{"id":40713,"date":"2016-10-06T14:35:02","date_gmt":"2016-10-06T19:35:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-abril-de-2006-vigilia-pascual\/"},"modified":"2016-10-06T14:35:02","modified_gmt":"2016-10-06T19:35:02","slug":"15-de-abril-de-2006-vigilia-pascual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-abril-de-2006-vigilia-pascual\/","title":{"rendered":"15 de abril de 2006, Vigilia Pascual"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIGILIA PASCUAL <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Bas&iacute;lica Vaticana<br \/>S&aacute;bado Santo, 15 de abril de 2006 <\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p><i>&laquo;&iquest;Busc&aacute;is a Jes&uacute;s el Nazareno, el crucificado? No est&aacute; aqu&iacute;, ha resucitado&raquo;<\/i> (<i>Mc<\/i> 16, 6). As&iacute; dijo el mensajero de Dios, vestido de blanco, a las mujeres que buscaban el cuerpo de Jes&uacute;s en el sepulcro. Y lo mismo nos dice tambi&eacute;n a nosotros el evangelista en esta noche santa: Jes&uacute;s no es un personaje del pasado. &Eacute;l vive y, como ser viviente, camina delante de nosotros; nos llama a seguirlo a &Eacute;l, el viviente, y a encontrar as&iacute; tambi&eacute;n nosotros el camino de la vida.<\/p>\n<p><i>&laquo;Ha resucitado&#8230;, no est&aacute; aqu&iacute;&raquo;<\/i>. Cuando Jes&uacute;s habl&oacute; por primera vez a los disc&iacute;pulos sobre la cruz y la resurrecci&oacute;n, estos, mientras bajaban del monte de la Transfiguraci&oacute;n, se preguntaban qu&eacute; querr&iacute;a decir eso de &laquo;resucitar de entre los muertos&raquo; (<i>Mc<\/i> 9, 10). En Pascua nos alegramos porque Cristo no ha quedado en el sepulcro, su cuerpo no ha conocido la corrupci&oacute;n; pertenece al mundo de los vivos, no al de los muertos; nos alegramos porque &Eacute;l es \u2013como proclamamos en el rito del cirio pascual\u2013 Alfa y al mismo tiempo Omega, y existe por tanto, no s&oacute;lo ayer, sino tambi&eacute;n hoy y por la eternidad (cf. <i>Hb<\/i> 13, 8). Pero, en cierto modo, vemos la resurrecci&oacute;n tan fuera de nuestro horizonte, tan extra&ntilde;a a todas nuestras experiencias, que, entrando en nosotros mismos, continuamos con la discusi&oacute;n de los disc&iacute;pulos: &iquest;En qu&eacute; consiste propiamente eso de &laquo;resucitar&raquo;? &iquest;Qu&eacute; significa para nosotros? &iquest;Y para el mundo y la historia en su conjunto? Un te&oacute;logo alem&aacute;n dijo una vez con iron&iacute;a que el milagro de un cad&aacute;ver reanimado \u2013si es que eso hubiera ocurrido verdaderamente, algo en lo que no cre&iacute;a\u2013 ser&iacute;a a fin de cuentas irrelevante para nosotros porque, justamente, no nos concierne. En efecto, el que solamente una vez alguien haya sido reanimado, y nada m&aacute;s, &iquest;de qu&eacute; modo deber&iacute;a afectarnos? Pero la resurrecci&oacute;n de Cristo es precisamente algo m&aacute;s, una cosa distinta. Es \u2013si podemos usar por una vez el lenguaje de la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n\u2013 la mayor &laquo;mutaci&oacute;n&raquo;, el salto m&aacute;s decisivo en absoluto hacia una dimensi&oacute;n totalmente nueva, que se haya producido jam&aacute;s en la larga historia de la vida y de sus desarrollos: un salto de un orden completamente nuevo, que nos afecta y que ata&ntilde;e a toda la historia.<\/p>\n<p>Por tanto, la discusi&oacute;n comenzada con los disc&iacute;pulos comprender&iacute;a las siguientes preguntas: &iquest;Qu&eacute; es lo que sucedi&oacute; all&iacute;? &iquest;Qu&eacute; significa eso para nosotros, para el mundo en su conjunto y para m&iacute; personalmente? Ante todo: &iquest;Qu&eacute; sucedi&oacute;? Jes&uacute;s ya no est&aacute; en el sepulcro. Est&aacute; en una vida nueva del todo. Pero, &iquest;c&oacute;mo pudo ocurrir eso? &iquest;Qu&eacute; fuerzas han intervenido? Es decisivo que este hombre Jes&uacute;s no estuviera solo, no fuera un Yo cerrado en s&iacute; mismo. &Eacute;l era uno con el Dios vivo, unido talmente a &Eacute;l que formaba con &Eacute;l una sola persona. Se encontraba, por as&iacute; decir, en un mismo abrazo con Aqu&eacute;l que es la vida misma, un abrazo no solamente emotivo, sino que abarcaba y penetraba su ser. Su propia vida no era solamente suya, era una comuni&oacute;n existencial con Dios y un estar insertado en Dios, y por eso no se le pod&iacute;a quitar realmente. &Eacute;l pudo dejarse matar por amor, pero justamente as&iacute; destruy&oacute; el car&aacute;cter definitivo de la muerte, porque en &Eacute;l estaba presente el car&aacute;cter definitivo de la vida. &Eacute;l era una cosa sola con la vida indestructible, de manera que &eacute;sta brot&oacute; de nuevo a trav&eacute;s de la muerte. Expresemos una vez m&aacute;s lo mismo desde otro punto de vista.