{"id":40698,"date":"2016-10-06T14:34:39","date_gmt":"2016-10-06T19:34:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-septiembre-de-2006-celebracion-ecumenica-de-las-visperas-en-la-catedral-de-ratisbona\/"},"modified":"2016-10-06T14:34:39","modified_gmt":"2016-10-06T19:34:39","slug":"12-de-septiembre-de-2006-celebracion-ecumenica-de-las-visperas-en-la-catedral-de-ratisbona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-septiembre-de-2006-celebracion-ecumenica-de-las-visperas-en-la-catedral-de-ratisbona\/","title":{"rendered":"12 de septiembre de 2006, Celebraci\u00f3n ecum\u00e9nica de las V\u00edsperas en la Catedral de Ratisbona"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI <br \/> A MUNICH, ALT&Ouml;TTING Y RATISBONA <br \/> (9-14 DE SEPTIEMBRE DE 2006)<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N ECUM&Eacute;NICA DE LAS V&Iacute;SPERAS<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A&nbsp; DEL SANTO PADRE <\/font><\/b><\/p>\n<p>Catedral de Ratisbona<br \/>Martes 12 de septiembre de 2006 <\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas en Cristo<\/i>:&nbsp; <\/p>\n<p>Nos hemos reunido cristianos ortodoxos, cat&oacute;licos y protestantes \u2014y con nosotros hay tambi&eacute;n amigos jud&iacute;os\u2014 para cantar juntos las alabanzas vespertinas a Dios. En el centro de esta liturgia est&aacute;n los salmos, en los que confluyen la Antigua y la Nueva Alianza, y nuestra oraci&oacute;n se une a la del Israel creyente que vive en la esperanza. Esta es una hora de gratitud, porque as&iacute; podemos rezar juntos los salmos y, dirigi&eacute;ndonos al Se&ntilde;or, al mismo tiempo tambi&eacute;n podemos crecer en la unidad entre nosotros. <\/p>\n<p>Entre los que participan en estas V&iacute;speras quisiera saludar cordialmente ante todo a los representantes de la Iglesia ortodoxa. Siempre he considerado un don especial de la Providencia el hecho de que, como profesor en Bonn, pude conocer y amar a la Iglesia ortodoxa personalmente a trav&eacute;s de dos j&oacute;venes archimandritas:&nbsp; Stylianos Harkianakis y Damaskinos Papandreou, que despu&eacute;s llegaron a ser metropolitas. En Ratisbona, gracias a la iniciativa de monse&ntilde;or Graber, se a&ntilde;adieron m&aacute;s encuentros:&nbsp; en los simposios sobre la &quot;Spindlhof&quot; y con los estudiantes becados que estudiaban aqu&iacute;. <\/p>\n<p>Me alegra volver a ver algunos rostros que me fueron familiares durante largo tiempo y encontrar de nuevo antiguos amigos. Dentro de algunos d&iacute;as, en Belgrado, se reanudar&aacute; el di&aacute;logo teol&oacute;gico sobre el tema fundamental de la <i>koinonia<\/i>, la comuni&oacute;n, en las dos dimensiones que nos indica la primera carta de san Juan al inicio, en el primer cap&iacute;tulo. Nuestra koinon|a es ante todo comuni&oacute;n con el Padre y con su Hijo Jesucristo en el Esp&iacute;ritu Santo; es la comuni&oacute;n con el mismo Dios uno y trino, hecha posible por el Se&ntilde;or mediante su encarnaci&oacute;n y la efusi&oacute;n del Esp&iacute;ritu. <\/p>\n<p>Esta comuni&oacute;n con Dios crea a su vez <i>koinonia<\/i> entre los hombres, como participaci&oacute;n en la fe de los Ap&oacute;stoles y as&iacute; como comuni&oacute;n en la fe, una comuni&oacute;n que en la Eucarist&iacute;a se hace &quot;corporal&quot;, edificando la &uacute;nica Iglesia, que trasciende todos los confines (cf. <i>1 Jn<\/i> 1, 3). Espero y oro para que estas conversaciones sean fruct&iacute;feras y para que la comuni&oacute;n con el Dios vivo que nos une, como la comuni&oacute;n entre nosotros en la fe transmitida por los Ap&oacute;stoles, se profundicen y maduren hasta alcanzar la unidad plena, por la que el mundo pueda reconocer que Jesucristo es verdaderamente el enviado de Dios, el Hijo de Dios, el Salvador del mundo (cf. <i>Jn<\/i> 17, 21). &quot;Para que el mundo crea&quot;, es necesario que seamos uno:&nbsp; la seriedad de este compromiso debe animar nuestro di&aacute;logo. <\/p>\n<p>Saludo cordialmente tambi&eacute;n a los amigos de las diferentes tradiciones que proceden de la Reforma. En este contexto tambi&eacute;n me vienen a la mente muchos recuerdos:&nbsp; recuerdos de los