{"id":40681,"date":"2016-10-06T14:33:25","date_gmt":"2016-10-06T19:33:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-abril-de-2005-visita-a-la-basilica-de-san-pablo-extramuros\/"},"modified":"2016-10-06T14:33:25","modified_gmt":"2016-10-06T19:33:25","slug":"25-de-abril-de-2005-visita-a-la-basilica-de-san-pablo-extramuros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-abril-de-2005-visita-a-la-basilica-de-san-pablo-extramuros\/","title":{"rendered":"25 de abril de 2005: Visita a la Bas\u00edlica de San Pablo extramuros"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL PAPA BENEDICTO XVI<br \/>&nbsp;DURANTE LA CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA <br \/>EN LA BAS&Iacute;LICA DE SAN PABLO EXTRAMUROS <br \/><\/font><\/b><br \/>Lunes 25 de abril de 2005<\/font> <\/i> <\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Se&ntilde;ores cardenales; <br \/>venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; <br \/>queridos hermanos y hermanas en el Se&ntilde;or:&nbsp; <\/i> <\/p>\n<p> Doy gracias a Dios que, al inicio de mi ministerio de Sucesor de Pedro, me concede venir a orar ante el sepulcro del ap&oacute;stol san Pablo. Era para m&iacute; una peregrinaci&oacute;n muy deseada; un gesto de fe, que realizo en nombre m&iacute;o, pero tambi&eacute;n en nombre de la amada di&oacute;cesis de Roma, de la que el Se&ntilde;or me ha constituido Obispo y Pastor, y de la Iglesia universal confiada a mi solicitud pastoral. Una peregrinaci&oacute;n, por decirlo as&iacute;, a las ra&iacute;ces de la misi&oacute;n, de la misi&oacute;n que Cristo resucitado encomend&oacute; a san Pedro, a los Ap&oacute;stoles y, de modo singular, tambi&eacute;n a san Pablo, impuls&aacute;ndolo a anunciar el Evangelio a los gentiles, hasta llegar a esta ciudad, donde, despu&eacute;s de haber predicado durante mucho tiempo el reino de Dios (cf. <i>Hch<\/i> 28, 31), con su sangre dio el supremo testimonio de su Se&ntilde;or, que lo hab&iacute;a &quot;conquistado&quot; (cf. <i>Flp<\/i> 3, 12) y enviado. <\/p>\n<p> Antes de que la Providencia lo condujera a Roma, el Ap&oacute;stol escribi&oacute; a los cristianos de esta ciudad, capital del Imperio, su carta m&aacute;s importante desde el punto de vista doctrinal. Se acaba de proclamar su parte inicial, un denso pre&aacute;mbulo, en el que el Ap&oacute;stol saluda a la comunidad de Roma present&aacute;ndose como &quot;siervo de Cristo Jes&uacute;s, ap&oacute;stol por vocaci&oacute;n&quot; (<i>Rm<\/i> 1, 1). M&aacute;s adelante a&ntilde;ade:&nbsp; &quot;Por quien [Cristo] recibimos la gracia del apostolado, para predicar la obediencia de la fe (&#8230;) entre todos los gentiles&quot; (<i>Rm<\/i> 1, 5). <\/p>\n<p> Queridos amigos, como Sucesor de Pedro, estoy aqu&iacute; para reavivar en la fe esta &quot;gracia del apostolado&quot;, porque Dios, seg&uacute;n otra expresi&oacute;n del Ap&oacute;stol de los gentiles,&nbsp;me ha confiado la &quot;solicitud por todas las Iglesias&quot; (<i>2 Co<\/i> 11, 28). Ante nuestros ojos tenemos el ejemplo de mi amado y venerado predecesor Juan Pablo II, un Papa misionero, cuya actividad tan intensa, testimoniada por m&aacute;s de cien viajes apost&oacute;licos fuera de los confines de Italia, es realmente inimitable. &iquest;Qu&eacute; lo impulsaba a semejante dinamismo, sino el mismo amor a Cristo que transform&oacute; la existencia de san Pablo? (cf. <i>2 Co<\/i> 5, 14). Que el Se&ntilde;or alimente tambi&eacute;n en m&iacute; un amor semejante, para que no descanse ante la urgencia del anuncio evang&eacute;lico en el mundo de hoy. La Iglesia, por su misma naturaleza, es misionera; su tarea principal es la evangelizaci&oacute;n. El concilio ecum&eacute;nico Vaticano II dedic&oacute; a la actividad misionera el decreto denominado precisamente <i>Ad gentes<\/i>, que recuerda c&oacute;mo &quot;los Ap&oacute;stoles (&#8230;), siguiendo las huellas de Cristo, &quot;predicaron la palabra de la verdad y engendraron las Iglesias&quot; (san Agust&iacute;n,<i> Enarr. in Ps<\/i>. 