{"id":40545,"date":"2016-10-05T23:47:48","date_gmt":"2016-10-06T04:47:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/17-de-febrero-de-2002-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-enrique\/"},"modified":"2016-10-05T23:47:48","modified_gmt":"2016-10-06T04:47:48","slug":"17-de-febrero-de-2002-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-enrique","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/17-de-febrero-de-2002-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-enrique\/","title":{"rendered":"17 de febrero de 2002, Visita pastoral a la parroquia romana de San Enrique"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN ENRIQUE<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;Primer domingo de Cuaresma<br \/>17 de febrero de 2002<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;Misericordia, Se&ntilde;or:&nbsp; hemos pecado&quot;. La invocaci&oacute;n del Salmo responsorial, que acaba de resonar en nuestra asamblea, expresa de manera significativa el sentimiento que nos anima en este primer domingo de Cuaresma. Estamos al comienzo de un singular itinerario de penitencia y conversi&oacute;n. Nos damos cuenta de que se trata de una ocasi&oacute;n favorable <i>para reconocer el pecado<\/i>, que ofusca nuestra relaci&oacute;n con Dios y con los hermanos:&nbsp; &quot;Yo reconozco mi culpa -proclama el salmista-, tengo siempre presente mi pecado:&nbsp; contra ti, contra ti solo pequ&eacute;, comet&iacute; la maldad que aborreces&quot; (<i>Sal<\/i> 50, 5-6).<\/p>\n<p> La p&aacute;gina del libro del G&eacute;nesis, que acabamos de escuchar (cf. <i>Gn<\/i> 3, 1-7), indica bien qu&eacute; es el pecado y las consecuencias que produce en la vida del hombre. Nuestros antepasados cedieron a las lisonjas del tentador, <i>interrumpiendo bruscamente el di&aacute;logo de confianza y de amor que ten&iacute;an con Dios<\/i>. El mal, el sufrimiento y la muerte entran as&iacute; en el mundo, y habr&aacute; que esperar al Salvador prometido <i>para restablecer, de modo incluso m&aacute;s admirable, el plan originario del Creador<\/i> (cf. <i>Gn<\/i> 3, 8-24).<\/p>\n<p> 2.&nbsp;A la acci&oacute;n insidiosa del Maligno tampoco escapa el Mes&iacute;as, como narra san Mateo en la p&aacute;gina evang&eacute;lica de hoy:&nbsp; &quot;Jes&uacute;s fue llevado al desierto por el Esp&iacute;ritu para ser tentado por el diablo&quot; (<i>Mt<\/i> 4, 1). En el desierto es sometido a una triple tentaci&oacute;n por parte de Satan&aacute;s, a la que resiste con decisi&oacute;n. Jes&uacute;s reitera con firmeza que no es l&iacute;cito poner a prueba a Dios; no est&aacute; permitido rendir culto a otro dios; nadie puede decidir por s&iacute; mismo su propio destino. La referencia &uacute;ltima de todo creyente es la Palabra que sale de la boca del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p> En estas pocas l&iacute;neas se bosqueja el programa de nuestro camino cuaresmal. Tambi&eacute;n nosotros estamos llamados a <i>atravesar el desierto de la cotidianidad<\/i>, afrontando la tentaci&oacute;n recurrente de alejarnos de Dios. Estamos invitados a imitar la actitud del Se&ntilde;or, que <i>obedece con decisi&oacute;n la palabra del Padre celestial<\/i> y, de este modo, restablece la jerarqu&iacute;a de los valores seg&uacute;n el proyecto divino originario.<\/p>\n<p> 3.<i>&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la parroquia de San Enrique<\/i>, esta es la 301&ordf; parroquia romana que tengo la alegr&iacute;a de visitar, prosiguiendo mi peregrinaci&oacute;n pastoral a trav&eacute;s de nuestra di&oacute;cesis. Como ya he tenido posibilidad de subrayar, estos gratos encuentros dominicales me ofrecen una singular oportunidad de &quot;cumplir de manera muy concreta mi misi&oacute;n de Obispo de Roma, Sucesor del ap&oacute;stol san Pedro&quot; (<i>Mensaje al cardenal Camillo Ruini<\/i>, 14 de diciembre de 2001:&nbsp; <i>L&#8217;Osservatore Romano<\/i>, edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 21 de diciembre de 2001, p. 4).