{"id":4065,"date":"2015-12-01T13:04:52","date_gmt":"2015-12-01T18:04:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-diez-leprosos-sanados-por-jesus\/"},"modified":"2015-12-01T13:04:52","modified_gmt":"2015-12-01T18:04:52","slug":"los-diez-leprosos-sanados-por-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-diez-leprosos-sanados-por-jesus\/","title":{"rendered":"Los Diez Leprosos Sanados por Jesus"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><em>Predicacion de Santiago Canclini<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Entrando Jes\u00fas en una aldea vinieron a su encuentro diez hombres leprosos. \u00bfQu\u00e9 otra palabra se necesitaba para describir su desgracia? Ninguna. Eran leprosos: cuerpos arruinados, hogares deshechos, sue\u00f1os rotos, desdichados<\/p>\n<p align=\"justify\">Lucas 17:11-19<\/p>\n<p align=\"justify\">\nLeprosos! \u00a1Inmundos!<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEn los anales del dolor humano ninguna enfermedad est\u00e1, quiz\u00e1 rodeada de una m\u00e1s obscura atm\u00f3sfera de tr\u00e1gicos sentimientos como la lepra. \u00a1Inmundos! Era \u00e9ste el grito impuesto a los habitantes del mundo de los leprosos para proteger a los habitantes del mundo de los sanos y felices. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nTenla por objeto evitar a \u00e9stos un peligro, grande sin duda, pero exagerado a trav\u00e9s de los tiempos por la superstici\u00f3n y el temor, cuando no por la falta de amor y benevolencia.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nLepra: s\u00edmbolo de desgracia larga, inmensamente larga; s\u00edmbolo de dolor, de dolor f\u00edsico, de agotamiento, de procesos febriles, de desgarramiento de carnes, mas tambi\u00e9n s\u00edmbolo de los desgarramientos morales provocados por el desamparo y la soledad, hermanas gemelas de la desilusi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nLas prescripciones legales eran tremendamente severas e inclementes, pues mandaban el aislamiento, y podr\u00edamos decir la expulsi\u00f3n, de los enfermos de la comunidad. Era una defensa social inevitable en aquellos tiempos contra un mal f\u00edsico para cuya eliminaci\u00f3n nada pod\u00eda el humano esfuerzo. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nPero, a ello se agregaba, sin duda, la incomprensi\u00f3n que atribu\u00eda a los leprosos &#8211; como por desgracia suele acontecer todav\u00eda- sentimientos indignos respecto a los dem\u00e1s. Esa idea llevaba al odio, no s\u00f3lo de la lepra sino tambi\u00e9n del leproso, que era mirado m\u00e1s como un maldito que como un enfermo. Al temor ego\u00edsta y a la repugnancia que el mal provocaba, se un\u00eda la desconsideraci\u00f3n y el menosprecio.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEstas circunstancias realzan el valor de la actitud de Jes\u00fas cuando pasaba por medio de Samaria y Galilea y se encontraba con algunos que padec\u00edan este mal. Como en todos los actos de su vida, la ley de clemencia estuvo en sus labios para con aquellos que as\u00ed sufr\u00edan. Sigamos sus paso y ve\u00e1moslo:<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEntrando en una aldea vini\u00e9ronle al encuentro diez hombres leprosos. \u00bfQu\u00e9 otra palabra se necesitaba para describir su desgracia? Ninguna. Eran leprosos: cuerpos arruinados, hogares deshechos, ideales tronchados: \u00a1desdichados!<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEs corriente comparar la lepra con el pecado y, sin duda, la similitud no es exagerada, si se aclaran dos cosas: primero, que el pecado es peor que la lepra y segundo, que el pecador es responsable moralmente de su mal, en tanto que no lo es quiz\u00e1, casi nunca, el leproso.