{"id":40629,"date":"2016-10-05T23:52:11","date_gmt":"2016-10-06T04:52:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-a-loreto-santa-misa-de-beatificacion-de-pedro-tarres-y-claret-alberto-marvelli-y-pina-suriano-5-de-septiembre-de-2004\/"},"modified":"2016-10-05T23:52:11","modified_gmt":"2016-10-06T04:52:11","slug":"visita-a-loreto-santa-misa-de-beatificacion-de-pedro-tarres-y-claret-alberto-marvelli-y-pina-suriano-5-de-septiembre-de-2004","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-a-loreto-santa-misa-de-beatificacion-de-pedro-tarres-y-claret-alberto-marvelli-y-pina-suriano-5-de-septiembre-de-2004\/","title":{"rendered":"Visita a Loreto: Santa misa de beatificaci\u00f3n de Pedro Tarres y Claret, Alberto Marvelli y Pina Suriano (5 de septiembre de 2004)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font size=\"3\"> &nbsp;<font color=\"#663300\">SOLEMNE CEREMONIA DE BEATIFICACI<\/font><\/font><font color=\"#663300\"><font size=\"3\">&Oacute;N<\/font><font size=\"3\"> DE TRES SIERVOS DE DIOS<\/font><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"4\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i> <b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i> <font size=\"3\">&nbsp;Loreto, domingo 5 de septiembre de 2004<\/font><\/i><\/font> <\/p>\n<p><font size=\"3\"> <\/p>\n<p dir=\"ltr\" align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p dir=\"ltr\" align=\"left\">1.&nbsp;&quot;&iquest;Qu&eacute; hombre conoce el designio de Dios?&quot; (<i>Sb<\/i> 9, 13). Esta pregunta, formulada por el libro de la Sabidur&iacute;a, tiene una respuesta:&nbsp; <i>s&oacute;lo el Hijo de Dios<\/i>, que se hizo hombre por nuestra salvaci&oacute;n en el seno virginal de Mar&iacute;a, <i>puede revelarnos el designio de Dios.<\/i> S&oacute;lo Jesucristo sabe <i>cu&aacute;l es el camino<\/i> para &quot;adquirir un coraz&oacute;n sensato&quot; (<i>Salmo responsorial<\/i>) y obtener paz y salvaci&oacute;n. <\/p>\n<p> Y &iquest;cu&aacute;l es este camino? Nos lo ha dicho &eacute;l en el evangelio de hoy:&nbsp; <i>es el camino de la cruz<\/i>. Sus palabras son claras:&nbsp; &quot;Quien no &nbsp;lleva su cruz detr&aacute;s de m&iacute;, no puede ser disc&iacute;pulo m&iacute;o&quot; (<i>Lc<\/i>&nbsp;14, 27). <br \/> &quot;Llevar la cruz <i>detr&aacute;s de Jes&uacute;s<\/i>&quot; significa estar dispuestos a cualquier sacrificio por amor a &eacute;l.<br \/>Significa no poner nada ni a nadie antes que &eacute;l, ni siquiera a las personas m&aacute;s queridas, ni siquiera la propia vida. <\/p>\n<p> 2.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, que os hab&eacute;is dado cita en esta &quot;espl&eacute;ndida explanada de Montorso&quot;, como la ha llamado el arzobispo monse&ntilde;or Comastri, al que agradezco de coraz&oacute;n las cordiales palabras que me ha dirigido. Saludo, asimismo, a los cardenales, a los arzobispos y a los obispos presentes; saludo a los sacerdotes, a los religiosos, a las religiosas y a las personas consagradas; y, sobre todo, os saludo a vosotros, j&oacute;venes miembros de la Acci&oacute;n cat&oacute;lica, que, guiados por el consiliario general, monse&ntilde;or Francesco Lambiasi, y por la presidenta nacional, doctora Paola Bignardi, a la que agradezco su afectuoso saludo, hab&eacute;is querido reuniros aqu&iacute;, bajo la mirada de la Virgen de Loreto, para renovar vuestro compromiso de <i>adhesi&oacute;n fiel a Jesucristo<\/i>.<br \/>&nbsp;<br \/> Vosotros sab&eacute;is que adherirse a Cristo es <i>una opci&oacute;n exigente<\/i>. Jes&uacute;s no habla de &quot;cruz&quot; por casualidad. Sin embargo, precisa inmediatamente:&nbsp; &quot;detr&aacute;s de m&iacute;&quot;. Esta es la gran verdad:&nbsp; <i>no estamos solos al llevar la cruz<\/i>. Delante de nosotros camina &eacute;l, abri&eacute;ndonos paso con la luz de su ejemplo y con la fuerza de su amor. <\/p>\n<p> 3.