{"id":40536,"date":"2016-10-05T23:47:36","date_gmt":"2016-10-06T04:47:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-a-la-diocesis-de-ischia-concelebracion-eucaristica-en-la-plaza-aragonesa-de-ischia-ponte-homilia-5-de-mayo-de-2002\/"},"modified":"2016-10-05T23:47:36","modified_gmt":"2016-10-06T04:47:36","slug":"visita-pastoral-a-la-diocesis-de-ischia-concelebracion-eucaristica-en-la-plaza-aragonesa-de-ischia-ponte-homilia-5-de-mayo-de-2002","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-a-la-diocesis-de-ischia-concelebracion-eucaristica-en-la-plaza-aragonesa-de-ischia-ponte-homilia-5-de-mayo-de-2002\/","title":{"rendered":"Visita Pastoral a la di\u00f3cesis de Ischia: Concelebraci\u00f3n Eucar\u00edstica en la Plaza Aragonesa de Ischia-Ponte: Homil\u00eda (5 de mayo de 2002)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A ISCHIA (ITALIA)<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;Domingo 5 de mayo de 2002&nbsp;<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>&quot;Queridos hermanos, glorificad en vuestros corazones a Cristo Se&ntilde;or y estad siempre prontos para dar raz&oacute;n de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere&quot;<\/i> (<i>1 P <\/i>3, 15).<\/p>\n<p> Con estas palabras del ap&oacute;stol san Pedro, deseo saludaros a todos vosotros, amad&iacute;simos hermanos y hermanas de Ischia. &iexcl;Gracias por vuestra cordial acogida!<\/p>\n<p> Saludo en primer lugar, a vuestro amado pastor, monse&ntilde;or Filippo Strofaldi, al que agradezco las palabras de bienvenida que ha querido dirigirme en vuestro nombre. Extiendo mi saludo cordial al cardenal de N&aacute;poles, a los obispos de Campania y a los dem&aacute;s prelados presentes, a los sacerdotes, a los religiosos y&nbsp;las religiosas,&nbsp;y a los diversos componentes de la familia diocesana.<br \/> Dirijo un saludo deferente a los representantes del Gobierno italiano, as&iacute; como a los representantes del ayuntamiento, de la provincia de N&aacute;poles y de la regi&oacute;n de Campania. Saludo tambi&eacute;n a las dem&aacute;s autoridades pol&iacute;ticas y militares que con su presencia han querido honrar nuestro encuentro.<br \/>Doy las gracias, asimismo, a cuantos han prestado su generosa colaboraci&oacute;n para preparar mi visita.<\/p>\n<p> Por &uacute;ltimo, os estrecho en un gran abrazo a todos vosotros, habitantes de la isla, y en especial a los ancianos, a los enfermos, a los ni&ntilde;os y a las familias, sin olvidar a los que, por diferentes motivos, no han podido estar con nosotros hoy.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, permitidme que, en el marco de esta solemne y festiva celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, dirija a vuestra amada comunidad <i>tres palabras importantes<\/i>, tom&aacute;ndolas de las lecturas b&iacute;blicas reci&eacute;n proclamadas.<\/p>\n<p> <i>La primera<\/i> es:&nbsp; &quot;&iexcl;escucha!&quot;. La encontramos en el vivo relato del libro de los Hechos de los Ap&oacute;stoles, donde se narra que &quot;el gent&iacute;o escuchaba con aprobaci&oacute;n lo que dec&iacute;a Felipe, porque hab&iacute;a o&iacute;do hablar de los signos que hac&iacute;a y los estaba viendo&quot; (<i>Hch<\/i> 8, 6). La escucha del testigo de Jes&uacute;s, que habla de &eacute;l con amor y entusiasmo, produce, como fruto inmediato, la alegr&iacute;a. San Lucas observa:&nbsp; &quot;La ciudad se llen&oacute; de alegr&iacute;a&quot; (<i>Hch<\/i> 8, 8).<\/p>\n<p> <i>Comunidad cristiana de Ischia<\/i>, si quieres experimentar tambi&eacute;n t&uacute; esta alegr&iacute;a, <i>&iexcl;permanece a la escucha de la palabra de Dios!<\/i> As&iacute; cumplir&aacute;s tu misi&oacute;n, caminando bajo la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo. Difundir&aacute;s el evangelio de la alegr&iacute;a y de la paz, permaneciendo unida a tu obispo y a los sacerdotes, sus primeros colaboradores.<\/p>\n<p> Como sucedi&oacute; con la comunidad de Samar&iacute;a, de la que habla la primera lectura, tambi&eacute;n descender&aacute; sobre ti la efusi&oacute;n abundante del Consolador, el cual, como recuerda el concilio Vaticano II, &quot;mueve el coraz&oacute;n, lo dirige a Dios, abre los ojos del esp&iacute;ritu y concede a todos gusto en aceptar y creer la verdad&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html\">Dei Verbum<\/a><\/i>, 5).<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, hay una <i>segunda palabra<\/i> que quisiera dirigiros, y es:&nbsp; &quot;&iexcl;acoge!&quot;. Vuestra espl&eacute;ndida isla, meta de gran n&uacute;mero de visitantes y turistas, conoce bien <i>el valor de la acogida<\/i>. Por tanto, Ischia puede convertirse tambi&eacute;n en <i>un laboratorio privilegiado<\/i> de la <i>t&iacute;pica acogida<\/i> que los disc&iacute;pulos de Cristo est&aacute;n llamados a ofrecer a todos, sea cual sea el pa&iacute;s del que procedan y sea cual sea la cultura a la que pertenezcan. S&oacute;lo quien ha abierto su coraz&oacute;n a Cristo es capaz de ofrecer &nbsp;una acogida nunca formal y superficial, sino caracterizada por la &quot;mansedumbre&quot; y el &quot;respeto&quot; (cf. <i>1 P<\/i> 3, 15).