{"id":40630,"date":"2016-10-05T23:52:13","date_gmt":"2016-10-06T04:52:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/peregrinacion-a-lourdes-santa-misa-en-la-explanada-del-santuario-de-lourdes-15-de-agosto-de-2004\/"},"modified":"2016-10-05T23:52:13","modified_gmt":"2016-10-06T04:52:13","slug":"peregrinacion-a-lourdes-santa-misa-en-la-explanada-del-santuario-de-lourdes-15-de-agosto-de-2004","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/peregrinacion-a-lourdes-santa-misa-en-la-explanada-del-santuario-de-lourdes-15-de-agosto-de-2004\/","title":{"rendered":"Peregrinaci\u00f3n a Lourdes: Santa Misa en la explanada del Santuario de Lourdes (15 de agosto de 2004)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\" dir=\"ltr\"> <font color=\"#663300\">PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II A LOURDES <\/font> <\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"4\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i> <font size=\"4\"> <b>HOMIL&Iacute;A<\/b><\/font><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i> <font size=\"3\">Solemnidad de la Asunci&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;a<br \/>Domingo 15 de agosto de 2004<\/font><\/i><\/font><font size=\"3\"> <\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;Yo soy la Inmaculada Concepci&oacute;n&quot;. Las palabras que Mar&iacute;a dirigi&oacute; a Bernardita el 25 de marzo de 1858 resuenan con intensidad muy particular en este a&ntilde;o, en el que la Iglesia celebra el 150&deg; aniversario de la definici&oacute;n solemne del dogma proclamado por el beato Papa P&iacute;o IX en la constituci&oacute;n apost&oacute;lica <i> Ineffabilis Deus<\/i>. <\/p>\n<p> Deseaba vivamente realizar esta peregrinaci&oacute;n a Lourdes, para recordar un acontecimiento que sigue <i>dando gloria a la Trinidad una e indivisa<\/i>. La concepci&oacute;n inmaculada de Mar&iacute;a es el signo del amor gratuito del <i>Padre<\/i>, la expresi&oacute;n perfecta de la redenci&oacute;n llevada a cabo por el <i>Hijo<\/i> y el inicio de una vida totalmente disponible a la acci&oacute;n del <i>Esp&iacute;ritu<\/i>. <\/p>\n<p> 2.&nbsp;Bajo la mirada materna de la Virgen, os saludo cordialmente, queridos hermanos y hermanas que os hab&eacute;is dado cita delante de la gruta de Massabielle para cantar las alabanzas de Aquella a quien todas las generaciones llaman bienaventurada (cf. <i>Lc<\/i> 1, 48). <\/p>\n<p> Saludo ante todo a los cardenales, a los obispos y a los sacerdotes. Gracias por vuestra presencia. <br \/> Saludo a los peregrinos franceses y a sus obispos, en particular al presidente de la Conferencia episcopal y a monse&ntilde;or Jacques Perrier, obispo de Tarbes y Lourdes, a quien agradezco las cordiales palabras que me ha dirigido al inicio de esta celebraci&oacute;n. <\/p>\n<p> Saludo tambi&eacute;n al metropolita Emmanuel, presidente de la Asamblea de obispos ortodoxos de Francia. <\/p>\n<p> Saludo al se&ntilde;or ministro del Interior, que representa aqu&iacute; al Gobierno franc&eacute;s, as&iacute; como a las dem&aacute;s autoridades civiles y militares presentes. <\/p>\n<p> Saludo cordialmente a todos los peregrinos que se han reunido aqu&iacute; procedentes de diversas partes de Europa y del mundo, y a todos los que est&aacute;n unidos espiritualmente a nosotros a trav&eacute;s de la radio y la televisi&oacute;n. Con especial afecto os saludo a vosotros, queridos enfermos, que hab&eacute;is acudido a este lugar bendito para buscar consuelo y esperanza. Que la Virgen sant&iacute;sima os haga sentir su presencia y reconforte vuestro coraz&oacute;n. <\/p>\n<p> 3.