{"id":4068,"date":"2015-12-01T13:04:55","date_gmt":"2015-12-01T18:04:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-buena-mayordomia-cristiana-i\/"},"modified":"2015-12-01T13:04:55","modified_gmt":"2015-12-01T18:04:55","slug":"una-buena-mayordomia-cristiana-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-buena-mayordomia-cristiana-i\/","title":{"rendered":"Una Buena Mayordomia Cristiana I"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><em>Predicacion de Juan Wesley<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">La brevedad e incertidumbre de nuestra mayordom\u00eda. La muerte nos despoja de los bienes terrenales, de nuestro cuerpo con todas sus facultades.<\/p>\n<p align=\"justify\">Da cuenta de tu mayordom\u00eda, porque ya no podr\u00e1s m\u00e1s ser mayordomo (Lucas 26: 2).<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEsta representaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre es muy feliz.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nI. \u00bfEn qu\u00e9 sentido somos los mayordomos del Se\u00f1or? El ma\u00adyordomo no es el due\u00f1o, sino s\u00f3lo el depositario de bienes que se deben usar seg\u00fan las direcciones del amo. Dios nos ha hecho ma\u00adyordomos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nII. La brevedad e incertidumbre de nuestra mayordom\u00eda. La muerte nos despoja de los bienes terrenales, de nuestro cuerpo con todas sus facultades, de muchos talentos, y si bien nuestras almas siguen viviendo, cesa nuestra mayordom\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nIII. Hay que rendir cuentas. Una vez por todas, en el d\u00eda del juicio. Especialmente de todo aquello que se nos dio en de\u00adp\u00f3sito. Seguir\u00e1 la sentencia eterna.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nIV. De aqu\u00ed aprendemos: lo preciso del tiempo; que ning\u00fan trabajo en la vida es indiferente; que no puede haber obras de supererogaci\u00f3n; que debemos caminar sabiamente y en temor.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nDa cuenta de tu mayordom\u00eda, porque ya no podr\u00e1s m\u00e1s ser mayordomo (Lucas 26: 2).<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n1. Los Or\u00e1culos de Dios nos presentan bajo diferentes maneras la relaci\u00f3n del hombre para con la Divinidad, de la criatura para con el Creador. Si se considera al hombre como pecador, cual una criatura ca\u00edda, es, seg\u00fan la Escritura, deu\u00addor a su Creador. Se le menciona tambi\u00e9n como un siervo, el cual distintivo es caracter\u00edstico de la criatura, tanto que se aplica al Hijo de Dios en su estado de humillaci\u00f3n: \u00abtoman\u00addo forma de siervo, hecho semejante a los hombres.\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n2. Ninguna caracter\u00edstica asienta mejor al hombre en su estado actual, que el de mayordomo. Con frecuencia le da nuestro Se\u00f1or este nombre, que lo define con especial exac\u00adtitud. Cuando habla de \u00e9l como pecador, le llama deudor. El calificativo que le da otras veces de siervo, es general y vago, pero el de mayordomo significa un siervo especial, lo que el hombre es bajo todos respectos. Este adjetivo describe ple\u00adnamente la situaci\u00f3n del hombre en este mundo; espec\u00edfica qu\u00e9 clase de siervo es para con Dios, y qu\u00e9 clase de servicios espera de \u00e9l su divino Maestro.