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n\u00a1Pecado! Mal que tiene sus ra\u00edces en lo m\u00e1s \u00edntimo del ser, que hace sufrir, que aleja al hombre de Dios, que destruye los hogares, arruina las vidas y pierde las almas. S\u00edntesis de todo lo malo, doloroso y feo que hay en el mundo. El conjunto de todas las enfermedades posibles y no s\u00f3lo de la lepra, con sus dolores y cuitas, ser\u00eda la representaci\u00f3n m\u00e1s exacta del pecado.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nPero, qued\u00e9monos con el relato evang\u00e9lico. Nuestros leprosos se pararon lejos. Los que atribuyen a estos enfermos ideas malignas, dir\u00e1n que s\u00f3lo el temor a ser apedreados los detuvo a aquella distancia. Pudiera ser. Mas, \u00bfpor qu\u00e9 no ver en ella una actitud humilde, de prudente cuidado hacia los que estaban sanos, sentimiento delicado que existe entre los que padecen ese mal? Por otra parte \u00bfqu\u00e9 derecho a protestar tendr\u00edan los sanos de que un leproso reaccionara, en su dolor y turbaci\u00f3n, hacia los malos sentimientos cuando era tratado de manera tan inhumana?<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEran diez hombres unidos por una desgracia com\u00fan. Por lo menos uno de ellos era samaritano y, aunque \u00ablos jud\u00edos no se trataban con los samaritanos\u00bb, el dolor, como tantas veces, cumpli\u00f3 su ministerio unificador de los hombres.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nAl ver pasar a Jes\u00fas por el camino alzaron su voz para llamar su atenci\u00f3n desde donde estaban, diciendo: Jes\u00fas, Maestro, ten misericordia de nosotros. Esos hombres no quisieron sucumbir con el peso de su mal a cuestas, no se conformaron con su situaci\u00f3n, cre\u00edan aun en la felicidad posible, presintieron la salud y, aguijoneados por estos sentimientos, buscaron, clamaron, esperaron&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nAs\u00ed sucede con todo hombre sincero que hoy, como siempre, sufre por el pecado; un presentimiento le habla de una dicha desconocida y alcanzable. Y quien as\u00ed lo siente no se equivoca, como no se equivocaron los diez leprosos. El hombre no est\u00e1 hecho para sufrir ni para perderse. Hay paz y salvaci\u00f3n. Hay un remedio. Pero, como en el caso de los leprosos, ese remedio est\u00e1 s\u00f3lo en Jes\u00fas.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nFueron a Jes\u00fas cuando no habla otro recurso; nada pod\u00eda hacer entonces la ciencia sino aislarlos; nada pod\u00edan hacer los parientes y amigos m\u00e1s que alimentarlos, si se acordaban de ello; nada pod\u00eda hacer por ellos la religi\u00f3n m\u00e1s que consolarlos, y eso si hab\u00eda alg\u00fan escriba o sacerdote que no pasara de largo por el camino. Jes\u00fas era la \u00fanica esperanza, \u00bfno hab\u00eda \u00c9l curado otro leproso?<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nNecesitamos, tambi\u00e9n, para nuestros males espirituales no de los sinapismos y remedios superficiales sino del \u00fanico remedio efectivo y duradero que el Cristo puede brindarnos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nLa respuesta no se hizo esperar: como los vio, en el primer momento, sin ninguna vacilaci\u00f3n se interes\u00f3 por ellos, y les dijo: Id mostraos a los sacerdotes. Eran \u00e9stos, en Israel, los encargados de dictaminar el estado de salud o de enfermedad en caso de lepra. Al enviarles a ellos, Jes\u00fas, lo hizo para que fuesen reconocidos como sanos y pudieran regresar a sus hogares.