44, 23:&nbsp;<i> PL<\/i> 36, 508)&quot;, y que &quot;es deber de sus sucesores perpetuar esta obra para que &quot;la palabra de Dios se difunda y glorifique&quot; (<i>2 Ts<\/i> 3, 1), y se anuncie e instaure el reino de Dios en toda la tierra&quot; (n. 1). <\/p>\n<p> Al inicio del tercer milenio, la Iglesia siente con renovada intensidad que el mandato misionero de Cristo es m&aacute;s actual que nunca. El gran jubileo del a&ntilde;o 2000 la ha llevado a &quot;recomenzar desde Cristo&quot;, contemplado en la oraci&oacute;n, para que la luz de su verdad se irradie a todos los hombres, ante todo con el testimonio de la santidad. Me complace recordar aqu&iacute; el lema que san Benito escribi&oacute; en su <i>Regla<\/i>, exhortando a sus monjes a &quot;no anteponer nada al amor a Cristo&quot; (cap. 4). En efecto, la vocaci&oacute;n en el camino de Damasco llev&oacute; a san Pablo precisamente a esto:&nbsp; a hacer de Cristo el centro de su vida, dej&aacute;ndolo todo por la sublimidad del conocimiento de &eacute;l y de su misterio de amor, y esforz&aacute;ndose despu&eacute;s por anunciarlo a todos, especialmente a los paganos, &quot;para gloria de su nombre&quot; (<i>Rm<\/i> 1, 5). La pasi&oacute;n por Cristo lo llev&oacute; a predicar el Evangelio no s&oacute;lo con la palabra, sino tambi&eacute;n con su vida misma, conformada cada vez m&aacute;s a su Se&ntilde;or. Al final, san Pablo anunci&oacute; a Cristo con el martirio, y su sangre, juntamente con la de san Pedro y la de muchos otros testigos del Evangelio, reg&oacute; esta tierra y fecund&oacute; la Iglesia de Roma, que preside la comuni&oacute;n universal de la caridad (cf. san Ignacio de Antioqu&iacute;a, <i>Ad Rom.<\/i>, Inscr.:&nbsp; Funk, I, 252). <\/p>\n<p> Como todos sabemos, el siglo XX fue un tiempo de martirio. Muy bien lo puso de relieve el Papa Juan Pablo II, que pidi&oacute; a la Iglesia &quot;actualizar el Martirologio&quot; y canoniz&oacute; y beatific&oacute; a numerosos m&aacute;rtires de la historia reciente. Por tanto, si la sangre de los m&aacute;rtires es semilla de nuevos cristianos, al inicio del tercer milenio se puede esperar un renovado florecimiento de la Iglesia, especialmente donde ha sufrido m&aacute;s a causa de la fe y del testimonio del Evangelio. <\/p>\n<p> Encomendemos este deseo a la intercesi&oacute;n de san Pablo. Que &eacute;l obtenga a la Iglesia de Roma, en particular a su Obispo, y a todo el pueblo de Dios, la alegr&iacute;a de anunciar y testimoniar a todos la buena nueva de Cristo Salvador. <\/p>\n<p align=\"center\"> * * *<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Antes del canto del padrenuestro, el Papa hizo la siguiente introducci&oacute;n:&nbsp;&nbsp;<\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> Hermanos&nbsp;y&nbsp;hermanas:&nbsp; &quot;El Esp&iacute;ritu viene en ayuda de nuestra flaqueza, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene; mas el mismo Esp&iacute;ritu intercede por nosotros con gemidos inenarrables, y el que escudri&ntilde;a los corazones conoce cu&aacute;l es el deseo del Esp&iacute;ritu, porque intercede por los santos seg&uacute;n Dios&quot; (<i>Rm<\/i> 8, 26-27). Y nosotros, guiados por el Esp&iacute;ritu de Jes&uacute;s e iluminados por la sabidur&iacute;a del Evangelio, nos atrevemos a decir. <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">Copyright &copy; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL PAPA BENEDICTO XVI&nbsp;DURANTE LA CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA EN LA BAS&Iacute;LICA DE SAN PABLO EXTRAMUROS Lunes 25 de abril de 2005 &nbsp; Se&ntilde;ores cardenales; venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; queridos hermanos y hermanas en el Se&ntilde;or:&nbsp; Doy gracias a Dios que, al inicio de mi ministerio de Sucesor de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-abril-de-2005-visita-a-la-basilica-de-san-pablo-extramuros\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab25 de abril de 2005: Visita a la Bas\u00edlica de San Pablo extramuros\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40681","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40681","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40681"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40681\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40681"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40681"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40681"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}