{"id":40595,"date":"2016-10-05T23:49:15","date_gmt":"2016-10-06T04:49:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-mayo-de-2003-santa-misa-de-canonizacion-de-4-beatos\/"},"modified":"2016-10-05T23:49:15","modified_gmt":"2016-10-06T04:49:15","slug":"18-de-mayo-de-2003-santa-misa-de-canonizacion-de-4-beatos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-mayo-de-2003-santa-misa-de-canonizacion-de-4-beatos\/","title":{"rendered":"18 de mayo de 2003: Santa misa de canonizaci\u00f3n de 4 beatos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA DE CANONIZACI&Oacute;N DE CUATRO BEATOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Plaza de San Pedro<br \/>Domingo 18 de mayo de 2003<\/font> <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;El que permanece en m&iacute; y yo en &eacute;l da fruto abundante&quot; (<i>Jn<\/i> 15, 5; cf. <i>Aleluya<\/i>). Las palabras que Jes&uacute;s dirigi&oacute; a los Ap&oacute;stoles, al final de la &uacute;ltima Cena, constituyen una emotiva invitaci&oacute;n tambi&eacute;n para nosotros, sus disc&iacute;pulos del tercer milenio. S&oacute;lo quien permanece &iacute;ntimamente unido a &eacute;l -injertado en &eacute;l como el sarmiento en la vid- recibe la savia vital de su gracia. S&oacute;lo quien vive en comuni&oacute;n con Dios produce frutos abundantes de justicia y santidad.<\/p>\n<p> Los santos que tengo la alegr&iacute;a de canonizar hoy,&nbsp;en este V domingo de Pascua, son testigos de esta verdad evang&eacute;lica fundamental. Dos de ellos provienen de Polonia:&nbsp;&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/index_saints_sp.html\">Jos&eacute; Sebasti&aacute;n&nbsp;Pelczar<\/a>, obispo de Przemysl, fundador de la congregaci&oacute;n de las Esclavas del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s; y <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20030518_ledochowska_sp.html\"> &Uacute;rsula Led&oacute;chowska<\/a>, virgen, fundadora de la congregaci&oacute;n de las Hermanas Ursulinas del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s Agonizante. Las otras dos santas son italianas:&nbsp; <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20030518_de-mattias_sp.html\">Mar&iacute;a de Mattias<\/a>, virgen, fundadora de la congregaci&oacute;n de las Religiosas Adoratrices de la Sangre de Cristo; y <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/index_saints_sp.html\">Virginia Centurione Bracelli<\/a>, laica, fundadora de las Hermanas de Nuestra Se&ntilde;ora del Refugio del Monte Calvario y de las Hijas de Nuestra Se&ntilde;ora en el Monte Calvario.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;&quot;La perfecci&oacute;n es como la ciudad del Apocalipsis (cf. <i>Ap<\/i> 21), con doce puertas que se abren a todas las partes del mundo, como signo de que los hombres de todas las naciones, de todos los estados y de todas las edades pueden pasar por ellas. (&#8230;) Ning&uacute;n estado y ninguna edad son obst&aacute;culo para una vida perfecta. En efecto, Dios no considera las cosas exteriores (&#8230;), sino el alma (&#8230;), y s&oacute;lo exige lo que podemos dar&quot;. Con estas palabras, nuestro nuevo santo <i>Jos&eacute; Sebasti&aacute;n Pelczar <\/i>expresaba su fe en la llamada universal a la santidad. Con esta convicci&oacute;n vivi&oacute; como sacerdote, profesor, rector universitario y obispo. &Eacute;l mismo tend&iacute;a a la santidad, y a ella guiaba a los dem&aacute;s. Fue celoso en todas las cosas, pero lo hizo de modo que en su servicio Cristo mismo fuera el Maestro.<\/p>\n<p> El lema de su vida fue:&nbsp; &quot;Todo por el sacrat&iacute;simo Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, a trav&eacute;s de las manos inmaculadas de la sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a&quot;. Este lema forj&oacute; su figura espiritual, cuya caracter&iacute;stica fue encomendarse a s&iacute; mismo, su vida y su ministerio a Cristo por medio de Mar&iacute;a.