<\/p>\n<p> Saludo al cardenal vicario, al obispo auxiliar del sector, monse&ntilde;or Dieci, a vuestro activo p&aacute;rroco, don Romano Esposito, y a los j&oacute;venes vicarios parroquiales. Saludo y doy las gracias a cuantos me han dado la bienvenida al inicio de esta celebraci&oacute;n; saludo asimismo a los miembros del consejo pastoral, del consejo de asuntos econ&oacute;micos y de los diversos grupos parroquiales. Os saludo con afecto a cada uno de vosotros aqu&iacute; presentes, y extiendo mi saludo a todos los miembros de esta joven y prometedora comunidad cristiana, as&iacute; como a los habitantes de la zona.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Vuestra comunidad es una <i>comunidad joven<\/i>, que naci&oacute; en 1998 de la &quot;parroquia madre&quot; de San Alejandro. Est&aacute; constituida en gran parte por familias de reciente formaci&oacute;n, que se han asentado en el barrio durante el &uacute;ltimo decenio. S&oacute;lo desde junio de 1999 cuenta con un verdadero templo parroquial propio. La frecuentan muchos ni&ntilde;os, numerosos ni&ntilde;os y muchachos, que la alegran y la hacen viva.<\/p>\n<p> Pienso en los que participan en los grupos de la Juventud ardiente mariana (GAM), en los que recorren el itinerario hacia el redescubrimiento del bautismo, en el grupo C&aacute;ritas, en el Centro de acogida para ancianos y extracomunitarios, y en la &quot;Comunidad de amor&quot;, que desea ayudar a los j&oacute;venes esposos y a los novios a vivir el sacramento cristiano del matrimonio. Pienso en cuantos -lectores, ac&oacute;litos y componentes del coro- contribuyen a que las celebraciones lit&uacute;rgicas sean vivas y animadas.<\/p>\n<p> S&eacute;, adem&aacute;s, que est&aacute;is trabajando para <i>sostener a las familias<\/i>, y os preocup&aacute;is por la educaci&oacute;n de los muchachos, en primer lugar de los que se preparan para recibir los sacramentos de la iniciaci&oacute;n cristiana, as&iacute; como de los que frecuentan el oratorio. Convocar a los padres mientras se imparte la catequesis a sus hijos es, indudablemente, un &oacute;ptimo medio para ayudar a las familias a vivir juntos la recepci&oacute;n de los sacramentos.<\/p>\n<p> Con igual generosidad s&eacute; que os prepar&aacute;is para colaborar en las diferentes iniciativas que la di&oacute;cesis de Roma ha programado:&nbsp; la asamblea eclesial sobre el tema de las vocaciones, que se celebrar&aacute; en junio, as&iacute; como los dem&aacute;s encuentros previstos, comenzando por el encuentro con los j&oacute;venes en la plaza de San Pedro, el pr&oacute;ximo 21 de marzo. Proseguid por este camino, y Dios har&aacute; fructificar vuestros esfuerzos por el bien de todos.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;&quot;Si por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, as&iacute; por la obediencia de uno todos se convertir&aacute;n en justos&quot; (<i>Rm<\/i> 5, 19). Estas consoladoras palabras del ap&oacute;stol san Pablo a los Romanos nos confortan en nuestro camino espiritual. En el mundo, dominado a menudo por el mal y el pecado, <i>resplandece victoriosa la luz de Cristo<\/i>. &Eacute;l, con su pasi&oacute;n y resurrecci&oacute;n, ha derrotado el pecado y la muerte, abriendo a los creyentes las puertas de la salvaci&oacute;n eterna. Este es el mensaje alentador que nos transmite la liturgia de hoy.<\/p>\n<p> Sin embargo, para participar plenamente en la victoria de Cristo es preciso <i>comprometerse a cambiar<\/i> el propio modo de pensar y de actuar, a la luz de la palabra de Dios.<\/p>\n<p> &quot;Oh Dios, crea en m&iacute; un coraz&oacute;n puro, renu&eacute;vame por dentro con esp&iacute;ritu firme&quot; (<i>Sal<\/i> 50, 12). Hagamos nuestra esta invocaci&oacute;n del salmista. Es una s&uacute;plica muy oportuna en el tiempo de Cuaresma.<\/p>\n<p> Se&ntilde;or, &iexcl;crea en nosotros un coraz&oacute;n nuevo! Renu&eacute;vanos en tu amor. Obtennos t&uacute;, Virgen Mar&iacute;a, un coraz&oacute;n nuevo y un esp&iacute;ritu firme. As&iacute; llegaremos a celebrar la Pascua, renovados y reconciliados con Dios y con los hermanos.<\/p>\n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 2002 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN ENRIQUE HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II &nbsp;Primer domingo de Cuaresma17 de febrero de 2002 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Misericordia, Se&ntilde;or:&nbsp; hemos pecado&quot;. 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