{"id":40647,"date":"2016-10-05T23:52:26","date_gmt":"2016-10-06T04:52:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-abril-de-2004-beatificacion-de-6-siervos-de-dios\/"},"modified":"2016-10-05T23:52:26","modified_gmt":"2016-10-06T04:52:26","slug":"25-de-abril-de-2004-beatificacion-de-6-siervos-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-abril-de-2004-beatificacion-de-6-siervos-de-dios\/","title":{"rendered":"25 de abril de 2004, Beatificaci\u00f3n de 6 siervos de Dios"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><font face=\"Times\">CEREMONIA DE BEATIFICACI<\/font><font face=\"Times New Roman\">&Oacute;N<\/font><font face=\"Times\"> DE SEIS SIERVOS DE DIOS<\/font><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"4\"> <\/p>\n<p align=\"center\">\n<p><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i> <font face=\"Times\" size=\"4\"> <b>HOMIL&Iacute;A DEL SU SANTIDAD JUAN PABLO II<br \/><\/b> <\/font> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <br \/>Plaza de San Pedro<br \/>Domingo 25 de abril de 2004<\/font><\/i><\/font><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. &quot;Sab&iacute;an bien que era el Se&ntilde;or&quot; (<i>Jn<\/i> 21, 12): as&iacute; expresa el evangelista san Juan la reacci&oacute;n de alegr&iacute;a de los disc&iacute;pulos al reconocer al Se&ntilde;or resucitado. Jes&uacute;s se les manifiesta despu&eacute;s de una noche de duro e infructuoso trabajo en el lago de Tiber&iacute;ades. Confiando en su palabra, echan la red en el agua y sacan a la orilla una &quot;multitud de peces&quot; (<i>Jn<\/i> 21, 6). <\/p>\n<p> Como los Ap&oacute;stoles, tambi&eacute;n nosotros quedamos asombrados ante la riqueza de las maravillas que Dios realiza en el coraz&oacute;n de los que conf&iacute;an en &eacute;l. Durante esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica contemplamos lo que realiz&oacute; en seis nuevos beatos: en el presb&iacute;tero <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20040425_czartoryski_sp.html\">Augusto Czartoryski<\/a>; en cuatro religiosas: <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20040425_montoya_sp.html\">Laura Montoya<\/a>, <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20040425_zavala_sp.html\">Mar&iacute;a Guadalupe Garc&iacute;a Zavala<\/a>, <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20040425_valle_sp.html\">Nemesia Valle<\/a> y <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20040425_yenes_sp.html\">Eusebia Palomino Yenes<\/a>; y en una laica: <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/ns_lit_doc_20040425_da-costa_sp.html\">Alejandrina Mar&iacute;a da Costa<\/a>. Son ejemplos elocuentes de c&oacute;mo el Se&ntilde;or transforma la existencia de los creyentes, cuando uno se f&iacute;a de &eacute;l. <\/p>\n<p> 2. &quot;&iexcl;Qu&eacute; deseables son tus moradas, Se&ntilde;or de los ej&eacute;rcitos! Mi alma se consume y anhela los atrios del Se&ntilde;or. (&#8230;) Vale m&aacute;s un d&iacute;a en tus atrios que mil en mi casa&quot; (<i>Sal<\/i> 84, 2. 11). El beato <i>Augusto Czartoryski<\/i> escribi&oacute; estas palabras del Salmo como lema de su vida en el recordatorio de su primera misa. En ellas se encierra el embelesamiento de un hombre que, siguiendo la voz de la llamada, descubre la belleza del ministerio sacerdotal. Resuena en ellas el eco de las diversas opciones que debe hacer todo aquel que descubre la voluntad de Dios y desea cumplirla. Augusto Czartoryski, joven pr&iacute;ncipe, elabor&oacute; un m&eacute;todo eficaz de discernimiento de los designios divinos.