{"id":40714,"date":"2016-10-06T14:35:03","date_gmt":"2016-10-06T19:35:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-abril-de-2006-santa-misa-in-cena-domini\/"},"modified":"2016-10-06T14:35:03","modified_gmt":"2016-10-06T19:35:03","slug":"13-de-abril-de-2006-santa-misa-in-cena-domini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-abril-de-2006-santa-misa-in-cena-domini\/","title":{"rendered":"13 de abril de 2006, Santa Misa \u00abin cena Domini\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA &quot;IN CENA DOMINI&quot;<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI<\/font><\/b><\/i><\/font><i> <\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> Bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n<br \/>Jueves santo 13 de abril<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\"><i> <br \/> &nbsp;<\/i><\/p>\n<p><i>Queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; <br \/>queridos hermanos y hermanas:&nbsp; <\/i><\/p>\n<p> &quot;Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los am&oacute; hasta el extremo&quot; (<i>Jn<\/i> 13, 1). Dios ama a su criatura, el hombre; lo ama tambi&eacute;n en su ca&iacute;da y no lo abandona a s&iacute; mismo. &Eacute;l ama hasta el fin. Lleva su amor hasta el final, hasta el extremo:&nbsp; baja de su gloria divina. Se desprende de las vestiduras de su gloria divina y se viste con ropa de esclavo. Baja hasta la extrema miseria de nuestra ca&iacute;da. Se arrodilla ante nosotros y desempe&ntilde;a el servicio del esclavo; lava nuestros pies sucios, para que podamos ser admitidos a la mesa de Dios, para hacernos dignos de sentarnos a su mesa, algo que por nosotros mismos no podr&iacute;amos ni deber&iacute;amos hacer jam&aacute;s. <\/p>\n<p> Dios no es un Dios lejano, demasiado distante y demasiado grande como para ocuparse de nuestras bagatelas. Dado que es grande, puede interesarse tambi&eacute;n de las cosas peque&ntilde;as. Dado que es grande, el alma del hombre, el hombre mismo, creado por el amor eterno, no es algo peque&ntilde;o, sino que es grande y digno de su amor. La santidad de Dios no es s&oacute;lo un poder incandescente, ante el cual debemos alejarnos aterrorizados; es poder de amor y, por esto, es poder purificador y sanador. <\/p>\n<p> Dios desciende y se hace esclavo; nos lava los pies para que podamos sentarnos a su mesa. As&iacute; se revela todo el misterio de Jesucristo. As&iacute; resulta manifiesto lo que significa redenci&oacute;n. El ba&ntilde;o con que nos lava es su amor dispuesto a afrontar la muerte. S&oacute;lo el amor tiene la fuerza purificadora que nos limpia de nuestra impureza y nos eleva a la altura de Dios. El ba&ntilde;o que nos purifica es &eacute;l mismo, que se entrega totalmente a nosotros, desde lo m&aacute;s profundo de su sufrimiento y de su muerte. <\/p>\n<p> &Eacute;l es continuamente este amor que nos lava. En los sacramentos de la purificaci&oacute;n -el Bautismo y la Penitencia- &eacute;l est&aacute; continuamente arrodillado ante nuestros pies y nos presta el servicio de esclavo, el servicio de la purificaci&oacute;n; nos hace capaces de Dios. Su amor es inagotable; llega realmente hasta el extremo. <\/p>\n<p> &quot;Vosotros est&aacute;is limpios, pero no todos&quot;, dice el Se&ntilde;or (<i>Jn<\/i> 13, 10). En esta frase se revela el gran don de la purificaci&oacute;n que &eacute;l nos hace, porque desea estar a la mesa juntamente con nosotros, de convertirse en nuestro alimento. &quot;Pero no todos&quot;:&nbsp; existe el misterio oscuro del rechazo, que con la historia de Judas se hace presente y debe hacernos reflexionar precisamente en el Jueves santo, el d&iacute;a en que Jes&uacute;s nos hace el don de s&iacute; mismo. El amor del Se&ntilde;or no tiene l&iacute;mites, pero el hombre puede ponerle un l&iacute;mite. <\/p>\n<p> &quot;Vosotros est&aacute;is limpios, pero no todos&quot;:&nbsp; &iquest;Qu&eacute; es lo que hace impuro al hombre? Es el rechazo del amor, el no querer ser amado, el no amar. Es la soberbia que cree que no necesita purificaci&oacute;n, que se