{"id":40703,"date":"2016-10-06T14:34:48","date_gmt":"2016-10-06T19:34:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-agosto-de-2006-solemnidad-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria\/"},"modified":"2016-10-06T14:34:48","modified_gmt":"2016-10-06T19:34:48","slug":"15-de-agosto-de-2006-solemnidad-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-agosto-de-2006-solemnidad-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria\/","title":{"rendered":"15 de agosto de 2006, Solemnidad de la Asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE LA ASUNCI&Oacute;N <br \/> DE LA SANT&Iacute;SIMA VIRGEN MAR&Iacute;A<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Parroquia Pontificia de Santo Tom&aacute;s de Villanueva, Castelgandolfo <br \/> Martes 15 de agosto de 2006<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">\n<p><i>Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;<br \/>queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p>En el Magn&iacute;ficat, el gran canto de la Virgen que acabamos de escuchar en el evangelio, encontramos unas palabras sorprendentes. Mar&iacute;a dice: &quot;Desde ahora me felicitar&aacute;n todas las generaciones&quot;. La Madre del Se&ntilde;or profetiza las alabanzas marianas de la Iglesia para todo el futuro, la devoci&oacute;n mariana del pueblo de Dios hasta el fin de los tiempos. Al alabar a Mar&iacute;a, la Iglesia no ha inventado algo &quot;ajeno&quot; a la Escritura: ha respondido a esta profec&iacute;a hecha por Mar&iacute;a en aquella hora de gracia. <\/p>\n<p>Y estas palabras de Mar&iacute;a no eran s&oacute;lo palabras personales, tal vez arbitrarias. Como dice san Lucas, Isabel hab&iacute;a exclamado, llena de Esp&iacute;ritu Santo: &quot;Dichosa la que ha cre&iacute;do&quot;. Y Mar&iacute;a, tambi&eacute;n llena de Esp&iacute;ritu Santo, contin&uacute;a y completa lo que dijo Isabel, afirmando: &quot;Me felicitar&aacute;n todas las generaciones&quot;. Es una aut&eacute;ntica profec&iacute;a, inspirada por el Esp&iacute;ritu Santo, y la Iglesia, al venerar a Mar&iacute;a, responde a un mandato del Esp&iacute;ritu Santo, cumple un deber. <\/p>\n<p>Nosotros no alabamos suficientemente a Dios si no alabamos a sus santos, sobre todo a la &quot;Santa&quot; que se convirti&oacute; en su morada en la tierra, Mar&iacute;a. La luz sencilla y multiforme de Dios s&oacute;lo se nos manifiesta en su variedad y riqueza en el rostro de los santos, que son el verdadero espejo de su luz. Y precisamente viendo el rostro de Mar&iacute;a podemos ver mejor que de otras maneras la belleza de Dios, su bondad, su misericordia. En este rostro podemos percibir realmente la luz divina. <\/p>\n<p>&quot;Me felicitar&aacute;n todas las generaciones&quot;. Nosotros podemos alabar a Mar&iacute;a, venerar a Mar&iacute;a, porque es &quot;feliz&quot;, feliz para siempre. Y este es el contenido de esta fiesta. Feliz porque est&aacute; unida a Dios, porque vive con Dios y en Dios. El Se&ntilde;or, en la v&iacute;spera de su Pasi&oacute;n, al despedirse de los suyos, dijo: &quot;Voy a prepararos una morada en la gran casa del Padre. Porque en la casa de mi Padre hay muchas moradas&quot; (cf. <i>Jn<\/i> 14, 2). Mar&iacute;a, al decir: &quot;He aqu&iacute; la esclava del Se&ntilde;or; h&aacute;gase en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra&quot;, prepar&oacute; aqu&iacute; en la tierra la morada para Dios; con cuerpo y alma se transform&oacute; en su morada, y as&iacute; abri&oacute; la tierra al cielo. <\/p>\n<p>San Lucas, en el pasaje evang&eacute;lico que acabamos de escuchar, nos da a entender de diversas maneras que Mar&iacute;a es la verdadera Arca de la alianza, que el misterio del templo \u2014la morada de Dios aqu&iacute; en la tierra\u2014 se realiz&oacute; en Mar&iacute;a. En Mar&iacute;a Dios habita realmente, est&aacute; presente aqu&iacute; en la tierra. Mar&iacute;a se convierte en su tienda. Lo que desean todas las culturas, es decir, que Dios habite entre nosotros, se realiza aqu&iacute;. San Agust&iacute;n dice: &quot;Antes de concebir al Se&ntilde;or en su cuerpo, ya lo hab&iacute;a concebido en su alma&quot;. Hab&iacute;a dado al Se&ntilde;or el espacio de su alma y as&iacute; se convirti&oacute; realmente en el verdadero Templo donde Dios se encarn&oacute;, donde Dios se hizo presente en esta tierra. <\/p>\n<p>As&iacute;, al ser la morada de Dios en la tierra, ya est&aacute; preparada en ella su morada eterna, ya est&aacute; preparada esa morada para siempre. Y este es todo el contenido del dogma de la Asunci&oacute;n de Mar&iacute;a a la gloria del cielo en cuerpo y alma, expresado aqu&iacute; en estas palabras. Mar&iacute;a es &quot;feliz&quot; porque se ha convertido \u2014totalmente, con cuerpo y alma, y para siempre\u2014 en la morada del Se&ntilde;or. Si esto es verdad, Mar&iacute;a no s&oacute;lo nos invita a la admiraci&oacute;n, a la veneraci&oacute;n; adem&aacute;s, nos gu&iacute;a, nos se&ntilde;ala el camino de la vida, nos