<\/p>\n<p> Consideraba su entrega a Cristo sobre todo como respuesta a su amor, encerrado y revelado en el sacramento de la Eucarist&iacute;a. Dec&iacute;a:&nbsp; &quot;Todo hombre debe maravillarse ante el pensamiento de que el Se&ntilde;or Jes&uacute;s, debiendo ir al Padre sobre un trono de gloria, permaneci&oacute; en la tierra con los hombres. Su amor invent&oacute; este milagro de los milagros, instituyendo el sant&iacute;simo Sacramento&quot;. Suscitaba incesantemente en s&iacute; y en los dem&aacute;s este asombro de la fe. Precisamente este asombro lo condujo tambi&eacute;n a Mar&iacute;a. Como te&oacute;logo experto, no pod&iacute;a por menos de ver en Mar&iacute;a a la mujer que &quot;anticip&oacute; tambi&eacute;n en el misterio de la Encarnaci&oacute;n la fe eucar&iacute;stica de la Iglesia&quot;; la mujer que, llevando en su seno al Verbo, que se hizo carne, fue en cierto sentido el &quot;tabern&aacute;culo&quot;, el primer &quot;tabern&aacute;culo&quot; de la historia (cf. <i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_20030417_eccl-de-euch.html\">Ecclesia de Eucharistia<\/a><\/i>, 55). Por eso, acud&iacute;a a ella con devoci&oacute;n filial y con el gran amor que hab&iacute;a recibido en su casa paterna, y animaba a los dem&aacute;s a vivir ese amor. A la congregaci&oacute;n de las Esclavas del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, fundadas por &eacute;l, les escribi&oacute;:&nbsp; &quot;Entre los deseos del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s uno de los m&aacute;s ardientes es que todos veneren y amen a su sant&iacute;sima Madre, en primer lugar, porque el Se&ntilde;or mismo la ama de modo inefable, y despu&eacute;s porque la convirti&oacute; en madre de todos los hombres, para que, con su dulzura, atrajera a s&iacute; incluso a los que rechazan la santa cruz y los condujera al Coraz&oacute;n divino&quot;.<\/p>\n<p> Al elevar a la gloria de los altares a Jos&eacute; Sebasti&aacute;n, pido que, por su intercesi&oacute;n, el esplendor de su santidad sea para las Esclavas del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, para la Iglesia en Przemysl y para todos los creyentes de Polonia y del mundo, un est&iacute;mulo a este amor a Cristo y a su Madre.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Durante toda su vida, santa <i>&Uacute;rsula Led&oacute;chowska <\/i>fij&oacute; su mirada, con fidelidad y amor, en el rostro de Cristo, su Esposo. De modo particular, se uni&oacute; a Cristo agonizante en la cruz. Esta uni&oacute;n la colmaba de un extraordinario celo en la tarea de anunciar, con palabras y obras, la buena nueva del amor de Dios. La llevaba, ante todo, a los ni&ntilde;os y a los j&oacute;venes, pero tambi&eacute;n a todos los que se encontraban en dificultades, a los pobres, a los abandonados y a las personas solas. A todos se dirig&iacute;a con el lenguaje del amor demostrado con las obras. Con el mensaje del amor de Dios recorri&oacute; Rusia, los pa&iacute;ses escandinavos, Francia e Italia. En su &eacute;poca fue ap&oacute;stol de la nueva evangelizaci&oacute;n, dando prueba, con su vida y con su actividad, de la actualidad, la creatividad y la eficacia constantes del amor evang&eacute;lico.<\/p>\n<p> Tambi&eacute;n ella sacaba de este amor a la Eucarist&iacute;a la inspiraci&oacute;n y la fuerza para la gran obra del apostolado. Escribi&oacute;:&nbsp; &quot;Debo amar al pr&oacute;jimo como Jes&uacute;s me ha amado a m&iacute;. Tomad y comed&#8230; Comed mis fuerzas, estoy a vuestra disposici&oacute;n (&#8230;). Tomad y comed mis capacidades, mi talento (&#8230;), mi coraz&oacute;n, para que con su amor caliente e ilumine vuestra vida (&#8230;). Tomad y comed mi tiempo, que est&aacute; a vuestra disposici&oacute;n. (&#8230;) Soy vuestra como Jes&uacute;s Hostia es m&iacute;o&quot;. &iquest;No resuena en estas palabras el eco del don con el que Cristo, en el Cen&aacute;culo, se entreg&oacute; a s&iacute; mismo a los disc&iacute;pulos de todos los tiempos?<\/p>\n<p> Al fundar la congregaci&oacute;n de las Hermanas Ursulinas del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s Agonizante, le transmiti&oacute; este esp&iacute;ritu. &quot;El sant&iacute;simo Sacramento -escribi&oacute;- es el sol de nuestra vida, nuestro tesoro, nuestra felicidad, nuestro todo en la tierra. (&#8230;) Amad a Jes&uacute;s en el tabern&aacute;culo. Que all&iacute; permanezca siempre vuestro coraz&oacute;n, aunque materialmente est&eacute;is trabajando. All&iacute; est&aacute; Jes&uacute;s, a quien debemos amar ardientemente, con todo nuestro coraz&oacute;n. Y, si no sabemos amarlo, por lo menos deseemos amarlo cada vez m&aacute;s&quot;.<\/p>\n<p> A la luz de este amor eucar&iacute;stico, santa &Uacute;rsula sab&iacute;a descubrir en cada circunstancia un signo de los tiempos, para servir a Dios y a los hermanos. Sab&iacute;a que para quien cree, todos los acontecimientos, incluso los menos importantes, son una ocasi&oacute;n para realizar los designios de Dios. Convert&iacute;a en extraordinario lo ordinario; transformaba lo diario en perenne; hac&iacute;a santo lo que era banal.