{"id":40610,"date":"2016-10-05T23:49:35","date_gmt":"2016-10-06T04:49:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-enero-de-2003-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios\/"},"modified":"2016-10-05T23:49:35","modified_gmt":"2016-10-06T04:49:35","slug":"1-de-enero-de-2003-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-enero-de-2003-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios\/","title":{"rendered":"1 de enero de 2003, Solemnidad de Santa Mar\u00eda, Madre de Dios"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE LA MADRE DE DIOS<br \/>XXXVI JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Mi&eacute;rcoles 1 de enero de 2003&nbsp;<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;El Se&ntilde;or te bendiga y te proteja; (&#8230;) se fije en ti y te conceda la paz&quot; (<i>Nm<\/i> 6, 24.&nbsp;26):&nbsp; esta es la bendici&oacute;n que, en el Antiguo Testamento, los sacerdotes pronunciaban sobre el pueblo elegido en las grandes fiestas religiosas. La comunidad eclesial vuelve a escucharla, mientras pide al Se&ntilde;or que bendiga el nuevo a&ntilde;o reci&eacute;n iniciado.<\/p>\n<p> &quot;El Se&ntilde;or te bendiga y te proteja&quot;. Ante los acontecimientos que trastornan el planeta, es evidente que s&oacute;lo Dios puede tocar el alma humana en lo m&aacute;s &iacute;ntimo de su ser; s&oacute;lo su paz puede devolver la esperanza a la humanidad. Es preciso que &eacute;l se fije en nosotros, nos bendiga, nos proteja y nos d&eacute; su paz.<\/p>\n<p> Por tanto, es muy conveniente iniciar el nuevo a&ntilde;o pidi&eacute;ndole este don tan valioso. Lo hacemos por intercesi&oacute;n de Mar&iacute;a, Madre del &quot;Pr&iacute;ncipe de la paz&quot;.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;En esta solemne celebraci&oacute;n me alegra dirigir un cordial saludo a los ilustres se&ntilde;ores embajadores del Cuerpo diplom&aacute;tico acreditado ante la Santa Sede. Dirijo tambi&eacute;n un afectuoso saludo a mi secretario de Estado y a los dem&aacute;s responsables de los dicasterios de la Curia romana, y en particular al nuevo presidente del Consejo pontificio Justicia y paz. Deseo manifestarles mi gratitud por su compromiso diario en favor de una convivencia pac&iacute;fica entre los pueblos, seg&uacute;n las directrices de los <i>Mensajes para la Jornada mundial de la paz<\/i>. El Mensaje de este a&ntilde;o evoca la enc&iacute;clica <i>Pacem in terris<\/i>, en el cuadrag&eacute;simo aniversario de su publicaci&oacute;n. El contenido de este autorizado e hist&oacute;rico documento del Papa Juan XXIII constituye &quot;una tarea permanente&quot; para los creyentes y para los hombres de buena voluntad de nuestro tiempo, caracterizado por tensiones, pero tambi&eacute;n por muchas expectativas positivas.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Cuando se escribi&oacute; la <i>Pacem in terris<\/i>, hab&iacute;a nubes que ensombrec&iacute;an el horizonte mundial, y sobre la humanidad se cern&iacute;a la amenaza de una guerra at&oacute;mica.<\/p>\n<p> Mi venerado predecesor, a quien tuve la alegr&iacute;a de elevar al honor de los altares, no se dej&oacute; vencer por la tentaci&oacute;n del desaliento. Al contrario, apoy&aacute;ndose en una firme confianza en Dios y en las potencialidades del coraz&oacute;n humano, indic&oacute; con fuerza &quot;la verdad, la justicia, el amor y la libertad&quot; como los &quot;cuatro pilares&quot; sobre los que es preciso construir una paz duradera (cf. <i>Mensaje, <\/i>3).<br \/> Su ense&ntilde;anza conserva su actualidad. Hoy, como entonces, a pesar de los graves y repetidos atentados contra la convivencia serena y solidaria de los pueblos, la paz es posible y necesaria. M&aacute;s a&uacute;n, la paz es el bien m&aacute;s valioso que debemos implorar de Dios y construir con todo esfuerzo, mediante gestos concretos de paz de todos los hombres y mujeres de buena voluntad (cf. <i>ib.<\/i>, 9).<\/p>\n<p> 4.