{"id":40538,"date":"2016-10-05T23:47:39","date_gmt":"2016-10-06T04:47:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/14-de-abril-de-2002-beatificacion-de-6-siervos-de-dios\/"},"modified":"2016-10-05T23:47:39","modified_gmt":"2016-10-06T04:47:39","slug":"14-de-abril-de-2002-beatificacion-de-6-siervos-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/14-de-abril-de-2002-beatificacion-de-6-siervos-de-dios\/","title":{"rendered":"14 de abril de 2002, Beatificaci\u00f3n de 6 siervos de Dios"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE SEIS SIERVOS DE DIOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Plaza de San Pedro, domingo 14 de abril de 2002<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;Jes&uacute;s en persona se acerc&oacute; y se puso a caminar con ellos&quot; (<i>Lc<\/i> 24, 15). Jes&uacute;s, como acabamos de escuchar en la p&aacute;gina evang&eacute;lica de hoy, se convierte en viandante, acompa&ntilde;ando a los dos disc&iacute;pulos que se dirig&iacute;an a la aldea de Ema&uacute;s. Les explica el sentido de las Escrituras y despu&eacute;s, al llegar a su destino, parte el pan con ellos, precisamente como hab&iacute;a hecho con los Ap&oacute;stoles la noche anterior a su muerte en la cruz. En ese momento, a los disc&iacute;pulos se les abren los ojos, y lo reconocen (cf.<i>&nbsp;Lc<\/i> 24, 31). <\/p>\n<p align=\"left\">La experiencia pascual de Ema&uacute;s se renueva continuamente en la Iglesia. Podemos contemplar un admirable ejemplo de esa experiencia tambi&eacute;n en la existencia de quienes hoy tengo la alegr&iacute;a de elevar a la gloria de los altares: Cayetano Errico, Ludovico Pavoni y Luis Variara, presb&iacute;teros; Mar&iacute;a del Tr&aacute;nsito de Jes&uacute;s Sacramentado, virgen; Art&eacute;mides Zatti, religioso; y Mar&iacute;a Romero Meneses, virgen.<\/p>\n<p align=\"left\">Como los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s, estos nuevos beatos supieron reconocer la presencia viva del Se&ntilde;or en la Iglesia y, venciendo dificultades y miedos, llegaron a ser sus testigos entusiastas y valientes ante el mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;&quot;Os rescataron no con bienes ef&iacute;meros&#8230; sino a precio de la sangre de Cristo&quot; (<i>1 P<\/i> 1, 18-19). Estas palabras, tomadas de la segunda lectura, nos hacen pensar en el beato <i>Cayetano Errico<\/i>, presb&iacute;tero y fundador de la congregaci&oacute;n de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jes&uacute;s y de Mar&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"left\">En una &eacute;poca marcada por profundos cambios pol&iacute;ticos y sociales, frente al rigorismo espiritual de los jansenistas, Cayetano Errico anuncia la grandeza de la misericordia de Dios, que siempre invita a la conversi&oacute;n a los que viven bajo el dominio del mal y del pecado. El nuevo beato, verdadero m&aacute;rtir del confesonario, pasaba en &eacute;l jornadas enteras, gastando lo mejor de sus energ&iacute;as en la acogida y la escucha de los penitentes. Con su ejemplo nos estimula a redescubrir el valor y la importancia del sacramento de la penitencia, donde Dios derrama generosamente su perd&oacute;n y muestra su ternura de Padre hacia sus hijos m&aacute;s d&eacute;biles.<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Dios resucit&oacute; a este Jes&uacute;s, y todos nosotros somos testigos&quot; (<i>Hch<\/i> 2, 31). Esta &iacute;ntima certeza, transformada en fe ardiente e ind&oacute;mita, gui&oacute; la experiencia espiritual y sacerdotal de <i>Ludovico Pavoni, <\/i>presb&iacute;tero, fundador de la congregaci&oacute;n de &nbsp;los &nbsp;Hijos &nbsp;de Mar&iacute;a Inmaculada.<br \/> Dotado de un esp&iacute;ritu particularmente sensible, se entreg&oacute; totalmente a la asistencia de los j&oacute;venes pobres y abandonados, y especialmente de los sordomudos. Su actividad abarc&oacute; diversos campos, desde la educaci&oacute;n hasta el sector editorial, con originales intuiciones apost&oacute;licas e intr&eacute;pidas acciones innovadoras. Toda su obra estaba arraigada en una s&oacute;lida espiritualidad. Nos exhorta con su testimonio a confiar en Jes&uacute;s y a sumergirnos cada vez m&aacute;s en el misterio de su amor.<\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;&quot;Y comenzando por Mois&eacute;s y siguiendo por los profetas, les explic&oacute; lo que se refer&iacute;a a &eacute;l en toda la Escritura&quot; (<i>Lc<\/i> 24, 27). En estas palabras del evangelio de hoy, Jes&uacute;s se manifiesta como compa&ntilde;ero en el camino de la vida del hombre y Maestro paciente que sabe modelar el coraz&oacute;n e iluminar la mente para que comprenda el designio de Dios. Tras &nbsp;su encuentro con &eacute;l, los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s, superado el abatimiento y la confusi&oacute;n, volvieron por su pie a la naciente comunidad cristiana para anunciarles la alegre noticia de haber visto al Se&ntilde;or resucitado.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta espiritualidad une a tres de los nuevos beatos que buscaron la santidad a la sombra de don Bosco y de la tradici&oacute;n salesiana. La elevaci&oacute;n a los altares de don Luis Variara, del se&ntilde;or Art&eacute;mides Zatti y de sor Mar&iacute;a Romero es un gran gozo para esa familia religiosa.