&nbsp;La cruz aceptada por amor <i>genera libertad<\/i>. Lo experiment&oacute; el ap&oacute;stol san Pablo, <i>&quot;<\/i>anciano y prisionero por Cristo Jes&uacute;s&quot;, como se define a s&iacute; mismo en la carta a Filem&oacute;n, pero en su interior <i>plenamente libre<\/i>. Esta es precisamente la impresi&oacute;n que produce la p&aacute;gina reci&eacute;n proclamada:&nbsp; san Pablo se encuentra encadenado, pero su coraz&oacute;n est&aacute; libre, porque habita en &eacute;l el amor de Cristo. Por eso, desde la oscuridad de la prisi&oacute;n en la que sufre por su Se&ntilde;or puede hablar de libertad a un amigo que est&aacute; fuera de la c&aacute;rcel. Filem&oacute;n es un cristiano de Colosas:&nbsp; a &eacute;l se dirige san Pablo para pedirle que libere a On&eacute;simo, todav&iacute;a <i>esclavo<\/i> seg&uacute;n el derecho de la &eacute;poca, pero ya <i>hermano<\/i> por el bautismo. Al renunciar al otro como <i>su posesi&oacute;n<\/i>, Filem&oacute;n recibir&aacute; <i>como don<\/i> un hermano. <\/p>\n<p> La lecci&oacute;n que se desprende de toda esta historia es clara:&nbsp; no existe <i>amor m&aacute;s grande<\/i> que el de la cruz; no hay <i>libertad m&aacute;s verdadera <\/i>que la del amor; no existe <i>fraternidad m&aacute;s plena <\/i>que la que nace de la cruz de Jes&uacute;s. <\/p>\n<p> 4.&nbsp;De la cruz de Jes&uacute;s fueron humildes disc&iacute;pulos y testigos heroicos los <i> tres beatos<\/i> reci&eacute;n proclamados. <\/p>\n<p> <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20040905_tarres_sp.html\">Pedro Tarr&eacute;s i Claret<\/a><\/i>, primero m&eacute;dico y despu&eacute;s sacerdote, se dedic&oacute; al apostolado laical entre los j&oacute;venes de la Acci&oacute;n cat&oacute;lica de Barcelona, de los cuales, despu&eacute;s, fue consiliario. En el ejercicio de la profesi&oacute;n m&eacute;dica se entreg&oacute; con especial solicitud <i>a los enfermos m&aacute;s pobres<\/i>, convencido de que &quot;el enfermo es&nbsp;s&iacute;mbolo de Cristo sufriente&quot;. <\/p>\n<p> Ordenado sacerdote, se consagr&oacute; con generosa intrepidez a las tareas del ministerio, permaneciendo fiel al compromiso asumido en v&iacute;speras de la ordenaci&oacute;n:&nbsp; &quot;Un solo prop&oacute;sito, Se&ntilde;or:&nbsp; sacerdote santo, cueste lo que cueste&quot;. Acept&oacute; con fe y heroica paciencia una <i>grave enfermedad<\/i>, que lo llev&oacute; a la muerte con s&oacute;lo 45 a&ntilde;os. A pesar del sufrimiento repet&iacute;a frecuentemente:&nbsp; &quot;&iexcl;Cu&aacute;n bueno es el Se&ntilde;or conmigo! Y yo soy verdaderamente feliz&quot;. <\/p>\n<p> 5.<i>&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20040905_marvelli_sp.html\">Alberto Marvelli<\/a><\/i>, joven fuerte y libre, hijo generoso de la Iglesia de R&iacute;mini y de la Acci&oacute;n cat&oacute;lica, concibi&oacute; toda su breve vida de s&oacute;lo 28 a&ntilde;os como <i>un don de amor a Jes&uacute;s por el bien de sus hermanos<\/i>. &quot;Jes&uacute;s me ha envuelto con su gracia&quot;, escribi&oacute; en su diario; &quot;s&oacute;lo lo veo a &eacute;l, s&oacute;lo pienso en &eacute;l&quot;. Alberto hab&iacute;a hecho de la <i>Eucarist&iacute;a<\/i> diaria el centro de su vida. En la <i>oraci&oacute;n<\/i> buscaba inspiraci&oacute;n tambi&eacute;n para el compromiso pol&iacute;tico, convencido de la necesidad de <i>vivir plenamente como hijos de Dios en la historia<\/i>, para transformarla en historia de salvaci&oacute;n. <br \/> En el dif&iacute;cil per&iacute;odo de la segunda guerra mundial, que sembraba muerte y produc&iacute;a violencias y sufrimientos atroces, el beato Alberto aliment&oacute; una <i> intensa vida espiritual<\/i>, de la que brotaba el amor a Jes&uacute;s que lo llevaba a olvidarse constantemente de s&iacute; mismo para <i>cargar con la cruz de los pobres<\/i>. <\/p>\n<p> 6.