{"id":40605,"date":"2016-10-05T23:49:29","date_gmt":"2016-10-06T04:49:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-marzo-de-2003-miercoles-de-ceniza-basilica-de-santa-sabina\/"},"modified":"2016-10-05T23:49:29","modified_gmt":"2016-10-06T04:49:29","slug":"5-de-marzo-de-2003-miercoles-de-ceniza-basilica-de-santa-sabina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-marzo-de-2003-miercoles-de-ceniza-basilica-de-santa-sabina\/","title":{"rendered":"5 de marzo de 2003, Mi\u00e9rcoles de Ceniza &#8211; Bas\u00edlica de Santa Sabina"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" face=\"Times\" size=\"3\">ESTACI&Oacute;N CUARESMAL PRESIDIDA POR EL SANTO PADRE&nbsp;<br \/> EN LA BAS&Iacute;LICA DE SANTA SABINA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<br \/><\/font><\/b><br \/>Mi&eacute;rcoles de Ceniza, 5 de marzo de 2003<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.&nbsp;<i>&quot;Tocad la trompeta en Si&oacute;n, proclamad el ayuno, convocad la reuni&oacute;n; congregad al pueblo, santificad la asamblea&quot;<\/i> (<i>Jl<\/i> 2, 15-16).<\/p>\n<p> Estas palabras del profeta Joel ponen de relieve la <i>dimensi&oacute;n comunitaria de la penitencia<\/i>. Ciertamente, el arrepentimiento debe brotar del <i>coraz&oacute;n<\/i>, sede, seg&uacute;n la antropolog&iacute;a b&iacute;blica, de las intenciones profundas del hombre. Sin embargo, es preciso vivir los actos penitenciales tambi&eacute;n juntamente con los miembros de la <i>comunidad.<\/p>\n<p> <\/i>De modo especial en los momentos dif&iacute;ciles, tras una desgracia o frente a un peligro, la palabra de Dios, por boca de los profetas, sol&iacute;a exhortar a los creyentes a una <i>movilizaci&oacute;n penitencial<\/i>:&nbsp; se convoca a todos, ancianos y j&oacute;venes, sin excluir a nadie; todos unidos para implorar a Dios compasi&oacute;n y perd&oacute;n (cf. <i>Jl<\/i> 2, 16-18).<\/p>\n<p> 2.&nbsp;La comunidad cristiana escucha esta fuerte invitaci&oacute;n a la conversi&oacute;n en el momento en que se dispone a emprender el itinerario cuaresmal, que comienza con el antiguo rito de la <i>imposici&oacute;n de la ceniza<\/i>. Ciertamente, este gesto, que algunos podr&iacute;an considerar propio de otros tiempos, choca con la mentalidad del hombre moderno, pero esto nos impulsa a profundizar en su sentido, descubriendo su singular fuerza de impacto.<\/p>\n<p> Al imponer la ceniza en la cabeza de los fieles, el celebrante repite:&nbsp; &quot;Acu&eacute;rdate de que eres polvo y al polvo volver&aacute;s&quot;. Volver al polvo es destino com&uacute;n de hombres y animales. Pero el ser humano no es s&oacute;lo <i>carne, <\/i>sino tambi&eacute;n <i>esp&iacute;ritu; <\/i>si la carne tiene como destino el polvo, el esp&iacute;ritu est&aacute; hecho para la inmortalidad. Adem&aacute;s, el creyente sabe que Cristo <i>resucit&oacute;<\/i>, venciendo a la muerte tambi&eacute;n en su cuerpo. Hacia esta perspectiva tambi&eacute;n &eacute;l camina en la esperanza.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Recibir la ceniza en la cabeza significa, por tanto, reconocer que somos <i>criaturas<\/i>, hechas de tierra y destinadas a la tierra (cf. <i>Gn<\/i> 3, 19); al mismo tiempo, significa proclamarse <i>pecadores<\/i>, necesitados del perd&oacute;n de Dios para poder vivir de acuerdo con el Evangelio (cf. <i>Mc<\/i> 1, 15); y significa, por &uacute;ltimo, reavivar la esperanza del <i>encuentro definitivo con Cristo<\/i> en la gloria y en la paz del cielo.<\/p>\n<p> Esta perspectiva de alegr&iacute;a compromete a los creyentes a hacer todo lo posible por anticipar <i>en el tiempo presente<\/i> algo de la <i>paz futura<\/i>. Eso supone la purificaci&oacute;n del coraz&oacute;n y el fortalecimiento de la comuni&oacute;n con Dios y con los hermanos. Esto es lo que se busca con la oraci&oacute;n y el ayuno, a los que, ante las amenazas de guerra que se ciernen sobre el mundo, he invitado a los fieles. Con la <i>oraci&oacute;n<\/i> nos ponemos completamente en manos de Dios,&nbsp;y s&oacute;lo de&nbsp;&eacute;l esperamos la aut&eacute;ntica paz. Con el <i>ayuno<\/i> preparamos el coraz&oacute;n para recibir del Se&ntilde;or la paz, don por excelencia y signo privilegiado de la venida de su reino.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Con todo, la oraci&oacute;n y el ayuno han de ir acompa&ntilde;ados de <i>obras de justicia<\/i>; la conversi&oacute;n debe traducirse en acogida y solidaridad. Al respecto, exclama el antiguo profeta:&nbsp; &quot;El ayuno que yo quiero es este:&nbsp; Abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos&quot; (<i>Is<\/i> 58, 6).<\/p>\n<p> No habr&aacute; paz en la tierra mientras perduren las opresiones de los pueblos, las injusticias sociales y los desequilibrios econ&oacute;micos a&uacute;n existentes. Pero para los grandes cambios estructurales, tan deseados, no bastan iniciativas e intervenciones externas; se requiere, ante todo, una conversi&oacute;n de todos los corazones al amor.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;&quot;Convert&iacute;os a m&iacute; de todo coraz&oacute;n&quot; (<i>Jl<\/i> 2, 12). Podr&iacute;amos decir que el mensaje de esta celebraci&oacute;n se condensa en esta apremiante exhortaci&oacute;n de Dios a la conversi&oacute;n del coraz&oacute;n.<br \/> El ap&oacute;stol san Pablo reafirma esa invitaci&oacute;n en la segunda lectura:&nbsp; &quot;En nombre de Cristo os pedimos que os reconcili&eacute;is con Dios. (&#8230;) Ahora es tiempo favorable, ahora es el d&iacute;a de la salvaci&oacute;n&quot; (<i>2 Co<\/i> 5, 20; 6, 2).<\/p>\n<p> Ahora es tiempo favorable, queridos hermanos y hermanas, para revisar nuestra actitud con respecto a Dios y a nuestros hermanos.<\/p>\n<p> Ahora es el d&iacute;a de la salvaci&oacute;n, en el que debemos examinar a fondo los criterios que nos orientan en la conducta diaria.<\/p>\n<p> Ay&uacute;danos, Se&ntilde;or, a volver con todo el coraz&oacute;n a ti, Camino que lleva a la salvaci&oacute;n, Verdad que hace libres y Vida que no conoce la muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"3\" color=\"#663300\"> &copy; Copyright 2003 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESTACI&Oacute;N CUARESMAL PRESIDIDA POR EL SANTO PADRE&nbsp; EN LA BAS&Iacute;LICA DE SANTA SABINA HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO IIMi&eacute;rcoles de Ceniza, 5 de marzo de 2003 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Tocad la trompeta en Si&oacute;n, proclamad el ayuno, convocad la reuni&oacute;n; congregad al pueblo, santificad la asamblea&quot; (Jl 2, 15-16). 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