<\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;De Italia, y precisamente de la di&oacute;cesis de Asti, lleg&oacute; a Colombia el salesiano <i>padre Luis Variara<\/i>, seguidor fiel de Jes&uacute;s misericordioso y cercano a los abatidos. Desde el primer momento dedic&oacute; su energ&iacute;a juvenil y la riqueza de sus dones al servicio de los leprosos. Primer salesiano ordenado sacerdote en Colombia, logr&oacute; reunir en torno a s&iacute; un grupo de muchachas consagradas, algunas de ellas incluso leprosas o hijas de leprosos y por ello no aceptadas en los institutos religiosos. Con el tiempo este grupo se ha convertido en la congregaci&oacute;n de las Hijas de los Sagrados Corazones de Jes&uacute;s y de Mar&iacute;a, floreciente instituto&nbsp;hoy presente en diversos pa&iacute;ses.<br \/> <i>Art&eacute;mides Zatti, <\/i>coadjutor salesiano, sali&oacute; con su familia de la di&oacute;cesis de Reggio Emilia en busca de una vida mejor en la Argentina, la tierra so&ntilde;ada por don Bosco. All&iacute; descubri&oacute; su vocaci&oacute;n salesiana, que se concret&oacute; en un servicio apasionado, competente y lleno de amor a los enfermos. Sus casi cincuenta a&ntilde;os en Viedma representan la historia de un religioso ejemplar, puntual en el cumplimiento de sus deberes comunitarios y dedicado totalmente al servicio de los necesitados. Que su ejemplo nos ayude siempre a ser conscientes de la presencia del Se&ntilde;or y nos lleve a acogerlo en todos los hermanos necesitados.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Sor Mar&iacute;a Romero Meneses, <\/i>Hija de Mar&iacute;a Auxiliadora, supo reflejar el rostro de Cristo que se hace reconocer al repartir el pan. Nacida en Nicaragua, realiz&oacute; su formaci&oacute;n para la vida religiosa en El Salvador y pas&oacute; la mayor parte de su vida en Costa Rica. Estos queridos pueblos centroamericanos, unidos ahora en el j&uacute;bilo de su beatificaci&oacute;n, podr&aacute;n encontrar en la nueva beata, que tanto los am&oacute;, abundantes ejemplos y ense&ntilde;anzas para renovar y fortalecer su vida cristiana, tan arraigada en esas tierras.<\/p>\n<p align=\"left\">Con un amor apasionado a Dios y una confianza ilimitada en el auxilio de la Virgen Mar&iacute;a, sor Mar&iacute;a Romero fue religiosa ejemplar, ap&oacute;stol y madre de los pobres, que, sin excluir a nadie, eran sus preferidos. &iexcl;Que su recuerdo sea bendici&oacute;n para todos y que las obras fundadas por ella, entre las que destaca la &quot;Casa de la Virgen&quot; en San Jos&eacute;, sigan siendo fieles a los ideales que les dieron origen!<\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;&quot;&iquest;No estaba ardiendo nuestro coraz&oacute;n dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?&quot; (<i>Lc<\/i> 24, 32). Esta sorprendente confesi&oacute;n de aquellos disc&iacute;pulos primero encaminados a Ema&uacute;s es lo que ocurri&oacute; tambi&eacute;n con la vocaci&oacute;n de la <i>madre Mar&iacute;a del Tr&aacute;nsito de Jes&uacute;s Sacramentado Cabanillas, <\/i>fundadora de las Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas y la primera mujer argentina que alcanza el honor de los altares.<\/p>\n<p align=\"left\">La llama que ard&iacute;a en su coraz&oacute;n llev&oacute; a Mar&iacute;a del Tr&aacute;nsito a buscar la intimidad con Cristo en la vida contemplativa. No se apag&oacute; cuando por enfermedad tuvo que abandonar los monasterios en que estuvo, sino que continu&oacute; en forma de confianza y abandono en la voluntad de Dios, que sigui&oacute; buscando incesantemente. El ideal franciscano se manifest&oacute; entonces como el verdadero camino que Dios quer&iacute;a para ella y, con la ayuda de sabios directores, emprendi&oacute; una vida de pobreza, humildad, paciencia y caridad, dando vida a una nueva familia religiosa.<\/p>\n<p align=\"left\">6.&nbsp;&quot;Se&ntilde;or, me ense&ntilde;ar&aacute;s el sendero de la vida&quot; (<i>Estribillo del Salmo responsorial<\/i>). Hagamos nuestra esta invocaci&oacute;n del Salmo responsorial, que acabamos de cantar. Necesitamos que el Redentor resucitado nos ense&ntilde;e el sendero, nos acompa&ntilde;e a lo largo del camino y nos gu&iacute;e hasta la comuni&oacute;n plena con el Padre celestial.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Ens&eacute;&ntilde;anos el sendero de la vida! S&oacute;lo t&uacute;, Se&ntilde;or, puedes indicarnos el <i>verdadero sendero de la vida, <\/i>el &uacute;nico que nos conduce a la meta, como sucedi&oacute; con los beatos que hoy resplandecen en la gloria del cielo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 2002 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE SEIS SIERVOS DE DIOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Plaza de San Pedro, domingo 14 de abril de 2002 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Jes&uacute;s en persona se acerc&oacute; y se puso a caminar con ellos&quot; (Lc 24, 15). 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