{"id":40539,"date":"2016-10-05T23:47:40","date_gmt":"2016-10-06T04:47:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/30-de-marzo-de-2002-vigilia-pascual-en-la-noche-santa\/"},"modified":"2016-10-05T23:47:40","modified_gmt":"2016-10-06T04:47:40","slug":"30-de-marzo-de-2002-vigilia-pascual-en-la-noche-santa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/30-de-marzo-de-2002-vigilia-pascual-en-la-noche-santa\/","title":{"rendered":"30 de marzo de 2002, Vigilia Pascual en la noche santa"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIGILIA PASCUAL<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">S&aacute;bado, 30 de marzo de 2002<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. <i>\u201cY dijo Dios: Que exista la luz. Y la luz existi&oacute;\u201d<\/i> (<i>Gn<\/i> 1, 3). Una explosi&oacute;n de luz, que la palabra de Dios sac&oacute; de la nada, rompi&oacute;<i> la primera noche, la noche de la creaci&oacute;n<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Como dice el ap&oacute;stol Juan: \u201cDios es Luz, en &eacute;l no hay tiniebla alguna\u201d (<i>1 Jn<\/i> 1, 5). Dios no ha creado la oscuridad, sino la luz. Y el libro de la Sabidur&iacute;a, revelando claramente que la obra de Dios tiene siempre una finalidad positiva, se expresa de la siguiente manera: \u201c&Eacute;l todo lo cre&oacute; para que subsistiera, las criaturas del mundo son saludables, no hay en ellas veneno de muerte ni imperio del Hades sobre la tierra\u201d (<i>Sab<\/i> 1, 14).<\/p>\n<p align=\"left\"><i>En aquella primera noche<\/i> de la creaci&oacute;n hunde sus ra&iacute;ces el misterio pascual que, tras el drama del pecado, representa <i>la restauraci&oacute;n y la culminaci&oacute;n<\/i> de aquel comienzo primero. La Palabra divina ha llamado a la existencia a todas las cosas y, en Jes&uacute;s, se ha hecho carne para salvarnos. Y, si el destino del primer Ad&aacute;n fue volver a la tierra de la que hab&iacute;a sido hecho (cf. <i>Gn<\/i> 3, 19), el &uacute;ltimo Ad&aacute;n ha bajado del cielo para volver a &eacute;l victorioso, primicia de la nueva humanidad (cf. <i>Jn<\/i> 3, 13; <i>1 Co<\/i> 15, 47).&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">2. Hay <i>otra noche<\/i> como acontecimiento fundamental de la historia de Israel: <i>la salida prodigiosa de Egipto<\/i>, cuyo relato se lee cada a&ntilde;o en la solemne Vigilia pascual.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>\u201cEl Se&ntilde;or hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este que sec&oacute; el mar y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda\u201d<\/i>(<i>Ex<\/i> 14, 21-22). El pueblo de Dios ha nacido de este \u201cbautismo\u201d en el Mar Rojo, cuando experiment&oacute; la mano poderosa del Se&ntilde;or que lo rescataba de la esclavitud para conducirlo a la anhelada tierra de la libertad, de la justicia y de la paz.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta es <i>la segunda noche<\/i>, <i>la noche del &eacute;xodo<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">La profec&iacute;a del libro del &Eacute;xodo se cumple hoy tambi&eacute;n en nosotros, que somos israelitas seg&uacute;n el esp&iacute;ritu, descendientes de Abraham por la fe (cf. <i>Rm<\/i> 4, 16). Como el <i>nuevo Mois&eacute;s<\/i>, Cristo nos ha hecho pasar en su Pascua de la esclavitud del pecado a la libertad de los hijos de Dios. Muertos con Jes&uacute;s, resucitamos con &Eacute;l a un vida nueva, por la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo. Su Bautismo se ha convertido en el nuestro.