&nbsp;&quot;En aquellos d&iacute;as, Mar&iacute;a se puso en camino hacia la regi&oacute;n monta&ntilde;osa&#8230;&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 39). Las palabras del relato evang&eacute;lico nos hacen ver con los ojos del coraz&oacute;n a la joven de Nazaret en camino hacia la &quot;ciudad de Jud&aacute;&quot; donde habitaba su prima, para prestarle sus servicios. <\/p>\n<p> En Mar&iacute;a nos impresiona, ante todo, <i>la atenci&oacute;n, llena de ternura, <\/i>hacia su prima anciana. Se trata de <i>un amor concreto<\/i>, que no se limita a palabras de comprensi&oacute;n, sino que se compromete personalmente en una asistencia aut&eacute;ntica. La Virgen no da a su prima simplemente algo de lo que le pertenece; <i>se da a s&iacute; misma<\/i>, sin pedir nada a cambio. Ha comprendido perfectamente que el don recibido de Dios, m&aacute;s que <i>un privilegio<\/i>, es un <i>deber<\/i> que la compromete en favor de los dem&aacute;s con la gratuidad propia del amor. <\/p>\n<p> 4.&nbsp;&quot;Proclama mi alma la grandeza del Se&ntilde;or&#8230;&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 46). Los sentimientos que Mar&iacute;a experimenta en el encuentro con Isabel afloran con fuerza en el c&aacute;ntico del <i>Magn&iacute;ficat<\/i>. Sus labios expresan la <i>espera, llena de esperanza, <\/i>de &quot;los pobres del Se&ntilde;or&quot;, as&iacute; como la <i>conciencia del cumplimiento de las promesas<\/i>, porque Dios &quot;se acord&oacute; de su misericordia&quot; (cf. <i>Lc<\/i> 1, 54). <\/p>\n<p> Precisamente de esta conciencia brota la <i>alegr&iacute;a<\/i> de la Virgen Mar&iacute;a, que se refleja en todo el c&aacute;ntico:&nbsp; <i>alegr&iacute;a<\/i> por saberse &quot;mirada&quot; por Dios, a pesar de su &quot;humildad&quot; (cf. <i>Lc<\/i> 1, 48); <i>alegr&iacute;a<\/i> por el &quot;servicio&quot; que puede prestar, gracias a las &quot;maravillas&quot; a las que la ha llamado el Todopoderoso (cf. <i>Lc<\/i> 1, 49); <i>alegr&iacute;a<\/i> por gustar anticipadamente las bienaventuranzas escatol&oacute;gicas, reservadas a los &quot;humildes&quot; y a los &quot;que tienen hambre&quot; (cf. <i>Lc<\/i> 1, 52-53).<br \/>&nbsp;<br \/> Despu&eacute;s del <i>Magn&iacute;ficat<\/i> viene <i>el silencio<\/i>:&nbsp; de los tres meses de permanencia de Mar&iacute;a al lado de su prima Isabel <i>no se nos dice nada<\/i>. O, tal &nbsp;vez, se nos dice lo m&aacute;s importante:&nbsp; <i>el bien no hace ruido<\/i>, la fuerza del amor se manifiesta en la discreci&oacute;n serena del servicio cotidiano. <\/p>\n<p> 5.&nbsp;Con sus palabras y su silencio, la Virgen Mar&iacute;a se nos presenta como modelo en nuestro camino. <i>No es un camino f&aacute;cil:&nbsp;<\/i> por el pecado de nuestros primeros padres, la humanidad lleva en s&iacute; la herida del pecado, cuyas consecuencias pesan tambi&eacute;n sobre los redimidos. Pero el mal y la muerte <i>no tendr&aacute;n la &uacute;ltima palabra<\/i>. Mar&iacute;a lo confirma con toda su existencia, como <i> testigo viva de la victoria de Cristo, nuestra Pascua<\/i>. <\/p>\n<p> Los fieles lo han entendido. Por eso, acuden en multitudes a esta gruta para escuchar las exhortaciones maternas de la Virgen, reconociendo en ella &quot;la mujer vestida de sol&quot; (<i>Ap<\/i> 12, 1), la Reina que resplandece al lado del trono de Dios (cf. <i>Salmo responsorial<\/i>) e intercede en su favor. <\/p>\n<p> 6.