{"id":40603,"date":"2016-10-05T23:49:26","date_gmt":"2016-10-06T04:49:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/oracion-durante-la-celebracion-del-domingo-de-ramos-13-de-abril-de-2003\/"},"modified":"2016-10-05T23:49:26","modified_gmt":"2016-10-06T04:49:26","slug":"oracion-durante-la-celebracion-del-domingo-de-ramos-13-de-abril-de-2003","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/oracion-durante-la-celebracion-del-domingo-de-ramos-13-de-abril-de-2003\/","title":{"rendered":"Oraci\u00f3n durante la celebraci\u00f3n del Domingo de Ramos (13 de abril de 2003)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N DEL DOMINGO DE RAMOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/><\/font><\/b><br \/>13 de abril de 2003<br \/>XVIII Jornada mundial de la juventud<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>&quot;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or&quot;<\/i> (<i>Mc<\/i> 11, 9).<\/p>\n<p align=\"left\">La liturgia del domingo de Ramos es casi un <i>solemne p&oacute;rtico de ingreso <\/i>en la Semana santa. Asocia <i>dos momentos opuestos entre s&iacute;<\/i>:&nbsp; la acogida de Jes&uacute;s en Jerusal&eacute;n y el drama de la Pasi&oacute;n; el &quot;Hosanna&quot; festivo y el grito repetido muchas veces:&nbsp; &quot;&iexcl;Crucif&iacute;calo!&quot;; la entrada triunfal y la aparente derrota de la muerte en la cruz. As&iacute;, anticipa la &quot;hora&quot; en la que el Mes&iacute;as deber&aacute; sufrir mucho, lo matar&aacute;n y resucitar&aacute; al tercer d&iacute;a (cf. <i>Mt<\/i> 16, 21), y nos prepara para vivir con plenitud el misterio pascual.<\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;<i>&quot;Al&eacute;grate, hija de Si&oacute;n; (&#8230;) mira a tu rey que viene a ti&quot;<\/i> (<i>Zc<\/i> 9, 9).<\/p>\n<p align=\"left\">Al acoger a Jes&uacute;s, se alegra la ciudad en la que se conserva el recuerdo de David; la ciudad de los profetas, muchos de los cuales sufrieron all&iacute; el martirio por la verdad; la <i>ciudad de la paz<\/i>, que a lo largo de los siglos ha conocido violencia, guerra y deportaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">En cierto modo, Jerusal&eacute;n puede considerarse la <i>ciudad s&iacute;mbolo de la humanidad<\/i>, especialmente en el dram&aacute;tico inicio del tercer milenio que estamos viviendo. Por eso, los ritos del domingo de Ramos cobran una elocuencia particular. Resuenan consoladoras las palabras del profeta Zacar&iacute;as:&nbsp; &quot;Al&eacute;grate, hija de Si&oacute;n; canta, hija de Jerusal&eacute;n; mira a tu rey que viene a ti justo y victorioso, modesto y cabalgando en un asno. (&#8230;) Romper&aacute; los arcos guerreros, dictar&aacute; la paz a las naciones&quot; (<i>Zc<\/i> 9, 9-10). Hoy estamos de fiesta, porque entra en Jerusal&eacute;n Jes&uacute;s, el <i>Rey de la paz<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Entonces, a lo largo de la bajada del monte de los Olivos, fueron al encuentro de Cristo <i>los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes de Jerusal&eacute;n<\/i>, aclamando y agitando con j&uacute;bilo ramos de olivo y de palmas.<br \/> Hoy lo acogen <i>los j&oacute;venes del mundo entero<\/i>, que en cada comunidad diocesana celebran la <i>XVIII Jornada mundial de la juventud<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Os saludo con gran afecto, queridos j&oacute;venes de Roma, y tambi&eacute;n a los que hab&eacute;is venido en peregrinaci&oacute;n de diversos pa&iacute;ses. Saludo a los numerosos <i>responsables de la pastoral juvenil<\/i>, que participan en el congreso sobre las Jornadas mundiales de la juventud, organizado por el Consejo pontificio para los laicos. &iquest;Y c&oacute;mo no expresar solidaridad fraterna a vuestros coet&aacute;neos probados por la guerra y la violencia en Irak, en Tierra Santa y en muchas otras regiones del mundo?<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy acogemos con fe y con j&uacute;bilo a Cristo, que es nuestro &quot;rey&quot;:&nbsp; rey de <i>verdad<\/i>, de <i>libertad<\/i>, de <i>justicia<\/i> y de <i>amor<\/i>. Estos son los cuatro &quot;pilares&quot; sobre los que es posible construir el edificio de la verdadera paz, como escribi&oacute; hace cuarenta a&ntilde;os en la enc&iacute;clica <i> <a href=\"\/content\/john-xxiii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_j-xxiii_enc_11041963_pacem.html\">Pacem in terris<\/a><\/i> el beato Papa Juan XXIII. <i>A vosotros, j&oacute;venes del mundo entero<\/i>, <i>os entrego<\/i> idealmente este hist&oacute;rico documento, &nbsp;plenamente actual:&nbsp; leedlo, meditadlo y esforzaos por ponerlo en pr&aacute;ctica. As&iacute; ser&eacute;is &quot;bienaventurados&quot;, <i>por ser aut&eacute;nticos hijos del Dios de la paz<\/i> (cf. <i>Mt<\/i> 5, 9).