{"id":40552,"date":"2016-10-05T23:48:37","date_gmt":"2016-10-06T04:48:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-diciembre-de-2003-te-deum-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:48:37","modified_gmt":"2016-10-06T04:48:37","slug":"31-de-diciembre-de-2003-te-deum-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-diciembre-de-2003-te-deum-2\/","title":{"rendered":"31 de diciembre de 2003, Te Deum"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <font color=\"#663300\"><font face=\"Times\">PRIMERAS V<\/font><font face=\"Times New Roman\">&Iacute;SPERAS DE SANTA MAR&Iacute;A, MADRE DE DIOS<\/font><\/font><\/span><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"4\"> <\/p>\n<p align=\"center\">\n<p><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <font color=\"#663300\"><i> <font face=\"Times\" size=\"4\"> <b>HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/b><\/font><font face=\"Times\" size=\"3\"><\/p>\n<p> Mi&eacute;rcoles 31 de diciembre de 2003<\/font><\/i><\/font><\/span><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">1.<i>&nbsp;Te Deum laudamus!<\/i> As&iacute; canta la Iglesia su gratitud a Dios, mientras se alegra a&uacute;n por la Navidad del Se&ntilde;or. En la sugestiva celebraci&oacute;n de esta tarde nuestra atenci&oacute;n se centra en el <i>encuentro ideal del a&ntilde;o solar con el lit&uacute;rgico<\/i>, dos ciclos temporales que implican dos dimensiones del tiempo. <\/p>\n<p> <i>En la primera dimensi&oacute;n<\/i>, los d&iacute;as, los meses y los a&ntilde;os se suceden seg&uacute;n un ritmo c&oacute;smico, en el que la mente humana reconoce la huella de la Sabidur&iacute;a creadora de Dios. Por eso la Iglesia exclama:&nbsp; <i>Te Deum laudamus!<\/i> <\/p>\n<p> 2.<i>&nbsp;La segunda dimensi&oacute;n del tiempo<\/i> que la celebraci&oacute;n de esta tarde nos manifiesta es la de la historia de la salvaci&oacute;n. En su centro y cumbre est&aacute; el misterio de Cristo. Nos lo acaba de recordar el ap&oacute;stol san Pablo:&nbsp; &quot;Cuando lleg&oacute; la plenitud de los tiempos, envi&oacute; Dios a su Hijo&quot; (<i>Ga<\/i> 4, 4). Cristo es el centro de la historia y del cosmos; es el nuevo Sol que surgi&oacute; en el mundo &quot;de lo alto&quot; (cf.<i>&nbsp;Lc<\/i> 1, 78), un Sol que lo orienta todo hacia el fin &uacute;ltimo de la historia. <\/p>\n<p> En estos d&iacute;as, entre Navidad y fin de a&ntilde;o, estas <i>dos dimensiones del tiempo<\/i> se entrelazan con particular elocuencia. Es como si la eternidad de Dios viniera a visitar el tiempo del hombre. De este modo, el Eterno se hace &quot;instante&quot; presente, para que la repetici&oacute;n c&iacute;clica de los d&iacute;as y los a&ntilde;os no acabe en el vac&iacute;o del sin sentido. <\/p>\n<p> 3.<i>&nbsp;Te Deum laudamus!<\/i> S&iacute;, te alabamos, Padre, Se&ntilde;or del cielo y de la tierra. Te damos gracias porque <i>has enviado a tu Hijo<\/i>, hecho Ni&ntilde;o peque&ntilde;o, para dar plenitud al tiempo. As&iacute; te ha complacido a ti (cf. <i>Mt<\/i> 11, 25-26). En &eacute;l, tu Hijo unig&eacute;nito, has abierto a la humanidad el camino de la salvaci&oacute;n eterna. <\/p>\n<p> Te elevamos nuestra solemne acci&oacute;n de gracias por <i>los innumerables beneficios<\/i> que nos has concedido a lo largo de este a&ntilde;o. Te alabamos y te damos gracias juntamente con Mar&iacute;a, &quot;que dio al mundo al autor de la vida&quot; (<i>Ant&iacute;fona de la liturgia<\/i>). <\/p>\n<p> 4.