{"id":40697,"date":"2016-10-06T14:34:37","date_gmt":"2016-10-06T19:34:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-septiembre-de-2006-santa-misa-en-la-explanada-de-isling-de-ratisbona\/"},"modified":"2016-10-06T14:34:37","modified_gmt":"2016-10-06T19:34:37","slug":"12-de-septiembre-de-2006-santa-misa-en-la-explanada-de-isling-de-ratisbona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-septiembre-de-2006-santa-misa-en-la-explanada-de-isling-de-ratisbona\/","title":{"rendered":"12 de septiembre de 2006, Santa Misa en la explanada de Isling de Ratisbona"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI <br \/> A MUNICH, ALT&Ouml;TTING Y RATISBONA <br \/> (9-14 DE SEPTIEMBRE DE 2006)<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA EXPLANADA DE ISLING<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE<\/font><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;Ratisbona, martes 12 de septiembre de 2006<\/font> <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos en el ministerio episcopal y sacerdotal; <br \/>queridos hermanos y hermanas:&nbsp;<\/i> <\/p>\n<p>&quot;El que cree nunca est&aacute; solo&quot;. Permitidme repetir una vez m&aacute;s el lema de estos d&iacute;as y expresar mi alegr&iacute;a porque podemos verlo realizado aqu&iacute;:&nbsp; la fe nos re&uacute;ne y nos regala una fiesta. Nos da la alegr&iacute;a en Dios, la alegr&iacute;a por la creaci&oacute;n y por estar juntos. S&eacute; que esta fiesta ha requerido mucho empe&ntilde;o y mucho trabajo previo. Por las noticias de los peri&oacute;dicos he podido conocer un poco cu&aacute;ntas personas han dedicado su tiempo y sus fuerzas para preparar esta explanada de un modo tan digno; gracias a ellos est&aacute; la cruz aqu&iacute;, sobre la colina, como signo de Dios para la paz del mundo; los caminos de entrada y de salida est&aacute;n libres; la seguridad y el orden est&aacute;n garantizados; se han preparado alojamientos, etc. <\/p>\n<p>No pod&iacute;a imaginar \u2014e incluso ahora lo s&eacute; s&oacute;lo sucintamente\u2014 cu&aacute;nto trabajo, hasta los m&iacute;nimos detalles, ha sido necesario para que pudi&eacute;ramos reunirnos todos hoy aqu&iacute;. Por todo ello quiero decir sencillamente:&nbsp; &quot;&iexcl;Gracias de todo coraz&oacute;n!&quot;. Que el Se&ntilde;or os lo pague todo y que la alegr&iacute;a que ahora podemos experimentar gracias a vuestra preparaci&oacute;n vuelva centuplicada a cada uno de vosotros. <\/p>\n<p>Me conmovi&oacute; conocer cu&aacute;ntas personas, especialmente de las escuelas profesionales de Weiden y Amberg, as&iacute; como empresas y particulares, hombres y mujeres, han colaborado para embellecer mi casa y mi jard&iacute;n. Me emociona tanta bondad, y tambi&eacute;n en este caso quiero decir solamente un humilde &quot;&iexcl;gracias!&quot; por este esfuerzo. No hab&eacute;is hecho todo esto por un hombre, por mi pobre persona; en definitiva, lo hab&eacute;is hecho por la solidaridad de la fe, impulsados por el amor a Cristo y a la Iglesia. Todo esto es un signo de verdadera humanidad, que brota de haber sido tocados por Jesucristo. <\/p>\n<p>Nos hemos reunido para una fiesta de la fe. Ahora, sin embargo, surge la pregunta:&nbsp; &iquest;Pero qu&eacute; es lo que creemos en realidad? &iquest;Qu&eacute; significa creer? &iquest;Puede existir todav&iacute;a, de hecho, algo as&iacute; en el mundo moderno? Viendo las grandes &quot;Sumas&quot; de teolog&iacute;a redactadas en la Edad Media o pensando en la cantidad