<br \/>En la oraci&oacute;n presentaba a Dios todos sus interrogantes y dudas, y luego, con esp&iacute;ritu de obediencia, segu&iacute;a los consejos de sus directores espirituales. As&iacute; descubri&oacute; su vocaci&oacute;n a llevar una vida pobre para servir a los m&aacute;s humildes. Ese mismo m&eacute;todo le permiti&oacute; hacer durante toda su vida unas opciones con las que -como podr&iacute;amos decir hoy- realiz&oacute; de modo heroico los designios de la Providencia divina. <\/p>\n<p> Quiero proponer el ejemplo de su santidad sobre todo a los j&oacute;venes, que hoy buscan el modo de descubrir la voluntad de Dios para su vida y desean proceder cada d&iacute;a fielmente, seg&uacute;n la Palabra divina. Queridos j&oacute;venes amigos, aprended del beato Augusto a pedir ardientemente en la oraci&oacute;n la luz del Esp&iacute;ritu Santo y directores espirituales sabios, a fin de que conozc&aacute;is el plan divino para vuestra vida y pod&aacute;is avanzar siempre por el camino de la santidad. <\/p>\n<p> 3. &quot;Estaba ya amaneciendo cuando Jes&uacute;s se present&oacute; en la orilla; pero los disc&iacute;pulos no sab&iacute;an que era Jes&uacute;s&quot; (<i>Jn<\/i> 21, 4). Es una posibilidad para el hombre no conocer al Se&ntilde;or, a pesar de m&uacute;ltiples manifestaciones a lo largo de la historia. La madre <i>Laura Montoya<\/i>, viendo c&oacute;mo tantos ind&iacute;genas, lejos de los centros urbanos, viv&iacute;an desconociendo a Dios, se decidi&oacute; a fundar la <i>congregaci&oacute;n de las Misioneras de Mar&iacute;a Inmaculada y Santa Catalina de Siena<\/i>, para llevar la luz del Evangelio a los habitantes de las selvas. <\/p>\n<p> Esta beata colombiana se sinti&oacute; madre espiritual de los ind&iacute;genas, a los que quiso mostrar el amor de Dios. Sus tiempos no fueron f&aacute;ciles, pues las tensiones sociales ensangrentaban tambi&eacute;n entonces su noble patria. Inspir&aacute;ndonos en su mensaje pacificador, le pedimos hoy que la amada Colombia goce pronto de paz, de justicia y de progreso integral. <\/p>\n<p> 4. En el evangelio hemos escuchado la triple pregunta de Jes&uacute;s a Pedro: &quot;&iquest;Me amas?&quot;. Esta misma pregunta Cristo la dirige a los hombres y mujeres de todas las &eacute;pocas. Los cristianos deben responder con firmeza y prontitud a los proyectos que &eacute;l tiene sobre cada uno. As&iacute; sucedi&oacute; en la vida de la beata <i> Guadalupe Garc&iacute;a Zavala<\/i>, mexicana, que, renunciando al matrimonio, se dedic&oacute; al servicio de los m&aacute;s pobres, necesitados y enfermos, y fund&oacute; por eso la <i> congregaci&oacute;n de las Siervas de Santa Margarita Mar&iacute;a y de los Pobres<\/i>. <\/p>\n<p> Con una fe profunda, una esperanza sin l&iacute;mites y un gran amor a Cristo, Madre Lupita busc&oacute; la propia santificaci&oacute;n desde el amor al Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s y la fidelidad a la Iglesia. De este modo vivi&oacute; el lema que dej&oacute; a sus hijas: &quot;Caridad hasta el sacrificio y constancia hasta la muerte&quot;. <\/p>\n<p> 5. &quot;Manifestar el amor de Dios a los humildes, a los pobres, a todo hombre, en toda la tierra&quot;: este fue el compromiso de la beata <i>Nemesia Valle<\/i> durante toda su vida. Deja esta ense&ntilde;anza particularmente a sus hermanas, las Hermanas de la Caridad de Santa Juana Antida Thouret, as&iacute; como a los fieles de la archidi&oacute;cesis de Tur&iacute;n. Es el ejemplo de una santidad