{"id":40717,"date":"2016-10-06T14:35:07","date_gmt":"2016-10-06T19:35:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-abril-de-2006-santa-misa-en-sufragio-del-difunto-sumo-pontifice-juan-pablo-ii\/"},"modified":"2016-10-06T14:35:07","modified_gmt":"2016-10-06T19:35:07","slug":"3-de-abril-de-2006-santa-misa-en-sufragio-del-difunto-sumo-pontifice-juan-pablo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-abril-de-2006-santa-misa-en-sufragio-del-difunto-sumo-pontifice-juan-pablo-ii\/","title":{"rendered":"3 de abril de 2006: Santa misa en sufragio del difunto Sumo Pont\u00edfice Juan Pablo II"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI <br \/> DURANTE LA SOLEMNE CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA <br \/>EN EL PRIMER ANIVERSARIO DE LA MUERTE <br \/>DEL PAPA JUAN PABLO II <\/font><\/b><\/p>\n<p>Lunes 3 de abril de 2006<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i>&nbsp; <\/p>\n<p> Durante estos d&iacute;as es particularmente vivo en la Iglesia y en el mundo el recuerdo del siervo de Dios Juan Pablo II en el primer aniversario de su muerte. Con la vigilia mariana de ayer por la noche revivimos el momento preciso en que, hace un a&ntilde;o, aconteci&oacute; su piadosa muerte. Hoy nos reunimos en esta misma plaza de San Pedro para ofrecer el sacrificio eucar&iacute;stico en sufragio de su alma elegida. <\/p>\n<p>Saludo con afecto a los cardenales, a los obispos, a los sacerdotes, a los religiosos y a los numerosos peregrinos que han llegado de muchas partes, especialmente de Polonia, para testimoniarle estima, afecto y profundo agradecimiento. Queremos orar por este amado Pont&iacute;fice, dej&aacute;ndonos iluminar por la palabra de Dios que acabamos de escuchar. <\/p>\n<p>En la primera lectura, tomada del libro de la Sabidur&iacute;a, se nos ha recordado cu&aacute;l es el destino final de los justos:&nbsp; un destino de felicidad sobreabundante, que recompensa sin medida por los sufrimientos y las pruebas afrontadas a lo largo de la vida. &quot;Dios los puso a prueba \u2014afirma el autor sagrado\u2014 y los hall&oacute; dignos de s&iacute;; los prob&oacute; como oro en crisol, los recibi&oacute; como sacrificio de holocausto&quot; (<i>Sb<\/i> 3, 5-6). <\/p>\n<p>La palabra &quot;holocausto&quot; hace referencia al sacrificio en el que la v&iacute;ctima era completamente quemada, consumada por el fuego; por tanto, era signo de ofrenda total a Dios. Esta expresi&oacute;n b&iacute;blica nos hace pensar en la misi&oacute;n de Juan Pablo II, que hizo de su existencia un don a Dios y a la Iglesia, y vivi&oacute; la dimensi&oacute;n sacrificial de su sacerdocio especialmente en la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a. <\/p>\n<p>Entre&nbsp;sus invocaciones m&aacute;s frecuentes destaca&nbsp;una&nbsp;tomada&nbsp;de&nbsp;las&nbsp;&quot;letan&iacute;as&nbsp;de&nbsp;Jesucristo, sacerdote y v&iacute;ctima&quot;, que quiso poner al final del libro &quot;<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/books\/gift_mystery\/documents\/archive_gift-mystery_book_1996_sp.html\">Don y Misterio<\/a>&quot;, publicado con ocasi&oacute;n del 50&deg; aniversario de su sacerdocio (cf. pp. 121-124):&nbsp; &quot;<i>Iesu, Pontifex qui tradidisti temetipsum Deo oblationem et hostiam<\/i>&quot;, &quot;Jes&uacute;s, Pont&iacute;fice que te entregaste a ti mismo a Dios como ofrenda y v&iacute;ctima, ten misericordia de nosotros&quot;. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces repiti&oacute; esta invocaci&oacute;n, que expresa bien el car&aacute;cter &iacute;ntimamente sacerdotal de toda su vida! Nunca ocult&oacute; su deseo de llegar a identificarse cada vez m&aacute;s con Cristo sacerdote mediante el sacrificio eucar&iacute;stico, manantial de incansable entrega apost&oacute;lica. <\/p>\n<p>En la base de esta entrega total de s&iacute; estaba naturalmente la fe. En la segunda lectura que hemos escuchado, san Pedro utiliza tambi&eacute;n la imagen del oro probado por el fuego y la aplica a la fe (cf. <i>1 P <\/i>1, 7). Efectivamente, en las dificultades de la vida es probada y verificada sobre todo la calidad de la fe de cada uno:&nbsp;su solidez, su pureza, su coherencia con la vida. Pues bien, el amado Pont&iacute;fice, al que Dios hab&iacute;a dotado de m&uacute;ltiples dones humanos y espirituales, al pasar por el crisol de los trabajos apost&oacute;licos y la enfermedad, lleg&oacute; a ser cada vez m&aacute;s una &quot;roca&quot; en la fe. <\/p>\n<p> Quienes tuvieron ocasi&oacute;n de conocerlo de cerca pudieron palpar en cierto modo su fe sencilla y firme, que, si impresion&oacute; a sus m&aacute;s cercanos colaboradores, no dej&oacute; de extender, durante su largo