<\/em><br \/>Domingo, 26 de mayo de 2002<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>&quot;A ti gloria y alabanza por los siglos&quot;<\/i>.<\/p>\n<p> As&iacute; acabamos de cantar en el Salmo responsorial. Nuestra asamblea, queridos hermanos y hermanas, se re&uacute;ne hoy, en el d&iacute;a del Se&ntilde;or, para celebrar <i>la grandeza y la santidad de nuestro Dios<\/i> y para profesar la fe de la Iglesia.<\/p>\n<p> Con la venida del Esp&iacute;ritu Santo en Pentecost&eacute;s culmin&oacute; el ciclo de los acontecimientos con los que Dios, en etapas hist&oacute;ricas sucesivas, sali&oacute; al encuentro de los hombres y les ofreci&oacute; el don de la salvaci&oacute;n. La liturgia nos invita hoy a remontarnos hasta <i>la Fuente suprema de este don<\/i>:&nbsp; Dios Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo, la sant&iacute;sima Trinidad.<\/p>\n<p> 2.<i>&nbsp;El Antiguo Testamento<\/i> subraya <i>la unidad de Dios<\/i>. En la primera lectura hemos escuchado c&oacute;mo Dios proclama ante Mois&eacute;s:&nbsp; &quot;Se&ntilde;or, Se&ntilde;or, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad&quot; (<i>Ex<\/i> 34, 6). Mois&eacute;s, por su parte, exhorta a su pueblo:&nbsp; &quot;Escucha, Israel:&nbsp; el Se&ntilde;or nuestro Dios es el &uacute;nico Se&ntilde;or&quot; (<i>Dt<\/i> 6, 4).<\/p>\n<p> <i>El Nuevo Testamento<\/i> nos revela que el &uacute;nico Dios es Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo:&nbsp; <i>una sola naturaleza divina en tres Personas<\/i>, perfectamente iguales y realmente distintas.&nbsp;Jes&uacute;s los&nbsp;nombra expresamente, ordenando a los Ap&oacute;stoles bautizar &quot;en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo&quot; (<i>Mt<\/i> 28, 19).<\/p>\n<p> Todo el Nuevo Testamento es <i>un anuncio continuo y expl&iacute;cito de este misterio<\/i>, que la Iglesia, fiel custodia de la palabra de Dios, ha proclamado, explicado y defendido siempre. Por eso, al Dios alt&iacute;simo y omnipotente, Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo, le decimos tambi&eacute;n hoy:&nbsp; &quot;A ti gloria y alabanza por los siglos&quot;.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Dese&aacute;ndoos a todos, con el ap&oacute;stol san Pablo, &quot;la gracia de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, el amor de Dios y la comuni&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo&quot; (<i>2 Co<\/i> 13, 13), os saludo con afecto ante todo a vosotros, queridos hermanos y hermanas, <i>hijos de la Iglesia cat&oacute;lica<\/i>, que hab&eacute;is venido aqu&iacute; con vuestros obispos de las di&oacute;cesis de Sof&iacute;a y Plovdiv, y de Nic&oacute;polis, as&iacute; como del exarcado apost&oacute;lico para los fieles de rito bizantino-eslavo. Agradezco al pastor de esta Iglesia particular, monse&ntilde;or Gheorghi Jovcev, las palabras de bienvenida que me ha dirigido, y extiendo mi saludo cordial a mis hermanos en el episcopado monse&ntilde;or Christo Proykov, exarca apost&oacute;lico y presidente de la Conferencia episcopal, y a monse&ntilde;or Petko Christov, obispo de Nic&oacute;polis.<br \/>Saludo, &nbsp;igualmente, a los se&ntilde;ores cardenales y obispos que han venido de los pa&iacute;ses vecinos para compartir este d&iacute;a de fiesta con la Iglesia que est&aacute; en Bulgaria.