de libros escritos cada d&iacute;a a favor o contra la fe, podemos sentir la tentaci&oacute;n de desalentarnos y pensar que todo esto es demasiado complicado. Al final, por ver los &aacute;rboles, ya no se ve el bosque. <\/p>\n<p>Es verdad:&nbsp; la visi&oacute;n de la fe abarca el cielo y la tierra; el pasado, el presente, el futuro, la eternidad; por ello no se puede agotar jam&aacute;s. Ahora bien, en su n&uacute;cleo es muy sencilla. El Se&ntilde;or mismo habl&oacute; de ella con el Padre diciendo:&nbsp; &quot;Has revelado estas cosas a los peque&ntilde;os, a los que son capaces de ver con el coraz&oacute;n&quot; (cf. <i>Mt<\/i> 11, 25). La Iglesia, por su parte, nos ofrece una peque&ntilde;a &quot;Suma&quot;, en la cual se expresa todo lo esencial:&nbsp; es el as&iacute; llamado &quot;Credo de los Ap&oacute;stoles&quot;. Se divide normalmente en doce art&iacute;culos, como el n&uacute;mero de los Ap&oacute;stoles, y habla de Dios, creador y principio de todas las cosas; de Cristo y de su obra de la salvaci&oacute;n, hasta la resurrecci&oacute;n de los muertos y la vida eterna. Pero en su concepci&oacute;n de fondo, el Credo s&oacute;lo se compone de tres partes principales y, seg&uacute;n su historia, no es sino una amplificaci&oacute;n de la f&oacute;rmula bautismal, que el Se&ntilde;or resucitado entreg&oacute; a los disc&iacute;pulos para todos los tiempos cuando les dijo:&nbsp; &quot;Id, pues, y haced disc&iacute;pulos a todas las gentes bautiz&aacute;ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo&quot; (<i>Mt<\/i> 28, 19). <\/p>\n<p>Esta visi&oacute;n demuestra dos cosas:&nbsp;en primer lugar, que la fe es sencilla. Creemos en Dios, principio y fin de la vida humana. En el Dios que entra en relaci&oacute;n con nosotros, los seres humanos; que es nuestro origen y nuestro futuro. As&iacute;, la fe es al mismo tiempo esperanza, es la certeza de que tenemos un futuro y de que no caeremos en el vac&iacute;o. Y la fe es amor, porque el amor de Dios quiere &quot;contagiarnos&quot;. Esto es lo primero:&nbsp; nosotros simplemente creemos en Dios, y esto lleva consigo tambi&eacute;n la esperanza y el amor. <\/p>\n<p>La segunda constataci&oacute;n es la siguiente:&nbsp; el Credo no es un conjunto de afirmaciones, no es una teor&iacute;a. Est&aacute;, precisamente, anclado en el acontecimiento del bautismo, un acontecimiento de encuentro entre Dios y el hombre. Dios, en el misterio del bautismo, se inclina hacia el hombre; sale a nuestro encuentro y as&iacute; tambi&eacute;n nos acerca los unos a los otros. Porque el bautismo significa que Jesucristo, por decirlo as&iacute;, nos adopta como hermanos y hermanas suyos, acogi&eacute;ndonos as&iacute; como hijos en la familia de Dios. Por consiguiente, de este modo hace de todos nosotros una gran familia en la comunidad universal de la Iglesia. S&iacute;, el que cree nunca est&aacute; solo. Dios nos sale al encuentro.<br \/>Encamin&eacute;monos tambi&eacute;n nosotros hacia Dios, pues as&iacute; nos acercaremos los unos a los otros. En la medida de nuestras posibilidades, no dejemos solo a ninguno de los hijos de Dios. <\/p>\n<p>Creemos en Dios. Esta es nuestra opci&oacute;n fundamental. Pero, nos preguntamos de nuevo:&nbsp; &iquest;es posible esto a&uacute;n hoy? &iquest;Es algo razonable? Desde la Ilustraci&oacute;n, al menos una parte de la ciencia se dedica con empe&ntilde;o a buscar una explicaci&oacute;n del mundo en la que Dios ser&iacute;a superfluo. Y si eso fuera as&iacute;, Dios ser&iacute;a