{"id":40669,"date":"2016-10-06T14:33:07","date_gmt":"2016-10-06T19:33:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-noviembre-de-2005-celebracion-de-las-primeras-visperas-del-i-domingo-de-adviento\/"},"modified":"2016-10-06T14:33:07","modified_gmt":"2016-10-06T19:33:07","slug":"26-de-noviembre-de-2005-celebracion-de-las-primeras-visperas-del-i-domingo-de-adviento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-noviembre-de-2005-celebracion-de-las-primeras-visperas-del-i-domingo-de-adviento\/","title":{"rendered":"26 de noviembre de 2005, Celebraci\u00f3n de las Primeras V\u00edsperas del I Domingo de Adviento"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <br \/>DURANTE EL REZO DE LAS PRIMERAS V&Iacute;SPERAS <br \/>DEL PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO <\/font><\/b><\/p>\n<p>S&aacute;bado 26 de noviembre de 2005<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; <\/i><\/p>\n<p> Con la celebraci&oacute;n de las primeras V&iacute;speras del primer domingo de Adviento iniciamos un nuevo A&ntilde;o lit&uacute;rgico. Cantando juntos los salmos, hemos elevado nuestro coraz&oacute;n a Dios, poni&eacute;ndonos en la actitud espiritual que caracteriza &nbsp;este tiempo de gracia:&nbsp; &quot;vigilancia en la oraci&oacute;n&quot; y &quot;j&uacute;bilo en la alabanza&quot; (cf. <i>Misal romano, <\/i>Prefacio II de Adviento). Siguiendo el ejemplo de Mar&iacute;a sant&iacute;sima, que nos ense&ntilde;a a vivir escuchando devotamente la palabra de Dios, meditemos sobre la breve lectura b&iacute;blica que se acaba de proclamar. Se trata de dos vers&iacute;culos que se encuentran al final de la primera carta de san Pablo a los Tesalonicenses (<i>1 Ts<\/i> 5, 23-24). El primero expresa el deseo del Ap&oacute;stol para la comunidad; el segundo ofrece, por decirlo as&iacute;, la garant&iacute;a de su cumplimiento. El deseo es que cada uno sea santificado por Dios y se conserve irreprensible en toda su persona <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>&quot;esp&iacute;ritu, alma y cuerpo&quot;<font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font> hasta la venida final del Se&ntilde;or Jes&uacute;s; la garant&iacute;a de que esto va a suceder la ofrece la fidelidad de Dios mismo, que consumar&aacute; la obra iniciada en los creyentes. <\/p>\n<p> Esta primera carta a los Tesalonicenses es la primera de todas las cartas de san Pablo, escrita probablemente en el a&ntilde;o 51. En ella, a&uacute;n m&aacute;s que en las otras, se siente latir el coraz&oacute;n ardiente del Ap&oacute;stol, su amor paterno, es m&aacute;s, podr&iacute;amos decir materno, por esta nueva comunidad; y tambi&eacute;n su gran preocupaci&oacute;n de que no se apague la fe de esta Iglesia nueva, rodeada por un contexto cultural contrario a la fe en muchos aspectos. As&iacute;, san Pablo concluye su carta con un deseo, podr&iacute;amos incluso decir, con una oraci&oacute;n. El contenido de la oraci&oacute;n, como hemos escuchado, es que sean santos e irreprensibles en el momento de la venida del Se&ntilde;or. La palabra central de esta oraci&oacute;n es <i>venida.<\/i> Debemos preguntarnos qu&eacute; significa venida del Se&ntilde;or. En griego es <i>parus&iacute;a<\/i>, en lat&iacute;n <i>adventus<\/i>, adviento, venida. &iquest;Qu&eacute; es esta venida? &iquest;Nos concierne o no? <\/p>\n<p> Para comprender el significado de esta palabra y, por tanto, de esta oraci&oacute;n del Ap&oacute;stol por esta comunidad y por las comunidades de todos los tiempos, tambi&eacute;n por nosotros, debemos contemplar a la persona gracias a la cual se realiz&oacute; de modo &uacute;nico, singular, la venida del Se&ntilde;or:&nbsp; la Virgen Mar&iacute;a. Mar&iacute;a pertenec&iacute;a a la parte del pueblo de Israel que en el tiempo de Jes&uacute;s esperaba con todo su coraz&oacute;n la venida del Salvador, y gracias a las palabras y a los gestos que nos narra el Evangelio podemos ver c&oacute;mo ella viv&iacute;a realmente seg&uacute;n las palabras de los profetas. Esperaba con gran ilusi&oacute;n la venida del Se&ntilde;or, pero no pod&iacute;a imaginar c&oacute;mo se realizar&iacute;a esa venida. Quiz&aacute; esperaba una venida en la gloria. Por eso, fue tan sorprendente para ella el momento en el que el arc&aacute;ngel