{"id":40657,"date":"2016-10-05T23:52:41","date_gmt":"2016-10-06T04:52:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-marzo-de-2004-misa-con-las-comunidades-de-las-parroquias-romanas-de-santa-brigida-de-suecia-san-hilario-de-poitiers-y-san-maximo-obispo\/"},"modified":"2016-10-05T23:52:41","modified_gmt":"2016-10-06T04:52:41","slug":"6-de-marzo-de-2004-misa-con-las-comunidades-de-las-parroquias-romanas-de-santa-brigida-de-suecia-san-hilario-de-poitiers-y-san-maximo-obispo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-marzo-de-2004-misa-con-las-comunidades-de-las-parroquias-romanas-de-santa-brigida-de-suecia-san-hilario-de-poitiers-y-san-maximo-obispo\/","title":{"rendered":"6 de marzo de 2004: Misa con las comunidades de las parroquias romanas de Santa Br\u00edgida de Suecia, San Hilario de Poitiers y San M\u00e1ximo Obispo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> &nbsp;<font color=\"#663300\"><span lang=\"IT\">SANTA MISA CON LAS COMUNIDADES DE LAS PARROQUIAS ROMANAS DE:<\/span><\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><b><i><span lang=\"IT\">Santa Br&iacute;gida de Suecia<br \/>San Hilario de Poitiers<br \/>San M&aacute;ximo Obispo<\/span><\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"4\"> <\/p>\n<p align=\"center\">\n<p><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i> <font face=\"Times\" size=\"4\" color=\"#663300\"> <b>HOMIL&Iacute;A<\/b><\/font><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font> <\/i> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <b><i> <font face=\"Times\" size=\"4\" color=\"#663300\"> DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b> <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i>Sala<\/i><\/font><i><font face=\"Times\" color=\"#663300\"> Pablo VI<br \/>S&aacute;bado 6 de marzo de 2004<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&laquo;Este es mi Hijo amado, el elegido; escuchadlo&raquo; (<i>Lc<\/i> 9, 35). El pasaje evang&eacute;lico de hoy nos convierte en protagonistas de la conmovedora escena de la transfiguraci&oacute;n de Jes&uacute;s en el monte Tabor. En presencia de Pedro, Santiago y Juan, Cristo revela su gloria de Hijo de Dios. <\/p>\n<p> El evangelista san Lucas destaca este hecho extraordinario, haci&eacute;ndonos contemplar el rostro del Se&ntilde;or que, &laquo;mientras oraba&raquo;, cambi&oacute; de aspecto (cf. <i> Lc<\/i> 9, 29). En &eacute;l, resplandeciente de gloria, reconocemos al elegido, al Mes&iacute;as, &laquo;la luz del mundo&raquo; (<i>Jn<\/i> 8, 12), que da sentido a nuestra vida. La misteriosa voz desde lo alto nos invita tambi&eacute;n a nosotros a seguirlo d&oacute;cilmente: &laquo;Este es mi Hijo; escuchadlo&raquo;. <\/p>\n<p> 2.&nbsp;Escuchar y seguir a Cristo. Hace veinticinco a&ntilde;os, precisamente al inicio de la Cuaresma, sent&iacute; la necesidad de exhortar a todo el pueblo cristiano a hacer esta experiencia fundamental. &laquo;Jesucristo es el camino principal de la Iglesia&raquo;, escrib&iacute; en mi primera enc&iacute;clica <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0038\/_INDEX.HTM\">Redemptor hominis<\/a><\/i> (n. 13), que esta tarde quisiera volver a entregaros simb&oacute;licamente a vosotros, queridos hermanos y hermanas de las parroquias de Santa Br&iacute;gida de Suecia, San Hilario de Poitiers y San M&aacute;ximo Obispo. <\/p>\n<p> Os acojo y os abrazo a todos con afecto. Saludo ante todo al cardenal vicario y le doy las gracias por haberme ilustrado vuestras realidades parroquiales. Saludo al obispo auxiliar del sector oeste y a vuestros p&aacute;rrocos: padre Jean-Jacques Boeglin, don Romano Matrone y don Romano Maria Deb, as&iacute; como tambi&eacute;n a los sacerdotes que colaboran con ellos. Un saludo, lleno de agradecimiento, dirijo a las religiosas y a los laicos que, de diferentes maneras, cooperan en la acci&oacute;n pastoral de vuestras comunidades. <\/p>\n<p> 3.