{"id":40535,"date":"2016-10-05T23:47:35","date_gmt":"2016-10-06T04:47:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-mayo-de-2002-canonizacion-de-cinco-beatos\/"},"modified":"2016-10-05T23:47:35","modified_gmt":"2016-10-06T04:47:35","slug":"19-de-mayo-de-2002-canonizacion-de-cinco-beatos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-mayo-de-2002-canonizacion-de-cinco-beatos\/","title":{"rendered":"19 de mayo de 2002, Canonizaci\u00f3n de cinco beatos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/>DURANTE LA MISA DE CANONIZACI&Oacute;N DE CINCO BEATOS<\/font><\/b><\/p>\n<p>Domingo de Pentecost&eacute;s, 19 de mayo de 2002<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;Los o&iacute;mos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua&quot; (<i>Hch<\/i> 2, 11).<br \/> As&iacute; exclama, el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, la multitud de peregrinos &quot;de todas las naciones de la tierra&quot; (<i>Hch<\/i> 2, 5), al escuchar la predicaci&oacute;n de los Ap&oacute;stoles.<\/p>\n<p> Tambi&eacute;n a nosotros nos embarga el mismo asombro, mientras contemplamos las maravillas realizadas por Dios en la existencia de los cinco nuevos santos, elevados a la gloria de los altares precisamente el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s:&nbsp; <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/2002\/documents\/ns_lit_doc_20020519_orozco_sp.html\">Alonso de Orozco<\/a>, presb&iacute;tero, de la Orden de San Agust&iacute;n; <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/2002\/documents\/ns_lit_doc_20020519_ignazio_sp.html\"> Ignacio de Santhi&agrave;<\/a>, presb&iacute;tero, de la Orden de Frailes Menores Capuchinos; <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/2002\/documents\/ns_lit_doc_20020519_umile_sp.html\"> Humilde de Bisignano<\/a>, religioso, de la Orden de Frailes Menores; <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/2002\/documents\/ns_lit_doc_20020519_paulina_sp.html\"> Paulina del Coraz&oacute;n Agonizante de Jes&uacute;s,<\/a> virgen, fundadora de la congregaci&oacute;n de las Hermanitas de la Inmaculada Concepci&oacute;n; y <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/2002\/documents\/ns_lit_doc_20020519_benedetta_sp.html\"> Benedicta Cambiagio Frassinello<\/a>, religiosa, fundadora del instituto de las Religiosas Benedictinas de la Providencia.<\/p>\n<p> Recorrieron los caminos del mundo anunciando y testimoniando a Cristo con la palabra y con la vida. Por eso se han convertido en signo elocuente del perenne Pentecost&eacute;s de la Iglesia.<br \/> 2.&nbsp;&quot;Recibid el Esp&iacute;ritu Santo; a quienes les perdon&eacute;is los pecados, les quedan perdonados&quot; (<i>Jn <\/i>20, 22-23). Con estas palabras el Resucitado transmite a los Ap&oacute;stoles el don del Esp&iacute;ritu y, con &eacute;l, el poder divino de perdonar los pecados. La misi&oacute;n de perdonar las culpas y de acompa&ntilde;ar a los hombres por las sendas de la perfecci&oacute;n evang&eacute;lica fue vivida, de modo singular, por el sacerdote capuchino <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/2002\/documents\/ns_lit_doc_20020519_ignazio_sp.html\">Ignacio de Santhi&agrave;<\/a><\/i>, que, por amor a Cristo y para progresar m&aacute;s r&aacute;pidamente en la perfecci&oacute;n evang&eacute;lica, se encamin&oacute; tras las huellas del <i>Poverello<\/i> de As&iacute;s.<\/p>\n<p> Ignacio de Santhi&agrave; fue padre, confesor, consejero y maestro de muchos -sacerdotes, religiosos y laicos- que en el Piamonte de su tiempo recurr&iacute;an a su gu&iacute;a sabia e iluminada. A&uacute;n hoy sigue recordando a todos el valor de la pobreza, de la sencillez y de la autenticidad de vida.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;&quot;Paz a vosotros&quot; (<i>Jn <\/i>20, 19.&nbsp;21), dijo Jes&uacute;s al aparecerse a los Ap&oacute;stoles en el Cen&aacute;culo. La paz es el primer don del Resucitado a los Ap&oacute;stoles. Esa paz de Cristo, principio inspirador tambi&eacute;n de la paz social, la difundi&oacute; constantemente <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/2002\/documents\/ns_lit_doc_20020519_umile_sp.html\">Humilde de Bisignano<\/a><\/i>, digno hijo de la noble tierra de Calabria. Comparti&oacute; con Ignacio de Santhi&agrave; el mismo compromiso de santidad en la espiritualidad de san Francisco de As&iacute;s, dando a su vez un singular testimonio de caridad para con los hermanos.<\/p>\n<p> En nuestra sociedad, en la que con demasiada frecuencia parecen borrarse las huellas de Dios, fray Humilde representa una gozosa y estimulante invitaci&oacute;n a la mansedumbre, a la benignidad, a la sencillez y a un sano desprendimiento de los bienes ef&iacute;meros del mundo.