amigos del c&iacute;rculo J&auml;ger-St&auml;hlin, que ya han fallecido; y a estos recuerdos se a&ntilde;ade la gratitud por los encuentros actuales. Obviamente, pienso en particular en los arduos esfuerzos realizados para alcanzar el consenso sobre la justificaci&oacute;n. Recuerdo todas las etapas de ese proceso, hasta la memorable reuni&oacute;n con el \u2014ya difunto\u2014 obispo Hanselmann aqu&iacute; en Ratisbona, reuni&oacute;n que contribuy&oacute; decisivamente a alcanzar la conclusi&oacute;n concorde. Me alegra que, mientras tanto, el Consejo mundial de Iglesias Metodistas tambi&eacute;n se haya adherido a esa Declaraci&oacute;n. El acuerdo sobre la justificaci&oacute;n sigue siendo para nosotros un gran compromiso, que, en mi opini&oacute;n, en realidad a&uacute;n no se ha cumplido totalmente:&nbsp; en teolog&iacute;a la justificaci&oacute;n es un tema esencial, pero me parece que hoy en la vida de los fieles casi no est&aacute; presente. Aunque, debido a los dram&aacute;ticos acontecimientos de nuestro tiempo, el tema del perd&oacute;n mutuo resulta de nuevo particularmente urgente, sin embargo se tiene poca conciencia de que necesitamos ante todo el perd&oacute;n de Dios, la justificaci&oacute;n por &eacute;l. La conciencia moderna \u2014y todos, de alg&uacute;n modo, somos &quot;modernos&quot;\u2014 por lo general no reconoce el hecho de que somos deudores ante Dios y que el pecado es una realidad que s&oacute;lo se supera por iniciativa de Dios. Este debilitamiento del tema de la justificaci&oacute;n y del perd&oacute;n de los pecados, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, es resultado de un debilitamiento de nuestra relaci&oacute;n con Dios. Por eso, nuestra primera tarea consistir&aacute; tal vez en redescubrir al Dios vivo en nuestra vida, en nuestro tiempo y en nuestra sociedad. <\/p>\n<p>Con este fin, escuchemos ahora lo que san Juan nos dec&iacute;a hace poco en la lectura b&iacute;blica. Quisiera destacar en especial tres afirmaciones de este texto complejo y denso. El tema central de toda la carta se encuentra en el vers&iacute;culo&nbsp;15:&nbsp; &quot;Quien confiese que Jes&uacute;s es el Hijo de Dios, Dios permanece en &eacute;l, y &eacute;l en Dios&quot;. Una vez m&aacute;s san Juan, como hiciera en los vers&iacute;culos 2 y 3 del cap&iacute;tulo 4, pone de relieve la confesi&oacute;n que en el fondo nos distingue como cristianos, es decir, la fe en el hecho de que Jes&uacute;s es el Hijo de Dios que se encarn&oacute;. &quot;A Dios nadie lo ha visto jam&aacute;s:&nbsp; el Hijo &uacute;nico, que est&aacute; en el seno del Padre, &eacute;l lo ha dado a conocer&quot;, est&aacute; escrito al final del pr&oacute;logo del cuarto evangelio (<i>Jn<\/i>&nbsp;1, 18). <\/p>\n<p>Sabemos qui&eacute;n es Dios por medio de Jesucristo, por medio del &uacute;nico que <i>es<\/i> Dios. Por medio de &eacute;l entramos en contacto con Dios. En este tiempo de encuentros interreligiosos se nos presenta f&aacute;cilmente la tentaci&oacute;n de atenuar de alguna forma esa confesi&oacute;n central o incluso de ocultarla. Pero as&iacute; no prestamos un servicio al encuentro ni al di&aacute;logo. S&oacute;lo hacemos que Dios sea menos accesible a los dem&aacute;s y a nosotros mismos. Es importante que en el di&aacute;logo presentemos de un modo completo, y no s&oacute;lo fragmentario, nuestra imagen de Dios. Para poderlo hacer debemos acrecentar y profundizar nuestra comuni&oacute;n personal con Cristo y nuestro amor a &eacute;l. En esta confesi&oacute;n com&uacute;n, y en esta tarea com&uacute;n, no &nbsp;hay &nbsp;ninguna divisi&oacute;n entre nosotros. Oremos para que este fundamento com&uacute;n se fortalezca cada vez m&aacute;s. <\/p>\n<p>As&iacute; llegamos al segundo punto que quer&iacute;a tratar. Se encuentra en el vers&iacute;culo 14, donde leemos:&nbsp; &quot;Y hemos visto y damos testimonio que el Padre envi&oacute; a su Hijo como Salvador del mundo&quot; (<i>1&nbsp;Jn<\/i> 4, 14). La palabra central en esta oraci&oacute;n es &#x3bc;&#x3b1;&#x3c1;&#x3c4;&#x3c5;&#x3c1;&#x3bf;&#x3c5;\u02c6 &#x3bc;&#x3b5;&#x3bd;, damos testimonio, somos testigos. La confesi&oacute;n tiene que convertirse en testimonio. La