<i>&nbsp;Queridos fieles de la di&oacute;cesis de Roma<\/i>, es justo que mi palabra se dirija ahora a vosotros expresamente. Est&aacute;is aqu&iacute; para elevar, juntamente con el Papa, vuestra alabanza y vuestra acci&oacute;n de gracias a Dios, dador de todo bien. <\/p>\n<p> A cada uno de vosotros va mi saludo cordial. Va, de manera especial, al cardenal vicario, al monse&ntilde;or vicegerente, a los obispos auxiliares y a todos los que trabajan activamente al servicio de la comunidad diocesana. Saludo a las autoridades italianas y al alcalde de Roma, al que agradezco su grata presencia. <\/p>\n<p> Esta tarde tenemos aqu&iacute;, con nosotros, <i>el icono de la Virgen del Amor<\/i> <i> Divino, <\/i>valioso don que la comunidad de Roma ha hecho al Papa. Os lo agradezco profundamente. En la corona de la Virgen est&aacute;n engarzadas <i>veinte piedras preciosas<\/i>, que corresponden a los veinte misterios del santo rosario, de acuerdo con mi petici&oacute;n de que a los quince misterios tradicionales se a&ntilde;adieran los cinco misterios luminosos. Deseo que este icono sea venerado en el nuevo santuario de la Virgen del Amor Divino. A la Virgen encomiendo, en particular, el compromiso pastoral que durante estos a&ntilde;os est&aacute; llevando a cabo la di&oacute;cesis en favor de la <i>familia<\/i>, de los <i>j&oacute;venes<\/i> y de las <i> vocaciones de especial consagraci&oacute;n<\/i>. <\/p>\n<p> A todos repito lo que escrib&iacute; en 1981 en la exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>:&nbsp; &quot;El futuro de la humanidad se fragua en la familia&quot; (n. 86). Encomiendo a la Madre de Dios y a san Jos&eacute;, su esposo, mi oraci&oacute;n a Jes&uacute;s, para que inspire a la di&oacute;cesis de Roma estrategias pastorales adecuadas a nuestro tiempo, dirigidas a todas las familias de la ciudad y a las parejas de j&oacute;venes que se preparan para el matrimonio. Ojal&aacute; que la familia corresponda cada vez m&aacute;s plenamente al proyecto que Dios tiene para ella desde siempre. <\/p>\n<p> 5.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, se est&aacute; concluyendo r&aacute;pidamente otro a&ntilde;o. Ya miramos al 2004, que se perfila en el horizonte. Para el a&ntilde;o que termina y para el que va a comenzar dentro de algunas horas <i>invocamos la protecci&oacute;n maternal de Mar&iacute;a sant&iacute;sima<\/i>, pidi&eacute;ndole que siga gui&aacute;ndonos en nuestro camino. <\/p>\n<p> Virgen Mar&iacute;a, Reina de la paz, obt&eacute;n d&iacute;as de paz para la ciudad de Roma, para Italia, para Europa y para el mundo entero. <i>Sancta Dei Genitrix, ora pro nobis!<\/i> &iexcl;Madre del Redentor, Virgen del Amor Divino, ruega por nosotros! Am&eacute;n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"3\" color=\"#663300\"> &copy; Copyright 2003 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font><\/p>\n<\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PRIMERAS V&Iacute;SPERAS DE SANTA MAR&Iacute;A, MADRE DE DIOS HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Mi&eacute;rcoles 31 de diciembre de 2003 &nbsp; 1.&nbsp;Te Deum laudamus! As&iacute; canta la Iglesia su gratitud a Dios, mientras se alegra a&uacute;n por la Navidad del Se&ntilde;or. 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