{"id":40562,"date":"2016-10-05T23:48:45","date_gmt":"2016-10-06T04:48:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-noviembre-de-2003-beatificacion-de-5-siervos-de-dios\/"},"modified":"2016-10-05T23:48:45","modified_gmt":"2016-10-06T04:48:45","slug":"9-de-noviembre-de-2003-beatificacion-de-5-siervos-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-noviembre-de-2003-beatificacion-de-5-siervos-de-dios\/","title":{"rendered":"9 de noviembre de 2003, Beatificaci\u00f3n de 5 siervos de Dios"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> &nbsp;<font color=\"#663300\">MISA DE BEATIFICACI<\/font><\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font color=\"#663300\">&Oacute;N DE 5 SIERVOS DE DIOS<\/font><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"4\"> <\/p>\n<p align=\"center\">\n<p><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i> <font face=\"Times\" size=\"4\" color=\"#663300\"> <b>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/b><\/font><font face=\"Times\" size=\"3\"><font color=\"#663300\"><\/p>\n<p>&nbsp;Domingo 9 de noviembre de 2003<\/font> <\/font> <\/i> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;El templo de Dios es santo:&nbsp; ese templo sois vosotros&quot; (<i>1 Co<\/i> 3, 17). Volvemos a escuchar estas palabras del ap&oacute;stol san Pablo en esta solemne liturgia de la fiesta de la Dedicaci&oacute;n de la Bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n, catedral de Roma,&nbsp;madre&nbsp;de&nbsp;todas las iglesias. <\/p>\n<p> Todo lugar reservado al culto divino es signo del templo espiritual, que es la Iglesia, formada por piedras vivas, es decir, por fieles unidos por la &uacute;nica fe, por la participaci&oacute;n en los sacramentos y por el v&iacute;nculo de la caridad. Los santos, en particular, son piedras preciosas de este templo espiritual. <\/p>\n<p> La santidad, fruto de la obra incesante del Esp&iacute;ritu de Dios, resplandece en los nuevos beatos:&nbsp; <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20031109_zegri_sp.html\">Juan Nepomuceno Zegr&iacute;<\/a>, presb&iacute;tero; <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20031109_paquay_sp.html\">Valent&iacute;n Paquay<\/a>, presb&iacute;tero; <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20031109_monti_sp.html\">Luis Mar&iacute;a Monti<\/a>, religioso;&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20031109_castro_sp.html\">Bonifacia Rodr&iacute;guez Castro<\/a>, virgen; y <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20031109_rendu_sp.html\">Rosal&iacute;a Rendu<\/a>, virgen. <\/p>\n<p> 2.&nbsp;La visi&oacute;n del santuario, que el profeta Ezequiel nos presenta en la liturgia del hoy, describe un torrente que mana desde el templo llevando vida, vigor y esperanza:&nbsp; &quot;All&iacute; donde penetra esta agua, lo sanea todo&quot; (<i>Ez<\/i> 47, 9). Esta imagen expresa la infinita bondad de Dios y su designio de salvaci&oacute;n, desbordando los muros del recinto sagrado para ser bendici&oacute;n de toda la tierra. <br \/> Juan Nepomuceno Zegr&iacute; y Moreno, sacerdote &iacute;ntegro, de profunda piedad eucar&iacute;stica, entendi&oacute; muy bien c&oacute;mo el anuncio del Evangelio ha de convertirse en una realidad din&aacute;mica, capaz de transformar la vida del ap&oacute;stol. Siendo p&aacute;rroco, se propuso &quot;ser la providencia visible de todos aquellos que, gimiendo en la orfandad, beben el c&aacute;liz de la amargura y se alimentan con el pan de la tribulaci&oacute;n&quot; (19 de junio de 1859). <\/p>\n<p> Con ese prop&oacute;sito desarroll&oacute; su espiritualidad redentora, nacida de la intimidad con Cristo y orientada a la caridad con los m&aacute;s necesitados. En la advocaci&oacute;n de la Virgen de las Mercedes, Madre del Redentor, se inspir&oacute; para la fundaci&oacute;n de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, con el fin de hacer siempre presente el amor de Dios donde hubiera &quot;un solo dolor que curar, una sola desgracia que consolar, una sola esperanza que derramar en los corazones&quot;. Hoy, siguiendo las huellas de su fundador, este instituto vive consagrado al testimonio y promoci&oacute;n de la caridad redentora. <\/p>\n<p> 3.&nbsp;El padre Valent&iacute;n Paquay es verdaderamente un disc&iacute;pulo de Cristo y un sacerdote seg&uacute;n el coraz&oacute;n de Dios. Ap&oacute;stol de la misericordia, pasaba largas horas en el confesionario con un don particular para hacer que los pecadores volvieran al camino recto, recordando a los hombres la grandeza del perd&oacute;n divino. Poniendo en el centro de su vida de sacerdote la celebraci&oacute;n del&nbsp;misterio&nbsp;eucar&iacute;stico,&nbsp;invitaba a los fieles a acercarse frecuentemente a la comuni&oacute;n del Pan de vida. <br \/> Como tantos santos, desde muy joven, el padre Valent&iacute;n se hab&iacute;a puesto bajo la protecci&oacute;n de Nuestra Se&ntilde;ora, invocada en la iglesia de su infancia, en Tongres, como <i>Causa de nuestra alegr&iacute;a<\/i>. Ojal&aacute; que, siguiendo su ejemplo, sirv&aacute;is a vuestros hermanos, para darles&nbsp;la&nbsp;alegr&iacute;a de encontrar verdaderamente a Cristo. <\/p>\n<p> 4.