{"id":40543,"date":"2016-10-05T23:47:45","date_gmt":"2016-10-06T04:47:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-marzo-de-2002-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-s-gelasio-i-papa\/"},"modified":"2016-10-05T23:47:45","modified_gmt":"2016-10-06T04:47:45","slug":"3-de-marzo-de-2002-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-s-gelasio-i-papa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-marzo-de-2002-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-s-gelasio-i-papa\/","title":{"rendered":"3 de marzo de 2002, Visita pastoral a la parroquia romana de S. Gelasio I Papa"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN LA PARROQUIA ROMANA<br \/>DE SAN GELASIO I PAPA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/>LE&Iacute;DA POR EL CARDENAL RUINI <\/font><\/b><\/p>\n<p>III domingo de Cuaresma<br \/>3 de marzo de 2002<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>&quot;Se&ntilde;or, dame esa agua:&nbsp; as&iacute; no tendr&eacute; m&aacute;s sed&quot;<\/i> (<i>Jn<\/i> 4, 15; cf. <i>Aleluya<\/i>).<\/p>\n<p align=\"left\">La petici&oacute;n de la samaritana imprime un giro decisivo al largo e intenso di&aacute;logo con Jes&uacute;s, que se desarrolla junto al pozo de Jacob, cerca de la ciudad de Sicar. Nos lo narra san Juan en la p&aacute;gina evang&eacute;lica de hoy.<\/p>\n<p> Cristo dice a la mujer:&nbsp; &quot;Dame de beber&quot; (<i>Jn<\/i> 4, 7). Su sed material es signo de una realidad mucho m&aacute;s profunda:&nbsp; expresa el deseo ardiente de que su interlocutora y los paisanos de ella se abran a la fe. Por su parte, la mujer de Samar&iacute;a, cuando le pide agua, manifiesta en el fondo la necesidad de salvaci&oacute;n presente en el coraz&oacute;n de toda persona. Y el Se&ntilde;or se revela como el que ofrece el agua viva del Esp&iacute;ritu, que sacia para siempre la sed de infinito de todo ser humano.<\/p>\n<p> La liturgia de este tercer domingo de Cuaresma nos propone un espl&eacute;ndido comentario del episodio jo&aacute;nico, cuando en el Prefacio se dice que Jes&uacute;s &quot;quiso estar sediento&quot; de la salvaci&oacute;n de la samaritana, para &quot;encender en ella el fuego del amor divino&quot;.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;El episodio de la samaritana delinea el itinerario de fe que todos estamos llamados a recorrer. Tambi&eacute;n hoy Jes&uacute;s &quot;est&aacute; sediento&quot;, es decir, desea la fe y el amor de la humanidad. Del encuentro personal con &eacute;l, reconocido y acogido como Mes&iacute;as, nace la adhesi&oacute;n a su mensaje de salvaci&oacute;n y el deseo de difundirlo en el mundo.<\/p>\n<p> Esto es lo que sucede en la continuaci&oacute;n del relato del evangelio de san Juan. El v&iacute;nculo con Jes&uacute;s transforma completamente la vida de la mujer que, sin demora, corre a comunicar la buena noticia a la gente del pueblo vecino:&nbsp; &quot;Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho:&nbsp; &iquest;ser&aacute; este el Mes&iacute;as?&quot; (<i>Jn<\/i> 4, 29). La revelaci&oacute;n acogida con fe impulsa a transformarse en palabra proclamada a los dem&aacute;s y testimoniada mediante opciones concretas de vida. Esta es la misi&oacute;n de los creyentes, que brota y se desarrolla a partir del encuentro personal con el Se&ntilde;or.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la parroquia de San Gelasio, &iexcl;gracias por vuestra cordial acogida y por las amables palabras que vuestros representantes han querido dirigirme al inicio de la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica! Saludo cordialmente al cardenal vicario, al obispo auxiliar del sector, a vuestro querido p&aacute;rroco, don Albino Mar&iacute;n, al vicep&aacute;rroco, y a todos vosotros que pertenec&eacute;is a la comunidad parroquial, que este a&ntilde;o celebra el trig&eacute;simo aniversario de su fundaci&oacute;n. Extiendo mi afectuoso saludo a los que viven en esta populosa zona de Rebibbia.