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nBueno ser\u00e1, por consiguiente, que consideremos bien es\u00adte punto a fin de que nos aprovechemos de \u00e9l por completo. Investiguemos, pues, primeramente, en qu\u00e9 sentido somos al presente mayordomos de Dios. Consideremos, en segundo lugar, que cuando nos llame a su presencia ya no podremos m\u00e1s ser mayordomos. Y por \u00faltimo, que habremos de dar cuenta de nuestra mayordom\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nI. 1. En primer lugar, investiguemos en qu\u00e9 sentido somos mayordomos de Dios. Le debemos todo lo que tenemos, pero si bien el deudor est\u00e1 en la obligaci\u00f3n de devolver lo que ha recibido, sin embargo, puede usarlo como mejor le plazca hasta el d\u00eda del pago. No as\u00ed el mayordomo. El no tie\u00adne derecho a usar como quiera lo que se le ha entregado en dep\u00f3sito, sino seg\u00fan las direcciones de su amo. No tiene de\u00adrecho de disponer de nada de lo que maneja, sin la voluntad de su se\u00f1or; porque no es el due\u00f1o de ninguna de estas cosas, sino que otro las ha depositado con \u00e9l, y las ha depositado con esta condici\u00f3n: que ha de usar todo seg\u00fan las \u00f3rdenes de su amo.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nAhora bien, este es el caso en que se encuentra el hom\u00adbre en su relaci\u00f3n para con Dios. No nos cabe el derecho de usar lo que ha depositado en nuestras manos como mejor nos parezca, sino conforme a la voluntad de Aquel que es el \u00fani\u00adco due\u00f1o del cielo y de la tierra, el Se\u00f1or de toda criatura. No tenemos derecho de disponer de nada de lo que tenemos, sino como El manda, puesto que ninguna de estas cosas nos pertenece; todas ellas son de otro; ninguna de ellas es nues\u00adtra, propiamente hablando, en esta tierra de peregrinaci\u00f3n. No hemos de recibir nuestras cosas, sino hasta que lleguemos a nuestra verdadera patria. S\u00f3lo las cosas eternas son nues\u00adtras. Las cosas temporales las tenemos en dep\u00f3sito, son del Due\u00f1o y Se\u00f1or de todo. Nos las conf\u00eda con la condici\u00f3n pre\u00adcisa de que las usemos s\u00f3lo como cosas del Se\u00f1or y seg\u00fan las direcciones especiales que nos ha dado en su Palabra.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n2. Bajo esta condici\u00f3n nos ha confiado nuestras almas, nuestros cuerpos y todos los talentos que nos ha dado. Em\u00adpero para fijar en nuestros corazones esta importante ver\u00addad, ser\u00e1 necesario entrar en materia.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEn primer lugar, Dios nos ha confiado el alma, ese es\u00adp\u00edritu inmortal hecho a la imagen de Dios; con todos los po\u00adderes y las facultades: el entendimiento, la imaginaci\u00f3n, la memoria, el albedr\u00edo y todos los afectos intr\u00ednsecos de esa alma o relacionados con ella-el amor y el odio, la dicha y el sufrimiento respecto de lo bueno y lo malo en lo presente; deseo y aversi\u00f3n; esperanza y temor respecto de lo porvenir. Todo esto lo incluye Pablo en pocas palabras: \u00abLa paz de Dios guarde vuestros corazones y mentes.\u00bb Quiz\u00e1 la palabra &#957;&#959;&#942;&#956;&#945;&#964;&#945; pudiera traducirse como pensamientos, con tal de que se tome en su sentido m\u00e1s extenso: todas las percepciones de la mente, bien activas, bien pasivas.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n3. Es evidente que no somos m\u00e1s que mayordomos de todas estas cosas. El Se\u00f1or nos ha confiado estas facultades no para que las empleemos conforme a nuestro albedr\u00edo, sino seg\u00fan las \u00f3rdenes expresas que nos ha dado, si bien es muy cierto que hacer su voluntad es la manera m\u00e1s segura de afirmar nuestra dicha, puesto que s\u00f3lo as\u00ed podemos ser feli\u00adces en este siglo y en la eternidad. Debemos, pues, usar nues\u00adtro entendimiento, nuestra imaginaci\u00f3n, nuestra memoria, en\u00adteramente para la gloria de Aquel que los dio. Debemos someter nuestra voluntad enteramente a la suya, y dejar que El gu\u00ede y dirija nuestros afectos. Debemos amar y odiar, rego\u00adcijarnos y congojamos, desear o evitar, esperar o temer, se\u00adg\u00fan la regla que nos da Aquel de quien somos criaturas y a quien debemos servir en todo y por todo. En este sentido, ni nuestros pensamientos nos pertenecen. No podemos dis\u00adponer de ellos, sino que habremos de dar cuenta a nuestro Se\u00f1or de todos y cada uno de los movimientos de nuestra mente.