{"id":40586,"date":"2016-10-05T23:49:04","date_gmt":"2016-10-06T04:49:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-junio-de-2003-primeras-visperas-de-la-solemnidad-de-san-pedro-y-san-pablo-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:49:04","modified_gmt":"2016-10-06T04:49:04","slug":"28-de-junio-de-2003-primeras-visperas-de-la-solemnidad-de-san-pedro-y-san-pablo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-junio-de-2003-primeras-visperas-de-la-solemnidad-de-san-pedro-y-san-pablo-2\/","title":{"rendered":"28 de junio de 2003, Primeras v\u00edsperas de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">PRIMERAS V&Iacute;SPERAS DE LA SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i><font face=\"Times New Roman\" size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i> S&aacute;bado 28 de junio de 2003 <\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;<i>T&uacute; eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. &iexcl;Dichoso t&uacute;, Sim&oacute;n:&nbsp; el Padre te lo ha revelado!&quot;<\/i> (<i>Ant&iacute;fona<\/i> 1). <\/p>\n<p> Con esta ant&iacute;fona comienza la salmodia de las primeras V&iacute;speras de la solemnidad de San Pedro y San Pablo. Estas palabras nos remiten al <i>di&aacute;logo entre Jes&uacute;s y Sim&oacute;n Pedro, <\/i>en Cesarea de Filipo. Resuenan constantemente en esta bas&iacute;lica:&nbsp; est&aacute;n como grabadas en las piedras, en los mosaicos y, sobre todo, en este lugar central llamado &quot;Confesi&oacute;n&quot;. <\/p>\n<p> <i>T&uacute; eres el Cristo<\/i>, repite esta tarde el Sucesor de Pedro juntamente con sus hermanos en el episcopado, con los sacerdotes y con el pueblo cristiano de Europa y de todo el mundo. Proclama esta verdad fundamental de la fe cristiana con vigor y con &iacute;ntimo gozo. S&oacute;lo Cristo es el Redentor del hombre, s&oacute;lo Cristo es nuestra esperanza. <\/p>\n<p> 2.&nbsp;&quot;Jesucristo, vivo en su Iglesia, fuente de esperanza para Europa&quot;. Este fue el tema de la II Asamblea especial para Europa del S&iacute;nodo de los obispos, que se celebr&oacute; en el Vaticano del 1 al 23 de octubre de 1999. <\/p>\n<p> Esta tarde, con alegr&iacute;a <i>firmo y entrego la exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica &quot;<a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_20030628_ecclesia-in-europa.html\">Ecclesia in Europa<\/a>&quot;<\/i>, que recoge y elabora el fruto de los trabajos de esa significativa asamblea sinodal. <\/p>\n<p> La breve lectura b&iacute;blica que hemos escuchado -el inicio de la carta a los Romanos-, sit&uacute;a este gesto en la <i>perspectiva<\/i> m&aacute;s aut&eacute;ntica y amplia de la <i>misi&oacute;n evangelizadora<\/i> de la Iglesia, seg&uacute;n el modelo de la que realizaron los Ap&oacute;stoles. En particular, las tres caracter&iacute;sticas con las que san Pablo se califica ante la comunidad cristiana de Roma se pueden aplicar en sentido amplio a toda la Iglesia, que es, precisamente, <i>servidora de Cristo Jes&uacute;s, apost&oacute;lica por vocaci&oacute;n y escogida para anunciar el Evangelio de Dios <\/i>(cf. <i>Rm<\/i> 1, 1). <\/p>\n<p> Expreso mi m&aacute;s viva y cordial gratitud al cardenal Jan Pieter Schotte y a la Secretar&iacute;a general del S&iacute;nodo de los obispos, as&iacute; como a todos los que cooperaron en la realizaci&oacute;n de la Asamblea sinodal para Europa de 1999, proporcionando las bases para este documento. <\/p>\n<p> Saludo a los cardenales, arzobispos y obispos presentes, as&iacute; como a los sacerdotes, los religiosos, las religiosas y los laicos que se han reunido para esta solemne celebraci&oacute;n. Extiendo mi saludo fraterno tambi&eacute;n a la delegaci&oacute;n enviada por el Patriarca ecum&eacute;nico Su Santidad Bartolom&eacute; I y guiada por el venerado arzobispo de Am&eacute;rica Dimitrios. Nos consuela la convicci&oacute;n de que tambi&eacute;n ellos comparten nuestras mismas preocupaciones por la conservaci&oacute;n y promoci&oacute;n de los valores morales de la nueva Europa. <\/p>\n<p> 3.&nbsp;&quot;Jesucristo, vivo en su Iglesia&quot;. Que Cristo vive en su Iglesia lo demuestra la <i>historia bimilenaria del cristianismo<\/i>. Desde la orilla oriental del Mediterr&aacute;neo, el mensaje evang&eacute;lico fue extendi&eacute;ndose a trav&eacute;s del Imperio romano, para injertarse despu&eacute;s en las m&uacute;ltiples ramificaciones &eacute;tnicas y culturales presentes en el continente europeo. A todas ellas la Iglesia, llamada precisamente <i>cat&oacute;lica, <\/i>les ha comunicado <i>el mensaje &uacute;nico y universal de Cristo<\/i>. <\/p>\n<p> La &quot;buena nueva&quot; ha sido y sigue siendo <i>fuente de vida <\/i>para Europa. Si es verdad que el <i>cristianismo<\/i> no se puede reducir a ninguna cultura particular, sino que dialoga con cada una para llevarlas a todas a expresar lo mejor de s&iacute; en cada campo del saber y del obrar humano, <i>las ra&iacute;ces cristianas son para Europa la principal garant&iacute;a de su futuro.