{"id":40712,"date":"2016-10-06T14:35:00","date_gmt":"2016-10-06T19:35:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-mayo-de-2006-santa-misa-con-motivo-del-v-centenario-de-la-fundacion-del-cuerpo-de-la-guardia-suiza-pontificia\/"},"modified":"2016-10-06T14:35:00","modified_gmt":"2016-10-06T19:35:00","slug":"6-de-mayo-de-2006-santa-misa-con-motivo-del-v-centenario-de-la-fundacion-del-cuerpo-de-la-guardia-suiza-pontificia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-mayo-de-2006-santa-misa-con-motivo-del-v-centenario-de-la-fundacion-del-cuerpo-de-la-guardia-suiza-pontificia\/","title":{"rendered":"6 de mayo de 2006, Santa Misa con motivo del V Centenario de la fundaci\u00f3n del Cuerpo de la Guardia Suiza Pontificia"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN EL V CENTENARIO DE LA FUNDACI&Oacute;N<br \/>DEL CUERPO DE LA GUARDIA SUIZA PONTIFICIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Bas&iacute;lica Vaticana<br \/> S&aacute;bado 6 de mayo de 2006 <\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i>&nbsp; <\/p>\n<p> Este a&ntilde;o estamos conmemorando algunos acontecimientos significativos acaecidos en 1506, hace exactamente quinientos a&ntilde;os:&nbsp; el descubrimiento del grupo escult&oacute;rico del Laocoonte, al que se remonta el origen de los Museos vaticanos; la colocaci&oacute;n de la primera piedra de esta bas&iacute;lica de San Pedro, reconstruida sobre la de Constantino; y el nacimiento de la Guardia Suiza pontificia.<br \/>Hoy queremos recordar de modo especial este &uacute;ltimo acontecimiento. En efecto, el 22 de enero de hace 500 a&ntilde;os los primeros 150 guardias llegaron a Roma por petici&oacute;n expresa del Papa Julio&nbsp;II y entraron a su servicio en el palacio apost&oacute;lico. Aquel Cuerpo elegido tuvo que demostrar muy pronto su fidelidad al Pont&iacute;fice:&nbsp; en 1527 Roma fue invadida y saqueada, y el 6 de mayo 147 guardias suizos murieron por defender al Papa Clemente VII, mientras los restantes 42 lo pusieron a salvo en el castillo del Santo &Aacute;ngel. <\/p>\n<p> &iquest;Por qu&eacute; recordar hoy esos hechos tan lejanos, ocurridos en una Roma y en una Europa tan diversas de la situaci&oacute;n actual? Ante todo, para rendir homenaje al cuerpo de la Guardia Suiza, que desde entonces ha sido confirmado siempre en su misi&oacute;n, incluso en 1970, cuando el siervo de Dios Pablo VI suprimi&oacute; todos los dem&aacute;s cuerpos militares del Vaticano. Pero al mismo tiempo y sobre todo recordamos esos acontecimientos hist&oacute;ricos para sacar una lecci&oacute;n a la luz de la palabra de Dios. A ello nos ayudan las lecturas b&iacute;blicas de la liturgia de hoy, y Cristo resucitado, a quien celebramos con especial alegr&iacute;a en el tiempo pascual, nos abre la mente a la inteligencia de las Escrituras (cf. <i>Lc<\/i> 24, 45), para que podamos reconocer el designio de Dios y seguir su voluntad. <\/p>\n<p> La primera lectura est&aacute; tomada del libro de la Sabidur&iacute;a, atribuido tradicionalmente al gran rey Salom&oacute;n. Todo este libro es un himno de alabanza a la Sabidur&iacute;a divina, presentada como el tesoro m&aacute;s valioso que el hombre puede desear y descubrir, el bien &nbsp;m&aacute;s grande, del que dependen todos los dem&aacute;s bienes. Por la Sabidur&iacute;a vale la pena renunciar a todo lo dem&aacute;s, porque s&oacute;lo ella da pleno sentido a la vida, un sentido que supera incluso la muerte, pues pone en comuni&oacute;n real con Dios. La Sabidur&iacute;a <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>dice el texto\u2014 &quot;forma amigos de Dios&quot; (<i>Sb<\/i> 7, 27), bell&iacute;sima expresi&oacute;n que pone de relieve, por una parte, el aspecto &quot;formativo&quot;, es decir, que la Sabidur&iacute;a forma a la persona, la hace crecer desde dentro hacia la plena medida de su madurez; y, al mismo tiempo, afirma que esta plenitud de vida consiste en la amistad con Dios, en la armon&iacute;a &iacute;ntima con su ser y su querer. <\/p>\n<p> El lugar interior en el que act&uacute;a la Sabidur&iacute;a divina es lo que la Biblia llama el coraz&oacute;n, centro espiritual de la persona. Por eso, con el estribillo del salmo responsorial hemos