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nNo obr\u00f3 \u00c9l siempre de la misma manera. Cuando otro leproso se le acerc\u00f3 rog\u00e1ndole \u00absi quieres puedes limpiarme\u00bb, el Maestro extendi\u00f3 su mano y le toc\u00f3 dici\u00e9ndole: \u00abquiero, s\u00e9 limpio\u00bb. Le \u00abtoc\u00f3\u00bb. \u00bfNos damos cuenta qu\u00e9 significaba eso para aquellos d\u00edas y aun para los nuestros? En el caso presente Jes\u00fas ejercita la fe de aquellos hombres, pues deb\u00edan creer su palabra y dirigirse hacia el templo a pesar de estar aun enfermos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEl milagro se realiz\u00f3: Y aconteci\u00f3 que yendo ellos, fueron limpios. Clamaron por misericordia y la hallaron abundante.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nSi la comparaci\u00f3n es exacta en cuanto al mal, no deja de serlo en cuanto al remedio, pues la realidad del perd\u00f3n y del poder purificador es tan cierta en un caso como en el otro: \u00abLa sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nS\u00f3lo conocemos la experiencia posterior de uno de los diez. Entonces, uno de ellos, como se vio que estaba limpio, volvi\u00f3 glorificando a Dios a gran voz. \u00a1Qu\u00e9 cambio estupendo se produjo en \u00e9l; qu\u00e9 reacci\u00f3n extraordinaria; qu\u00e9 sensaci\u00f3n nueva de bienestar invadi\u00f3 su cuerpo; qu\u00e9 vitalidad extra\u00f1a renov\u00f3 sus energ\u00edas! \u00a1Y qu\u00e9 gozo incontenible llen\u00f3 su coraz\u00f3n! La certidumbre de aquel hombre, que pudo notar que estaba limpio, que pudo palpar sus carnes y verlas renovadas, es semejante a la certidumbre del que espiritualmente es perdonado y purificado. El testimonio interno del Esp\u00edritu, el poder regenerador de la gracia, llena nuestra alma de una inconmovible certidumbre que hace que podamos decir que \u00abconocemos que estamos en \u00c9l y \u00c9l en nosotros, en que nos ha dado su Esp\u00edritu\u00bb. \u00c9l que ha sido perdonado siente el perd\u00f3n y se goza en \u00e9l.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEse hombre volvi\u00f3 a Jes\u00fas y derrib\u00e1ndose sobre su rostro, a sus pies, d\u00e1bale gracias. Muchos otros asumieron esa actitud frente al Cristo. Se postr\u00f3 a sus pies la mujer cananea rogando por la migajas del banquete de la gracia para su hija gravemente atormentada; se postr\u00f3 a sus pies la mujer pecadora que buscaba el perd\u00f3n. Todos \u00e9stos, afligidos y necesitados, pidieron clemencia, pero el leproso se postr\u00f3 \u00abd\u00e1ndole gracias\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEs m\u00e1s f\u00e1cil acordarse de ir a Jes\u00fas en la necesidad para pedir, que ir despu\u00e9s de haber sido bendecido para agradecer. \u00bfD\u00f3nde estaban los otro nueve? Junto a todos los desagradecidos: disfrutando los bienes recibidos y olvid\u00e1ndose de quien los benefici\u00f3. Aquel extranjero, semi pagano, recibi\u00f3 una mayor bendici\u00f3n que sus compa\u00f1eros de dolor, debido a su agradecimiento, pues solamente, \u00e9l pudo o\u00edr al Maestro decirle: Lev\u00e1ntate, vete. Vete a los tuyos, vete a ser feliz, vete a ser \u00fatil, vete a vivir de nuevo la vida, tu fe te ha salvado.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nQu\u00e9denos la pregunta de Jes\u00fas con respecto a los otros nueve, como una prevenci\u00f3n en contra de la ingratitud: \u00bfNo hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Predicacion de Santiago Canclini Entrando Jes\u00fas en una aldea vinieron a su encuentro diez hombres leprosos. \u00bfQu\u00e9 otra palabra se necesitaba para describir su desgracia? Ninguna. Eran leprosos: cuerpos arruinados, hogares deshechos, sue\u00f1os rotos, desdichados Lucas 17:11-19 Leprosos! \u00a1Inmundos! 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