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n4. En segundo lugar, Dios nos ha confiado nuestros cuer\u00adpos, esas m\u00e1quinas \u00abtan formidables y maravillosas.\u00bb con to\u00addos sus miembros y facultades. Nos ha confiado los sentidos de la vista, el o\u00eddo y todos los dem\u00e1s; mas ninguno de estos es nuestro, no debemos emplearlos seg\u00fan nuestro albedr\u00edo. No se nos han prestado dej\u00e1ndonos en libertad de usarlos al\u00adguna vez como mejor nos plazca. Se nos han confiado bajo la condici\u00f3n precisa de usarlos solamente como El nos man\u00adda y de ning\u00fan otro modo.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n5. Bajo id\u00e9nticas condiciones nos dio esa facultad exce\u00adlente del lenguaje. \u00abJehov\u00e1 me dio lengua\u00bb-dice el antiguo escritor- \u00abpara saber hablar en saz\u00f3n.\u00bb Con este fin se dio lengua a todos los hijos de los hombres, para que la empleen a la gloria de Dios. Nada es, pues, tan absurdo ni mues\u00adtra mayor ingratitud como decir: \u00abhar\u00e9 lo que quiera con mi lengua.\u00bb No tenemos ese derecho, puesto que no nos hemos creado a nosotros mismos, ni somos independientes del Alt\u00ed\u00adsimo. El es el que nos hizo, \u00aby no nosotros a nosotros mismos.\u00bb Por consiguiente, en este respecto y bajo todos aspectos es nuestro Se\u00f1or, y tendremos que darle cuenta de todas y ca\u00adda una de nuestras palabras.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n6. Somos igualmente responsables del uso que hacemos de nuestras manos y nuestros pies, y de todos los miembros de nuestro cuerpo. Estos son talentos que el Se\u00f1or nos ha con\u00adfiado hasta el d\u00eda se\u00f1alado por el Padre. Hasta entonces po\u00addremos usarlos, pero como mayordomos y no como propieta\u00adrios, a fin de que no los presentemos \u00abal pecado por instru\u00admentos de iniquidad,\u00bb sino a Dios \u00abpor instrumentos de justicia.\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n7. Dios nos ha confiado, en tercer lugar, ciertas cosas temporales: alimentos que tomar, vestidos que ponernos; un lugar donde reposar la cabeza; no s\u00f3lo las cosas necesarias a la vida, sino tambi\u00e9n las comodidades. Sobre todo, nos ha he\u00adcho depositarios de ese precioso talento que compra todo lo dem\u00e1s, el dinero. A la verdad que este es muy valioso si lo usamos como mayordomos fieles y prudentes, si lo emplea\u00admos exclusivamente para lo que nos ha mandado Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n8. En cuarto lugar, Dios nos ha hecho depositarios de talentos que no est\u00e1n incluidos en las bendiciones ya mencio\u00adnadas. Tales son la fortaleza del cuerpo, la salud, el buen parecer, las maneras afables, el saber y los conocimientos de varias clases, y todas las ventajas de una buena educaci\u00f3n. Tal es la influencia que tenemos en los dem\u00e1s, bien se deba al amor que nos profesan, a la estima en que nos tienen o al poder que ejercemos-poder de hacerles bien o de causarles da\u00f1o; de ayudarlos o estorbarlos en las circunstancias de la vida. A\u00f1\u00e1dase a todo esto el talento inestimable del tiempo que Dios nos f\u00eda a cada momento, y, por \u00faltimo, ese don del cual depende todo lo dem\u00e1s y sin el cual lo que recibimos ser\u00edan maldiciones en lugar de bendiciones; a saber: la gracia de Dios, el poder del Esp\u00edritu Santo que obra en nosotros lo que es aceptable en su presencia.