rezado:&nbsp; &quot;Danos, oh Dios, la sabidur&iacute;a del coraz&oacute;n&quot;. El salmo 89 recuerda tambi&eacute;n que esta sabidur&iacute;a se concede a quien aprende a &quot;calcular sus a&ntilde;os&quot; (v. 12), es decir, a reconocer que todo lo dem&aacute;s en la vida es pasajero, ef&iacute;mero, caduco; y que el hombre pecador no puede y no debe esconderse delante de Dios, sino reconocerse como lo que es, criatura necesitada de piedad y de gracia. Quien acepta esta verdad y se dispone a acoger la Sabidur&iacute;a, la recibe como don. <\/p>\n<p> As&iacute; pues, por la sabidur&iacute;a vale la pena renunciar a todo. Este tema de &quot;dejar&quot; para &quot;encontrar&quot; est&aacute; en el centro del pasaje evang&eacute;lico que acabamos de escuchar, tomado del cap&iacute;tulo 19 de san Mateo. Despu&eacute;s del episodio del &quot;joven rico&quot;, que no hab&iacute;a tenido la valent&iacute;a de separarse de sus &quot;muchas riquezas&quot; para seguir a Jes&uacute;s (cf. <i>Mt<\/i> 19, 22), el ap&oacute;stol san Pedro pregunta al Se&ntilde;or qu&eacute; recompensa les tocar&aacute; a ellos, los disc&iacute;pulos, que en cambio han dejado todo para estar con &eacute;l (cf. <i>Mt<\/i> 19, 27). La respuesta de Cristo revela la inmensa generosidad de su coraz&oacute;n:&nbsp; a los Doce les promete que participar&aacute;n en su autoridad sobre el nuevo Israel; adem&aacute;s, asegura a todos que &quot;quien haya dejado&quot; los bienes terrenos por su nombre, &quot;recibir&aacute; el ciento por uno y heredar&aacute; la vida eterna&quot; (<i>Mt<\/i> 19, 29). <\/p>\n<p> Quien elige a Jes&uacute;s encuentra el tesoro mayor, la perla preciosa (cf. <i>Mt<\/i> 13, 44-46), que da valor a todo lo dem&aacute;s, porque &eacute;l es la Sabidur&iacute;a divina encarnada (cf. <i>Jn<\/i> 1, 14) que vino al mundo para que la humanidad tenga vida en abundancia (cf. <i>Jn<\/i> 10, 10). Y quien acoge la bondad, la belleza y la verdad superiores &nbsp;de &nbsp;Cristo, en quien habita toda la plenitud de Dios (cf. <i>Col<\/i> 2, 9), entra con &eacute;l en su reino, donde los criterios de valor de este mundo ya no cuentan e incluso quedan completamente invertidos. <\/p>\n<p> Una de las definiciones m&aacute;s bellas del reino de Dios la encontramos en la segunda lectura, un texto que pertenece a la parte exhortativa de la <i>carta a los Romanos<\/i>. El ap&oacute;stol san Pablo, despu&eacute;s de exhortar a los cristianos a dejarse guiar siempre por la caridad y a no dar esc&aacute;ndalo a los que son d&eacute;biles en la fe, recuerda que el reino de Dios &quot;es justicia, paz y gozo en el Esp&iacute;ritu Santo&quot; (<i>Rm<\/i> 14, 17). Y a&ntilde;ade:&nbsp; &quot;Quien as&iacute; sirve a Cristo, se hace grato a Dios y aprobado por los hombres.<\/p>\n<p>Procuremos, por tanto, lo que fomente la paz y la mutua edificaci&oacute;n&quot; (<i>Rm<\/i> 14, 18-19). &quot;Lo que fomente la paz&quot; constituye una expresi&oacute;n sint&eacute;tica y perfecta de la sabidur&iacute;a b&iacute;blica, a la luz de la revelaci&oacute;n de Cristo y de su misterio de salvaci&oacute;n. La persona que ha reconocido en &eacute;l la Sabidur&iacute;a encarnada y ha dejado todo lo dem&aacute;s por &eacute;l se transforma en &quot;art&iacute;fice de paz&quot;, tanto en la comunidad cristiana como en el mundo; es decir, se transforma en semilla del reino de Dios, que ya est&aacute; presente y crece hacia su plena manifestaci&oacute;n. <\/p>\n<p> Por tanto, desde la perspectiva del binomio Sabidur&iacute;a-Cristo, la palabra de Dios nos ofrece una visi&oacute;n completa del hombre en la historia:&nbsp; la persona que, fascinada por la sabidur&iacute;a, la busca y la encuentra en Cristo, deja todo por &eacute;l, recibiendo en cambio el don inestimable del reino de Dios, y revestida de templanza, prudencia, justicia y fortaleza <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>las virtudes &quot;cardinales&quot;<font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font> vive en la Iglesia el testimonio de la caridad. <\/p>\n<p> Podr&iacute;amos preguntarnos si esta visi&oacute;n del hombre puede constituir un ideal de vida tambi&eacute;n para los hombres de nuestro tiempo, en particular para los j&oacute;venes. Los