{"id":40710,"date":"2016-10-06T14:34:58","date_gmt":"2016-10-06T19:34:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-mayo-de-2006-santa-misa-en-la-plaza-pilsudski-de-varsovia\/"},"modified":"2016-10-06T14:34:58","modified_gmt":"2016-10-06T19:34:58","slug":"26-de-mayo-de-2006-santa-misa-en-la-plaza-pilsudski-de-varsovia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-mayo-de-2006-santa-misa-en-la-plaza-pilsudski-de-varsovia\/","title":{"rendered":"26 de mayo de 2006, Santa Misa en la plaza Pi\u0142sudski de Varsovia"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO <br \/>DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI <br \/>A POLONIA <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN LA PLAZA PI&#x141;SUDSKI <\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Varsovia<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\">, viernes 26 de mayo de 2006<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p>&iexcl;Alabado sea Jesucristo! <\/p>\n<p> Queridos hermanos y hermanas en Cristo Se&ntilde;or, &quot;junto con vosotros deseo cantar un himno de gratitud a la divina Providencia, que me permite encontrarme aqu&iacute; como peregrino&quot;. Con estas palabras, hace 27 a&ntilde;os, comenz&oacute; su homil&iacute;a en Varsovia mi amado predecesor, Juan Pablo II (cf. <i>L&#8217;Osservatore Romano, <\/i> edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 10 de junio de 1979, p. 6). Las hago m&iacute;as y doy &nbsp;gracias al Se&ntilde;or que me ha concedido poder llegar hoy a esta hist&oacute;rica plaza. Aqu&iacute;, &nbsp;en &nbsp;la vigilia de Pentecost&eacute;s, Juan Pablo II pronunci&oacute; las significativas palabras de la oraci&oacute;n:&nbsp; &quot;&iexcl;Descienda &nbsp;tu &nbsp;Esp&iacute;ritu y renueve la faz de la tierra!&quot;. Y a&ntilde;adi&oacute;, &quot;&iexcl;de esta tierra!&quot; (cf. <i>ib.<\/i>). En este mismo lugar fue despedido &nbsp;en una solemne ceremonia f&uacute;nebre el gran primado de Polonia, cardenal Stefan Wyszynski, de cuya muerte recordamos en estos d&iacute;as el 25&deg; aniversario. <\/p>\n<p>Dios uni&oacute; a estas dos personas no s&oacute;lo mediante la misma fe, la misma esperanza y el mismo amor, sino tambi&eacute;n mediante las mismas vicisitudes humanas, que los vincularon estrechamente con la historia de este pueblo y de la Iglesia que vive en &eacute;l. <\/p>\n<p>Al inicio de su pontificado, Juan Pablo II escribi&oacute; al cardenal Wyszynski:&nbsp; &quot;No estar&iacute;a sobre la c&aacute;tedra de Pedro este Papa polaco que hoy, lleno de temor de Dios pero tambi&eacute;n de confianza, inicia un nuevo pontificado, si no hubiese sido por tu fe, que no se ha arredrado ante la c&aacute;rcel y los sufrimientos; si no hubiese sido por tu heroica esperanza, tu ilimitada confianza en la Madre de la Iglesia; si no hubiese existido Jasna G&oacute;ra y todo el per&iacute;odo que en la historia de la Iglesia en nuestra patria abarca tu servicio de obispo y primado&quot; (<i>Carta de Juan Pablo II a los polacos, <\/i>23 de octubre de 1978:&nbsp; <i>L&#8217;Osservatore Romano, <\/i>edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 5 de noviembre de 1978, pp. 9-10). <\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo no dar gracias hoy a Dios por todo lo que se realiz&oacute; en vuestra patria y en todo el mundo durante el pontificado de Juan Pablo II? Ante nuestros ojos tuvieron lugar cambios de enteros sistemas pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y sociales. La gente de muchos pa&iacute;ses recobr&oacute; la libertad y el sentido de la dignidad. &quot;No olvidemos las maravillas obradas por Dios&quot; (cf. <i>Sal<\/i> 78, 7). Yo tambi&eacute;n os doy las gracias por vuestra presencia y por vuestra oraci&oacute;n. Gracias al cardenal primado por las palabras que me ha dirigido. Saludo a todos los obispos aqu&iacute; presentes. Me alegra la participaci&oacute;n del se&ntilde;or presidente y de las autoridades estatales y locales. Abrazo con el coraz&oacute;n a todos los polacos que viven en la patria y en el extranjero. <\/p>\n<p>&quot;Permaneced firmes en la fe&quot;. Acabamos de escuchar las palabras de Jes&uacute;s:&nbsp; &quot;Si me