<\/p>\n<p> La fe acompa&ntilde;ada por obras buenas es contagiosa y se irradia, porque hace visible y comunica el amor de Dios. Tended a vivir este estilo de vida, escuchando las palabras del ap&oacute;stol san Pedro, que acabamos de proclamar en la segunda lectura (cf. <i>1 P<\/i> 3, 15). Exhorta a los creyentes a estar siempre prontos &quot;para dar raz&oacute;n de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere&quot;. Y a&ntilde;ade:&nbsp; &quot;Mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal&quot; (<i>1 P <\/i>3, 17).<\/p>\n<p> 4.&nbsp;&iexcl;Cu&aacute;nta sabidur&iacute;a humana y cu&aacute;nta riqueza espiritual en estos consejos asc&eacute;ticos y pastorales, sencillos pero fundamentales! Estos consejos nos llevan a la <i>tercera palabra<\/i> que quisiera dirigiros:&nbsp; &quot;&iexcl;ama!&quot;. La escucha y la acogida abren el coraz&oacute;n al amor. El pasaje del evangelio de san Juan que acabamos de leer nos ayuda a comprender mejor esta misteriosa realidad. Nos muestra que el amor es <i>la plena realizaci&oacute;n de la vocaci&oacute;n de la persona<\/i> seg&uacute;n el designio de Dios. Este amor es el gran don de Jes&uacute;s, que nos hace verdadera y plenamente hombres. &quot;El que acepta mis mandamientos y los guarda -dice el Se&ntilde;or-, ese me ama. Al que me ama, lo amar&aacute; mi Padre, y yo tambi&eacute;n lo amar&eacute; y me revelar&aacute; a &eacute;l&quot; (<i>Jn<\/i> 14, 21).<\/p>\n<p> Cuando nos sentimos amados, nos resulta m&aacute;s f&aacute;cil amar. Cuando experimentamos el amor de Dios, estamos m&aacute;s dispuestos a seguir a Aquel que am&oacute; a sus disc&iacute;pulos &quot;hasta el extremo&quot; (<i>Jn<\/i> 13, 1), es decir, hasta la entrega total de s&iacute; mismo.<\/p>\n<p> La humanidad necesita hoy, tal vez m&aacute;s que nunca, este amor, porque <i>s&oacute;lo el amor es cre&iacute;ble<\/i>. La fe inquebrantable en este amor inspira en los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s de todas las &eacute;pocas pensamientos de paz, abriendo horizontes de perd&oacute;n y concordia. Ciertamente, esto es imposible seg&uacute;n la l&oacute;gica del mundo, pero todo resulta posible para quien se deja transformar por la gracia del Esp&iacute;ritu de Cristo, derramada con el bautismo en nuestro coraz&oacute;n (cf. <i>Rm<\/i> 5, 5).<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Iglesia que vives en Ischia, s&eacute; d&oacute;cil y obediente a la palabra de Dios y ser&aacute;s <i>laboratorio de paz y de aut&eacute;ntico amor<\/i>. As&iacute; llegar&aacute;s a ser una Iglesia cada vez m&aacute;s acogedora, donde todos se sientan como en su casa. Los que vengan a visitarte saldr&aacute;n fortalecidos en el cuerpo, pero a&uacute;n m&aacute;s robustecidos en el esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p> Bajo la gu&iacute;a iluminada y prudente de tu pastor, s&eacute; una comunidad que sepa <i>escuchar<\/i>, una tierra dispuesta a <i>acoger<\/i>, y una familia que se esfuerce por <i>amar<\/i> a todos en Cristo.<\/p>\n<p> Te encomiendo a la Virgen Mar&iacute;a, Madre del Amor hermoso, para que te ayude a hacer que resplandezca tu identidad de Iglesia de Cristo, de Iglesia del amor.<\/p>\n<p> Que te sirvan de ejemplo y te ayuden tus santos patronos, en los que se ha concretado de modo visible y cre&iacute;ble la caridad divina.<\/p>\n<p> Amad&iacute;sima Iglesia que vives en Ischia, el soplo del Esp&iacute;ritu de Cristo te impulsa hacia los horizontes ilimitados de la santidad. No temas. Al contrario, rema mar adentro con confianza.<br \/>Avanza siempre con confianza.<\/p>\n<p> &iexcl;Alabado sea Jesucristo! <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A ISCHIA (ITALIA) HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II &nbsp;Domingo 5 de mayo de 2002&nbsp; &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Queridos hermanos, glorificad en vuestros corazones a Cristo Se&ntilde;or y estad siempre prontos para dar raz&oacute;n de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere&quot; (1 P 3, 15). Con estas palabras del ap&oacute;stol san &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-a-la-diocesis-de-ischia-concelebracion-eucaristica-en-la-plaza-aragonesa-de-ischia-ponte-homilia-5-de-mayo-de-2002\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVisita Pastoral a la di\u00f3cesis de Ischia: Concelebraci\u00f3n Eucar\u00edstica en la Plaza Aragonesa de Ischia-Ponte: Homil\u00eda (5 de mayo de 2002)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40536","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40536","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40536"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40536\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40536"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40536"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40536"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}