luminosa, que tiende a las elevadas cumbres de la perfecci&oacute;n evang&eacute;lica, y que se traduce en los gestos sencillos de la vida diaria entregada totalmente por Dios. <\/p>\n<p> La nueva beata sigue repiti&eacute;ndonos a todos: &quot;La santidad no consiste en hacer muchas cosas o en hacer cosas grandes. (&#8230;) Santo es quien se consume en su lugar, cada d&iacute;a, por el Se&ntilde;or&quot;. <\/p>\n<p> 6. El Se&ntilde;or dice a Pedro de manera decidida y tajante: &quot;S&iacute;gueme&quot;. Tambi&eacute;n <i> sor Eusebia Palomino<\/i>, de las Hijas de Mar&iacute;a Auxiliadora, oy&oacute; un d&iacute;a la llamada de Dios y respondi&oacute; a trav&eacute;s de una intensa espiritualidad y una profunda humildad en su vida diaria. Como buena salesiana, estuvo animada por el amor a la Eucarist&iacute;a y a la Virgen. Lo importante para ella era amar y servir; el resto no contaba, fiel a la m&aacute;xima salesiana del &quot;<i>da mihi animas, caetera tolle&quot;<\/i>. <\/p>\n<p> Con la radicalidad y la coherencia de sus opciones, sor Eusebia Palomino Yenes traza un camino fascinador y exigente de santidad para todos nosotros y muy especialmente para los j&oacute;venes de nuestro tiempo. <\/p>\n<p> 7. &quot;&iquest;Me amas?&quot;, pregunta Jes&uacute;s a Sim&oacute;n Pedro. Este responde: &quot;Se&ntilde;or, t&uacute; lo sabes todo; t&uacute; sabes que te quiero&quot;. La vida de la beata Alejandrina Mar&iacute;a da Costa puede resumirse en este di&aacute;logo de amor. Impregnada y abrasada por estos deseos de amor, no quiso negar nada a su Salvador: con voluntad fuerte, lo acepta todo para mostrar que lo ama. Esposa de sangre, revive m&iacute;sticamente la pasi&oacute;n de Cristo y se ofrece como v&iacute;ctima por los pecadores, recibiendo la fuerza de la Eucarist&iacute;a, que se convierte en el &uacute;nico alimento de sus &uacute;ltimos trece a&ntilde;os de vida. <\/p>\n<p> En el ejemplo de la beata Alejandrina, expresado en la trilog&iacute;a &quot;sufrir, amar y reparar&quot;, los cristianos pueden encontrar est&iacute;mulo y motivaci&oacute;n para ennoblecer todo lo que la vida tiene de doloroso y triste con la mayor prueba de amor: sacrificar la vida por quien se ama. <\/p>\n<p> 8. &quot;S&iacute;, Se&ntilde;or, t&uacute; sabes que te quiero&quot; (<i>Jn<\/i> 21, 15). Como Pedro, como los Ap&oacute;stoles a orillas del lago de Tiber&iacute;ades, tambi&eacute;n estos nuevos beatos hicieron suya, llev&aacute;ndola hasta sus &uacute;ltimas consecuencias, esta sencilla pero incisiva profesi&oacute;n de fe y amor. El amor a Cristo es el secreto de la santidad. <\/p>\n<p> Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, sigamos el ejemplo de estos beatos. Como ellos, demos un testimonio coherente de fe y de amor en la presencia viva y operante del Resucitado.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p class=\"style1\" align=\"center\"> <font size=\"3\" class=\"style3\" color=\"#663300\"> &copy; Copyright 2004 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font><\/p>\n<\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CEREMONIA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE SEIS SIERVOS DE DIOS HOMIL&Iacute;A DEL SU SANTIDAD JUAN PABLO II Plaza de San PedroDomingo 25 de abril de 2004 &nbsp; 1. &quot;Sab&iacute;an bien que era el Se&ntilde;or&quot; (Jn 21, 12): as&iacute; expresa el evangelista san Juan la reacci&oacute;n de alegr&iacute;a de los disc&iacute;pulos al reconocer al Se&ntilde;or resucitado. 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