&nbsp;La p&aacute;gina evang&eacute;lica que acabamos de escuchar nos ha vuelto a llevar espiritualmente a Bel&eacute;n, a donde los pastores acudieron para adorar al Ni&ntilde;o en la noche de Navidad (cf. <i>Lc<\/i> 2, 16). &iexcl;C&oacute;mo no dirigir la mirada con aprensi&oacute;n y dolor a aquel lugar santo donde naci&oacute; Jes&uacute;s! <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Bel&eacute;n! &iexcl;Tierra Santa! La dram&aacute;tica y persistente tensi&oacute;n en la que se encuentra esta regi&oacute;n de Oriente Pr&oacute;ximo hace m&aacute;s urgente la b&uacute;squeda de una soluci&oacute;n positiva del conflicto fratricida e insensato que, desde hace ya demasiado tiempo, la est&aacute; ensangrentando. Se requiere la cooperaci&oacute;n de todos los que creen en Dios, conscientes de que la religiosidad aut&eacute;ntica, lejos de ser fuente de conflicto entre las personas y los pueblos, m&aacute;s bien los impulsa a construir juntos un mundo de paz.<\/p>\n<p> Record&eacute; esto con vigor en el Mensaje para la actual Jornada mundial de la paz:&nbsp; &quot;La religi&oacute;n tiene un papel vital para suscitar gestos de paz y consolidar condiciones de paz&quot;<i>.<\/i> Y a&ntilde;ad&iacute; que &quot;puede desempe&ntilde;ar este papel tanto m&aacute;s eficazmente cuanto m&aacute;s decididamente se concentra en lo que la caracteriza:&nbsp; la apertura a Dios, la ense&ntilde;anza de una&nbsp;fraternidad universal y&nbsp;la promoci&oacute;n de una cultura de solidaridad&quot; (n. 9).<\/p>\n<p> Ante los actuales conflictos y las amenazadoras tensiones de este momento, invito una vez m&aacute;s a orar para que se busquen &quot;medios pac&iacute;ficos&quot; con vistas a su soluci&oacute;n, inspirados por una &quot;voluntad de acuerdo leal y constructivo&quot;, en armon&iacute;a con los principios del derecho internacional (cf. <i>ib., <\/i>8).<\/p>\n<p> 5.&nbsp;&quot;Envi&oacute; Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, (&#8230;) para que recibi&eacute;ramos el ser hijos por adopci&oacute;n&quot; (<i>Ga<\/i> 4, 4-5). En la plenitud de los tiempos, recuerda san Pablo, Dios envi&oacute; al mundo un Salvador, nacido de una mujer. Por tanto, el nuevo a&ntilde;o comienza bajo el signo de una <i>mujer<\/i>, bajo el signo de una <i>madre<\/i>:&nbsp; Mar&iacute;a.<\/p>\n<p> En continuaci&oacute;n ideal con el gran jubileo, cuyo eco no se ha extinguido a&uacute;n, proclam&eacute;, el pasado mes de octubre, el <i>A&ntilde;o del Rosario.<\/i> Despu&eacute;s de proponer de nuevo con vigor a Cristo como &uacute;nico Redentor del mundo, he deseado que este a&ntilde;o se caracterice por una presencia particular de Mar&iacute;a. En la carta apost&oacute;lica <i>Rosarium Virginis Mariae<\/i> escrib&iacute; que &quot;el rosario es<i> <\/i>una oraci&oacute;n orientada por su naturaleza hacia la paz, por el hecho mismo de que contempla a Cristo, Pr&iacute;ncipe de la paz y &quot;nuestra paz&quot; (<i>Ef <\/i>2, 14). Quien interioriza el misterio de Cristo -y el rosario tiende precisamente a eso- aprende el secreto de la paz y hace de &eacute;l un proyecto de vida&quot; (n. 40).<\/p>\n<p> Que Mar&iacute;a nos ayude a descubrir el rostro de Jes&uacute;s, Pr&iacute;ncipe de la paz. Que ella nos sostenga y acompa&ntilde;e en este a&ntilde;o nuevo, y nos obtenga a nosotros y al mundo entero el anhelado don de la paz. &iexcl;Alabado sea Jesucristo!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 2003 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE LA MADRE DE DIOSXXXVI JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Mi&eacute;rcoles 1 de enero de 2003&nbsp; &nbsp; 1.&nbsp;&quot;El Se&ntilde;or te bendiga y te proteja; (&#8230;) se fije en ti y te conceda la paz&quot; (Nm 6, 24.&nbsp;26):&nbsp; esta es la bendici&oacute;n que, en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-enero-de-2003-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab1 de enero de 2003, Solemnidad de Santa Mar\u00eda, Madre de Dios\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40610","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40610","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40610"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40610\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40610"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40610"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40610"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}