{"id":40534,"date":"2016-10-05T23:47:33","date_gmt":"2016-10-06T04:47:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-azerbaiyan-santa-misa-en-el-palacio-de-deportes-baku-homilia-23-de-mayo-de-2002\/"},"modified":"2016-10-05T23:47:33","modified_gmt":"2016-10-06T04:47:33","slug":"viaje-apostolico-a-azerbaiyan-santa-misa-en-el-palacio-de-deportes-baku-homilia-23-de-mayo-de-2002","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-azerbaiyan-santa-misa-en-el-palacio-de-deportes-baku-homilia-23-de-mayo-de-2002\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico a Azerbaiy\u00e1n: Santa Misa en el palacio de deportes, Bak\u00fa: Homil\u00eda (23 de mayo de 2002)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<br \/> A AZERBAIY&Aacute;N Y BULGARIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE<\/font><\/b><\/p>\n<p>Palacio de deportes de Bak&uacute;,&nbsp;<br \/>jueves 23 de mayo de 2002&nbsp;<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>&quot;Honor a vosotros, que cre&eacute;is&quot;<\/i> (<i>1&nbsp;P<\/i> 2, 7).<\/p>\n<p> S&iacute;, queridos hermanos y hermanas de la <i>comunidad cat&oacute;lica <\/i>de Bak&uacute;, y todos vosotros que proven&iacute;s de las comunidades cat&oacute;licas de los pa&iacute;ses vecinos, &quot;honor a vosotros, que cre&eacute;is&quot;. Saludo asimismo a los cristianos de la <i>Iglesia ortodoxa<\/i>, que se han unido a nosotros en este solemne momento de oraci&oacute;n, juntamente con su obispo Alexander. Tambi&eacute;n a ellos les dirijo el saludo del ap&oacute;stol san Pedro a los primeros cristianos:&nbsp; &quot;Honor a vosotros, que cre&eacute;is&quot;.<\/p>\n<p> Honor tributa la Iglesia universal a cuantos <i>han sabido mantenerse fieles a los compromisos que brotan de su bautismo<\/i>. Me dirijo, en particular, a los que viven establemente en este pa&iacute;s y han conocido <i>el drama de la persecuci&oacute;n marxista<\/i>, sufriendo las consecuencias de su adhesi&oacute;n fiel a Cristo. Vosotros, queridos hermanos y hermanas, hab&eacute;is visto vuestra religi&oacute;n escarnecida como f&aacute;cil superstici&oacute;n, como intento de evitar la responsabilidad del compromiso en la historia. Por esta raz&oacute;n, hab&eacute;is sido considerados ciudadanos de segunda clase, y hab&eacute;is sido humillados y marginados de m&uacute;ltiples maneras.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;&quot;Honor a vosotros, que cre&eacute;is&quot;. Honor a vuestros abuelos y abuelas, a vuestros padres y madres, que han cultivado en vosotros la planta de la fe y la han regado con la oraci&oacute;n, permiti&eacute;ndole crecer y dar fruto. Honor tambi&eacute;n a ti, quiero repetirlo una vez m&aacute;s, <i>santa Iglesia ortodoxa<\/i>, que abriste tus puertas a los fieles cat&oacute;licos, los cuales se hab&iacute;an quedado sin redil y sin pastor. El Se&ntilde;or recompense tu generosidad.<\/p>\n<p> Saludo con afecto a los fieles cat&oacute;licos que han venido de los pa&iacute;ses vecinos para compartir hoy la alegr&iacute;a de sus hermanos y hermanas en Azerbaiy&aacute;n. Dirijo un saludo particular al superior de la <i>missio sui iuris<\/i> y a la comunidad salesiana, que colabora con &eacute;l en la atenci&oacute;n a los cat&oacute;licos. Queridos hermanos y hermanas, vosotros sois la prueba viviente de que la fe en Dios obra prodigios. A pesar de ser pocos, de pertenecer a varios grupos &eacute;tnicos, y de estar esparcidos en un territorio muy vasto, el buen Pastor os ha mantenido unidos.