{"id":40579,"date":"2016-10-05T23:48:59","date_gmt":"2016-10-06T04:48:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-eslovaquia-santa-misa-en-el-campo-de-podrakos-en-la-periferia-de-roznava-13-de-septiembre-de-2003\/"},"modified":"2016-10-05T23:48:59","modified_gmt":"2016-10-06T04:48:59","slug":"viaje-apostolico-a-eslovaquia-santa-misa-en-el-campo-de-podrakos-en-la-periferia-de-roznava-13-de-septiembre-de-2003","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-eslovaquia-santa-misa-en-el-campo-de-podrakos-en-la-periferia-de-roznava-13-de-septiembre-de-2003\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Eslovaquia: Santa misa en el campo de Podr\u00e1ko\u0161 en la periferia de Ro\u017e\u0148ava (13 de septiembre de 2003)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\" dir=\"ltr\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">VIAJE APOST&Oacute;LICO<br \/> DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<br \/> A ESLOVAQUIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\"> HOMIL&Iacute;A DEL PAPA JUAN PABLO II<br \/><\/font><\/b><br \/>&nbsp;Roznava, s&aacute;bado 13 de septiembre de 2003 <\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;Os ruego que os comport&eacute;is como pide la vocaci&oacute;n a la que hab&eacute;is sido llamados&quot; (cf. <i>Ef<\/i> 4, 1).<br \/>La apremiante invitaci&oacute;n del ap&oacute;stol san Pablo a la comunidad cristiana de &Eacute;feso reviste un significado particular para todos los que estamos aqu&iacute; reunidos. A cada fiel, en la diversidad de las vocaciones y los carismas, se le ha encomendado la tarea de ser disc&iacute;pulo y ap&oacute;stol:&nbsp; <i> disc&iacute;pulo<\/i>, a la escucha humilde y d&oacute;cil de la palabra que salva; <i>ap&oacute;stol<\/i>, con el testimonio apasionado de una vida animada por el Evangelio. <\/p>\n<p> Dice un proverbio eslovaco:&nbsp; &quot;Las palabras mueven, los ejemplos arrastran&quot;. S&iacute;, queridos hermanos y hermanas, tambi&eacute;n vosotros pod&eacute;is dar, con el &quot;estilo&quot; de vuestra vida cristiana, una gran contribuci&oacute;n&nbsp;a la&nbsp;evangelizaci&oacute;n del mundo contempor&aacute;neo y a la construcci&oacute;n de una sociedad m&aacute;s justa y fraterna. Por eso, os digo con el Ap&oacute;stol:&nbsp; &quot;Mirad vuestra vocaci&oacute;n&quot; (<i>1 Co<\/i> 1, 26). <\/p>\n<p> 2.&nbsp;Os saludo con afecto en el nombre del Se&ntilde;or a todos vosotros, hijos e hijas de esta Iglesia local, comenzando por vuestro obispo, monse&ntilde;or Eduard Kojnok, al que agradezco las cordiales palabras que me ha dirigido, y a su coadjutor, monse&ntilde;or Vladim&iacute;r Filo. Saludo y bendigo a los obispos presentes y a los peregrinos que han venido de otros pa&iacute;ses y de las dem&aacute;s di&oacute;cesis. Saludo a las autoridades civiles y militares, en particular al se&ntilde;or presidente de la Rep&uacute;blica eslovaca y al presidente del Parlamento. A todos agradezco la acogida y el empe&ntilde;o puesto en la preparaci&oacute;n de mi visita. <\/p>\n<p> Deseo dirigir un saludo particular a la <i>comunidad de lengua h&uacute;ngara<\/i>, tan numerosa en esta regi&oacute;n y parte integrante de esta di&oacute;cesis. Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, orgullosos de vuestras tradiciones y fieles a la ense&ntilde;anza de vuestros padres, mantened firme la fe y viva la esperanza, sacando fuerza de vuestro amor a Cristo y a su Iglesia. Vuestra presencia es un enriquecimiento constante para la tierra eslovaca, y s&eacute; que los pastores de esta Iglesia local se esfuerzan por satisfacer vuestras aspiraciones espirituales, salvaguardando siempre la unidad eclesial, factor de crecimiento humano y espiritual para toda la sociedad eslovaca. <\/p>\n<p> 3.