{"id":40566,"date":"2016-10-05T23:48:48","date_gmt":"2016-10-06T04:48:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/22-de-octubre-de-2003-concelebracion-de-la-misa-con-los-nuevos-cardenales\/"},"modified":"2016-10-05T23:48:48","modified_gmt":"2016-10-06T04:48:48","slug":"22-de-octubre-de-2003-concelebracion-de-la-misa-con-los-nuevos-cardenales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/22-de-octubre-de-2003-concelebracion-de-la-misa-con-los-nuevos-cardenales\/","title":{"rendered":"22 de octubre de 2003, Concelebraci\u00f3n de la Misa con los nuevos cardenales"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><font face=\"Times\">CONCELEBRACI<\/font><font face=\"Times New Roman\">&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA CON LOS NUEVOS CARDENALES <br \/>Y ENTREGA DEL ANILLO<\/font><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"4\"> <\/p>\n<p align=\"center\">\n<p><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i> <font face=\"Times\" size=\"4\"> <b>HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/b><\/font><font face=\"Times\" size=\"3\"><\/p>\n<p> Mi&eacute;rcoles 22 de octubre de 2003<\/font><\/i><\/font><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;T&uacute; eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo&quot; (<i>Mt <\/i>16, 16). Durante estos veinticinco a&ntilde;os de pontificado, &iexcl;cu&aacute;ntas veces he repetido estas palabras! Las he pronunciado en las principales lenguas del mundo y en numerosas partes de la tierra. En efecto, el Sucesor de Pedro no puede olvidar jam&aacute;s el di&aacute;logo que se entabl&oacute; entre el Maestro y el Ap&oacute;stol:&nbsp; &quot;T&uacute; eres el Cristo&#8230;&quot;, &quot;T&uacute; eres Pedro&#8230;&quot;. <\/p>\n<p> Pero este &quot;t&uacute;&quot; est&aacute; precedido por un &quot;<i>vosotros<\/i>&quot;:&nbsp; &quot;Y vosotros &iquest;qui&eacute;n dec&iacute;s que soy yo?&quot; (<i>Mt <\/i>16, 15). Esta pregunta de Jes&uacute;s se dirige al grupo de los disc&iacute;pulos, y Sim&oacute;n responde en nombre de todos. <i>El primer servicio que Pedro y sus Sucesores realizan a la comunidad de los creyentes <\/i>es precisamente este:&nbsp; profesar&nbsp;la fe&nbsp;en&nbsp;&quot;Cristo, Hijo&nbsp;de Dios vivo&quot;. <\/p>\n<p> 2.&nbsp;&quot;T&uacute; eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo&quot;. Hoy renovamos la profesi&oacute;n de fe del ap&oacute;stol Pedro en esta bas&iacute;lica, que lleva su nombre. En esta bas&iacute;lica los Obispos de Roma, que se suceden a lo largo de los siglos, convocan a los creyentes de la urbe y del orbe y los confirman en la verdad y en la unidad de la fe. Pero, al mismo tiempo, como bien expresa delante de nosotros la columnata de Bernini, esta bas&iacute;lica abre de par en par sus brazos a la humanidad entera, como queriendo indicar que la Iglesia es enviada a anunciar la buena nueva a todos los hombres, sin excepci&oacute;n. <\/p>\n<p> Unidad y apertura, comuni&oacute;n y misi&oacute;n:&nbsp; esta es la vida de la Iglesia. Esta es, en particular, la &nbsp;doble &nbsp;dimensi&oacute;n del <i>ministerio petrino:&nbsp; servicio de unidad y de misi&oacute;n. <\/i>El Obispo de Roma tiene la alegr&iacute;a de compartir este servicio con los dem&aacute;s sucesores de los Ap&oacute;stoles, unidos a &eacute;l en el &uacute;nico Colegio episcopal. <\/p>\n<p> 3.&nbsp;Seg&uacute;n una antigua tradici&oacute;n, en este servicio el Sucesor de Pedro se vale, de modo particular, de la <i>colaboraci&oacute;n de los cardenales. <\/i>En su Colegio se refleja la universalidad de la Iglesia, &uacute;nico pueblo de Dios extendido por la multiplicidad de las naciones (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\"> Lumen gentium<\/a>, <\/i>13). <\/p>\n<p> En esta circunstancia me complace expresaros, amad&iacute;simos y venerados hermanos cardenales, mi gratitud por la valiosa ayuda que me garantiz&aacute;is. De modo especial, quisiera saludar tambi&eacute;n a <i>los nuevos miembros del Colegio cardenalicio. <\/i>El anillo que dentro de poco os entregar&eacute;, venerados hermanos, es s&iacute;mbolo del renovado v&iacute;nculo que os une &iacute;ntimamente a la Iglesia y al Papa, su Cabeza visible. <\/p>\n<p> 4.