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;&quot;Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las m&iacute;as me conocen a m&iacute;&quot;, dice el Se&ntilde;or en el pasaje evang&eacute;lico que acabamos de proclamar. En verdad, Se&ntilde;or Jes&uacute;s, t&uacute; conoc&iacute;as tus ovejas, incluso cuando eran perseguidas y se ve&iacute;an obligadas a esconderse. T&uacute; las conoc&iacute;as y estabas a su lado para sostenerlas cuando, desanimadas por el duro aislamiento f&iacute;sico y moral, sent&iacute;an la tentaci&oacute;n de dispersarse.<\/p>\n<p> Tus ovejas, por su parte, no han dejado de conocerte y reconocerte, de sentir el consuelo de tu presencia, de seguirte a pesar de la dureza del camino. &iexcl;Qu&eacute; admirable intercambio! T&uacute; diste tu vida por ellos, y ellos dieron su vida por ti, suplicando que su fe no desfalleciera. Y as&iacute; como t&uacute; has recuperado tu vida, as&iacute; tambi&eacute;n la comunidad de los supervivientes, recobrada la libertad, ha redescubierto la alegr&iacute;a de reunirse y celebrar su fe en tu casa, desde la cual ahora sube nuevamente hacia el cielo, como perfume de incienso, la plegaria de alabanza y acci&oacute;n de gracias.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Queridos hermanos y hermanas, hijos amad&iacute;simos de la Iglesia cat&oacute;lica, <i>hoy el Papa est&aacute; con vosotros<\/i>. Tambi&eacute;n &eacute;l conoce vuestros sufrimientos, y os ha llevado a todos en su coraz&oacute;n durante los a&ntilde;os de la peregrinaci&oacute;n en el desierto de la persecuci&oacute;n. Hoy est&aacute; aqu&iacute; para participar en vuestra alegr&iacute;a por la libertad recuperada y para sosteneros a lo largo del camino que tiene como meta &uacute;ltima la tierra prometida del cielo, donde el Se&ntilde;or de la vida enjugar&aacute; toda l&aacute;grima:&nbsp; &quot;No habr&aacute; ya muerte ni habr&aacute; llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado&quot; (<i>Ap<\/i> 21, 4).<\/p>\n<p> Sostenidos por esta certeza, sent&iacute;s que este es tiempo de alegr&iacute;a, tiempo de esperanza. Su signo y manifestaci&oacute;n es la primera piedra de la futura iglesia parroquial, que bendecir&eacute; al final de la misa. Agradezco sinceramente al se&ntilde;or presidente de la Rep&uacute;blica el generoso regalo del terreno sobre el que se construir&aacute; el nuevo templo.<\/p>\n<p> <i>El Papa os trae el saludo y el aprecio de toda la Iglesia cat&oacute;lica<\/i>. Hoy la mirada de todos est&aacute; fija en ti, &quot;peque&ntilde;o reba&ntilde;o&quot; (<i>Lc<\/i> 12, 32). &iexcl;No temas! Abre tu coraz&oacute;n, y espera en el Se&ntilde;or. Ya est&aacute;s experimentando la resurrecci&oacute;n, anticipando en cierto sentido el encuentro definitivo con Cristo glorioso.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Iglesia que vives en Azerbaiy&aacute;n, hoy quisiera <i>dejarte como consigna<\/i> lo que hemos invocado en la oraci&oacute;n Colecta de esta eucarist&iacute;a. Si&eacute;ntete &quot;pueblo congregado de todas las naciones de la tierra en la unidad de un solo Esp&iacute;ritu&quot;.<\/p>\n<p> Queridos hermanos y hermanas, vuestra comunidad expresa simb&oacute;licamente esta universalidad, pues est&aacute; constituida por personas de diversa proveniencia, algunas con un pasado y una perspectiva de estabilidad, otras de paso hacia otras tierras. Todos formamos un solo pueblo, animado por un solo Esp&iacute;ritu. Donde se celebra la Eucarist&iacute;a, all&iacute; est&aacute; presente la Iglesia &quot;una, santa, cat&oacute;lica y apost&oacute;lica&quot;.