{"id":40700,"date":"2016-10-06T14:34:41","date_gmt":"2016-10-06T19:34:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-septiembre-de-2006-visperas-marianas-con-los-religiosos-y-seminaristas-de-la-baviera-en-la-basilica-de-santa-ana-de-altotting\/"},"modified":"2016-10-06T14:34:41","modified_gmt":"2016-10-06T19:34:41","slug":"11-de-septiembre-de-2006-visperas-marianas-con-los-religiosos-y-seminaristas-de-la-baviera-en-la-basilica-de-santa-ana-de-altotting","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-septiembre-de-2006-visperas-marianas-con-los-religiosos-y-seminaristas-de-la-baviera-en-la-basilica-de-santa-ana-de-altotting\/","title":{"rendered":"11 de septiembre de 2006, V\u00edsperas marianas con los religiosos y seminaristas de la Baviera en la bas\u00edlica de Santa Ana de Alt\u00f6tting"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI <br \/> A MUNICH, ALT&Ouml;TTING Y RATISBONA <br \/> (9-14 DE SEPTIEMBRE DE 2006)<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">V&Iacute;SPERAS MARIANAS CON RELIGIOSOS Y SEMINARISTAS <\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE<\/font><br \/><\/b><br \/>Bas&iacute;lica de Santa Ana de Alt&ouml;tting <br \/>Lunes 11 de septiembre de 2006<\/font><br \/> <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos amigos:&nbsp; <\/i> <\/p>\n<p>En Alt&ouml;tting, en este lugar de gracia, nos hemos reunido \u2014seminaristas que se preparan para el sacerdocio, sacerdotes, religiosas y religiosos, y miembros de la Obra pontificia para las vocaciones de especial consagraci&oacute;n\u2014 en la bas&iacute;lica de Santa Ana, ante el santuario de su hija, la Madre del Se&ntilde;or. Nos hemos reunido aqu&iacute; para considerar nuestra vocaci&oacute;n al servicio de Jesucristo y comprenderla mejor bajo la mirada de santa Ana, en cuyo hogar madur&oacute; la vocaci&oacute;n m&aacute;s grande de la historia de la salvaci&oacute;n. Mar&iacute;a recibi&oacute; su vocaci&oacute;n a trav&eacute;s del anuncio del &aacute;ngel.<br \/>El &aacute;ngel no entra de modo visible en nuestra habitaci&oacute;n, pero el Se&ntilde;or tiene un plan para cada uno de nosotros, nos llama por nuestro nombre. Por tanto, a nosotros nos toca escuchar, percibir su llamada, ser valientes y fieles para seguirlo, de modo que, al final, nos considere siervos fieles que han aprovechado bien los dones que se nos han concedido. <\/p>\n<p>Sabemos que el Se&ntilde;or busca obreros para su mies. &Eacute;l mismo lo ha dicho:&nbsp; &quot;La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Due&ntilde;o de la mies que env&iacute;e obreros a su mies&quot; (<i>Mt<\/i> 9, 37-38). Por eso nos hemos reunido aqu&iacute;:&nbsp; para dirigir esta petici&oacute;n al Due&ntilde;o de la mies. S&iacute;, la mies de Dios es grande y espera obreros:&nbsp; en el llamado <i>tercer mundo <\/i>\u2014Am&eacute;rica Latina, &Aacute;frica y Asia\u2014 la gente espera heraldos que les lleven el Evangelio de la paz, la buena nueva de Dios que se hizo hombre.<\/p>\n<p>Pero tambi&eacute;n en el llamado Occidente, aqu&iacute; en Alemania, al igual que en las vastas regiones de Rusia, es verdad que la mies podr&iacute;a ser mucha. Sin embargo, hacen falta personas dispuestas a trabajar en la mies de Dios. <\/p>\n<p>Hoy sucede lo mismo que aconteci&oacute; cuando el Se&ntilde;or se compadeci&oacute; de las multitudes que parec&iacute;an ovejas sin pastor, personas que probablemente sab&iacute;an muchas cosas, pero no sab&iacute;an c&oacute;mo orientar bien su vida. &iexcl;Se&ntilde;or, mira la tribulaci&oacute;n de nuestro tiempo, que necesita mensajeros del Evangelio, testigos tuyos, personas que se&ntilde;alen el camino que lleva a la &quot;vida en abundancia&quot;! &iexcl;Mira al mundo y compad&eacute;cete tambi&eacute;n ahora! &iexcl;Mira al mundo y env&iacute;a obreros! Con esta petici&oacute;n llamamos a la puerta de Dios; pero con esta misma petici&oacute;n el Se&ntilde;or llama a la puerta de nuestro coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>&iquest;Se&ntilde;or, me quieres? &iquest;No es tal vez demasiado grande para m&iacute;? &iquest;No soy yo demasiado peque&ntilde;o para esto? &quot;No temas&quot;, le dijo el &aacute;ngel a Mar&iacute;a. &quot;No temas:&nbsp; (&#8230;) te he llamado por tu nombre&quot;, nos dice Dios mediante el profeta Isa&iacute;as (<i>Is <\/i>43, 1) a nosotros, a cada uno de