pontificado, su influjo ben&eacute;fico por toda la Iglesia, en un <i>crescendo<\/i> que alcanz&oacute; su culmen en los &uacute;ltimos meses y d&iacute;as de su vida. Una fe convencida, fuerte y aut&eacute;ntica, sin miedos ni componendas, que conquist&oacute; el coraz&oacute;n de muchas personas, entre otras razones, gracias a las numerosas peregrinaciones apost&oacute;licas por todo el mundo, y especialmente gracias a ese &uacute;ltimo &quot;viaje&quot; que fue su agon&iacute;a y su muerte. <\/p>\n<p>La p&aacute;gina del evangelio que se ha proclamado nos ayuda a comprender otro aspecto de su personalidad humana y religiosa. Podr&iacute;amos decir que &eacute;l, Sucesor de Pedro, imit&oacute; de modo singular, entre los Ap&oacute;stoles, a Juan, el &quot;disc&iacute;pulo amado&quot;, que permaneci&oacute; junto a la cruz al lado de Mar&iacute;a en la hora del abandono y de la muerte del Redentor. Vi&eacute;ndolos all&iacute; cerca \u2014narra el evangelista\u2014 Jes&uacute;s encomend&oacute; a Juan a Mar&iacute;a y viceversa:&nbsp; &quot;Mujer, he ah&iacute; a tu hijo. (&#8230;) He ah&iacute; a tu madre&quot; (<i>Jn<\/i> 19, 26-27). <\/p>\n<p>Juan Pablo II hizo suyas estas palabras pronunciadas por el Se&ntilde;or poco antes de morir. Como el ap&oacute;stol evangelista, tambi&eacute;n &eacute;l quiso recibir a Mar&iacute;a en su casa:&nbsp; &quot;<i>et ex illa hora accepit eam discipulus in sua<\/i>&quot; (<i>Jn<\/i> 19, 27). La expresi&oacute;n &quot;<i>accepit eam in sua<\/i>&quot; es singularmente densa:&nbsp; indica la decisi&oacute;n de Juan de hacer a Mar&iacute;a part&iacute;cipe de su propia vida hasta el punto de experimentar que, quien abre el coraz&oacute;n a Mar&iacute;a, en realidad es acogido por ella y llega a ser suyo. El lema elegido por el Papa Juan Pablo II para el escudo de su pontificado, <i>Totus tuus<\/i>, resume muy bien esta experiencia espiritual y m&iacute;stica, en una vida orientada completamente a Cristo por medio de Mar&iacute;a:&nbsp; &quot;<i>ad Iesum per Mariam<\/i>&quot;. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, esta tarde nuestro pensamiento vuelve con emoci&oacute;n al momento de la muerte del amado Pont&iacute;fice, pero al mismo tiempo el coraz&oacute;n se siente en cierto modo impulsado a mirar adelante. Resuenan en nuestra alma sus repetidas invitaciones a avanzar sin miedo por el camino de la fidelidad al Evangelio para ser heraldos y testigos de Cristo en el tercer milenio. <\/p>\n<p>Vuelven a nuestra mente sus incesantes exhortaciones a cooperar generosamente en la realizaci&oacute;n de una humanidad m&aacute;s justa y solidaria, a ser art&iacute;fices de paz y constructores de esperanza. Que nuestra mirada est&eacute; siempre fija en Cristo, &quot;el mismo ayer, hoy y siempre&quot; (<i>Hb<\/i> 13, 8), el cual gu&iacute;a con firmeza a su Iglesia. <\/p>\n<p>Nosotros hemos cre&iacute;do en su amor, y el encuentro con &eacute;l es lo que &quot;da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci&oacute;n decisiva&quot; (<i><a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html\">Deus caritas est<\/a><\/i>, 1). Que la fuerza del Esp&iacute;ritu de Jes&uacute;s sea para todos, queridos hermanos y hermanas, como lo fue para el Papa Juan Pablo II, fuente de paz y de alegr&iacute;a. Y que la Virgen Mar&iacute;a, Madre de la Iglesia, nos ayude a ser, en todas las circunstancias, como &eacute;l, ap&oacute;stoles incansables de su Hijo divino y profetas de su amor misericordioso. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2006 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI DURANTE LA SOLEMNE CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN EL PRIMER ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL PAPA JUAN PABLO II Lunes 3 de abril de 2006 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; Durante estos d&iacute;as es particularmente vivo en la Iglesia y en el mundo el recuerdo del siervo de Dios Juan Pablo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-abril-de-2006-santa-misa-en-sufragio-del-difunto-sumo-pontifice-juan-pablo-ii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab3 de abril de 2006: Santa misa en sufragio del difunto Sumo Pont\u00edfice Juan Pablo II\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40717","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40717","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40717"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40717\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40717"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40717"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40717"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}