cierra a la bondad salvadora de Dios. Es la soberbia que no quiere confesar y reconocer que necesitamos purificaci&oacute;n. <\/p>\n<p> En Judas vemos con mayor claridad a&uacute;n la naturaleza de este rechazo. Juzga a Jes&uacute;s seg&uacute;n las categor&iacute;as del poder y del &eacute;xito:&nbsp; para &eacute;l s&oacute;lo cuentan el poder y el &eacute;xito; el amor no cuenta. Y es avaro:&nbsp; para &eacute;l el dinero es m&aacute;s importante que la comuni&oacute;n con Jes&uacute;s, m&aacute;s importante que Dios y su amor. As&iacute; se transforma tambi&eacute;n en un mentiroso, que hace doble juego y rompe con la verdad; uno que vive en la mentira y as&iacute; pierde el sentido de la verdad suprema, de Dios. De este modo se endurece, se hace incapaz de conversi&oacute;n, del confiado retorno del hijo pr&oacute;digo, y arruina su vida. <\/p>\n<p> &quot;Vosotros est&aacute;is limpios, pero no todos&quot;. El Se&ntilde;or hoy nos pone en guardia frente a la autosuficiencia, que pone un l&iacute;mite a su amor ilimitado. Nos invita a imitar su humildad, a tratar de vivirla, a dejarnos &quot;contagiar&quot; por ella. Nos invita -por m&aacute;s perdidos que podamos sentirnos- a volver a casa y a permitir a su bondad purificadora que nos levante y nos haga entrar en la comuni&oacute;n de la mesa con &eacute;l, con Dios mismo. <\/p>\n<p> Reflexionemos sobre otra frase de este inagotable pasaje evang&eacute;lico:&nbsp; &quot;Os he dado ejemplo&#8230;&quot; (<i>Jn<\/i> 13, 15); &quot;Tambi&eacute;n vosotros deb&eacute;is lavaros los pies unos a otros&quot; (<i>Jn<\/i> 13, 14). &iquest;En qu&eacute; consiste el &quot;lavarnos los pies unos a otros&quot;? &iquest;Qu&eacute; significa en concreto? Cada obra buena hecha en favor del pr&oacute;jimo, especialmente en favor de los que sufren y los que son poco apreciados, es un servicio como lavar los pies. El Se&ntilde;or nos invita a bajar, a aprender la humildad y la valent&iacute;a de la bondad; y tambi&eacute;n a estar dispuestos a aceptar el rechazo, actuando a pesar de ello con bondad y perseverando en ella. <\/p>\n<p> Pero hay una dimensi&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s profunda. El Se&ntilde;or limpia nuestra impureza con la fuerza purificadora de su bondad. Lavarnos los pies unos a otros significa sobre todo perdonarnos continuamente unos a otros, volver a comenzar juntos siempre de nuevo, aunque pueda parecer in&uacute;til. Significa purificarnos unos a otros soport&aacute;ndonos mutuamente y aceptando ser soportados por los dem&aacute;s; purificarnos unos a otros d&aacute;ndonos rec&iacute;procamente la fuerza santificante de la palabra de Dios e introduci&eacute;ndonos en el Sacramento del amor divino. <\/p>\n<p> El Se&ntilde;or nos purifica; por esto nos atrevemos a acercarnos a su mesa. Pid&aacute;mosle que nos conceda a todos la gracia de poder ser un d&iacute;a, para siempre, hu&eacute;spedes del banquete nupcial eterno. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2006 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA &quot;IN CENA DOMINI&quot; HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;nJueves santo 13 de abril &nbsp; Queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; queridos hermanos y hermanas:&nbsp; &quot;Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los am&oacute; hasta el extremo&quot; (Jn 13, 1). Dios ama &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-abril-de-2006-santa-misa-in-cena-domini\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab13 de abril de 2006, Santa Misa \u00abin cena Domini\u00bb\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40714","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40714","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40714"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40714\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40714"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40714"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40714"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}