<br \/>Su muerte fue un acto de amor. En la &uacute;ltima Cena, &Eacute;l anticip&oacute; la muerte y la transform&oacute; en el don de s&iacute; mismo. Su comuni&oacute;n existencial con Dios era concretamente una comuni&oacute;n existencial con el amor de Dios, y este amor es la verdadera potencia contra la muerte, es m&aacute;s fuerte que la muerte. La resurrecci&oacute;n fue como un estallido de luz, una explosi&oacute;n del amor que desat&oacute; el v&iacute;nculo hasta entonces indisoluble del &laquo;morir y devenir&raquo;. Inaugur&oacute; una nueva dimensi&oacute;n del ser, de la vida, en la que tambi&eacute;n ha sido integrada la materia, de manera transformada, y a trav&eacute;s de la cual surge un mundo nuevo.<\/p>\n<p>Est&aacute; claro que este acontecimiento no es un milagro cualquiera del pasado, cuya realizaci&oacute;n podr&iacute;a ser en el fondo indiferente para nosotros. Es un salto cualitativo en la historia de la &laquo;evoluci&oacute;n&raquo; y de la vida en general hacia una nueva vida futura, hacia un mundo nuevo que, partiendo de Cristo, entra ya continuamente en este mundo nuestro, lo transforma y lo atrae hacia s&iacute;. Pero, &iquest;c&oacute;mo ocurre esto? &iquest;C&oacute;mo puede llegar efectivamente este acontecimiento hasta m&iacute; y atraer mi vida hacia &Eacute;l y hacia lo alto? La respuesta, en un primer momento quiz&aacute;s sorprendente pero completamente real, es la siguiente: dicho acontecimiento me llega mediante la fe y el bautismo. Por eso el Bautismo es parte de la Vigilia pascual, como se subraya tambi&eacute;n en esta celebraci&oacute;n con la administraci&oacute;n de los sacramentos de la iniciaci&oacute;n cristiana a algunos adultos de diversos pa&iacute;ses. El Bautismo significa precisamente que no es un asunto del pasado, sino un salto cualitativo de la historia universal que llega hasta m&iacute;, tom&aacute;ndome para atraerme. El Bautismo es algo muy diverso de un acto de socializaci&oacute;n eclesial, de un ritual un poco fuera de moda y complicado para acoger a las personas en la Iglesia. Tambi&eacute;n es m&aacute;s que una simple limpieza, una especie de purificaci&oacute;n y embellecimiento del alma. Es realmente muerte y resurrecci&oacute;n, renacimiento, transformaci&oacute;n en una nueva vida.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo lo podemos entender? Pienso que lo que ocurre en el Bautismo se puede aclarar m&aacute;s f&aacute;cilmente para nosotros si nos fijamos en la parte final de la peque&ntilde;a autobiograf&iacute;a espiritual que san Pablo nos ha dejado en su <i>Carta a los G&aacute;latas<\/i>. Concluye con las palabras que contienen tambi&eacute;n el n&uacute;cleo de dicha biograf&iacute;a: <i>&laquo;Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en m&iacute;&raquo;<\/i> (2, 20). Vivo, pero ya no soy yo. El yo mismo, la identidad esencial del hombre \u2013de este hombre, Pablo\u2013 ha cambiado. &Eacute;l todav&iacute;a existe y ya no existe. Ha atravesado un &laquo;no&raquo; y sigue encontr&aacute;ndose en este &laquo;no&raquo;: <i>Yo, pero &laquo;no&raquo; m&aacute;s yo<\/i>. Con estas palabras, Pablo no describe una experiencia m&iacute;stica cualquiera, que tal vez pod&iacute;a hab&eacute;rsele concedido y, si acaso, podr&iacute;a interesarnos desde el punto de vista hist&oacute;rico. No, esta frase es la expresi&oacute;n de lo que ha ocurrido en el Bautismo. Se me quita el propio yo y es insertado en un nuevo sujeto m&aacute;s grande. As&iacute;, pues, est&aacute; de nuevo mi yo, pero precisamente transformado, bru&ntilde;ido, abierto por la inserci&oacute;n en el otro, en el que adquiere su nuevo espacio de existencia. Pablo nos explica lo mismo una vez m&aacute;s bajo otro aspecto cuando, en el tercer cap&iacute;tulo de la <i>Carta a los G&aacute;latas<\/i>, habla de la &laquo;promesa&raquo; diciendo que &eacute;sta se dio en singular, a uno solo: a Cristo. S&oacute;lo &eacute;l lleva en s&iacute; toda la &laquo;promesa&raquo;.