<\/p>\n<p> Deseo dirigir un saludo particular a <i>su eminencia Arsenij, metropolita ortodoxo de Plovdiv<\/i>, que con exquisita sensibilidad ha querido participar en la celebraci&oacute;n de esta sagrada liturgia, y al que agradezco las cordiales palabras que me ha dirigido al inicio de la celebraci&oacute;n. Asimismo, saludo en el Se&ntilde;or a todos los fieles de la Iglesia ortodoxa de Bulgaria que se unen a nosotros. Su presencia aqu&iacute; es un grato testimonio de fraternidad, que <i>nos hace pregustar en la esperanza la alegr&iacute;a de la unidad plena<\/i>, cuando podamos celebrar juntos el sacrificio eucar&iacute;stico, memorial de la muerte y la resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p> Deseo dirigir igualmente un saludo respetuoso a los fieles del islam, que tambi&eacute;n adoran, aunque de modo diverso, al Dios &uacute;nico y omnipotente.<\/p>\n<p> Por &uacute;ltimo, saludo a las autoridades civiles que nos honran con su presencia, y a las que agradezco la contribuci&oacute;n que han dado a la realizaci&oacute;n de mi viaje a Bulgaria.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Dios, uno y trino, est&aacute; presente en su pueblo, la Iglesia. En el nombre del Padre, del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo recibimos el bautismo; en este mismo nombre se confieren los dem&aacute;s sacramentos. En particular, la misa, &quot;centro de toda la vida cristiana&quot;, est&aacute; marcada por el recuerdo de las Personas divinas:&nbsp; del Padre, a quien se dirige la ofrenda; del Hijo, sacerdote y v&iacute;ctima del sacrificio; y del Esp&iacute;ritu Santo, invocado para que el pan y el vino se conviertan en el cuerpo y la sangre de Cristo, y para hacer de los participantes un solo cuerpo y un solo esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p> <i>La vida del cristiano se orienta totalmente hacia este misterio<\/i>. De la correspondencia fiel al amor del Padre, del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo depende el &eacute;xito de nuestro camino en la tierra.<br \/> Ten&iacute;an muy presente esta verdad <i>los tres sacerdotes asuncionistas<\/i>, que hoy he tenido la alegr&iacute;a de inscribir en el cat&aacute;logo de los beatos:&nbsp; la causa por la que los padres Pedro Vitchev, Pablo Djidjov y Josafat Chichkov no dudaron en dar su vida fue la fe en Dios Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo, fue su amor a Cristo, Hijo de &nbsp;Dios encarnado, al que se entregaron &nbsp;sin reservas sirviendo a su Iglesia.<\/p>\n<p> El padre Josafat Chichkov afirmaba:&nbsp; &quot;Tratemos de hacer del mejor modo posible todo cuanto esperan de nosotros, para poder santificarnos&quot;, y a&ntilde;ad&iacute;a:&nbsp; &quot;Lo principal es llegar a Dios viviendo para &eacute;l; todo lo dem&aacute;s es accesorio&quot;. Algunos meses antes del infame proceso que los conden&oacute; a muerte juntamente con el obispo Bossilkov, previendo lo que les esperaba, el padre Pedro Vitchev escribi&oacute; a su superior provincial:&nbsp; &quot;Obt&eacute;nganos con la oraci&oacute;n la gracia de ser fieles a Cristo y a la Iglesia en nuestra vida diaria, para ser dignos de testimoniarlo cuando llegue el momento&quot;. Y el padre Pablo Djidjov dec&iacute;a:&nbsp; &quot;Esperamos nuestro turno:&nbsp; que se haga la voluntad de Dios&quot;.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Pensando en los tres nuevos beatos, siento el deber de rendir homenaje a la memoria de los <i>dem&aacute;s confesores de la fe, hijos de la Iglesia ortodoxa<\/i> que, bajo el mismo r&eacute;gimen comunista, sufrieron el martirio. Este tributo de fidelidad a Cristo <i>uni&oacute; a las dos comunidades eclesiales en Bulgaria<\/i> hasta el testimonio supremo. &quot;Esto ha de tener un sentido y una elocuencia ecum&eacute;nicos. El ecumenismo de los santos, de los m&aacute;rtires, es tal vez el m&aacute;s convincente. La <i>communio sanctorum<\/i> habla con una voz m&aacute;s fuerte que los elementos de divisi&oacute;n&quot; (<i>Tertio millennio adveniente<\/i>, 37).