<\/i> &iquest;Podr&iacute;a vivir y desarrollarse un &aacute;rbol sin ra&iacute;ces? Europa, &iexcl;no olvides tu historia! <\/p>\n<p> 4.&nbsp;&quot;Jesucristo, fuente de esperanza para Europa&quot;. Por desgracia, la pureza de la linfa evang&eacute;lica ha experimentado, a lo largo de los siglos, la <i>contaminaci&oacute;n debida a los l&iacute;mites y a los pecados<\/i> de algunos miembros de la Iglesia. Por eso, durante el gran jubileo del a&ntilde;o 2000, sent&iacute; la necesidad de hacerme int&eacute;rprete de la petici&oacute;n de perd&oacute;n especialmente por algunas dolorosas <i> divisiones que se produjeron precisamente en Europa<\/i> y que hirieron al Cuerpo m&iacute;stico de Cristo. <\/p>\n<p> Sin embargo, en el siglo XX el Esp&iacute;ritu Santo suscit&oacute; una nueva primavera, fecundada por el testimonio de numerosos santos y m&aacute;rtires. Se inici&oacute; una <i> profunda renovaci&oacute;n espiritual <\/i>gracias al concilio ecum&eacute;nico Vaticano II. <\/p>\n<p> 5.&nbsp;&quot;T&uacute; eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo&quot;. La profesi&oacute;n de fe de Pedro jam&aacute;s ha faltado en la Iglesia, a pesar de las dificultades y las pruebas que han marcado el camino bimilenario del pueblo cristiano. <\/p>\n<p> La Exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica que esta tarde entrego simb&oacute;licamente a los obispos, a los presb&iacute;teros y a los di&aacute;conos, a los consagrados, a las consagradas y a los fieles laicos de Europa, es una invitaci&oacute;n a renovar esta adhesi&oacute;n sin reservas a Cristo y a su Evangelio. <i>&iexcl;S&oacute;lo t&uacute;, Jesucristo, vivo en tu Iglesia, eres fuente de esperanza!<\/i> <\/p>\n<p> Te proclamamos presente en el continente europeo, desde el Atl&aacute;ntico hasta los Urales. Juntos nos comprometemos a dar testimonio de ti, siguiendo el ejemplo y con la ayuda de los <i>ap&oacute;stoles san Pedro y san Pablo<\/i> y de los santos patronos:&nbsp; Benito, Cirilo y Metodio, Br&iacute;gida de Suecia, Catalina de Siena y Edith Stein. <\/p>\n<p> Desde el cielo nos sostenga Mar&iacute;a, Reina de los Ap&oacute;stoles y Madre de Cristo, nuestra esperanza. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p align=\"left\">Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, al final de la celebraci&oacute;n de las primeras V&iacute;speras de la solemnidad de los ap&oacute;stoles San Pedro y San Pablo, tengo la alegr&iacute;a de entregar la exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica postsinodal <i>Ecclesia in Europa<\/i> a algunos representantes de la Iglesia que est&aacute; en Europa, llegando idealmente a todos los pastores y fieles del continente. <\/p>\n<p> Esta exhortaci&oacute;n es fruto de la Asamblea especial para Europa del S&iacute;nodo de los obispos celebrada en 1999, que tuvo como centro de las reflexiones de los padres sinodales el tema:&nbsp; &quot;Jesucristo, vivo en su Iglesia, fuente de esperanza para Europa&quot;. <\/p>\n<p> En mi vig&eacute;simo quinto a&ntilde;o de pontificado, encomiendo a la intercesi&oacute;n de san Pedro y san Pablo este don y deseo que contribuya, con la fuerza del Evangelio y el testimonio de los fieles, a consolidar la paz y la concordia entre las naciones, y a forjar la Europa del Esp&iacute;ritu. Las ra&iacute;ces de la cultura del continente europeo hallan en Cristo, presente en su Iglesia, la fuerza y el vigor para un futuro lleno de frutos de vida y de sabidur&iacute;a, en la civilizaci&oacute;n de la unidad y del amor. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"3\" color=\"#663300\"> &copy; Copyright 2003 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PRIMERAS V&Iacute;SPERAS DE LA SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II S&aacute;bado 28 de junio de 2003 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;T&uacute; eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. &iexcl;Dichoso t&uacute;, Sim&oacute;n:&nbsp; el Padre te lo ha revelado!&quot; (Ant&iacute;fona 1). 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