in&uacute;til tambi&eacute;n para nuestra vida. Pero cada vez que parec&iacute;a que este intento hab&iacute;a tenido &eacute;xito, inevitablemente resultaba evidente que las cuentas no cuadran. Las cuentas sobre el hombre, sin Dios, no cuadran; y las cuentas sobre el mundo, sobre todo el universo, sin &eacute;l no cuadran. En resumidas cuentas, quedan dos alternativas:&nbsp; &iquest;Qu&eacute; hay en el origen? La Raz&oacute;n creadora, el Esp&iacute;ritu creador que obra todo y suscita el desarrollo, o la Irracionalidad que, carente de toda raz&oacute;n, produce extra&ntilde;amente un cosmos ordenado de modo matem&aacute;tico, as&iacute; como el hombre y su raz&oacute;n. Esta, sin embargo, no ser&iacute;a m&aacute;s que un resultado casual de la evoluci&oacute;n y, por tanto, en el fondo, tambi&eacute;n algo irracional. <\/p>\n<p>Los cristianos decimos:&nbsp; &quot;Creo en Dios Padre, Creador del cielo y de la tierra&quot;, creo en el Esp&iacute;ritu Creador. Creemos que en el origen est&aacute; el Verbo eterno, la Raz&oacute;n y no la Irracionalidad. Con esta fe no tenemos necesidad de escondernos, no debemos tener miedo de encontrarnos con ella en un callej&oacute;n sin salida. Nos alegra poder conocer a Dios. Y tratamos de hacer ver tambi&eacute;n a los dem&aacute;s la racionalidad de la fe, como san Pedro exhortaba expl&iacute;citamente, en su <i>primera carta <\/i>(cf. <i>1 P <\/i>3, 15), a los cristianos de su tiempo, y tambi&eacute;n a nosotros. <\/p>\n<p>Creemos en Dios. Lo afirman las partes principales del Credo y lo subraya sobre todo su primera parte. Pero ahora surge inmediatamente la segunda pregunta:&nbsp; &iquest;en qu&eacute; Dios? Pues bien, creemos precisamente en el Dios que es Esp&iacute;ritu Creador, Raz&oacute;n creadora, del que proviene todo y del que provenimos tambi&eacute;n nosotros. <\/p>\n<p>La segunda parte del Credo nos dice algo m&aacute;s. Esta Raz&oacute;n creadora es Bondad. Es Amor. Tiene un rostro. Dios no nos deja andar a tientas en la oscuridad. Se ha manifestado como hombre.&nbsp;Es tan grande que se puede permitir hacerse muy peque&ntilde;o. &quot;El&nbsp;que me ha visto a m&iacute;, ha visto al Padre&quot;, dice Jes&uacute;s (<i>Jn<\/i> 14, 9). Dios ha asumido un rostro humano. Nos ama hasta el punto de dejarse clavar por nosotros en la cruz, para llevar los sufrimientos de la humanidad hasta el coraz&oacute;n de Dios. Hoy, que conocemos las patolog&iacute;as y las enfermedades mortales de la religi&oacute;n y de la raz&oacute;n, las destrucciones de la imagen de Dios a causa del odio y del fanatismo, es importante decir con claridad en qu&eacute; Dios creemos y profesar con convicci&oacute;n este rostro humano de Dios. S&oacute;lo esto nos impide tener miedo a Dios, un sentimiento que en definitiva es la ra&iacute;z del ate&iacute;smo moderno. S&oacute;lo este Dios nos salva del miedo del mundo y de la ansiedad ante el vac&iacute;o de la propia vida. S&oacute;lo mirando a Jesucristo, nuestro gozo en Dios alcanza su plenitud, se hace gozo redimido. Durante esta solemne celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a dirijamos nuestra mirada al Se&ntilde;or, que est&aacute; aqu&iacute; ante nosotros clavado en la cruz, y pid&aacute;mosle el gran gozo que &eacute;l prometi&oacute; a sus disc&iacute;pulos en el momento de su despedida (cf. <i>Jn<\/i> 16, 24). <\/p>\n<p>La segunda parte del Credo concluye con la perspectiva del Juicio final, y la tercera parte con la de la resurrecci&oacute;n