&nbsp;La zona de Palmarola, relativamente menos grande que otros sectores de la di&oacute;cesis, cuenta con tres parroquias. Deseo de coraz&oacute;n que, tambi&eacute;n gracias a nuestro encuentro, se refuerce en todos los feligreses el anhelo de la comuni&oacute;n, para que resulte m&aacute;s eficaz el anuncio del Evangelio a los habitantes del barrio. Tambi&eacute;n en la zona donde viv&iacute;s se ha difundido, por desgracia, el fen&oacute;meno de las &laquo;sectas&raquo; modernas, que intentan aprovecharse especialmente de quienes se encuentran en situaciones de dificultad y soledad. En este contexto, es necesario llevar a cabo una labor de nueva evangelizaci&oacute;n fuerte y valiente. Es preciso que Jes&uacute;s, centro del cosmos y de la historia, se encuentre con todo ser humano, porque en el misterio de la Redenci&oacute;n &laquo;el problema del hombre est&aacute; inscrito con una fuerza especial de verdad y de amor&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0038\/_INDEX.HTM\">Redemptor hominis<\/a><\/i>, 18). <\/p>\n<p> Anunciar a Cristo es ayudar a todos, pero especialmente a quienes se ven afligidos por la pobreza espiritual y material, a experimentar la ternura y la misericordia divinas. <br \/> 4.&nbsp;Ojal&aacute; que cada una de vuestras comunidades, bajo la gu&iacute;a generosa e iluminada de sus respectivos pastores, se convierta en lugar de acogida y de solidaridad. Que las parroquias sean escuelas de educaci&oacute;n en la fe aut&eacute;ntica, conscientes de que custodian un gran tesoro, que no es l&iacute;cito dilapidar, sino que se ha de incrementar continuamente (cf. <i>ib.<\/i>, 18). <\/p>\n<p> En el centro de todo proyecto pastoral ha de estar la Eucarist&iacute;a, que construye la Iglesia como aut&eacute;ntica comunidad del pueblo de Dios y la regenera siempre sobre la base del sacrificio de Cristo mismo (cf. <i>ib<\/i>., 20). Os invito a acudir a la Eucarist&iacute;a sobre todo a vosotras, queridas familias, llamadas a acompa&ntilde;ar a vuestros hijos en los itinerarios de preparaci&oacute;n para los sacramentos de la iniciaci&oacute;n cristiana y a seguirlos en la adolescencia, as&iacute; como en los a&ntilde;os sucesivos, para que, al crecer, cumplan fielmente la misi&oacute;n que Dios les ha reservado. <\/p>\n<p> 5.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, s&eacute; que vuestras parroquias no cuentan a&uacute;n, para sus actividades pastorales y sociales, con edificios adecuados. Sin embargo, esto no os ha de impedir hacer que resuene con vigor en todos los rincones de Palmarola el anuncio de que &laquo;Jesucristo sale al encuentro del hombre de toda &eacute;poca, tambi&eacute;n de nuestra &eacute;poca, con las mismas palabras: \u201cConocer&eacute;is la verdad y la verdad os har&aacute; libres\u201d&raquo; (<i>ib.<\/i>, 12). <\/p>\n<p> Que la Virgen Mar&iacute;a, modelo sublime de fe y de amor a Dios, os ayude a reconocer en Jes&uacute;s al Hijo de Dios y al Se&ntilde;or de nuestra vida. A ella os encomiendo a vosotros, aqu&iacute; presentes, y vuestros programas apost&oacute;licos, as&iacute; como el itinerario cuaresmal que acabamos de emprender. Que ella nos ayude a familiarizarnos &laquo;con la profundidad de la Redenci&oacute;n, que se realiza en Cristo Jes&uacute;s&raquo; (<i>ib.<\/i>, 10). Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"style1\" align=\"center\"> <font size=\"3\" class=\"style3\" color=\"#663300\"> &copy; Copyright 2004 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font><\/p>\n<\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;SANTA MISA CON LAS COMUNIDADES DE LAS PARROQUIAS ROMANAS DE: Santa Br&iacute;gida de SueciaSan Hilario de PoitiersSan M&aacute;ximo Obispo HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Sala Pablo VIS&aacute;bado 6 de marzo de 2004 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Este es mi Hijo amado, el elegido; escuchadlo&raquo; (Lc 9, 35). 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