Gabriel entr&oacute; en su casa y le dijo que el Se&ntilde;or, el Salvador, quer&iacute;a encarnarse en ella, de ella, quer&iacute;a realizar su venida a trav&eacute;s de ella. Podemos imaginar la conmoci&oacute;n de la Virgen. Mar&iacute;a, con un gran acto de fe y de obediencia, dijo &quot;s&iacute;&quot;:&nbsp; &quot;He aqu&iacute; la esclava del Se&ntilde;or&quot;. As&iacute; se convirti&oacute; en &quot;morada&quot; del Se&ntilde;or, en verdadero &quot;templo&quot; en el mundo y en &quot;puerta&quot; por la que el Se&ntilde;or entr&oacute; en la tierra. <\/p>\n<p> Hemos dicho que esta venida del Se&ntilde;or es singular. Sin embargo, no s&oacute;lo existe la &uacute;ltima venida, al final de los tiempos. En cierto sentido, el Se&ntilde;or desea venir siempre a trav&eacute;s de nosotros, y llama a la puerta de nuestro coraz&oacute;n:&nbsp; &iquest;est&aacute;s dispuesto a darme tu carne, tu tiempo, tu vida? Esta es la voz del Se&ntilde;or, que quiere entrar tambi&eacute;n en nuestro tiempo, quiere entrar en la historia humana a trav&eacute;s de nosotros. Busca tambi&eacute;n una morada viva, nuestra vida personal. Esta es la venida del Se&ntilde;or.<br \/>Esto es lo que queremos aprender de nuevo en el tiempo del Adviento:&nbsp;que el Se&ntilde;or pueda venir a trav&eacute;s de nosotros. <\/p>\n<p> Por tanto, podemos decir que esta oraci&oacute;n, este deseo expresado por el Ap&oacute;stol, contiene una verdad fundamental, que trata de inculcar a los fieles de la comunidad fundada por &eacute;l y que podemos resumir as&iacute;:&nbsp; Dios nos llama a la comuni&oacute;n consigo, que se realizar&aacute; plenamente cuando vuelva Cristo, y &eacute;l mismo se compromete a hacer que lleguemos preparados a ese encuentro final y decisivo. El futuro, por decirlo as&iacute;, est&aacute; contenido en el presente o, mejor a&uacute;n, en la presencia de Dios mismo, de su amor indefectible, que no nos deja solos, que no nos abandona ni siquiera un instante, como un padre y una madre jam&aacute;s dejan de acompa&ntilde;ar a sus hijos en su camino de crecimiento. <\/p>\n<p> Ante Cristo que viene, el hombre se siente interpelado con todo su ser, que el Ap&oacute;stol resume con los t&eacute;rminos &quot;esp&iacute;ritu, alma y cuerpo&quot;, indicando as&iacute; a toda la persona humana, como unidad articulada en sus dimensiones som&aacute;tica, ps&iacute;quica y espiritual. La santificaci&oacute;n es don de Dios e iniciativa suya, pero el ser humano est&aacute; llamado a corresponder con todo su ser, sin que nada de &eacute;l quede excluido. <\/p>\n<p> Y es precisamente el Esp&iacute;ritu Santo, que form&oacute; a Jes&uacute;s, hombre perfecto, en el seno de la Virgen, quien lleva a cabo en la persona humana el admirable proyecto de Dios, transformando ante todo el coraz&oacute;n y, desde este centro, todo el resto. As&iacute;, sucede que en cada persona se renueva toda la obra de la creaci&oacute;n y de la redenci&oacute;n, que Dios, Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo van realizando desde el inicio hasta el final del cosmos y de la historia. Y como en el centro de la historia de la humanidad est&aacute; la primera venida de Cristo y, al final, su retorno glorioso, as&iacute; toda existencia personal est&aacute; llamada a confrontarse con &eacute;l <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>de modo misterioso y multiforme<font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font> durante su peregrinaci&oacute;n terrena, para encontrarse &quot;en &eacute;l&quot; cuando vuelva. <\/p>\n<p> Que Mar&iacute;a sant&iacute;sima, Virgen fiel, nos gu&iacute;e a hacer de este tiempo de Adviento y de todo el nuevo A&ntilde;o lit&uacute;rgico un camino de aut&eacute;ntica santificaci&oacute;n, para alabanza y gloria de Dios Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2005 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI DURANTE EL REZO DE LAS PRIMERAS V&Iacute;SPERAS DEL PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO S&aacute;bado 26 de noviembre de 2005 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; Con la celebraci&oacute;n de las primeras V&iacute;speras del primer domingo de Adviento iniciamos un nuevo A&ntilde;o lit&uacute;rgico. 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