{"id":40572,"date":"2016-10-05T23:48:53","date_gmt":"2016-10-06T04:48:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/celebracion-del-xxv-aniversario-de-su-pontificado-16-de-octubre-de-2003\/"},"modified":"2016-10-05T23:48:53","modified_gmt":"2016-10-06T04:48:53","slug":"celebracion-del-xxv-aniversario-de-su-pontificado-16-de-octubre-de-2003","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/celebracion-del-xxv-aniversario-de-su-pontificado-16-de-octubre-de-2003\/","title":{"rendered":"Celebraci\u00f3n del XXV aniversario de su pontificado (16 de octubre de 2003)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\" dir=\"ltr\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> &nbsp;<font color=\"#663300\">XXV ANIVERSARIO DE PONTIFICADO<\/font><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"4\"> <\/p>\n<p align=\"center\">\n<p><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i> <font face=\"Times New Roman\" size=\"4\"> <b>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/><\/b> <\/font> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <br \/>Jueves 16 de octubre de 2003<\/font><\/i><\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20031016_ratzinger-xxv-pontificato_sp.html\"> Palabras del Card. Joseph Ratzinger al comienzo de la Celebraci&oacute;n Eucar&iacute;stica<\/a><\/b><\/p>\n<p>1.&nbsp;&quot;<i>Misericordias Domini in aeternum cantabo, <\/i>cantar&eacute; eternamente las misericordias del Se&ntilde;or&#8230;&quot; (cf. <i>Sal <\/i>88, 2). Hace veinticinco a&ntilde;os experiment&eacute; de modo particular la misericordia divina. En el C&oacute;nclave, a trav&eacute;s del Colegio cardenalicio, Cristo me dijo tambi&eacute;n a m&iacute;, como en otro tiempo a Pedro a orillas del lago de Genesaret:&nbsp; &quot;Apacienta mis corderos&quot; (<i>Jn <\/i>21, 16). <\/p>\n<p>Sent&iacute;a en mi alma el eco de la pregunta dirigida entonces a Pedro:&nbsp; &quot;&iquest;Me amas? &iquest;Me amas m&aacute;s que estos&#8230;?&quot; (cf. <i>Jn <\/i>21, 15-16). &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a, humanamente hablando, no estremecerme? &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a no pesarme una responsabilidad tan grande? Fue necesario recurrir a la misericordia divina para que a la pregunta:&nbsp; &quot;&iquest;Aceptas?&quot;, pudiera responder con confianza:&nbsp; &quot;En la obediencia de la fe, ante Cristo mi Se&ntilde;or, encomend&aacute;ndome a la Madre de Cristo y de la Iglesia, consciente de las grandes dificultades, acepto&quot;. <\/p>\n<p>Hoy, queridos hermanos y hermanas, me agrada compartir con vosotros una experiencia que ya se prolonga desde hace un cuarto de siglo. Cada d&iacute;a se repite en mi coraz&oacute;n el mismo di&aacute;logo entre Jes&uacute;s y Pedro. En esp&iacute;ritu, contemplo la mirada ben&eacute;vola de Cristo resucitado. &Eacute;l, consciente de mi fragilidad humana, me anima a responder con confianza como Pedro:&nbsp; &quot;Se&ntilde;or, t&uacute; lo sabes todo; t&uacute; sabes que te quiero&quot; (<i>Jn <\/i>21, 17). Y despu&eacute;s me invita a asumir las responsabilidades que &eacute;l mismo me ha confiado. <\/p>\n<p>2.&nbsp;&quot;El buen pastor da su vida por las ovejas&quot; (<i>Jn <\/i>10, 11). Mientras Jes&uacute;s pronunciaba estas palabras, los Ap&oacute;stoles no sab&iacute;an que hablaba de s&iacute; mismo. No lo sab&iacute;a ni siquiera Juan, el ap&oacute;stol predilecto. Lo comprendi&oacute; en el Calvario, al pie de la cruz, vi&eacute;ndolo ofrecer silenciosamente la vida por &quot;sus ovejas&quot;. <\/p>\n<p>Cuando lleg&oacute; para &eacute;l y para los dem&aacute;s Ap&oacute;stoles el momento de cumplir esta misma misi&oacute;n, se acordaron de sus palabras. Se dieron cuenta de que, s&oacute;lo porque hab&iacute;a