&nbsp;&quot;Debajo del umbral del templo sal&iacute;a agua. (&#8230;) All&iacute; donde penetra esta agua, lo sanea todo&quot; (<i>Ez<\/i> 47, 1.&nbsp;9). La imagen del agua, que hace revivir todo, ilumina bien la existencia del beato Luis Mar&iacute;a Monti, dedicado totalmente a sanar las llagas del cuerpo y del alma de los enfermos y de los hu&eacute;rfanos. Sol&iacute;a llamarlos los &quot;pobrecitos de Cristo&quot;, y les serv&iacute;a animado por una fe viva, sostenida por una intensa y constante oraci&oacute;n. En su entrega evang&eacute;lica, se inspir&oacute; constantemente en el ejemplo de la Virgen sant&iacute;sima, y puso la Congregaci&oacute;n que fund&oacute; bajo el signo de Mar&iacute;a Inmaculada. <\/p>\n<p> &iexcl;Cu&aacute;n actual es el mensaje de este nuevo beato! Para sus hijos espirituales y para todos los creyentes es un ejemplo de fidelidad a la llamada de Dios y de anuncio del evangelio de la caridad; un modelo de solidaridad con los necesitados y de tierna consagraci&oacute;n a la Virgen Inmaculada. <\/p>\n<p> 5.&nbsp;Las palabras de Jes&uacute;s en el Evangelio proclamado hoy:&nbsp; &quot;No hag&aacute;is de la casa de mi Padre una casa de mercado&quot; <i>(Jn<\/i> 2, 16), interpelan a la sociedad actual, tentada a veces de convertir todo en mercanc&iacute;a y ganancia, dejando de lado los valores y la dignidad que no tienen precio. Siendo la persona imagen y morada de Dios, hace falta una purificaci&oacute;n que la defienda, sea cual fuere su condici&oacute;n social o su actividad laboral. <\/p>\n<p> A esto se consagr&oacute; enteramente la beata Bonifacia Rodr&iacute;guez de Castro, que, siendo ella misma trabajadora, percibi&oacute; los riesgos de esta condici&oacute;n social en su &eacute;poca. En la vida sencilla y oculta de la Sagrada Familia de Nazaret encontr&oacute; un modelo de espiritualidad del trabajo, que dignifica la persona y hace de toda actividad, por humilde que parezca, un ofrecimiento a Dios y un medio de santificaci&oacute;n. <\/p>\n<p> Este es el esp&iacute;ritu que quiso infundir en las mujeres trabajadoras, primero con la Asociaci&oacute;n Josefina y despu&eacute;s con la fundaci&oacute;n de las Siervas de San Jos&eacute;, que contin&uacute;an su obra en el mundo con sencillez, alegr&iacute;a y abnegaci&oacute;n. <\/p>\n<p> 6.&nbsp;En una &eacute;poca turbada por conflictos sociales, Rosal&iacute;a Rendu se hizo gozosamente servidora de los m&aacute;s pobres, para devolver a cada uno su dignidad, con ayudas materiales, con la educaci&oacute;n y la ense&ntilde;anza del misterio cristiano, impulsando a Federico Ozanam a ponerse al servicio de los pobres. <\/p>\n<p> Su caridad era creativa. &iquest;De d&oacute;nde sacaba la fuerza para realizar tantas cosas? De su intensa vida de oraci&oacute;n y de su incesante rezo del rosario, que no abandonaba jam&aacute;s. Su secreto era simple:&nbsp; verdadera hija de san Vicente de Pa&uacute;l, como otra religiosa de su tiempo, santa Catalina Labour&eacute;, ve&iacute;a en todo hombre el rostro de Cristo. Demos gracias por el testimonio de caridad&nbsp;que&nbsp;la familia vicentina sigue dando al mundo. <\/p>\n<p> 7.&nbsp;&quot;&Eacute;l hablaba del templo de su cuerpo&quot; (<i>Jn<\/i> 2, 21). Estas palabras evocan el misterio de la muerte y resurrecci&oacute;n de Cristo. Todos los miembros de la Iglesia deben configurarse con Jes&uacute;s crucificado y resucitado. <\/p>\n<p> En esta ardua tarea nos sostiene y nos gu&iacute;a Mar&iacute;a, Madre de Cristo y Madre nuestra. Que intercedan por nosotros los nuevos beatos, que hoy contemplamos en la gloria del cielo. Que se nos conceda tambi&eacute;n a nosotros volvernos a encontrar todos un d&iacute;a en el para&iacute;so, para gustar juntos la alegr&iacute;a en la vida eterna. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"3\" color=\"#663300\"> &copy; Copyright 2003 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font><\/p>\n<\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE 5 SIERVOS DE DIOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II &nbsp;Domingo 9 de noviembre de 2003 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;El templo de Dios es santo:&nbsp; ese templo sois vosotros&quot; (1 Co 3, 17). 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