&nbsp;Hoy la Iglesia celebra <i>la gloriosa Asunci&oacute;n de Mar&iacute;a al cielo en cuerpo y alma<\/i>. Los dogmas de la Inmaculada Concepci&oacute;n y la Asunci&oacute;n <i>est&aacute;n &iacute;ntimamente unidos entre s&iacute;<\/i>. Ambos proclaman la gloria de Cristo Redentor y la santidad de Mar&iacute;a, cuyo destino humano ya desde ahora est&aacute; perfecta y definitivamente realizado en Dios. <\/p>\n<p> &quot;Cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volver&eacute; y os tomar&eacute; conmigo, para que donde est&eacute; yo est&eacute;is tambi&eacute;n vosotros&quot;, nos ha dicho Jes&uacute;s (<i>Jn<\/i> 14, 3). <i>Mar&iacute;a es la prenda del cumplimiento de la promesa de Cristo<\/i>. Su Asunci&oacute;n se convierte as&iacute;, para nosotros, en &quot;signo de esperanza segura y de consuelo&quot; (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 68). <\/p>\n<p> 7.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, desde la gruta de Massabielle la Virgen Inmaculada nos habla tambi&eacute;n a nosotros, cristianos del tercer milenio. Escuch&eacute;mosla. <\/p>\n<p> Escuchad ante todo vosotros, <i>j&oacute;venes<\/i>, que busc&aacute;is una respuesta capaz de dar sentido a vuestra vida. <i>Aqu&iacute; la pod&eacute;is encontrar<\/i>. Es una respuesta exigente, pero <i>es la &uacute;nica respuesta que vale. <\/i>En ella reside el secreto de la alegr&iacute;a verdadera y de la paz. <\/p>\n<p> Desde esta gruta os hago una llamada especial a vosotras, <i>las mujeres<\/i>. Al aparecerse en la gruta, Mar&iacute;a encomend&oacute; su mensaje <i>a una muchacha<\/i>, como para subrayar <i>la misi&oacute;n peculiar que corresponde a la mujer<\/i> en nuestro tiempo, tentado por el materialismo y la secularizaci&oacute;n:&nbsp; ser en la sociedad de hoy <i>testigo de los valores esenciales<\/i> que s&oacute;lo se perciben con los ojos del coraz&oacute;n. A vosotras, las mujeres, corresponde ser <i>centinelas del Invisible<\/i>. A todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, os dirijo un apremiante llamamiento para que hag&aacute;is todo cuanto est&eacute; a vuestro alcance a fin de que la vida, toda vida, sea respetada desde la concepci&oacute;n hasta su t&eacute;rmino natural. La vida es un don sagrado, del que nadie puede hacerse due&ntilde;o. <\/p>\n<p> La Virgen de Lourdes tiene, por &uacute;ltimo, <i>un mensaje para todos<\/i>. Es este:&nbsp; <i>sed mujeres y hombres libres<\/i>. Pero recordad:&nbsp; la libertad humana es una libertad marcada por el pecado. Ella misma necesita tambi&eacute;n ser liberada. <i> Cristo es su liberador, <\/i>pues &quot;para ser libres nos ha liberado&quot; (<i>Ga<\/i> 5, 1). Defended vuestra libertad. <\/p>\n<p> Queridos amigos, sabemos que para esto podemos contar con Aquella que, al no haber cedido jam&aacute;s al pecado, es la &uacute;nica criatura perfectamente libre. A ella os encomiendo. Caminad con Mar&iacute;a por las sendas de la plena realizaci&oacute;n de vuestra humanidad.<\/p>\n<p> <\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II A LOURDES HOMIL&Iacute;A Solemnidad de la Asunci&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;aDomingo 15 de agosto de 2004 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Yo soy la Inmaculada Concepci&oacute;n&quot;. 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