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;&quot;En cada uno se manifiesta el Esp&iacute;ritu para el bien com&uacute;n&quot; (<i>1 Co<\/i> 12, 7). As&iacute; sucedi&oacute; en la vida de <i>san <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/2002\/documents\/ns_lit_doc_20020519_orozco_sp.html\"> Alonso de Orozco<\/a><\/i>, de la Orden de San Agust&iacute;n. Nacido en la toledana villa de Oropesa, la obediencia religiosa le llev&oacute; a recorrer muchos lugares de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola, terminando sus d&iacute;as en Madrid. Su dedicaci&oacute;n pastoral al servicio de los m&aacute;s pobres en los hospitales y c&aacute;rceles hace de &eacute;l un modelo para quienes, impulsados por el Esp&iacute;ritu, fundan toda su existencia en el amor a Dios y al pr&oacute;jimo, seg&uacute;n el supremo mandato de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;La acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu se manifiesta de modo especial tambi&eacute;n en la vida y en la misi&oacute;n de la madre <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/2002\/documents\/ns_lit_doc_20020519_paulina_sp.html\">Paulina<\/a>, <\/i>impuls&aacute;ndola a instituir, juntamente con un grupo de j&oacute;venes amigas, una casa de acogida, bautizada poco despu&eacute;s por el pueblo con el nombre de &quot;Hospital San Virgilio&quot; y destinada a la atenci&oacute;n material y espiritual de los enfermos y desamparados. As&iacute;, para realizar los planes de la Providencia, nace la primera comunidad religiosa del sur de Brasil, denominada congregaci&oacute;n de las Hermanitas de la Inmaculada Concepci&oacute;n. Fue en ese hospital donde el <i>ser para los dem&aacute;s<\/i> constituy&oacute; el motivo principal de la vida de la <i>madre Paulina<\/i>. En el servicio a los pobres y a los enfermos se convirti&oacute; en manifestaci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo, &quot;consolador perfecto, dulce hu&eacute;sped del alma y descanso de nuestro esfuerzo&quot; (<i>Secuencia<\/i>).<\/p>\n<p> 6.&nbsp;&quot;Oh luz divina, penetra hasta el fondo del coraz&oacute;n de tus fieles&quot;. Las palabras de la <i>Secuencia <\/i>constituyen una hermosa s&iacute;ntesis de toda la existencia de<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/2002\/documents\/ns_lit_doc_20020519_benedetta_sp.html\"> <i>Benedicta Cambiagio Frassinello<\/i><\/a>, y explican su extraordinaria riqueza espiritual.<\/p>\n<p> Guiada por la gracia divina, la nueva santa se esforz&oacute; por cumplir con fidelidad y coherencia la voluntad de Dios. Con confianza ilimitada en la bondad del Se&ntilde;or, se abandonaba a su &quot;Providencia amorosa&quot;, profundamente convencida de que, como sol&iacute;a repetir, es necesario &quot;hacerlo todo por amor a Dios y para agradarle&quot;. Esta es la valiosa herencia que santa Benedicta Cambiagio Frassinello deja a sus hijas espirituales y que hoy se propone a toda la comunidad cristiana.<\/p>\n<p> 7.&nbsp;&quot;Ven, Esp&iacute;ritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor&quot; (<i>Aleluya<\/i>). Hagamos nuestra esta invocaci&oacute;n de la liturgia de hoy. El Esp&iacute;ritu Santo transform&oacute; radicalmente a los Ap&oacute;stoles, al principio encerrados en el Cen&aacute;culo por miedo, en celosos heraldos del Evangelio. El Esp&iacute;ritu sigue sosteniendo a la Iglesia en su misi&oacute;n evangelizadora a lo largo de los siglos, suscitando en todas las &eacute;pocas testigos valientes de la fe.<\/p>\n<p> Con los Ap&oacute;stoles recibi&oacute; el don del Esp&iacute;ritu la Virgen Mar&iacute;a (cf. <i>Hch<\/i> 1, 14). Juntamente con ella, en comuni&oacute;n con los nuevos santos, imploremos tambi&eacute;n nosotros el prodigio de un nuevo Pentecost&eacute;s para la Iglesia. Pidamos que descienda sobre la humanidad de nuestro tiempo la abundancia de los dones del Esp&iacute;ritu Santo.<\/p>\n<p> &iexcl;Ven, Esp&iacute;ritu Santo, e inflama los corazones de tus fieles! Ay&uacute;danos tambi&eacute;n a nosotros a difundir en el mundo el fuego de tu amor. Am&eacute;n. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 2002 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO IIDURANTE LA MISA DE CANONIZACI&Oacute;N DE CINCO BEATOS Domingo de Pentecost&eacute;s, 19 de mayo de 2002 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Los o&iacute;mos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua&quot; (Hch 2, 11). 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