{"id":40593,"date":"2016-10-05T23:49:13","date_gmt":"2016-10-06T04:49:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-croacia-santa-misa-en-el-aerodromo-deportivo-de-osijekcepin-7-de-junio-de-2003\/"},"modified":"2016-10-05T23:49:13","modified_gmt":"2016-10-06T04:49:13","slug":"viaje-apostolico-a-croacia-santa-misa-en-el-aerodromo-deportivo-de-osijekcepin-7-de-junio-de-2003","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-croacia-santa-misa-en-el-aerodromo-deportivo-de-osijekcepin-7-de-junio-de-2003\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Croacia: Santa Misa en el aer\u00f3dromo deportivo de Osijek\/\u010cepin (7 de junio de 2003)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO<br \/> DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<br \/> A CROAZIA<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Osijek, s&aacute;bado 7 de junio de 2003<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;Os exhorto (&#8230;) a que viv&aacute;is de una manera digna de la vocaci&oacute;n con que hab&eacute;is sido llamados&quot; (<i>Ef<\/i> 4, 1), escribi&oacute; san Pablo a los cristianos de &Eacute;feso. Su invitaci&oacute;n, amad&iacute;simos hermanos y hermanas, resuena hoy con particular actualidad en medio de nuestra asamblea.<\/p>\n<p> Ahora bien, <i>&iquest;cu&aacute;l es la vocaci&oacute;n del cristiano?<\/i> La respuesta es exigente, pero clara:&nbsp; <i>la vocaci&oacute;n del cristiano es la santidad<\/i>. Es una vocaci&oacute;n que hunde sus ra&iacute;ces en el bautismo y que proponen de nuevo los dem&aacute;s sacramentos, principalmente la Eucarist&iacute;a.<\/p>\n<p> Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la di&oacute;cesis de Dakovo y Srijem, el Obispo de Roma est&aacute; hoy entre vosotros para recordaros, en nombre del Se&ntilde;or, que est&aacute;is llamados a la santidad en todas las etapas de la vida:&nbsp; en la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, en el oto&ntilde;o y en el invierno de la ancianidad, y, por &uacute;ltimo, en la hora de la muerte e, incluso m&aacute;s all&aacute; de la muerte, en la purificaci&oacute;n &uacute;ltima predispuesta por el amor misericordioso de Dios.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Me complace recordar esta verdad fundamental al celebrar hoy junto con vosotros <i>la solemne conclusi&oacute;n del segundo S&iacute;nodo<\/i> de vuestra Iglesia local, en el que durante casi cinco a&ntilde;os os hab&eacute;is dedicado a la oraci&oacute;n y a la reflexi&oacute;n sobre el tema:&nbsp; &quot;T&uacute; eres Cristo, para nosotros y para todos los hombres&quot;. Ojal&aacute; que este acontecimiento d&eacute; frutos abundantes de renovado compromiso cristiano en &nbsp;esta tierra, que tiene s&oacute;lidos v&iacute;nculos con la Sede de Pedro. Precisamente hoy, 7 de junio, se celebra el aniversario de las cartas que el Papa Juan VIII envi&oacute; en el a&ntilde;o 879 al pr&iacute;ncipe Branimiro y al obispo Teodosio, marcando con ellas una fecha importante para vuestra historia.<\/p>\n<p> Saludo cordialmente a vuestro obispo, monse&ntilde;or <i>Marin Sraki<\/i>c, y le agradezco las palabras de bienvenida que me ha dirigido al inicio de la celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica. Saludo, asimismo, a los <i>obispos auxiliares<\/i> y al obispo em&eacute;rito, monse&ntilde;or <i>Ciril Kos<\/i>. Abrazo con afecto a los obispos y a todos los fieles de las di&oacute;cesis de la <i>provincia eclesi&aacute;stica de Zagreb<\/i>, que conmemora los 150 a&ntilde;os de su constituci&oacute;n. Mi saludo se extiende tambi&eacute;n a los peregrinos que han venido con sus pastores desde Bosnia y Herzegovina, de Hungr&iacute;a, y de Serbia y Montenegro. Saludo en particular a los cardenales Sodano y Puljic.