&nbsp;Queridos hermanos y hermanas, al venir de Bratislava y Kosice, he podido <i> admirar los vastos campos cultivados<\/i>, testimonios de vuestro trabajo y vuestro esfuerzo. He pensado con simpat&iacute;a y gratitud en <i>cuantos trabajan en el campo <\/i>y dan, con su dedicaci&oacute;n, una contribuci&oacute;n indispensable a la vida de la naci&oacute;n. Los saludo con afecto. En la par&aacute;bola evang&eacute;lica que acabamos de o&iacute;r proclamar, Jes&uacute;s mismo se compar&oacute; con el sembrador, que siembra con confianza &nbsp;la &nbsp;semilla de su palabra en la tierra de los corazones humanos. <\/p>\n<p> <i>El fruto no depende &uacute;nicamente de la semilla<\/i>, sino tambi&eacute;n de las diversas situaciones del terreno, es decir, de cada uno de nosotros. Escuchemos la explicaci&oacute;n que Jes&uacute;s mismo dio de la par&aacute;bola. La semilla devorada por las aves evoca la intervenci&oacute;n del maligno, que lleva al coraz&oacute;n la incomprensi&oacute;n del camino de Dios (cf. <i>Mc<\/i> 8, 33), que es siempre el camino de la cruz. <\/p>\n<p> La semilla sin ra&iacute;z describe la situaci&oacute;n en la que se acepta la Palabra s&oacute;lo exteriormente, sin &nbsp;la &nbsp;profundidad de adhesi&oacute;n a Cristo y el amor personal a &eacute;l (cf. <i>Col<\/i> 2, 7), necesarios &nbsp;para &nbsp;conservarla. <\/p>\n<p> La semilla ahogada remite a las preocupaciones de la vida presente, a la atracci&oacute;n que ejerce el poder, al bienestar y al orgullo. <\/p>\n<p> 4.&nbsp;La Palabra no da fruto autom&aacute;ticamente:&nbsp; aunque es divina, y por tanto omnipotente, <i>se adapta a las condiciones del terreno<\/i>, o &nbsp;mejor &nbsp;a&uacute;n, acepta las respuestas que le da el terreno, y que pueden ser tambi&eacute;n negativas. Misterio de la condescendencia de Dios, que llega incluso a ponerse completamente en manos de los hombres. Porque, en el fondo, la semilla sembrada en los diversos terrenos es Jes&uacute;s mismo (cf.<i>&nbsp;Jn<\/i> 12, 24). <\/p>\n<p> La lectura de esta par&aacute;bola y de la explicaci&oacute;n que dio Jes&uacute;s a sus disc&iacute;pulos suscita en nosotros <i>una reflexi&oacute;n necesaria<\/i>. Queridos hermanos y hermanas, nosotros somos la tierra en donde el Se&ntilde;or siembra incansablemente la semilla de su Palabra y de su amor. &iquest;Con qu&eacute; disposiciones la acogemos? &iquest;C&oacute;mo la hacemos fructificar? <\/p>\n<p> 5.&nbsp;San Juan Cris&oacute;stomo, cuya memoria lit&uacute;rgica estamos celebrando, escribe:&nbsp; &quot;Tengo su palabra:&nbsp; ella es mi cayado, mi seguridad&#8230; Es mi fortaleza y mi defensa&quot; (cf. <i>Homil&iacute;as antes del exilio<\/i>, nn. 1-3:&nbsp; <i>PG<\/i> 52, 428). <\/p>\n<p> El Papa os encomienda hoy a todos vosotros <i>el tesoro de esta palabra<\/i>, haci&eacute;ndose, a su vez, sembrador confiado que siembra en el secreto del coraz&oacute;n de cada uno la &quot;buena nueva&quot; del Reino. Sed la tierra f&eacute;rtil y buena que, con la abundancia de sus frutos, realiza las expectativas de la Iglesia y del mundo. <\/p>\n<p> &quot;Son in&uacute;tiles los esfuerzos de los hombres cuando no son bendecidos por Dios&quot;, reza tambi&eacute;n sabiamente otro de vuestros proverbios. Por eso, invoco sobre vosotros y sobre vuestro compromiso de vida cristiana las m&aacute;s copiosas bendiciones del Alt&iacute;simo. <\/p>\n<p> Sed fieles a Dios, cumplid sus mandamientos. Defended la vida y sed fieles a la Iglesia y a vuestra patria, Eslovaquia.<\/p>\n<p>Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II A ESLOVAQUIA HOMIL&Iacute;A DEL PAPA JUAN PABLO II&nbsp;Roznava, s&aacute;bado 13 de septiembre de 2003 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Os ruego que os comport&eacute;is como pide la vocaci&oacute;n a la que hab&eacute;is sido llamados&quot; (cf. 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