am&aacute;is, guardar&eacute;is mis mandamientos; y yo pedir&eacute; al Padre y os dar&aacute; otro Consolador, para que est&eacute; con vosotros para siempre, el Esp&iacute;ritu de la verdad&quot; (<i>Jn<\/i> 14, 15-17). Con estas palabras Jes&uacute;s revela la profunda relaci&oacute;n que existe entre la fe y la profesi&oacute;n de la Verdad divina, entre la fe y la entrega a Jesucristo en el amor, entre la fe y la pr&aacute;ctica de una vida inspirada en los mandamientos. Estas tres dimensiones de la fe son fruto de la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo. Esta acci&oacute;n se manifiesta como fuerza interior que armoniza los corazones de los disc&iacute;pulos con el Coraz&oacute;n de Cristo y los hace capaces de amar a los hermanos como &eacute;l los ha amado. As&iacute;, la fe es un don, pero al mismo tiempo es una tarea. <\/p>\n<p>&quot;&Eacute;l os dar&aacute; otro Consolador, el Esp&iacute;ritu de la verdad&quot;. La fe, como conocimiento y profesi&oacute;n de la verdad sobre Dios y sobre el hombre, &quot;viene de la predicaci&oacute;n, &nbsp;y &nbsp;la predicaci&oacute;n, por la palabra &nbsp;de &nbsp;Cristo&quot;, &nbsp;dice &nbsp;san Pablo (<i>Rm<\/i> 10, 17). A lo largo de la historia de la Iglesia, los Ap&oacute;stoles predicaron la palabra de Cristo, preocup&aacute;ndose de entregarla intacta a sus sucesores, quienes a su vez la transmitieron a las generaciones sucesivas, hasta nuestros d&iacute;as. Muchos predicadores del Evangelio han dado la vida precisamente a causa de la fidelidad a la verdad de la palabra de Cristo. As&iacute;, de la solicitud por la verdad naci&oacute; la Tradici&oacute;n de la Iglesia. <\/p>\n<p>Al igual que en los siglos pasados, tambi&eacute;n hoy hay personas o ambientes que, descuidando esta Tradici&oacute;n de siglos, quisieran falsificar la palabra de Cristo y quitar del Evangelio las verdades que, seg&uacute;n ellos, son demasiado inc&oacute;modas para el hombre moderno. Se trata de dar la impresi&oacute;n de que todo es relativo:&nbsp; incluso las verdades de la fe depender&iacute;an de la situaci&oacute;n hist&oacute;rica y del juicio humano. Pero la Iglesia no puede acallar al Esp&iacute;ritu de la verdad. Los sucesores de los ap&oacute;stoles, juntamente con el Papa, son los responsables de la verdad del Evangelio, y tambi&eacute;n todos los cristianos est&aacute;n llamados a compartir esta responsabilidad, aceptando sus indicaciones autorizadas.<\/p>\n<p>Todo cristiano debe confrontar continuamente sus propias convicciones con los dict&aacute;menes del Evangelio y de la Tradici&oacute;n de la Iglesia, esforz&aacute;ndose por permanecer fiel a la palabra de Cristo, incluso cuando es exigente y humanamente dif&iacute;cil de comprender. No debemos caer en la tentaci&oacute;n del relativismo o de la interpretaci&oacute;n subjetiva y selectiva de las sagradas Escrituras. S&oacute;lo la verdad &iacute;ntegra nos puede llevar a la adhesi&oacute;n a Cristo, muerto y resucitado por nuestra salvaci&oacute;n. <\/p>\n<p>En efecto, Jesucristo dice:&nbsp; &quot;Si me am&aacute;is&#8230;&quot;. La fe no significa s&oacute;lo aceptar cierto n&uacute;mero de verdades abstractas sobre los misterios de Dios, del hombre, de la vida y de la muerte, de las realidades futuras. La fe consiste en una relaci&oacute;n &iacute;ntima con Cristo, una relaci&oacute;n basada en el amor de Aquel que nos ha amado primero (cf. <i>1 Jn<\/i> 4, 11) hasta la entrega total de s&iacute; mismo. &quot;La prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todav&iacute;a pecadores, muri&oacute; por nosotros&quot; (<i>Rm<\/i> 5, 8). &iquest;Qu&eacute; otra respuesta podemos dar a un amor tan grande sino un coraz&oacute;n abierto y dispuesto a amar? Pero, &iquest;qu&eacute; quiere decir amar a Cristo? Quiere decir fiarse de &eacute;l, incluso en la hora de la prueba, seguirlo fielmente incluso en el camino de la cruz, con la esperanza de que pronto llegar&aacute; la ma&ntilde;ana de la resurrecci&oacute;n. <\/p>\n<p>Si confiamos en Cristo no perdemos nada, sino que lo ganamos todo. En sus manos nuestra vida adquiere su verdadero sentido. El amor a Cristo lo debemos expresar con la voluntad de sintonizar nuestra vida con los