<\/p>\n<p> En esta ciudad de Osijek deseo recordar con gratitud al cardenal <i>Franjo Seper<\/i>, que naci&oacute; aqu&iacute;. Servidor fiel de la Iglesia, fue mi valioso colaborador como prefecto de la Congregaci&oacute;n para la doctrina de la fe en los comienzos de mi pontificado.<\/p>\n<p> Saludo a los hermanos que comparten con nosotros la fe en Jes&uacute;s, Hijo de Dios, &uacute;nico Salvador del mundo. En particular, saludo al <i>metropolita Jovan<\/i> y a los dem&aacute;s obispos de la Iglesia ortodoxa serbia. Les pido que transmitan a Su Beatitud, el <i>patriarca Pavle, <\/i>mi saludo fraterno en la caridad de Cristo. Saludo tambi&eacute;n a los hermanos de las <i>comunidades nacidas de la Reforma<\/i>.<\/p>\n<p> Dirijo, asimismo, un saludo deferente a los miembros de la <i>comunidad jud&iacute;a<\/i> y a los fieles del <i>islam<\/i>. Por &uacute;ltimo, extiendo mi cordial saludo al <i>presidente de la Rep&uacute;blica <\/i>y a las <i>autoridades civiles y militares<\/i>, a las que agradezco vivamente el empe&ntilde;o que han puesto en la preparaci&oacute;n de este viaje apost&oacute;lico.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;&quot;Os he destinado para que vay&aacute;is y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca&quot; (<i>Jn<\/i> 15, 16). No podemos menos de dar gracias a Dios por el hecho de que, en los a&ntilde;os posteriores al concilio Vaticano II, <i>los fieles laicos<\/i> -hombres y mujeres- han cobrado una conciencia m&aacute;s clara de su dignidad y de su responsabilidad de bautizados. El disc&iacute;pulo de Cristo ha de cultivar siempre la conciencia de su identidad, pues de ella deriva su misi&oacute;n.<\/p>\n<p> As&iacute; pues, hay <i>preguntas esenciales<\/i> a las que es necesario responder continuamente:&nbsp; &iquest;qu&eacute; he hecho de mi bautismo y de mi confirmaci&oacute;n? &iquest;Es Cristo verdaderamente el centro de mi vida? &iquest;Encuentra espacio la oraci&oacute;n en mis jornadas? &iquest;Vivo mi vida como una vocaci&oacute;n y una misi&oacute;n?<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Al inicio del tercer milenio Dios llama a los creyentes, <i>de modo especial a los laicos, a un renovado impulso misionero<\/i>. La misi&oacute;n no es algo &quot;a&ntilde;adido&quot; a la vocaci&oacute;n cristiana. M&aacute;s a&uacute;n, como afirma el Concilio, la vocaci&oacute;n cristiana es <i>por su misma naturaleza<\/i> vocaci&oacute;n al apostolado (cf. <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">Apostolicam actuositatem<\/a><\/i>, 2).<\/p>\n<p> Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, la Iglesia que est&aacute; en Eslavonia y Srijem <i>os necesita<\/i>. Despu&eacute;s de los duros tiempos de la guerra, que ha dejado en los habitantes de esta regi&oacute;n heridas profundas, a&uacute;n no completamente cicatrizadas, el compromiso en favor de la reconciliaci&oacute;n, la solidaridad y la justicia social requiere la valent&iacute;a de hombres animados por la fe, abiertos al amor fraterno y sensibles a la defensa de la dignidad de la persona, creada a imagen de Dios.<\/p>\n<p> Queridos fieles laicos, hombres y mujeres, est&aacute;is llamados a <i>asumir generosamente vuestra parte de responsabilidad<\/i> en la vida de las comunidades eclesiales a las que pertenec&eacute;is. El rostro de las parroquias, lugar de acogida y de misi&oacute;n, depende tambi&eacute;n de vosotros. Dado que particip&aacute;is en el oficio sacerdotal, prof&eacute;tico y real de Cristo (cf. <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 34-36) y hab&eacute;is sido enriquecidos por los dones del Esp&iacute;ritu, pod&eacute;is dar vuestra contribuci&oacute;n en el &aacute;mbito de la liturgia y de la catequesis, en la promoci&oacute;n de diferentes tipos de iniciativas misioneras y caritativas. <i>Ning&uacute;n bautizado puede permanecer ocioso.