de los muertos. Juicio:&nbsp; &iquest;se nos quiere infundir de nuevo el miedo con esta palabra? Pero, &iquest;acaso no deseamos todos que un d&iacute;a se haga justicia a todos los condenados injustamente, a cuantos han sufrido a lo largo de la vida y han muerto despu&eacute;s de una vida llena de dolor? &iquest;Acaso no queremos todos que el exceso de injusticia y sufrimiento, que vemos en la historia, al final desaparezca; que todos en definitiva puedan gozar, que todo cobre sentido? <\/p>\n<p>Este triunfo de la justicia, esta uni&oacute;n de tantos fragmentos de historia que parecen carecer de sentido, integr&aacute;ndose en un todo en el que dominen la verdad y el amor, es lo que se entiende con el concepto de Juicio del mundo. La fe no quiere infundirnos miedo; pero quiere llamarnos a la responsabilidad. No debemos desperdiciar nuestra vida, ni abusar de ella; tampoco debemos conservarla s&oacute;lo para nosotros mismos. Ante la injusticia no debemos permanecer indiferentes, siendo conniventes o incluso c&oacute;mplices. Debemos percibir nuestra misi&oacute;n en la historia y tratar de corresponder a ella. No se trata de miedo, sino de responsabilidad; se necesita responsabilidad y preocupaci&oacute;n por nuestra salvaci&oacute;n y por la salvaci&oacute;n de todo el mundo. Cada uno debe contribuir a esto. Pero cuando la responsabilidad y la preocupaci&oacute;n tiendan a convertirse en miedo, recordemos las palabras de san Juan:&nbsp; &quot;Hijos m&iacute;os, os escribo esto para que no pequ&eacute;is. Pero si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre:&nbsp; a Jesucristo, el Justo&quot; (<i>1 Jn<\/i> 2, 1). &quot;En caso de que nos condene nuestra conciencia, Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo&quot; (<i>1 Jn<\/i> 3, 20). <\/p>\n<p>Celebramos hoy la fiesta del &quot;Nombre de Mar&iacute;a&quot;. A quienes llevan este nombre \u2014mi mam&aacute; y mi hermana lo llevaban, como ha recordado el Obispo\u2014 quisiera expresarles mi m&aacute;s cordial felicitaci&oacute;n por su onom&aacute;stico. Mar&iacute;a, la Madre del Se&ntilde;or, recibi&oacute; del pueblo fiel el t&iacute;tulo de &quot;Abogada&quot;, pues es nuestra abogada ante Dios. Desde las bodas de Can&aacute; la conocemos como la mujer benigna, llena de solicitud materna y de amor, la mujer que percibe las necesidades ajenas y, para ayudar, las lleva ante el Se&ntilde;or. <\/p>\n<p>Hoy hemos escuchado en el evangelio c&oacute;mo el Se&ntilde;or la entrega como Madre al disc&iacute;pulo predilecto y, en &eacute;l, a todos nosotros. En todas las &eacute;pocas los cristianos han acogido con gratitud este testamento de Jes&uacute;s, y junto a la Madre han encontrado siempre la seguridad y la confiada esperanza que nos llenan de gozo en Dios y en nuestra fe en &eacute;l. <br \/> Acojamos tambi&eacute;n nosotros a Mar&iacute;a como la estrella de nuestra vida, que nos introduce en la gran familia de Dios. S&iacute;, el que cree nunca est&aacute; solo. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2006 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI A MUNICH, ALT&Ouml;TTING Y RATISBONA (9-14 DE SEPTIEMBRE DE 2006) SANTA MISA EN LA EXPLANADA DE ISLING HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE &nbsp;Ratisbona, martes 12 de septiembre de 2006 &nbsp; Queridos hermanos en el ministerio episcopal y sacerdotal; queridos hermanos y hermanas:&nbsp; &quot;El que cree nunca est&aacute; solo&quot;. 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