&nbsp;Volvamos a escuchar juntos las palabras del salmo, que acaban de resonar:&nbsp; &quot;Proclamad conmigo la grandeza del Se&ntilde;or, ensalcemos juntos su nombre&quot; (<i>Sal <\/i>33, 4). <\/p>\n<p> Es una <i>invitaci&oacute;n a la alegr&iacute;a y a la alabanza <\/i>que, en c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos, se extiende a vosotros, amad&iacute;simos cardenales, patriarcas, obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos. Os implica, adem&aacute;s, a todos vosotros, hombres y mujeres de buena voluntad, que mir&aacute;is con aprecio a la Iglesia de Cristo. Repito a todos y a cada uno:&nbsp; proclamad conmigo el Nombre del Se&ntilde;or, porque es Padre, amor, misericordia. Por este nombre, venerados hermanos cardenales, estamos <i>llamados a dar nuestro testimonio &quot;usque ad sanguinis effusionem&quot;. <\/p>\n<p> Si alguna vez nos sobreviene el temor y el desaliento, que nos sirva de aliento la consoladora promesa del divino Maestro:&nbsp; &quot;En el mundo tendr&eacute;is tribulaci&oacute;n. Pero &iexcl;&aacute;nimo!:&nbsp; yo he vencido al mundo&quot; (Jn <\/i>16, 33). <\/p>\n<p> Jes&uacute;s anunci&oacute; claramente que la <i>persecuci&oacute;n <\/i>de los Ap&oacute;stoles y de sus sucesores <i>no ser&iacute;a un hecho extraordinario <\/i>(cf. <i>Mt <\/i>10, 16-18). Nos lo ha recordado tambi&eacute;n la primera lectura, presentando la detenci&oacute;n y la prodigiosa liberaci&oacute;n de Pedro. <\/p>\n<p> 5.&nbsp;El libro de los Hechos subraya que, mientras Pedro estaba en la c&aacute;rcel, &quot;la Iglesia oraba insistentemente por &eacute;l a Dios&quot; (<i>Hch <\/i>12, 5). &iexcl;Qu&eacute; gran valent&iacute;a infunde el apoyo de la <i>oraci&oacute;n un&aacute;nime del pueblo cristiano<\/i>! Yo mismo he podido experimentar su consuelo. <\/p>\n<p> Amad&iacute;simos hermanos, esta es <i>nuestra fuerza. <\/i>Y es tambi&eacute;n uno de los motivos por los cuales he querido que el vig&eacute;simo quinto a&ntilde;o de mi pontificado estuviera dedicado al santo rosario:&nbsp; para destacar <i>la primac&iacute;a de la oraci&oacute;n, <\/i>de modo especial de la <i>oraci&oacute;n contemplativa, <\/i>realizada en uni&oacute;n espiritual <i>con Mar&iacute;a, Madre de la Iglesia. <\/p>\n<p> <\/i>La presencia de Mar&iacute;a -deseada, invocada, acogida- nos ayuda a vivir tambi&eacute;n esta celebraci&oacute;n como un momento en el que la Iglesia se renueva en el encuentro con Cristo y en la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo. <i><\/p>\n<p> &iexcl;Acerqu&eacute;monos a Cristo, piedra viva!, <\/i>nos ha dicho Pedro en la segunda lectura (cf. <i>1 P <\/i>2, 4-9). <i>Recomencemos desde &eacute;l, desde Cristo, <\/i> para anunciar a todos los prodigios de su amor. Sin temer y sin dudar, porque &eacute;l nos asegura:&nbsp; &quot;&iexcl;&Aacute;nimo!:&nbsp; yo he vencido al mundo&quot;. <\/p>\n<p> S&iacute;, Se&ntilde;or, confiamos en ti, y contigo proseguimos nuestro camino al servicio de la Iglesia y de la humanidad. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"3\" color=\"#663300\"> &copy; Copyright 2003 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font><\/p>\n<\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA CON LOS NUEVOS CARDENALES Y ENTREGA DEL ANILLO HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Mi&eacute;rcoles 22 de octubre de 2003 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;T&uacute; eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo&quot; (Mt 16, 16). Durante estos veinticinco a&ntilde;os de pontificado, &iexcl;cu&aacute;ntas veces he repetido estas palabras! 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