<\/p>\n<p> <\/i>No os desanim&eacute;is ante la complejidad de las situaciones. Buscad en la oraci&oacute;n el manantial de toda fuerza apost&oacute;lica; sacad del Evangelio la luz que ilumine vuestros pasos.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;&quot;El Se&ntilde;or es bondadoso en todas sus acciones&quot;, proclama el Salmo responsorial. Al venir a Osijek, he podido admirar desde el avi&oacute;n las bellezas de la llanura de Eslavonia -llamada &quot;el granero de Croacia&quot;-, y mi pensamiento ha ido espont&aacute;neamente a los <i>campesinos, <\/i>numerosos en esta regi&oacute;n. A ellos me dirijo con especial afecto.<\/p>\n<p> Queridos hermanos y hermanas, s&eacute; que vuestra vida es dura y que la abundancia de los frutos de la tierra a veces no corresponde al gran esfuerzo que realiz&aacute;is. S&eacute; tambi&eacute;n que el trabajo del campo implica muchas dificultades:&nbsp; ha perdido parte de su valor, y los j&oacute;venes han elegido la vida urbana ya desde antes de la &uacute;ltima guerra, tras la cual numerosas aldeas se han quedado casi sin habitantes.<\/p>\n<p> Os invito a no perder la confianza y a considerar que con vuestro trabajo manual -que recuerda de modo tan elocuente el&nbsp;deber b&iacute;blico impuesto al hombre de &quot;someter&quot; la tierra y &quot;dominar&quot; el mundo visible (cf. <i>Gn<\/i> 1, 28)- <i>&quot;cooper&aacute;is&quot; diariamente con Dios creador<\/i>. Sabed que el Papa y la Iglesia est&aacute;n cerca de vosotros y, a la vez que aprecian mucho la importancia y la dignidad de vuestro trabajo diario, desean que se reconozca a la agricultura y a los hombres y mujeres del campo su justo valor en el conjunto del desarrollo de la comunidad social (cf.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\"> Gaudium et spes<\/a><\/i>, 67; <i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_14091981_laborem-exercens.html\">Laborem exercens<\/a><\/i>, 21).<\/p>\n<p> 6.&nbsp;&quot;Un solo Dios y Padre de todos, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo&quot; (<i>Ef<\/i> 4, 6), nos ha recordado el ap&oacute;stol san Pablo. Es &eacute;l, Dios Padre, quien llama a todos a la santidad y a la misi&oacute;n. Viviendo la experiencia de la novedad pascual, los cristianos pueden transformar el mundo y construir la civilizaci&oacute;n de la verdad y del amor. &iexcl;A &eacute;l, que reina glorioso por los siglos, alabanza, gloria y honor!<\/p>\n<p> Os encomiendo a Mar&iacute;a, Esposa de Jos&eacute; y Madre de Jes&uacute;s, tan venerada por vosotros en los santuarios de Aljmas y Vocin. Que ella os ense&ntilde;e y os obtenga el esp&iacute;ritu de contemplaci&oacute;n que vivi&oacute; en Nazaret, la valiente fortaleza que manifest&oacute; en el Calvario y la disponibilidad misionera al Esp&iacute;ritu, al que, juntamente con la comunidad primitiva, acogi&oacute; en Pentecost&eacute;s. Mar&iacute;a os lleve a todos a Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II A CROAZIA HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Osijek, s&aacute;bado 7 de junio de 2003 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Os exhorto (&#8230;) a que viv&aacute;is de una manera digna de la vocaci&oacute;n con que hab&eacute;is sido llamados&quot; (Ef 4, 1), escribi&oacute; san Pablo a los cristianos de &Eacute;feso. 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