<\/p>\n<p> Si hoy santa &Uacute;rsula llega a ser un ejemplo de santidad para todos los creyentes, es con el fin de que acojan su carisma quienes, por amor a Cristo y a la Iglesia, quieren testimoniar de modo eficaz el Evangelio en el mundo actual. Todos podemos aprender de ella c&oacute;mo edificar con Cristo un mundo m&aacute;s humano, un mundo en el que se realicen cada vez m&aacute;s plenamente valores como la justicia, la libertad, la solidaridad y la paz. De ella podemos aprender a poner en pr&aacute;ctica cada d&iacute;a el mandamiento &quot;nuevo&quot; del amor.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;&quot;Este es su mandamiento:&nbsp; que creamos (&#8230;) y nos amemos unos a otros&quot; (<i>1 Jn<\/i> 3, 23). El ap&oacute;stol san Juan exhorta a acoger el amor infinito de Dios, que por la salvaci&oacute;n del mundo dio a su Hijo unig&eacute;nito (cf. <i>Jn<\/i> 3, 16). Este amor se expres&oacute; de modo sublime cuando Cristo derram&oacute; su sangre como &quot;precio infinito del rescate&quot; de toda la humanidad. El misterio de la cruz conquist&oacute; interiormente a <i>Mar&iacute;a de Mattias<\/i>, que puso el instituto de las Religiosas Adoratrices de la Sangre de Cristo &quot;bajo el estandarte de la Sangre divina&quot;. En ella el amor a Jes&uacute;s crucificado se tradujo en celo por las almas y en una entrega humilde a los hermanos, al &quot;querido pr&oacute;jimo&quot;, como sol&iacute;a repetir. &quot;Anim&eacute;monos -exhortaba- a padecer de buen grado por amor a Jes&uacute;s, que con tanto amor derram&oacute; su sangre por nosotros. Esforc&eacute;monos por ganar almas para el cielo&quot;.<\/p>\n<p> Este es el mensaje que santa Mar&iacute;a de Mattias entrega a sus hijos e hijas espirituales hoy, estimulando a todos a seguir hasta el sacrificio de la vida al Cordero inmolado por nosotros.<br \/> 5.&nbsp;Este mismo amor sostuvo a <i>Virginia Centurione Bracelli<\/i>. Siguiendo la exhortaci&oacute;n del ap&oacute;stol san Juan, quiso amar no s&oacute;lo &quot;de palabra&quot;, ni &quot;de boca&quot;, sino tambi&eacute;n &quot;con obras y seg&uacute;n la verdad&quot; (<i>1 Jn<\/i> 3, 18). Dejando a un lado sus nobles or&iacute;genes, se dedic&oacute; con extraordinario celo apost&oacute;lico a la asistencia de los &uacute;ltimos. La eficacia de su apostolado brotaba de una adhesi&oacute;n incondicional a la voluntad divina, que se alimentaba de una contemplaci&oacute;n incesante y de una escucha obediente de la palabra del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p> Enamorada de Cristo, y dispuesta a entregarse a s&iacute; misma por &eacute;l a los hermanos, santa Virginia Centurione Bracelli lega a la Iglesia el testimonio de una santidad sencilla y fecunda. Su ejemplo de valiente fidelidad evang&eacute;lica sigue ejerciendo una fuerte fascinaci&oacute;n tambi&eacute;n sobre las personas de nuestro tiempo. Sol&iacute;a decir:&nbsp; cuando se tiene s&oacute;lo a Dios como fin, &quot;se allanan todos los obst&aacute;culos, se superan todas las dificultades&quot; (<i>Positio<\/i>, 86).<\/p>\n<p> 6.&nbsp;&quot;Permaneced en m&iacute;&quot;. En el Cen&aacute;culo Jes&uacute;s repiti&oacute; varias veces esta invitaci&oacute;n, que san Jos&eacute; Sebasti&aacute;n Pelczar, santa &Uacute;rsula Led&oacute;chowska, santa Mar&iacute;a de Mattias y santa Virginia Centurione Bracelli aceptaron con total confianza y disponibilidad. Es una invitaci&oacute;n apremiante y amorosa dirigida a todos los creyentes. &quot;Si permanec&eacute;is en m&iacute; -asegura el Se&ntilde;or- y mis palabras permanecen en vosotros, pedir&eacute;is lo que dese&eacute;is, y se realizar&aacute;&quot; (<i>Jn<\/i> 15, 7).<\/p>\n<p> Que cada uno de nosotros experimente en su existencia la eficacia de esta promesa de Jes&uacute;s.<br \/> Nos ayude Mar&iacute;a, Reina de los santos y modelo de perfecta comuni&oacute;n con su Hijo divino. Nos ense&ntilde;e a permanecer &quot;injertados&quot; en Jes&uacute;s, como sarmientos en la vid, y a no separarnos jam&aacute;s de su amor. En efecto, no podemos nada sin &eacute;l, porque nuestra vida es Cristo vivo y presente en la Iglesia y en el mundo. Hoy y siempre.<\/p>\n<p> &iexcl;Alabado sea Jesucristo!<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"3\" color=\"#663300\"> &copy; Copyright 2003 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA DE CANONIZACI&Oacute;N DE CUATRO BEATOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Plaza de San PedroDomingo 18 de mayo de 2003 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;El que permanece en m&iacute; y yo en &eacute;l da fruto abundante&quot; (Jn 15, 5; cf. Aleluya). 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