<\/p>\n<p> En efecto, no puede por menos de ser ya perfecta la comuni&oacute;n que se realiza &quot;en lo que todos consideramos el v&eacute;rtice de la vida de gracia, la <i>martyr&iacute;a<\/i> hasta la muerte&quot; (<i>Ut unum sint<\/i>, 84). Esta es &quot;la comuni&oacute;n m&aacute;s aut&eacute;ntica que existe con Cristo, que derrama su sangre y, en este sacrificio, acerca a quienes un tiempo estaban lejanos (cf. <i>Ef<\/i> 2, 13)&quot; (<i>ib.<\/i>).<\/p>\n<p> 6.&nbsp;La valiente coherencia ante el sufrimiento y el encarcelamiento de los padres Josafat, Pedro y Pablo fue reconocida por sus ex alumnos -cat&oacute;licos, ortodoxos, jud&iacute;os y musulmanes-, por sus feligreses, por sus hermanos religiosos y por sus compa&ntilde;eros de sufrimiento. Con su dinamismo, su fidelidad al Evangelio y su servicio desinteresado a la naci&oacute;n, <i>se presentan como modelos para los cristianos de hoy<\/i>, especialmente para los j&oacute;venes de Bulgaria que buscan dar un sentido a su vida y quieren seguir a Cristo en el laicado, en la vida religiosa o en el sacerdocio.<\/p>\n<p> Que la especial dedicaci&oacute;n con la que los nuevos beatos acompa&ntilde;aron a <i>los candidatos al presbiterado<\/i> sea est&iacute;mulo para todos:&nbsp; exhorto a la Iglesia local que est&aacute; en Bulgaria a considerar seriamente la posibilidad de <i>instituir nuevamente un seminario<\/i>, en el que los j&oacute;venes, a trav&eacute;s de una s&oacute;lida formaci&oacute;n humana, intelectual y espiritual, puedan prepararse para el sacerdocio ministerial, con vistas al servicio de Dios y de los hermanos.<\/p>\n<p> 7.&nbsp;El misterio de la Trinidad nos revela el amor que est&aacute; en Dios, el amor que es Dios mismo, el amor con el que Dios ama a todos los hombres. &quot;Tanto am&oacute; Dios al mundo que entreg&oacute; a su Hijo &uacute;nico, para que no perezca ninguno de los que creen en &eacute;l, sino que tengan vida eterna&quot; (<i>Jn<\/i> 3, 16).<br \/> El Hijo crucificado y resucitado, a su vez, envi&oacute; en nombre del Padre al Esp&iacute;ritu Santo, para que alimente en el coraz&oacute;n de los creyentes el deseo y la espera de la eternidad.<\/p>\n<p> Esta espera la vivieron intensamente los nuevos beatos, que ahora gozan de la contemplaci&oacute;n gozosa de la sant&iacute;sima Trinidad. Nos encomendamos a su intercesi&oacute;n, orando con la liturgia bizantina (<i>Hora sexta, plegaria conclusiva<\/i>):&nbsp;<\/p>\n<p> &quot;Dios eterno,<br \/> que habitas en una luz inaccesible&#8230;<br \/> prot&eacute;genos a nosotros,<br \/> que hemos puesto en ti<br \/> nuestra esperanza,<br \/> colm&aacute;ndonos con tu gracia<br \/> divina y adorable.<br \/> Porque tuyo es el poder,<br \/> tuya la majestad,<br \/> la fuerza y la gloria,<br \/> Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo,<br \/> ahora y siempre,<br \/> por los siglos de los siglos.<br \/> Am&eacute;n&quot;.<\/p>\n<p> Que Dios bendiga siempre a Bulgaria. &iexcl;Paz y progreso al pueblo b&uacute;lgaro! &iexcl;Gracias! <\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 2002 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DE SU SANTIDAD JUAN PABLO IIA AZERBAIY&Aacute;N Y BULGARIA MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE&nbsp; Plovdiv &#8211; Plaza CentralDomingo, 26 de mayo de 2002 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;A ti gloria y alabanza por los siglos&quot;. 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