<\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;La paz es don de Cristo, que nos lo obtuvo con el sacrificio de la cruz. Para conseguirla eficazmente, es necesario subir con el divino Maestro hasta el Calvario. Y en esta subida, &iquest;qui&eacute;n puede guiarnos mejor que Mar&iacute;a, que precisamente al pie de la cruz nos fue dada como madre en el ap&oacute;stol fiel, san Juan? Para ayudar a los j&oacute;venes a descubrir esta maravillosa realidad espiritual, eleg&iacute; como <i>tema del <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/messages\/youth\/documents\/hf_jp-ii_mes_20030311_xviii-world-youth-day.html\"> Mensaje<\/a><\/i> para la Jornada mundial de la juventud de este a&ntilde;o las palabras de Cristo moribundo:&nbsp; &quot;He ah&iacute; a tu Madre&quot; (<i>Jn<\/i> 19, 27). Aceptando este testamento de amor, Juan acogi&oacute; a Mar&iacute;a en su casa (cf. <i>Jn<\/i> 19, 27), es decir, la acogi&oacute; en su vida, compartiendo con ella una cercan&iacute;a espiritual completamente nueva. El <i>v&iacute;nculo &iacute;ntimo con la Madre del Se&ntilde;or<\/i> llevar&aacute; al &quot;disc&iacute;pulo amado&quot; a convertirse en el ap&oacute;stol del Amor que &eacute;l hab&iacute;a tomado del Coraz&oacute;n de Cristo a trav&eacute;s del Coraz&oacute;n inmaculado de Mar&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;&quot;He ah&iacute; a tu Madre&quot;. Jes&uacute;s os dirige estas palabras a cada uno de vosotros, queridos amigos. Tambi&eacute;n a vosotros os pide que acoj&aacute;is a Mar&iacute;a como madre &quot;en vuestra casa&quot;, que la recib&aacute;is &quot;entre vuestros bienes&quot;, porque &quot;ella, desempe&ntilde;ando su ministerio materno, os educa y os modela hasta que Cristo sea formado plenamente en vosotros&quot; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/messages\/youth\/documents\/hf_jp-ii_mes_20030311_xviii-world-youth-day.html\">Mensaje<\/a><\/i>, 3). Mar&iacute;a os lleve a responder generosamente a la llamada del Se&ntilde;or y a perseverar con alegr&iacute;a y fidelidad en la misi&oacute;n cristiana.<\/p>\n<p align=\"left\">A lo largo de los siglos, &iexcl;cu&aacute;ntos j&oacute;venes han aceptado esta invitaci&oacute;n y cu&aacute;ntos siguen haci&eacute;ndolo tambi&eacute;n en nuestro tiempo!<\/p>\n<p align=\"left\">J&oacute;venes del tercer milenio, &iexcl;no teng&aacute;is miedo de ofrecer vuestra vida como respuesta total a Cristo! &Eacute;l, s&oacute;lo &eacute;l cambia la vida y la historia del mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">6.&nbsp;&quot;Realmente, este hombre era el Hijo de Dios&quot; (<i>Mc<\/i> 15, 39). Hemos vuelto a escuchar la clara profesi&oacute;n de fe del centuri&oacute;n, &quot;al ver c&oacute;mo hab&iacute;a expirado&quot; (<i>Mc<\/i> 15, 39). De cuanto vio brota el sorprendente testimonio del soldado romano, el primero en proclamar que ese hombre &quot;era el Hijo de Dios&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\"><a name=\"Se%C3%B1or_Jes%C3%BAs\"><b> <i><font color=\"#663300\" size=\"5\">S<\/font><\/i><\/b>e&ntilde;or Jes&uacute;s<\/a>, <br \/> tambi&eacute;n nosotros <i>hemos &quot;visto&quot; <br \/> c&oacute;mo has padecido <br \/> y c&oacute;mo has muerto por nosotros<\/i>. <br \/> Fiel hasta el extremo, <br \/> nos&nbsp;has arrancado de la muerte <br \/> con tu muerte.&nbsp;<br \/> Con&nbsp;tu&nbsp;cruz nos ha redimido.<\/p>\n<p align=\"left\">T&uacute;, Mar&iacute;a, Madre dolorosa, <br \/> eres testigo silenciosa <br \/> de aquellos instantes decisivos<br \/> para la historia de la salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Danos tus ojos para reconocer <br \/> en el rostro del Crucificado, <br \/> desfigurado por el dolor, <br \/> la imagen del Resucitado glorioso.<\/p>\n<p align=\"left\">Ay&uacute;danos a abrazarlo <br \/> y a confiar en &eacute;l, <br \/> para que seamos dignos de sus promesas.<br \/> Ay&uacute;danos a serle fieles hoy <br \/> y durante toda nuestra vida. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"3\" color=\"#663300\"> &copy; Copyright 2003 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DEL DOMINGO DE RAMOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II13 de abril de 2003XVIII Jornada mundial de la juventud &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or&quot; (Mc 11, 9). La liturgia del domingo de Ramos es casi un solemne p&oacute;rtico de ingreso en la Semana santa. 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