&nbsp;Tambi&eacute;n la beata <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20040905_suriano_sp.html\">Pina Suriano<\/a><\/i> -natural de Partinico, en la di&oacute;cesis de Monreale- <i>am&oacute; a Jes&uacute;s con un amor ardiente y fiel<\/i>, hasta el punto de que escribi&oacute; con toda sinceridad:&nbsp; &quot;No hago otra cosa que vivir de Jes&uacute;s&quot;. A Jes&uacute;s le hablaba con coraz&oacute;n de esposa:&nbsp; &quot;Jes&uacute;s, hazme cada vez m&aacute;s tuya. Jes&uacute;s, quiero vivir y morir contigo y por ti&quot;. <\/p>\n<p> Se adhiri&oacute; desde su adolescencia a la Juventud femenina de la Acci&oacute;n cat&oacute;lica, de la que despu&eacute;s fue dirigente parroquial, encontrando en la Asociaci&oacute;n importantes est&iacute;mulos de crecimiento humano y cultural en <i>un clima de intensa amistad fraterna<\/i>. Madur&oacute; gradualmente una sencilla y firme voluntad de entregar a Dios como ofrenda de amor su joven vida, en particular para la santificaci&oacute;n y la perseverancia de los sacerdotes. <\/p>\n<p> 7.&nbsp;Queridos hermanos y hermanas, amigos de la Acci&oacute;n cat&oacute;lica, que hab&eacute;is venido a Loreto de Italia, de Espa&ntilde;a y de tantas partes del mundo, hoy el Se&ntilde;or, a trav&eacute;s del acontecimiento de la beatificaci&oacute;n de estos tres siervos de Dios, os dice:&nbsp; <i>el mayor don que pod&eacute;is hacer a la Iglesia y al mundo es la santidad<\/i>. <\/p>\n<p> Preocupaos por lo que interesa a la Iglesia:&nbsp; que muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo sean conquistados por la <i>fascinaci&oacute;n de Cristo<\/i>; que su Evangelio vuelva a brillar como <i>luz de esperanza<\/i> para los pobres, los enfermos y los que tienen hambre de justicia; que las comunidades cristianas sean <i>cada vez m&aacute;s vivas, abiertas y atractivas<\/i>; que nuestras ciudades sean <i>acogedoras y habitables<\/i> para todos; que la humanidad siga a Cristo por los caminos de la <i>paz <\/i>y la <i>fraternidad. <\/p>\n<p> <\/i>8.&nbsp;A los laicos os corresponde testimoniar la fe mediante <i>las virtudes que son espec&iacute;ficas de vosotros<\/i>:&nbsp; la fidelidad y la ternura en la familia, la competencia en el trabajo, la tenacidad al servir al bien com&uacute;n, la solidaridad en las relaciones sociales, la creatividad al emprender obras &uacute;tiles para la evangelizaci&oacute;n y la promoci&oacute;n humana. A vosotros os corresponde tambi&eacute;n mostrar -en &iacute;ntima comuni&oacute;n con los pastores- que <i>el Evangelio es actual<\/i>, y que la fe no aleja al creyente de la historia, sino que lo sumerge m&aacute;s a fondo en ella. <\/p>\n<p> <i>&iexcl;&Aacute;nimo, Acci&oacute;n cat&oacute;lica!<\/i> Que el Se&ntilde;or gu&iacute;e tu camino de renovaci&oacute;n. <\/p>\n<p> La Inmaculada Virgen de Loreto te acompa&ntilde;a con tierna solicitud; la Iglesia te mira con confianza; el Papa te saluda, te sostiene y te bendice de coraz&oacute;n. <\/p>\n<p> Acci&oacute;n cat&oacute;lica italiana, &iexcl;gracias! <\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\">&nbsp;<\/p>\n<p> <\/font><br \/>\n<font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"center\">\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;SOLEMNE CEREMONIA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE TRES SIERVOS DE DIOS HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II &nbsp;Loreto, domingo 5 de septiembre de 2004 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;&iquest;Qu&eacute; hombre conoce el designio de Dios?&quot; (Sb 9, 13). Esta pregunta, formulada por el libro de la Sabidur&iacute;a, tiene una respuesta:&nbsp; s&oacute;lo el Hijo de Dios, que se hizo hombre &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-a-loreto-santa-misa-de-beatificacion-de-pedro-tarres-y-claret-alberto-marvelli-y-pina-suriano-5-de-septiembre-de-2004\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVisita a Loreto: Santa misa de beatificaci\u00f3n de Pedro Tarres y Claret, Alberto Marvelli y Pina Suriano (5 de septiembre de 2004)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40629","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40629","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40629"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40629\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40629"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40629"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40629"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}