{"id":40556,"date":"2016-10-05T23:48:40","date_gmt":"2016-10-06T04:48:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-diciembre-de-2003-funeral-del-cardenal-paulos-tzadua-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:48:40","modified_gmt":"2016-10-06T04:48:40","slug":"16-de-diciembre-de-2003-funeral-del-cardenal-paulos-tzadua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-diciembre-de-2003-funeral-del-cardenal-paulos-tzadua-2\/","title":{"rendered":"16 de diciembre de 2003, Funeral del cardenal Paulos Tzadua"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">&nbsp; <\/font> <font color=\"#663300\"><i> <font face=\"Times\" size=\"4\"> <b>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/>DURANTE EL FUNERAL DEL CARDENAL PAULOS TZADUA<\/b><\/font><font face=\"Times\" size=\"3\"><\/p>\n<p>Martes 16 de diciembre de 2003<\/font><\/i><\/font><font face=\"Times\" size=\"3\"><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>&quot;Tened&nbsp;ce&ntilde;idos&nbsp;vuestros&nbsp;lomos&nbsp;y&nbsp;encendidas vuestras l&aacute;mparas&quot; <\/i>(<i>Lc<\/i> 12,&nbsp;35). <\/p>\n<p> El tiempo de Adviento hace de tel&oacute;n de fondo de esta celebraci&oacute;n exequial, en la que ofrecemos el sacrificio eucar&iacute;stico en sufragio del querido y venerado cardenal Paulos Tzadua, arzobispo em&eacute;rito de Addis Abeba. El Se&ntilde;or lo ha llamado a s&iacute; precisamente en estos d&iacute;as, durante los cuales se nos hacen insistentes invitaciones a la vigilancia, a la espera y a la esperanza. <\/p>\n<p> El evangelista san Lucas nos acaba de recomendar:&nbsp; &quot;Estad, pues, preparados, porque a la hora que menos pens&eacute;is vendr&aacute; el Hijo del hombre&quot; (<i>Lc<\/i> 12, 40). El cristiano siempre debe estar preparado para afrontar el paso de la muerte. Mira al futuro, tanto personal como universal, desde la perspectiva de la parus&iacute;a, y lo orienta todo a estas realidades &uacute;ltimas y fundamentales. En efecto, es grande el acontecimiento que nos espera:&nbsp; el encuentro &quot;cara a cara&quot; con Dios (cf. <i>1 Co<\/i> 13, 12).<br \/>&nbsp;<br \/> 2.&nbsp;&quot;Dichosos los siervos aquellos a quienes el amo hallare en vela&quot; (<i>Lc<\/i> 12, 37). Nos alegra considerar a este hermano nuestro, al que damos la &uacute;ltima despedida, como uno de los &quot;siervos&quot; de los que habla el Evangelio y que el &quot;amo&quot;, al volver, ha hallado en vela. Sacerdote y obispo celoso, consagr&oacute; su vida a Cristo y a la Iglesia. Con una elecci&oacute;n significativa, en su escudo hab&iacute;a puesto el lema:&nbsp; &quot;Por Jesucristo&quot;. A imitaci&oacute;n de su Se&ntilde;or, se hizo servidor de sus hermanos, poniendo a su disposici&oacute;n las excelsas cualidades de las que estaba dotado, as&iacute; como los amplios conocimientos que adquiri&oacute; mediante sus estudios, especialmente en el campo jur&iacute;dico. Pero, m&aacute;s all&aacute; de su labor pastoral, sobre todo se entreg&oacute; a s&iacute; mismo, dando prueba por doquier de santidad de vida y de constante celo apost&oacute;lico. Por eso, en los diversos &aacute;mbitos donde fue llamado a desempe&ntilde;ar su ministerio sacerdotal y episcopal, dej&oacute; un recuerdo lleno de estima y veneraci&oacute;n. <\/p>\n<p> 3.&nbsp;Nos complace pensar en &eacute;l como un generoso y activo pastor de la electa porci&oacute;n de la Iglesia que est&aacute; en &Aacute;frica. Se hizo su autorizado portavoz en el S&iacute;nodo de los obispos, en el que particip&oacute; ya como presidente de la Conferencia episcopal de Etiop&iacute;a y, m&aacute;s adelante, como arzobispo de Addis Abeba y cardenal. <\/p>\n<p> Este aspecto de su ministerio culmin&oacute; en la Asamblea especial para &Aacute;frica del S&iacute;nodo de los obispos, que tuvo lugar en Roma, en 1994, en la que, como tercer presidente delegado, desempe&ntilde;&oacute; un papel de gran importancia. El pueblo de Dios tiene con &eacute;l una gran deuda por su notable solicitud en favor del laicado, a cuya vocaci&oacute;n, formaci&oacute;n y misi&oacute;n prest&oacute; siempre una gran atenci&oacute;n, por fidelidad a las ense&ntilde;anzas del concilio Vaticano II. <\/p>\n<p> 4.&nbsp;&quot;Por su gran misericordia, (Dios) nos reengendr&oacute; a una viva esperanza por la resurrecci&oacute;n de Jesucristo de entre los muertos&quot; (<i>1 P<\/i> 1, 3). <\/p>\n<p> En momentos de prueba y de dolor, como este, recurrir a la palabra de Dios es para los creyentes fuente de consuelo y de esperanza. El ap&oacute;stol san Pedro, en la segunda lectura, nos ha recordado que Cristo venci&oacute; a la muerte con su resurrecci&oacute;n. <\/p>\n<p> Al celebrar el memorial de la Pascua, invocamos hoy la fuerza del Se&ntilde;or resucitado para el venerado y querido cardenal Paulos Tzadua. Para &eacute;l, fiel servidor de la Iglesia, est&aacute; reservada en los cielos &quot;una herencia incorruptible&quot; (<i>1 P<\/i> 1, 4); para &eacute;l est&aacute; abierto el banquete de la vida y de la alegr&iacute;a (cf. <i>Is<\/i> 25, 6). <\/p>\n<p> Que la Virgen Mar&iacute;a lo acoja y lo acompa&ntilde;e al para&iacute;so, para que goce por toda la eternidad de la felicidad de los justos. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"3\" color=\"#663300\"> &copy; Copyright 2003 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font><\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II DURANTE EL FUNERAL DEL CARDENAL PAULOS TZADUA Martes 16 de diciembre de 2003 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Tened&nbsp;ce&ntilde;idos&nbsp;vuestros&nbsp;lomos&nbsp;y&nbsp;encendidas vuestras l&aacute;mparas&quot; (Lc 12,&nbsp;35). 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