<\/p>\n<p> Os felicito por lo que est&aacute;is haciendo, en particular en el campo de la catequesis, de la liturgia y de la caridad. En efecto, estos son los pilares insustituibles de la vida cristiana, que hay que desarrollar, aprovechando tambi&eacute;n el apoyo y los servicios de coordinaci&oacute;n y animaci&oacute;n que prestan las oficinas pastorales del Vicariato. En efecto, cada comunidad parroquial crece a&uacute;n m&aacute;s unida y activa cuando camina en comuni&oacute;n afectiva y efectiva con los leg&iacute;timos pastores y con toda la familia diocesana.<\/p>\n<p> Dedic&aacute;is especial atenci&oacute;n a las familias, para que realicen plenamente su vocaci&oacute;n. Aun cuando encuentren dificultades en la vida conyugal o en la relaci&oacute;n entre padres e hijos, los esposos deben tener siempre presente el &quot;s&iacute;&quot; fundamental que pronunciaron el d&iacute;a del matrimonio. Dios nunca deja de sostener con &nbsp;su gracia a cuantos conf&iacute;an en &eacute;l.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, seguid realizando con esmero la particular obra apost&oacute;lica, tan necesaria para la vida de la Iglesia, que es la Misi&oacute;n permanente. Se trata de una valiosa herencia que brot&oacute; de la Misi&oacute;n ciudadana y del gran jubileo del a&ntilde;o 2000. Al afrontar los problemas de los habitantes del barrio, ten&eacute;is la posibilidad de darles el testimonio concreto del amor infinito de Dios. Adem&aacute;s de las visitas a las familias y del esfuerzo por entablar relaciones de amistad con la gente, tratad de intensificar las provechosas experiencias de formaci&oacute;n realizadas en favor de los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes, como el coro de ni&ntilde;os y el oratorio. Si infund&iacute;s confianza en los muchachos y las muchachas, ser&aacute;n generosos ap&oacute;stoles de sus coet&aacute;neos y colaborar&aacute;n activamente en las m&uacute;ltiples obras parroquiales.<\/p>\n<p> Queridos j&oacute;venes, os doy cita para el encuentro que, juntamente con vuestros amigos de las dem&aacute;s parroquias de Roma, viviremos en la plaza de San Pedro el 21 de marzo, como preparaci&oacute;n para la Jornada mundial de la juventud, que se celebrar&aacute; en Toronto el pr&oacute;ximo mes de julio. Seguir&aacute; la Asamblea eclesial diocesana de junio sobre el tema de las vocaciones. Tambi&eacute;n para esta cita vuestra comunidad parroquial se prepara con la reflexi&oacute;n comunitaria y, sobre todo, con la oraci&oacute;n. Que Dios suscite entre vosotros numerosas y santas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras, esenciales para la vida y el futuro de la Iglesia.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;&quot;La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Esp&iacute;ritu Santo que se nos ha dado&quot; (<i>Rm<\/i> 5, 5).<\/p>\n<p> Tambi&eacute;n estas palabras del ap&oacute;stol san Pablo, proclamadas en la segunda lectura, se refieren al don del Esp&iacute;ritu, simbolizado por el agua viva prometida por Jes&uacute;s a la samaritana. El Esp&iacute;ritu es la &quot;prenda&quot; de la salvaci&oacute;n definitiva que Dios nos ha prometido. El hombre no puede vivir sin esperanza. Sin embargo, muchas esperanzas naufragan contra los escollos de la vida. Pero la esperanza del cristiano &quot;no defrauda&quot;, porque se apoya en el s&oacute;lido fundamento de la fe en el amor de Dios, revelado en Cristo.<\/p>\n<p> A Mar&iacute;a, Madre de la esperanza, le encomiendo vuestra parroquia y el camino cuaresmal hacia la Pascua. Mar&iacute;a, que sigui&oacute; &nbsp;a su Hijo Jes&uacute;s hasta la cruz, nos ayude a todos a ser disc&iacute;pulos fieles de aquel que hace saltar en nuestro coraz&oacute;n agua para la vida eterna (cf.<i>&nbsp;Jn<\/i> 4, 14).<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 2002 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN LA PARROQUIA ROMANADE SAN GELASIO I PAPA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO IILE&Iacute;DA POR EL CARDENAL RUINI III domingo de Cuaresma3 de marzo de 2002 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Se&ntilde;or, dame esa agua:&nbsp; as&iacute; no tendr&eacute; m&aacute;s sed&quot; (Jn 4, 15; cf. Aleluya). 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