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">3. Tambi&eacute;n recibir&eacute;is este Bautismo, que engendra el hombre a una vida nueva, vosotros, queridos Hermanos y Hermanas catec&uacute;menos provenientes de diversos pa&iacute;ses: de Albania, China, Jap&oacute;n, Italia, Polonia y Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo. Dos de vosotros, una mam&aacute; japonesa y otra china, llevan consigo tambi&eacute;n a su hijo, de tal manera que, en la misma celebraci&oacute;n, las madres ser&aacute;n bautizadas junto con sus hijos.<\/p>\n<p align=\"left\">\u201cEn esta noche de gracia\u201d, en la que Cristo ha resucitado de entre los muertos, se realiza en vosotros un \u201c&eacute;xodo\u201d espiritual: dej&aacute;is atr&aacute;s la vieja existencia y entr&aacute;is en la \u201ctierra de los vivos\u201d. Esta es la <i>tercera noche<\/i>, la noche de la resurrecci&oacute;n.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">4. \u201c&iexcl;Qu&eacute; noche tan dichosa! S&oacute;lo ella conoci&oacute; el momento en que Cristo resucit&oacute; de entre los muertos\u201d. As&iacute; se ha cantado en el Preg&oacute;n pascual, al comienzo de esta Vigilia solemne, madre de todas las Vigilias.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Despu&eacute;s de la noche tr&aacute;gica del Viernes Santo<\/i>, cuando el \u201cpoder de las tinieblas\u201d (cf. <i>Lc<\/i> 22, 53) parec&iacute;a prevalecer sobre Aquel que es \u201cla luz del mundo\u201d (<i>Jn<\/i> 8, 12),<i> despu&eacute;s del gran silencio del S&aacute;bado Santo<\/i>, en el cual Cristo, cumplida su misi&oacute;n en la tierra, encontr&oacute; reposo en el misterio del Padre y llev&oacute; su mensaje de vida a los abismos de la muerte, <i>ha llegado finalmente la noche que precede el \u201ctercer d&iacute;a\u201d<\/i>, en el que, seg&uacute;n las Escrituras, el Se&ntilde;or habr&iacute;a de resucitar, como &Eacute;l mismo hab&iacute;a preanunciado varias veces a sus disc&iacute;pulos.<\/p>\n<p align=\"left\">\u201c&iexcl;Qu&eacute; noche tan dichosa en que une el cielo con la tierra, lo humano y lo divino!\u201d (<i>Preg&oacute;n pascual<\/i>).&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">5. <i>Esta es la noche por excelencia de la fe y de la esperanza<\/i>. Mientras todo est&aacute; sumido en la oscuridad, Dios \u2013 la Luz \u2013 <i>vela<\/i>. Con &Eacute;l velan todos los que conf&iacute;an y esperan en &Eacute;l.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>&iexcl;Oh Mar&iacute;a!<\/i>, esta es por excelencia <i>tu noche<\/i>. Mientras se apagan las &uacute;ltimas luces del s&aacute;bado y el fruto de tu vientre reposa en la tierra, tu coraz&oacute;n tambi&eacute;n vela. <i>Tu fe y tu esperanza miran hacia delante<\/i>. Vislumbran ya detr&aacute;s de la pesada losa la tumba vac&iacute;a; m&aacute;s all&aacute; del velo denso de las tinieblas, atisban el alba de la resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Madre, haz que tambi&eacute;n velemos en el silencio de la noche, creyendo y esperando en la palabra del Se&ntilde;or. As&iacute; encontraremos, en la plenitud de la luz y de la vida, a Cristo, primicia de los resucitados, que reina con el Padre y el Esp&iacute;ritu Santo, por los siglos de los siglos. &iexcl;Aleluya!<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 2002 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIGILIA PASCUAL HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II S&aacute;bado, 30 de marzo de 2002 &nbsp; 1. \u201cY dijo Dios: Que exista la luz. Y la luz existi&oacute;\u201d (Gn 1, 3). Una explosi&oacute;n de luz, que la palabra de Dios sac&oacute; de la nada, rompi&oacute; la primera noche, la noche de la creaci&oacute;n. 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