<\/p>\n<p> Me parece que en este momento la columnata de Bernini, esos brazos que desde la bas&iacute;lica de San Pedro se extienden para abrazar el mundo, llegan idealmente hasta nosotros para estrecharte contra el pecho de Cristo y de su Iglesia tambi&eacute;n a ti, peque&ntilde;a comunidad cat&oacute;lica de Azerbaiy&aacute;n. En este abrazo, el coraz&oacute;n de toda la Iglesia vibra de emoci&oacute;n y de amor a ti. Con ella y en ella vibra el coraz&oacute;n del Papa, que ha venido hasta aqu&iacute; para decirte que te ama y jam&aacute;s te ha olvidado.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;&iexcl;S&eacute; fiel a tu misi&oacute;n! Lo fuiste en la prueba, cuando llorando llevabas la semilla para sembrar. S&eacute; fiel ahora en la alegr&iacute;a, mientras te dispones a recoger las gavillas (cf. <i>Sal<\/i> 125, 6). Tu misi&oacute;n consiste en conservar la fe y en testimoniarla con una vida que sea profec&iacute;a, para que el mundo crea. Que tus hermanos y hermanas de este pa&iacute;s, al mirarte, vean cu&aacute;nto crees, cu&aacute;nto esperas y cu&aacute;nto amas. Este ser&aacute; tu modo de mostrar la presencia del Resucitado. Que tu testimonio, que no puede contar con muchos medios, se imponga por la fuerza de la gracia de Cristo, levadura invisible, pero capaz de fermentar toda la masa.<\/p>\n<p> Comparte las alegr&iacute;as y las esperanzas de la humanidad que vive a tu lado y contigo:&nbsp; t&uacute; formas parte de ella, y con ella debes esperar y trabajar por <i>un futuro mejor para todos<\/i>. Aunque con prudencia, <i>ten la valent&iacute;a de la novedad<\/i>. Tambi&eacute;n aqu&iacute;, en esta tierra, hace falta la novedad. No la novedad que trae consigo s&oacute;lo incertidumbre y precariedad, &iexcl;no! Una novedad que devuelva a todos, <i>especialmente a los j&oacute;venes<\/i>, el deseo de vivir y luchar por un mundo m&aacute;s justo y solidario.<\/p>\n<p> 7.&nbsp;&iexcl;Mira a estos j&oacute;venes! Est&aacute;n expuestos a caer en el espejismo del ocio sin ideales, de la riqueza f&aacute;cil y deshonesta. Pero son capaces de vibrar por un ideal y llegar hasta el hero&iacute;smo del sacrificio para hacer que triunfe la justicia y promover la consolidaci&oacute;n de la libertad y la paz. Es preciso ense&ntilde;arles a no tener miedo a ser audaces. Hay que abrirles la luminosa perspectiva de la fe, de la amistad de Cristo. <i>&iexcl;No existe intrepidez en el bien, que no encuentre comprensi&oacute;n en Cristo, <\/i>el eternamente joven!<\/p>\n<p> Iglesia que oras, esperas y amas en esta tierra de Azerbaiy&aacute;n, <i>el Papa invoca sobre ti la bendici&oacute;n del Se&ntilde;or<\/i>. Ll&eacute;vala a tus pobres, a tus enfermos, a los que sufren. Ll&eacute;vala a todos, como un regalo de gracia y de amor. No olvides jam&aacute;s que est&aacute;s llamada a ser levadura y alma, porque el Se&ntilde;or est&aacute; contigo y te precede en el camino. Am&eacute;n. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 2002 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II A AZERBAIY&Aacute;N Y BULGARIA SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE Palacio de deportes de Bak&uacute;,&nbsp;jueves 23 de mayo de 2002&nbsp; &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Honor a vosotros, que cre&eacute;is&quot; (1&nbsp;P 2, 7). 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