<br \/>Pero, &iquest;qu&eacute; sucede entonces con nosotros? Vosotros hab&eacute;is llegado a ser uno en Cristo, responde Pablo (cf. <i>Ga<\/i> 3, 28). No s&oacute;lo una cosa, sino uno, un &uacute;nico, un &uacute;nico sujeto nuevo. Esta liberaci&oacute;n de nuestro yo de su aislamiento, este encontrarse en un nuevo sujeto es un encontrarse en la inmensidad de Dios y ser trasladados a una vida que ha salido ahora ya del contexto del &laquo;morir y devenir&raquo;. El gran estallido de la resurrecci&oacute;n nos ha alcanzado en el Bautismo para atraernos.<br \/>Quedamos as&iacute; asociados a una nueva dimensi&oacute;n de la vida en la que, en medio de las tribulaciones de nuestro tiempo, estamos ya de alg&uacute;n modo inmersos. Vivir la propia vida como un continuo entrar en este espacio abierto: &eacute;ste es el sentido del ser bautizado, del ser cristiano. &Eacute;sta es la alegr&iacute;a de la Vigilia pascual. La resurrecci&oacute;n no ha pasado, la resurrecci&oacute;n nos ha alcanzado e impregnado. A ella, es decir al Se&ntilde;or resucitado, nos sujetamos, y sabemos que tambi&eacute;n &Eacute;l nos sostiene firmemente cuando nuestras manos se debilitan. Nos agarramos a su mano, y as&iacute; nos damos la mano unos a otros, nos convertimos en un sujeto &uacute;nico y no solamente en una sola cosa. <i>Yo, pero no m&aacute;s yo:<\/i> &eacute;sta es la f&oacute;rmula de la existencia cristiana fundada en el bautismo, la f&oacute;rmula de la resurrecci&oacute;n en el tiempo. <i>Yo, pero no m&aacute;s yo: <\/i>si vivimos de este modo transformamos el mundo.<i> <\/i>Es la f&oacute;rmula de contraste con todas las ideolog&iacute;as de la violencia y el programa que se opone a la corrupci&oacute;n y a las aspiraciones del poder y del poseer.<\/p>\n<p><i>&laquo;Vivir&eacute;is, porque yo sigo viviendo&raquo;<\/i>, dice Jes&uacute;s en el <i>Evangelio de San Juan<\/i> (14, 19) a sus disc&iacute;pulos, es decir, a nosotros. Viviremos mediante la comuni&oacute;n existencial con &Eacute;l, por estar insertos en &Eacute;l, que es la vida misma. La vida eterna, la inmortalidad beat&iacute;fica, no la tenemos por nosotros mismos ni en nosotros mismos, sino por una relaci&oacute;n, mediante la comuni&oacute;n existencial con Aqu&eacute;l que es la Verdad y el Amor y, por tanto, es eterno, es Dios mismo. La mera indestructibilidad del alma, por s&iacute; sola, no podr&iacute;a dar un sentido a una vida eterna, no podr&iacute;a hacerla una vida verdadera. La vida nos llega del ser amados por Aqu&eacute;l que es la Vida; nos viene del vivir con &Eacute;l y del amar con &Eacute;l. <i>Yo, pero no m&aacute;s yo:<\/i> &eacute;sta es la v&iacute;a de la Cruz, la v&iacute;a que &laquo;cruza&raquo; una existencia encerrada solamente en el yo, abriendo precisamente as&iacute; el camino a la alegr&iacute;a verdadera y duradera.<\/p>\n<p>De este modo, llenos de gozo, podemos cantar con la Iglesia en el <i>Exultet<\/i>: &laquo;Exulten por fin los coros de los &aacute;ngeles&#8230; Goce tambi&eacute;n la tierra&raquo;. La resurrecci&oacute;n es un acontecimiento c&oacute;smico, que comprende cielo y tierra, y asocia el uno con la otra. Y podemos proclamar tambi&eacute;n con el <i>Exultet<\/i>: &laquo;Cristo, tu hijo resucitado&#8230; brilla sereno para el linaje humano, y vive y reina glorioso por los siglos de los siglos&raquo;. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2006 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIGILIA PASCUAL HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica VaticanaS&aacute;bado Santo, 15 de abril de 2006 &nbsp;&nbsp;&nbsp; &laquo;&iquest;Busc&aacute;is a Jes&uacute;s el Nazareno, el crucificado? No est&aacute; aqu&iacute;, ha resucitado&raquo; (Mc 16, 6). 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