asegurado que &eacute;l mismo actuar&iacute;a por medio de ellos, ser&iacute;an capaces de cumplir la misi&oacute;n. <\/p>\n<p>Fue muy consciente de ello en particular Pedro, &quot;testigo de los sufrimientos de Cristo&quot; (<i>1 P <\/i>5, 1), que exhortaba a los ancianos de la Iglesia:&nbsp; &quot;Apacentad la grey de Dios que os est&aacute; encomendada&quot; (<i>1 P <\/i>5, 2). <\/p>\n<p>A lo largo de los siglos los sucesores de los Ap&oacute;stoles, guiados por el Esp&iacute;ritu Santo, han seguido congregando a la grey de Cristo y gui&aacute;ndola hacia el reino de los cielos, conscientes de poder asumir una responsabilidad tan grande s&oacute;lo &quot;por Cristo, con Cristo y en Cristo&quot;. <\/p>\n<p>Tuve esta misma conciencia cuando el Se&ntilde;or me llam&oacute; a desempe&ntilde;ar la misi&oacute;n de Pedro en esta amada ciudad de Roma y al servicio del mundo entero. Desde el comienzo de mi pontificado, mis pensamientos, mis oraciones y mis acciones han estado animados por un &uacute;nico deseo:&nbsp; testimoniar que Cristo, el buen Pastor, est&aacute; presente y act&uacute;a en su Iglesia. &Eacute;l va continuamente en busca de la oveja perdida, la lleva al redil y venda sus heridas; cuida de la oveja d&eacute;bil y enferma y protege a la fuerte. Por eso, desde el primer d&iacute;a, no he dejado jam&aacute;s de exhortar:&nbsp; &quot;&iexcl;No teng&aacute;is miedo de acoger a Cristo y aceptar su poder!&quot;. Repito hoy con fuerza:&nbsp; &quot;&iexcl;Abrid, m&aacute;s a&uacute;n, abrid de par en par las puertas a Cristo!&quot;. Dejaos guiar por &eacute;l. Fiaos de su amor. <\/p>\n<p>3.&nbsp;Al iniciar mi pontificado, ped&iacute;:&nbsp; &quot;&iexcl;Ayudad al Papa y a cuantos quieren servir a Cristo y, con el poder de Cristo, servir al hombre y a la humanidad entera!&quot;. A la vez que con vosotros doy gracias a Dios por estos veinticinco a&ntilde;os, marcados plenamente por su misericordia, siento la necesidad particular de expresaros mi gratitud tambi&eacute;n a vosotros, hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero, que hab&eacute;is respondido y segu&iacute;s respondiendo de varios modos a mi petici&oacute;n de ayuda. S&oacute;lo Dios sabe cu&aacute;ntos sacrificios, oraciones y sufrimientos se han ofrecido para sostenerme en mi servicio a la Iglesia. Cu&aacute;nta benevolencia y solicitud, cu&aacute;ntos signos de comuni&oacute;n me han rodeado cada d&iacute;a. &iexcl;Que el buen Dios recompense a todos con generosidad! Os ruego, amad&iacute;simos hermanos y hermanas, que no interrump&aacute;is esta gran obra de amor al Sucesor de Pedro. Os lo pido una vez m&aacute;s:&nbsp; ayudad al Papa, y a cuantos quieren servir a Cristo, a servir al hombre y a la humanidad entera. <\/p>\n<p>4.&nbsp;<\/p>\n<p><\/font><br \/>\n<font face=\"Times New Roman\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"5\">A<\/font><\/i><\/b><\/font><br \/>\n<font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> ti, <a name=\"Se%C3%B1or_Jesucristo\">Se&ntilde;or Jesucristo<\/a>, <br \/> &uacute;nico Pastor de la Iglesia, <br \/> te ofrezco los frutos <br \/> de estos veinticinco a&ntilde;os de ministerio <br \/> al servicio del pueblo <br \/> que me has encomendado. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Perdona el mal realizado <br \/> y multiplica el bien:&nbsp; <br \/> todo es obra tuya <br \/> y s&oacute;lo a ti se debe la gloria. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Con plena confianza en tu misericordia <br \/> vuelvo a presentarte, tambi&eacute;n hoy, <br \/> a quienes hace a&ntilde;os <br \/> has encomendado <br \/> a mi solicitud pastoral. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Cons&eacute;rvalos en el amor, <br \/> re&uacute;nelos en tu redil, <br \/> toma sobre tus hombros a los d&eacute;biles, <br \/> venda a los heridos, cuida a los fuertes. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">S&eacute; t&uacute; su Pastor, <br \/> para que no se dispersen. <br \/> Protege a la amada Iglesia <br \/> que est&aacute; en Roma <br \/> y a las Iglesias del mundo entero. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Penetra con la luz <br \/> y la fuerza de tu Esp&iacute;ritu <br \/> a cuantos has puesto <br \/> a la cabeza de tu grey:&nbsp; <br \/> que cumplan con entusiasmo su misi&oacute;n <br \/> de gu&iacute;as, maestros y santificadores, <br \/> en espera de tu retorno glorioso. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Te renuevo, en las manos de Mar&iacute;a, <br \/> Madre amada, <br \/> el don de m&iacute; mismo, <br \/> del presente y del futuro:&nbsp; <br \/> que todo se cumpla seg&uacute;n tu voluntad. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Pastor supremo, <br \/> permanece en medio de nosotros, <br \/> para que contigo avancemos seguros <br \/> hacia la casa del Padre. <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Am&eacute;n. <\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p align=\"left\"><b>Saludos al final de la misa <\/b><\/p>\n<p align=\"left\"><i> <br \/> <\/i>Antes de concluir la celebraci&oacute;n, deseo dirigir a todos los presentes mi cordial saludo, dando las gracias de modo particular a los numerosos peregrinos<i> <\/i>provenientes de Italia, de Polonia y de otros pa&iacute;ses. <\/p>\n<p> Saludo a los cardenales, con un pensamiento especial para el cardenal <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20031016_ratzinger-xxv-pontificato_sp.html\">Joseph Ratzinger<\/a>, decano del sacro Colegio, a quien agradezco las afectuosas palabras que me ha&nbsp;dirigido. Extiendo tambi&eacute;n mi saludo fraterno a los numerosos obispos presentes. <\/p>\n<p> Saludo a la comunidad diocesana de Roma, reunida aqu&iacute; con el cardenal vicario, los obispos auxiliares y los p&aacute;rrocos. <\/p>\n<p> Saludo con deferencia a los jefes de Estado, especialmente al presidente de Italia, Carlo Azeglio Ciampi, a quien agradezco las amables expresiones de felicitaci&oacute;n que me ha dirigido ayer durante un especial mensaje televisivo. Saludo, adem&aacute;s, al presidente de Polonia y a todas las autoridades presentes, as&iacute; como a los representantes de diversas instituciones italianas e internacionales. <\/p>\n<p> Doy las gracias a todos los que, desde tantas partes de la tierra, sostienen mi ministerio apost&oacute;lico diario con la oraci&oacute;n y con el ofrecimiento de sus sufrimientos. Os agradezco vuestra presencia cari&ntilde;osa y orante. <\/p>\n<p> Gracias por el afecto que hab&eacute;is mostrado por el Sucesor de Pedro. <\/p>\n<p> Gracias por vuestra oraci&oacute;n, con la que me sosten&eacute;is siempre. <\/p>\n<p> Gracias por vuestra adhesi&oacute;n a las ense&ntilde;anzas de la Sede apost&oacute;lica. <\/p>\n<p> Gracias por vuestro apoyo a las obras de caridad del Papa. <\/p>\n<p> Gracias a todos. &iexcl;Que el Se&ntilde;or os bendiga! <\/p>\n<p dir=\"ltr\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"3\" color=\"#663300\"> &copy; Copyright 2003 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;XXV ANIVERSARIO DE PONTIFICADO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Jueves 16 de octubre de 2003 &nbsp; Palabras del Card. Joseph Ratzinger al comienzo de la Celebraci&oacute;n Eucar&iacute;stica 1.&nbsp;&quot;Misericordias Domini in aeternum cantabo, cantar&eacute; eternamente las misericordias del Se&ntilde;or&#8230;&quot; (cf. Sal 88, 2). Hace veinticinco a&ntilde;os experiment&eacute; de modo particular la misericordia divina. 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