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nII. 1. Bajo todos estos conceptos los hijos de los hom\u00adbres son mayordomos del Se\u00f1or, el Due\u00f1o del cielo y de la tierra. El les ha confiado una parte muy considerable de las muchas cosas que son exclusivamente suyas, pero no para siempre ni por mucho tiempo. Se nos conf\u00eda este dep\u00f3sito s\u00f3\u00adlo por un corto tiempo, durante el per\u00edodo incierto de nues\u00adtra peregrinaci\u00f3n en la tierra; s\u00f3lo mientras permanecemos en el mundo, mientras tenemos aliento. Se apresura la hora, hela aqu\u00ed, cuando ya no podremos m\u00e1s ser mayordomos. En el momento en que el cuerpo se torna al polvo, el polvo de que es hecho, y el esp\u00edritu a Dios que lo dio, ya no tenemos el car\u00e1cter de mayordomos, se nos acaba el empleo. Se acaba una parte de las cosas que se nos dieron en dep\u00f3sito; al me\u00adnos se acaban con relaci\u00f3n a nosotros; ya no se nos conf\u00edan, y la parte que queda ya no puede usarse como antes ni ser mejorada.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n2. Algunas de las cosas que se nos conf\u00edan se acaban- al menos en su relaci\u00f3n con nosotros. \u00bfDe qu\u00e9 nos sirven des\u00adpu\u00e9s de esta vida el alimento, el vestido, las casas y las posesiones terrenas? El or\u00edn y la polilla lo destruyen todo. El gu\u00adsano habita en todas las moradas de carne. Ya no conocen a los hombres en su propia tierra, todos sus bienes est\u00e1n en otras manos, y su porci\u00f3n ya no es bajo el sol.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n3. Lo mismo puede decirse respecto del cuerpo. En el momento en que el esp\u00edritu vuelve a Dios, dejamos de ser mayordomos de esta m\u00e1quina que es sembrada entonces en corrupci\u00f3n y deshonra. Todos los miembros y partes de que se compon\u00eda se est\u00e1n convirtiendo en polvo. Las manos ya no pueden moverse; los pies se han olvidado de sus funciones; la carne, los huesos y los tendones se est\u00e1n convirtiendo a gran prisa en polvo.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n4. Ac\u00e1banse los talentos de una naturaleza mixta: las fuerzas, la salud, la belleza, la elocuencia y el buen parecer; nuestra facultad de agradar, persuadir o convencer a otros. Ac\u00e1banse igualmente todos los honores que hemos recibido, todo el poder que tuvimos, toda la influencia que ejercimos en otros debido al amor o a la estima en que nos ten\u00edan. Pe\u00adrecen el amor, los deseos y el odio; ninguno de estos senti\u00admientos existe ya. Saben los hombres que los muertos no pue\u00adden hacerles bien ni mal, de manera que \u00abmejor es perro vi\u00advo que le\u00f3n muerto.\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n5. Tal vez quede la duda de si cuando el cuerpo se con\u00advierta en polvo se acabar\u00e1n o no ciertas facultades que se nos han confiado, o si s\u00f3lo se acabar\u00e1 la posibilidad de mejo\u00adrarlas. A la verdad que no cabe la menor duda de que el len\u00adguaje que ahora usamos, por medio de estos \u00f3rganos del cuer\u00adpo, concluir\u00e1 por completo cuando se acaben esos \u00f3rganos. Ciertamente que la lengua ya no har\u00e1 vibrar el aire, ni el aire conducir\u00e1 las ondas sonoras al nervio sensorio. Aun el sonus exilis, la voz baja y aguda que el poeta supone que per\u00adtenece a otro esp\u00edritu, no existe en realidad de verdad; no es sino un vuelo de la imaginaci\u00f3n. En verdad que no puede du\u00addarse el que los esp\u00edritus tengan alg\u00fan medio de comunicarse sus pensamientos. Pero, \u00bfqu\u00e9 hombre podr\u00e1 explicar esto? No es posible que usen de lo que nosotros llamamos lengua o idioma, de manera que no podremos m\u00e1s ser mayordomos de este talento cuando estemos entre los muertos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n6. Dudamos igualmente de que existan los sentidos, des\u00adpu\u00e9s de haber sido destruidos sus respectivos \u00f3rganos. Pro\u00adbablemente cesar\u00e1n los del tacto, el olfato y el gusto, puesto que se refieren m\u00e1s inmediatamente al cuerpo, y su fin especial, ya que no \u00fanico, es la preservaci\u00f3n del cuerpo. Em\u00adpero, \u00bfno quedar\u00e1 algo del sentido de la vista, si bien el ojo est\u00e9 cerrado por la muerte? \u00bfNo habr\u00e1 en el alma algo equi\u00advalente al sentido actual del o\u00eddo? \u00bfNo es probable que exis\u00adtan estos sentidos en un grado superior, de una manera m\u00e1s eminente que ahora, en el alma, libre ya del cuerpo, del polvo, cuando ya no sea una chispa de fuego en un fango lodoso; cuando ya no vea por las ventanas de los ojos y de los o\u00eddos; sino que m\u00e1s bien sea todo vista, todo o\u00eddo, todo sentido, en una manera que no podemos concebir? \u00bfNo tenemos pruebas claras de que es posible o\u00edr sin el o\u00eddo, y ver sin los ojos, y esto constantemente? \u00bfAcaso no ve el alma sin usar de los ojos, y de la manera m\u00e1s clara, cuando sue\u00f1a? \u00bfNo goza de la facultad de o\u00edr sin ayuda del o\u00eddo? Sea de esto lo que fuere, lo cierto del caso es que no se nos confiar\u00e1n nuestros senti\u00addos, nuestra habla, cuando repose el cuerpo en el silencio de la tumba, como se nos conf\u00edan ahora.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n7. Hasta qu\u00e9 punto podremos conservar el saber y los conocimientos que adquirimos por medio de la educaci\u00f3n, no nos es dable decir. Con raz\u00f3n dice Salom\u00f3n: \u00abEn el sepulcro, a donde t\u00fa vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabi\u00addur\u00eda.\u00bb Pero es evidente que no pueden tomarse estas pala\u00adbras en un sentido absoluto. Porque tan lejos est\u00e1 de ser cier\u00adto el que no tengamos conocimientos despu\u00e9s de dejar el cuerpo, que m\u00e1s bien dudamos de lo contrario, de si existe verdaderamente conocimiento alguno antes de la muerte. Es m\u00e1s bien una tremenda verdad que un pensamiento po\u00e9tico, la expresi\u00f3n aquella de que:<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n\u00abTodas estas sombras que realidades creemos,<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nSon sue\u00f1os vanos que nos forjamos,\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nexceptu\u00e1ndose solamente aquellas cosas que Dios ha querido revelar al hombre. Por mi parte, dir\u00e9 que hace cincuenta a\u00f1os busco la verdad con diligencia, y que hoy d\u00eda de nada estoy seguro, fuera de lo que aprendo en la Biblia. M\u00e1s a\u00fan, afirmo positivamente que no s\u00e9 ninguna otra cosa por la que arriesgar\u00eda mi salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nAprendamos esto, sin embargo, de Salom\u00f3n: que no hay en el sepulcro ciencia, sabidur\u00eda, ni obra que puedan servir de algo a un esp\u00edritu infeliz. No hay industria all\u00ed por medio de la cual pueda uno valerse de aquellos talentos que una vez se le confiaron, porque ya no habr\u00e1 tiempo-la \u00e9poca de nues\u00adtra prueba para la felicidad o la miseria eterna ya habr\u00e1 pasado. Nuestro d\u00eda, el d\u00eda del hombre, ya se acab\u00f3; pas\u00f3 el d\u00eda de la salvaci\u00f3n-nada queda ahora sino \u00abel d\u00eda del Se\u00f1or\u00bb que trae consigo como una tempestad la infinita e invariable eternidad. (Contin\u00faa parte 2)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Predicacion de Juan Wesley La brevedad e incertidumbre de nuestra mayordom\u00eda. La muerte nos despoja de los bienes terrenales, de nuestro cuerpo con todas sus facultades. Da cuenta de tu mayordom\u00eda, porque ya no podr\u00e1s m\u00e1s ser mayordomo (Lucas 26: 2). Esta representaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre es muy feliz. 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