ra&iacute;z griega &#x3bc;&#x3ac;&#x3c1;&#x3c4;&#x3c5;&#x3c2; evoca el hecho de que el testigo de Jesucristo debe confirmar su testimonio con toda su existencia, con su vida y con su muerte. <\/p>\n<p>El autor de la carta dice de s&iacute; mismo:&nbsp; &quot;Hemos visto&quot; (<i>1Jn <\/i>1, 1). Porque ha visto puede ser testigo. Pero esto implica que tambi&eacute;n nosotros \u2014las generaciones posteriores\u2014 podemos ver y dar testimonio como personas que han visto. Por tanto, pidamos al Se&ntilde;or que nos haga ver. Ayud&eacute;monos los unos a los otros a desarrollar esta capacidad, para que as&iacute; podamos ayudar a ver tambi&eacute;n a los hombres de nuestro tiempo, de forma que ellos a su vez, por medio del mundo construido por ellos mismos, logren descubrir a Dios; de forma que, m&aacute;s all&aacute; de todas las barreras hist&oacute;ricas, puedan ver de nuevo a Jes&uacute;s, el Hijo enviado por Dios, en &nbsp;quien vemos al Padre. <\/p>\n<p>En el vers&iacute;culo 9 \u2014(<i>1Jn <\/i>4, 9)\u2014 se dice que Dios envi&oacute; a su Hijo al mundo para que tengamos vida. &iquest;Acaso no podemos constatar hoy que s&oacute;lo mediante un encuentro con Jesucristo la vida resulta verdaderamente vida? Ser testigo de Jesucristo significa sobre todo dar testimonio de un determinado estilo de vida. En un mundo lleno de confusi&oacute;n debemos dar nuevamente testimonio de los criterios que hacen que una vida sea verdaderamente vida. Debemos afrontar con gran determinaci&oacute;n esta importante tarea, com&uacute;n a todos los creyentes. En este tiempo es responsabilidad de los cristianos hacer visibles los criterios que indican una vida recta y que nosotros los conocemos por Jesucristo. &Eacute;l resumi&oacute; en su vida todas las palabras de la Escritura:&nbsp; &quot;Escuchadle&quot; (<i>Mc<\/i> 9, 7). <\/p>\n<p>As&iacute; llegamos a la tercera palabra de esta lectura que quiero poner de relieve:&nbsp; <i>agap&eacute;<\/i>, amor. Esta es la palabra clave de toda la carta y en especial del pasaje que hemos escuchado. <i>agap&eacute;<\/i>, el amor como nos lo ense&ntilde;a san Juan, no es nada sentimental o exaltado; es algo totalmente sobrio y realista. Trat&eacute; de explicarlo en mi enc&iacute;clica <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html\">Deus caritas est<\/a><\/i>. El <i>agap&eacute;<\/i>, el amor, es verdaderamente la s&iacute;ntesis de la Ley y los Profetas. En el amor est&aacute; &quot;enrollado&quot; todo; pero este todo debe ser &quot;desarrollado&quot; en la vida de cada d&iacute;a. <\/p>\n<p>En el vers&iacute;culo 16 de nuestro texto se encuentra&nbsp;la maravillosa frase:&nbsp;&nbsp;&quot;Nosotros hemos cre&iacute;do en el amor&quot; (<i>1 Jn <\/i>4, 16). S&iacute;, el hombre puede creer en el amor. Testimoniemos de tal modo nuestra fe que aparezca como fuerza del amor, &quot;para que el mundo crea&quot; (<i>Jn<\/i> 17, 21). Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2006 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI A MUNICH, ALT&Ouml;TTING Y RATISBONA (9-14 DE SEPTIEMBRE DE 2006) CELEBRACI&Oacute;N ECUM&Eacute;NICA DE LAS V&Iacute;SPERAS HOMIL&Iacute;A&nbsp; DEL SANTO PADRE Catedral de RatisbonaMartes 12 de septiembre de 2006 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas en Cristo:&nbsp; Nos hemos reunido cristianos ortodoxos, cat&oacute;licos y protestantes \u2014y con nosotros hay tambi&eacute;n amigos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-septiembre-de-2006-celebracion-ecumenica-de-las-visperas-en-la-catedral-de-ratisbona\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab12 de septiembre de 2006, Celebraci\u00f3n ecum\u00e9nica de las V\u00edsperas en la Catedral de Ratisbona\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40698","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40698","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40698"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40698\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40698"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40698"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40698"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}