innumerables testimonios de vida cristiana, personal y comunitaria, que abundan tambi&eacute;n hoy en el pueblo de Dios peregrino en la historia, demuestran que eso es posible. Entre las m&uacute;ltiples expresiones de la presencia de los laicos en la Iglesia cat&oacute;lica figura tambi&eacute;n la presencia totalmente singular de los guardias suizos pontificios, j&oacute;venes que, motivados por el amor a Cristo y a la Iglesia, se ponen al servicio del Sucesor de Pedro. Para algunos de ellos, la pertenencia al cuerpo de la Guardia Suiza se limita a un per&iacute;odo de tiempo; para otros, se prolonga hasta convertirse en la elecci&oacute;n de toda su vida. A algunos, lo digo con gran satisfacci&oacute;n, el servicio en el Vaticano los ha llevado a madurar la respuesta a una vocaci&oacute;n sacerdotal o religiosa. Pero para todos ser guardias suizos significa adherirse sin reservas a Cristo y a la Iglesia, estando dispuestos a dar su vida por esto. El servicio efectivo puede cesar, pero en su interior se sigue siendo siempre guardia suizo. Este es el testimonio que quisieron dar los cerca de ochenta antiguos guardias que, del 7 de abril al 4 de mayo, realizaron una marcha extraordinaria desde Suiza hasta Roma, siguiendo lo m&aacute;s posible el itinerario de la V&iacute;a Franc&iacute;gena. <\/p>\n<p> A cada uno de ellos y a todos los guardias suizos deseo renovar mi m&aacute;s cordial saludo. Saludo tambi&eacute;n a las autoridades que han venido expresamente de Suiza y a las dem&aacute;s autoridades civiles y militares, a los capellanes que han animado con el Evangelio y la Eucarist&iacute;a el &nbsp;servicio &nbsp;diario &nbsp;de los guardias, as&iacute; como a los numerosos familiares y amigos. <\/p>\n<p> Queridos amigos, por vosotros y por los miembros de vuestro Cuerpo fallecidos ofrezco de modo especial esta Eucarist&iacute;a, que constituye el momento espiritualmente m&aacute;s elevado de vuestra fiesta.<br \/>Alimentaos con el Pan eucar&iacute;stico y sed en primer lugar hombres de oraci&oacute;n, para que la Sabidur&iacute;a divina haga de vosotros aut&eacute;nticos amigos de Dios y servidores de su reino de amor y de paz. En el sacrificio de Cristo alcanza su pleno significado y valor el servicio prestado por vuestros numerosos miembros durante estos 500 a&ntilde;os. <\/p>\n<p> Haci&eacute;ndome idealmente int&eacute;rprete de los Pont&iacute;fices a quienes a lo largo de los siglos&nbsp;vuestro&nbsp;Cuerpo ha servido fielmente, expreso el merecido y sincero agradecimiento; y, mirando al futuro, os invito a seguir adelante <i>acriter et fideliter<\/i>, con valent&iacute;a y fidelidad. La Virgen Mar&iacute;a y vuestros patronos, san Mart&iacute;n, san Sebasti&aacute;n y san Nicol&aacute;s de Fl&uuml;e os ayuden a prestar vuestro servicio diario con generosa entrega, animados siempre por esp&iacute;ritu de fe y de amor a la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2006 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN EL V CENTENARIO DE LA FUNDACI&Oacute;NDEL CUERPO DE LA GUARDIA SUIZA PONTIFICIA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica Vaticana S&aacute;bado 6 de mayo de 2006 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; Este a&ntilde;o estamos conmemorando algunos acontecimientos significativos acaecidos en 1506, hace exactamente quinientos a&ntilde;os:&nbsp; el descubrimiento del grupo escult&oacute;rico del Laocoonte, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-mayo-de-2006-santa-misa-con-motivo-del-v-centenario-de-la-fundacion-del-cuerpo-de-la-guardia-suiza-pontificia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab6 de mayo de 2006, Santa Misa con motivo del V Centenario de la fundaci\u00f3n del Cuerpo de la Guardia Suiza Pontificia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40712","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40712","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40712"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40712\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40712"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40712"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40712"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}