nosotros. <\/p>\n<p>&iquest;A d&oacute;nde vamos, si respondemos &quot;s&iacute;&quot; a la llamada del Se&ntilde;or? La descripci&oacute;n m&aacute;s concisa de la misi&oacute;n sacerdotal, que vale an&aacute;logamente tambi&eacute;n para las religiosas y los religiosos, nos la ha dado el evangelista san Marcos, que, en el relato de la llamada de los Doce, dice:&nbsp; &quot;Instituy&oacute; Doce, para que estuvieran con &eacute;l y para enviarlos a predicar&quot; (<i>Mc<\/i>&nbsp;3, 14). Estar con &eacute;l y, como enviados, salir al encuentro de la gente:&nbsp; estas dos cosas van juntas y, a la vez, constituyen la esencia de la vocaci&oacute;n espiritual, del sacerdocio. Estar con &eacute;l y ser enviados son dos cosas inseparables. S&oacute;lo quienes est&aacute;n &quot;con &eacute;l&quot; aprenden a conocerlo y pueden anunciarlo de verdad. Y quienes est&aacute;n con &eacute;l no pueden retener para s&iacute; lo que han encontrado, sino que deben comunicarlo. Es lo que sucedi&oacute; a Andr&eacute;s, que le dijo a su hermano Sim&oacute;n:&nbsp; &quot;Hemos encontrado al Mes&iacute;as&quot; (<i>Jn<\/i> 1, 41). &quot;Y lo llev&oacute; a Jes&uacute;s&quot;, a&ntilde;ade el evangelista (<i>Jn<\/i> 1, 42). <\/p>\n<p>El Papa san Gregorio Magno, en una de sus homil&iacute;as, dijo una vez que los &aacute;ngeles de Dios, independientemente de la distancia que recorran en sus misiones, siempre se mueven en Dios. Siempre permanecen con &eacute;l. Y al hablar de los &aacute;ngeles, san Gregorio pensaba tambi&eacute;n en los obispos y los sacerdotes:&nbsp; a dondequiera que vayan, siempre deber&iacute;an &quot;estar con &eacute;l&quot;. La experiencia confirma que cuando los sacerdotes, debido a sus m&uacute;ltiples deberes, dedican cada vez menos tiempo para estar con el Se&ntilde;or, a pesar de su actividad tal vez heroica, acaban por perder la fuerza interior que los sostiene. Su actividad se convierte en un activismo vac&iacute;o. <\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo se puede realizar el &quot;estar con &eacute;l? Lo primero y lo m&aacute;s importante para el sacerdote es la misa diaria, celebrada siempre con una profunda participaci&oacute;n interior. Si la celebramos como verdaderos hombres de oraci&oacute;n, si unimos nuestras palabras y nuestras acciones a la Palabra que nos precede y al rito de la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, si en la Comuni&oacute;n de verdad nos dejamos abrazar por &eacute;l y lo acogemos, entonces estamos con &eacute;l. <\/p>\n<p>La liturgia de las Horas es otra manera fundamental de estar con &eacute;l. En ella oramos como personas que necesitan hablar con Dios, pero implicando tambi&eacute;n a todos los dem&aacute;s que no tienen ni el tiempo ni la posibilidad de hacer esa oraci&oacute;n. Para que nuestra celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica y la liturgia de las Horas est&eacute;n llenas de significado, debemos dedicarnos siempre de nuevo a la lectura espiritual de la sagrada Escritura; no s&oacute;lo descifrar y explicar palabras del pasado, sino tambi&eacute;n buscar la palabra de consuelo que el Se&ntilde;or me est&aacute; diciendo a m&iacute; aqu&iacute; y ahora. El Se&ntilde;or me interpela hoy por medio de esta palabra. S&oacute;lo de esta forma seremos capaces de llevar la Palabra sagrada a los hombres de nuestro tiempo como palabra de Dios actual y viva. <\/p>\n<p>La adoraci&oacute;n eucar&iacute;stica es un modo esencial de estar con el Se&ntilde;or. Gracias a mons. Schraml, Alt&ouml;tting ha obtenido una nueva &quot;c&aacute;mara del tesoro&quot;. Donde antes se guardaban tesoros del pasado, objetos preciosos de la historia y de la piedad, se encuentra ahora el lugar para el verdadero tesoro de la Iglesia:&nbsp; la presencia permanente del Se&ntilde;or en el sant&iacute;simo Sacramento. <\/p>\n<p>En una de sus par&aacute;bolas el Se&ntilde;or habla del tesoro escondido en el campo. Quien lo encuentra \u2014nos dice\u2014 vende todo lo que tiene para poder comprar ese campo, porque el tesoro escondido es m&aacute;s valioso que cualquier otra cosa. El tesoro escondido, el bien superior a cualquier otro bien, es el reino de Dios, es Jes&uacute;s mismo, el Reino en persona. En la sagrada Hostia est&aacute; presente &eacute;l, el verdadero tesoro, siempre accesible para nosotros. S&oacute;lo adorando su presencia aprendemos a