muestra c&oacute;mo podemos llegar a ser felices, a encontrar el camino de la felicidad. <\/p>\n<p>Escuchemos una vez m&aacute;s las palabras de Isabel, que se completan en el Magn&iacute;ficat de Mar&iacute;a: &quot;Dichosa la que ha cre&iacute;do&quot;. El acto primero y fundamental para transformarse en morada de Dios y encontrar as&iacute; la felicidad definitiva es creer, es la fe en Dios, en el Dios que se manifest&oacute; en Jesucristo y que se nos revela en la palabra divina de la sagrada Escritura. <\/p>\n<p>Creer no es a&ntilde;adir una opini&oacute;n a otras. Y la convicci&oacute;n, la fe en que Dios existe, no es una informaci&oacute;n como otras. Muchas informaciones no nos importa si son verdaderas o falsas, pues no cambian nuestra vida. Pero, si Dios no existe, la vida es vac&iacute;a, el futuro es vac&iacute;o. En cambio, si Dios existe, todo cambia, la vida es luz, nuestro futuro es luz y tenemos una orientaci&oacute;n para saber c&oacute;mo vivir. <\/p>\n<p>Por eso, creer constituye la orientaci&oacute;n fundamental de nuestra vida. Creer, decir: &quot;S&iacute;, creo que t&uacute; eres Dios, creo que en el Hijo encarnado est&aacute;s presente entre nosotros&quot;, orienta mi vida, me impulsa a adherirme a Dios, a unirme a Dios y a encontrar as&iacute; el lugar donde vivir, y el modo como debo vivir. Y creer no es s&oacute;lo una forma de pensamiento, una idea; como he dicho, es una acci&oacute;n, una forma de vivir. Creer quiere decir seguir la senda se&ntilde;alada por la palabra de Dios. <\/p>\n<p>Mar&iacute;a, adem&aacute;s de este acto fundamental de la fe, que es un acto existencial, una toma de posici&oacute;n para toda la vida, a&ntilde;ade estas palabras: &quot;Su misericordia llega a todos los que le temen de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n&quot;. Con toda la Escritura, habla del &quot;temor de Dios&quot;. Tal vez conocemos poco esta palabra, o no nos gusta mucho. Pero el &quot;temor de Dios&quot; no es angustia, es algo muy diferente. Como hijos, no tenemos miedo del Padre, pero tenemos temor de Dios, la preocupaci&oacute;n por no destruir el amor sobre el que est&aacute; construida nuestra vida. Temor de Dios es el sentido de responsabilidad que debemos tener; responsabilidad por la porci&oacute;n del mundo que se nos ha encomendado en nuestra vida; responsabilidad de administrar bien esta parte del mundo y de la historia que somos nosotros, contribuyendo as&iacute; a la aut&eacute;ntica edificaci&oacute;n del mundo, a la victoria del bien y de la paz. <\/p>\n<p>&quot;Me felicitar&aacute;n todas las generaciones&quot;: esto quiere decir que el futuro, el porvenir, pertenece a Dios, est&aacute; en las manos de Dios, es decir, que Dios vence. Y no vence el drag&oacute;n, tan fuerte, del que habla hoy la primera lectura: el drag&oacute;n que es la representaci&oacute;n de todas las fuerzas de la violencia del mundo. Parecen invencibles, pero Mar&iacute;a nos dice que no son invencibles. La Mujer, como nos muestran la primera lectura y el evangelio, es m&aacute;s fuerte porque Dios es m&aacute;s fuerte. <\/p>\n<p>Ciertamente, en comparaci&oacute;n con el drag&oacute;n, tan armado, esta Mujer, que es Mar&iacute;a, que es la Iglesia, parece indefensa, vulnerable. Y realmente Dios es vulnerable en el mundo, porque es el Amor, y el amor es vulnerable. A pesar de ello, &eacute;l tiene el futuro en la mano; vence el amor y no el odio; al final vence la paz. <\/p>\n<p>Este es el gran consuelo que entra&ntilde;a el dogma de la Asunci&oacute;n de Mar&iacute;a en cuerpo y alma a la gloria del cielo. Damos gracias al Se&ntilde;or por este consuelo, pero tambi&eacute;n vemos que este consuelo nos compromete a estar del lado del bien, de la paz. <\/p>\n<p>Oremos a Mar&iacute;a, la Reina de la paz, para que ayude a la victoria de la paz hoy: &quot;Reina de la paz, &iexcl;ruega por nosotros!&quot;. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2006 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE LA ASUNCI&Oacute;N DE LA SANT&Iacute;SIMA VIRGEN MAR&Iacute;A HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI Parroquia Pontificia de Santo Tom&aacute;s de Villanueva, Castelgandolfo Martes 15 de agosto de 2006 &nbsp; Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;queridos hermanos y hermanas: En el Magn&iacute;ficat, el gran canto de la Virgen &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-agosto-de-2006-solemnidad-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab15 de agosto de 2006, Solemnidad de la Asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40703","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40703","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40703"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40703\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40703"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40703"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40703"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}