pensamientos y los sentimientos de su Coraz&oacute;n. Esto se logra mediante la uni&oacute;n interior, basada en la gracia de los sacramentos, reforzada con la oraci&oacute;n continua, la alabanza, la acci&oacute;n de gracias y la penitencia. No puede faltar una atenta escucha de las inspiraciones que &eacute;l suscita a trav&eacute;s de su palabra, a trav&eacute;s de las personas con las que nos encontramos, a trav&eacute;s de las situaciones de la vida diaria. Amarlo significa permanecer en di&aacute;logo con &eacute;l, para conocer su voluntad y realizarla diligentemente. <\/p>\n<p>Pero vivir nuestra fe como relaci&oacute;n de amor con Cristo significa tambi&eacute;n estar dispuestos a renunciar a todo lo que constituye la negaci&oacute;n de su amor. Por este motivo, Jes&uacute;s dijo a los Ap&oacute;stoles:&nbsp; &quot;Si me am&aacute;is guardar&eacute;is mis mandamientos&quot;. Pero, &iquest;cu&aacute;les son los mandamientos de Cristo? Cuando el Se&ntilde;or Jes&uacute;s ense&ntilde;aba a las muchedumbres, no dej&oacute; de confirmar la ley que el Creador hab&iacute;a inscrito en el coraz&oacute;n del hombre y que luego hab&iacute;a formulado en las tablas del Dec&aacute;logo. &quot;No pens&eacute;is que he venido a abolir la ley y los profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. S&iacute;, os lo aseguro:&nbsp; el cielo y la tierra pasar&aacute;n antes que pase una &quot;i&quot; o una tilde de la ley sin que todo suceda&quot; (<i>Mt<\/i> 5, 17-18). Ahora bien, Jes&uacute;s nos mostr&oacute; con nueva claridad el centro unificador de las leyes divinas reveladas en el Sina&iacute;, es decir, el amor a Dios y al pr&oacute;jimo:&nbsp; &quot;Amar (a Dios) con todo el coraz&oacute;n, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al pr&oacute;jimo como a s&iacute; mismo vale m&aacute;s que todos los holocaustos y sacrificios&quot; (<i>Mc<\/i> 12, 33). M&aacute;s a&uacute;n, Jes&uacute;s en su vida y en su misterio pascual cumpli&oacute; toda la ley. Uni&eacute;ndose a nosotros a trav&eacute;s del don del Esp&iacute;ritu Santo, lleva con nosotros y en nosotros el &quot;yugo&quot; de la ley, que as&iacute; se convierte en una &quot;carga ligera&quot; (<i>Mt<\/i> 11, 30). Con este esp&iacute;ritu, Jes&uacute;s formul&oacute; la lista de las actitudes interiores de quienes tratan de vivir profundamente la fe:&nbsp; Bienaventurados los pobres de esp&iacute;ritu, los que lloran, los mansos, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de coraz&oacute;n, los que trabajan por la paz, los perseguidos por causa de la justicia (cf. <i>Mt<\/i> 5, 3-12). <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, la fe en cuanto adhesi&oacute;n a Cristo se manifiesta como amor que impulsa a promover el bien que el Creador ha inscrito en la naturaleza de cada uno de nosotros, en la personalidad de todo ser humano y en todo lo que existe en el mundo. Quien cree y ama se convierte de este modo en constructor de la verdadera &quot;civilizaci&oacute;n del amor&quot;, de la que Cristo es el centro. <\/p>\n<p>Hace 27 a&ntilde;os, en este lugar, Juan Pablo II dijo:&nbsp; &quot;Polonia se ha convertido en nuestros tiempos en tierra de testimonio especialmente responsable&quot; (Varsovia, 2 de junio de 1979). Conservad este rico patrimonio de fe que os han transmitido las generaciones precedentes, el patrimonio del pensamiento y del servicio de ese gran polaco que fue el Papa Juan Pablo II. Permaneced fuertes en la fe, transmitidla a vuestros hijos, dad testimonio de la gracia que hab&eacute;is experimentado de un modo tan abundante a trav&eacute;s del Esp&iacute;ritu Santo en vuestra historia. Que Mar&iacute;a, Reina de Polonia, os muestre el camino hacia su Hijo y os acompa&ntilde;e en el camino hacia un futuro feliz y lleno de paz.<br \/>Que no falte nunca en vuestro coraz&oacute;n el amor a Cristo y a su Iglesia. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2006 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI A POLONIA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN LA PLAZA PI&#x141;SUDSKI Varsovia, viernes 26 de mayo de 2006 &nbsp; &iexcl;Alabado sea Jesucristo! 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