recibirlo adecuadamente, aprendemos a comulgar, aprendemos desde dentro la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a. <\/p>\n<p>En este contexto, quiero citar unas hermosas palabras de Edith Stein, la santa copatrona de Europa. En una de sus cartas escribe:&nbsp; &quot;El Se&ntilde;or est&aacute; presente en el sagrario con su divinidad y su humanidad. No est&aacute; all&iacute; por &eacute;l mismo, sino por nosotros, porque su alegr&iacute;a es estar con los hombres. Y porque sabe que nosotros, tal como somos, necesitamos su cercan&iacute;a personal. En consecuencia, cualquier persona que tenga pensamientos y sentimientos normales, se sentir&aacute; atra&iacute;da y pasar&aacute; tiempo con &eacute;l siempre que le sea posible y todo el tiempo que le sea posible&quot; (<i>Gesammelte Werke VII, <\/i>136 f). <\/p>\n<p>Busquemos estar con el Se&ntilde;or. All&iacute; podemos hablar de todo con &eacute;l. Podemos presentarle nuestras peticiones, nuestras preocupaciones, nuestros problemas, nuestras alegr&iacute;as, nuestra gratitud, nuestras decepciones, nuestras necesidades y nuestras esperanzas. All&iacute; podemos repetirle constantemente:&nbsp; &quot;Se&ntilde;or, env&iacute;a obreros a tu mies. Ay&uacute;dame a ser un buen obrero en tu vi&ntilde;a&quot;. <\/p>\n<p>Aqu&iacute;, en esta bas&iacute;lica, nuestro pensamiento se dirige a Mar&iacute;a, que vivi&oacute; su vida completamente &quot;con Jes&uacute;s&quot; y por consiguiente estuvo y sigue estando totalmente a disposici&oacute;n de los hombres:&nbsp; los exvotos que hay aqu&iacute; lo demuestran en concreto. Pensamos tambi&eacute;n en su madre, santa Ana, y con ella en la importancia de las madres y los padres, las abuelas y los abuelos; pensamos en la importancia de la familia como ambiente de vida y oraci&oacute;n, en donde se aprende a rezar y donde pueden madurar las vocaciones. <\/p>\n<p>Aqu&iacute;, en Alt&ouml;tting, pensamos naturalmente, de modo especial, en el hermano Konrad, que renunci&oacute; a una gran herencia porque quer&iacute;a seguir a Jesucristo sin reservas y estar totalmente con &eacute;l. Como el Se&ntilde;or recomienda en una de sus par&aacute;bolas, &eacute;l escogi&oacute; el &uacute;ltimo lugar, el de un humilde fraile portero. En su porter&iacute;a realiz&oacute; precisamente lo que san Marcos nos dice de los Ap&oacute;stoles:&nbsp; &quot;estar con &eacute;l&quot; y &quot;ser enviado&quot; a los hombres. Desde su celda siempre pod&iacute;a mirar hacia el sagrario, &quot;estar con Cristo&quot; siempre. As&iacute;, mirando al sagrario, aprendi&oacute; la bondad ilimitada con la que trataba a la gente, que casi sin cesar llamaba a su puerta, a veces incluso de forma maliciosa, para molestarlo, y a veces de forma impaciente o ruidosa. A todos ellos, por su gran bondad y humanidad, sin grandes palabras, les dio siempre un mensaje m&aacute;s valioso que las mismas palabras. Pidamos al santo hermano Konrad que nos ayude a mantener nuestra mirada fija en el Se&ntilde;or, para llevar el amor de Dios a los hombres. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2006 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI A MUNICH, ALT&Ouml;TTING Y RATISBONA (9-14 DE SEPTIEMBRE DE 2006) V&Iacute;SPERAS MARIANAS CON RELIGIOSOS Y SEMINARISTAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADREBas&iacute;lica de Santa Ana de Alt&ouml;tting Lunes 11 de septiembre de 2006 &nbsp; Queridos amigos:&nbsp; En Alt&ouml;tting, en este lugar de gracia, nos hemos reunido \u2014seminaristas que se preparan &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-septiembre-de-2006-visperas-marianas-con-los-religiosos-y-seminaristas-de-la-baviera-en-la-basilica-de-santa-ana-de-altotting\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab11 de septiembre de 2006, V\u00edsperas marianas con los religiosos y seminaristas de la Baviera en la bas\u00edlica de Santa Ana de Alt\u00f6tting\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40700","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40700","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40700"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40700\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40700"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40700"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40700"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}